Escribe Suyai Vila
El día internacional de las mujeres nació hace más de un siglo al calor de las luchas de las trabajadoras contra la explotación capitalista y para pelear por el sufragio femenino, la igualdad política y los derechos laborales. Cien años después, esa historia vuelve a cobrar actualidad en la Argentina. El gobierno ultraderechista de Javier Milei intenta imponer una reforma laboral que significa un retroceso histórico para la clase trabajadora y, particularmente, para las mujeres y disidencias. La flexibilización laboral, el ataque a los convenios colectivos y la precarización del empleo apuntan a destruir derechos conquistados tras décadas de lucha obrera.
Frente a ese intento reaccionario, este 9 de marzo las calles de Buenos Aires volvieron a llenarse. La movilización a Plaza de Mayo fue masiva y contundente, con miles de mujeres, disidencias, trabajadoras, jubiladas, docentes y estudiantes que marcharon desde el Congreso. La consigna que atravesó la jornada sintetizó el espíritu de la movilización: “Unir las luchas para derrotar las reformas esclavistas de Milei, el FMI y sus cómplices”.
Esta movilización no fue una más. Fue la primera gran marcha unitaria del año, tras la aprobación en el Congreso de la reforma laboral que vuelve a mostrar que existe una enorme disposición a enfrentar el ajuste del gobierno. Y también marca el pulso de las próximas peleas que se vienen, empezando por la histórica movilización del 24 de marzo, cuando se cumplirán 50 años del golpe genocida en nuestro país y millones volverán a las calles para reafirmar el Nunca Más y enfrentar las políticas reaccionarias de un gobierno de fachos.
Una vez más, Milei eligió provocar en el Día Internacional de la Mujer y difundió un video en la cuenta oficial de la Casa Rosada donde ataca al feminismo, cuestiona las políticas de género y reivindica haber eliminado el Ministerio de las Mujeres, presentándolo como una supuesta “estructura ideológica” financiada por el Estado. Pero el cierre de organismos y programas de género implica menos recursos para enfrentar la violencia machista y menos políticas públicas para proteger a las mujeres trabajadoras. En lugar de garantizar derechos, el gobierno pretende negar la desigualdad estructural que existe y utilizar el 8M para atacar al movimiento que salió a conquistarlos.
La respuesta estuvo en las calles. El 9M volvió a demostrar que las mujeres y disidencias trabajadoras seguimos siendo parte central de las luchas contra el ajuste. Como hace más de un siglo, cuando las obreras impulsaron esta jornada internacional, hoy vuelve a quedar claro que cada derecho conquistado fue producto de la organización y la lucha colectiva.
Frente a un gobierno que pretende retroceder más de un siglo en nuestros derechos, la tarea fue clara: unir las luchas del movimiento feminista con las de toda la clase trabajadora para derrotar el plan de Milei y el FMI. Sigamos este ejemplo y seamos miles en las calles el próximo 24M, démosle un golpe (a los 50 años del golpe) a los fachos de ayer y de hoy.










