Sep 03, 2024 Last Updated 11:24 PM, Sep 2, 2024

Hay sectores de izquierda, entre ellos compañeros que simpatizan con el chavismo aunque son críticos de Maduro, y también organizaciones que se reclaman trotskistas, que critican la política de nuestra corriente, la UIT-CI para Venezuela. Entre ellos el Nuevo MAS, de Argentina y la LTS, grupo venezolano ligado al PTS de Argentina. Cuestionan que, junto al repudio a cualquier amenaza de invasión imperialista o intento de golpe, levantemos también la consigna ¡Fuera Maduro, por un gobierno de los trabajadores! Para ellos la consigna de “fuera Maduro, le hace el juego al imperialismo”. Discrepamos con estas posturas que le claudican al gobierno hambreador y represor de Maduro.

Escribe Miguel Sorans (Dirigente de Izquierda Socialista-FIT y de la UIT-CI)

Estas equivocadas críticas han sido desarrolladas por el Nuevo MAS en su publicación Socialismo o Barbarie N° 503 (14/2/2019) en una nota de Víctor Artavia, acusando a la UIT-CI de ponerse “a la sombra del golpismo”. Similar crítica ha lanzado la Liga de Trabajadores Socialista (LTS) en el texto “Con la política del PSL no se enfrenta al imperialismo ni a la derecha”, publicada en la Izquierda Diario, el 13/3/2019.

La política de Maduro y el chavismo le hacen el juego al imperialismo

Desde hace varios años, a medida que comenzó a recuperar fuerzas la casi desaparecida derecha “escuálida”, venimos denunciando que los responsables de ello han sido el gobierno de Hugo Chávez primero y luego de su heredero Nicolás Maduro. Ellos han ido alimentando la confusión y el rechazo entre el pueblo trabajador, haciendo que resucite la derecha pro yanqui y favoreciendo políticamente a Trump y el imperialismo.
Es el doble discurso, el hablar de “lucha contra el imperio”, de que se está construyendo el socialismo, mientras el pueblo vive cada vez peor por culpa de un gobierno cívico-militar antiobrero y cada vez más dictatorial. La realidad es que el chavismo ha venido gobernando durante ya casi 20 años asociado a las multinacionales del petróleo, pagando deuda externa, atacando el nivel de vida de los trabajadores y reprimiendo sus protestas. Esto es lo que ha ido acumulando el odio y el rechazo al gobierno por parte del pueblo, que lamentablemente lo han venido capitalizando Guaidó y Trump. Son estas políticas las que han favorecido y le han hecho el juego al imperialismo.
Desde una perspectiva de rechazo a cualquier intentona de golpe militar, y también de invasión imperialista, tenemos que decir claramente que hay un gobierno hambreador y que tiene que haber una movilización independiente de los trabajadores y el pueblo para sacar a Maduro. Este es el centro de la situación en Venezuela hoy.
Además, es muy importante aclarar una tergiversación de los compañeros del Nuevo MAS. Según la nota citada “la UIT llama a sumarse a las movilizaciones (convocadas por los golpistas)”. Falso. Ni la UIT-CI ni nuestra sección el Partido Socialismo y Libertad (PSL) convocan a sumarse a los actos y movilizaciones que convoca Guaidó. Es una calumnia que deberían retirar del debate.

La LTS/PTS se suma a las tergiversaciones

Lamentablemente los compañeros de la LTS y del PTS, al darle cabida en la Izquierda Diario de Argentina al texto de la LTS, se suman a las tergiversaciones contra el PSL de Venezuela para, objetivamente, sumarse a los sectores que le dan un apoyo vergonzante a Maduro. Se pretende decir que el PSL estaría llamando a sumarse a las movilizaciones de Guaidó. Esto es una mentira. Y como no lo pueden demostrar, buscan confundir inventando supuestas citas del PSL por las cuales estaría convocando a “todos contra Maduro”, “todos podemos estar juntos”, “sin diferenciar el carácter de clase”.
Es totalmente falso que el PSL haya lanzado la consigna “Todos podemos estar juntos” contra Maduro y que no centre en llamar a los trabajadores a una movilización independiente de Guaidó y de Maduro. Y rematan con otra falsificación, acusando al PSL de no hacer una “denuncia furibunda a la avanzada golpista”. Desde el primer momento el PSL viene denunciando la injerencia imperialista e intento golpista y ha denunciado a Guaidó. Según la LTS/PTS “la vuelta de la derecha neoliberal y proimperialista al poder en este contexto, no parece mayor problema para el PSL”. Es lamentable que sectores revolucionarios utilicen este tipo de lenguaje calumniador. Por nuestra parte vamos a seguir desmintiendo las tergiversaciones y falsificaciones, y a la vez nos vamos a centrar en dar una respuesta política y que ayude a los luchadores a tratar de desentrañar cual es una verdadera política revolucionaria que no le debe claudicar a la derecha y tampoco a los traidores del movimiento obrero como los Maduro y compañía.

Seguimos las enseñanzas de Lenin

Este es un debate muy importante y necesario entre los revolucionarios y toda la izquierda. En la actual situación de Venezuela, en el marco del rechazo al intento golpista y la injerencia imperialista, decimos categóricamente que no plantear que hay que sacar a Maduro con la movilización obrera y popular independiente ,es hacerle el juego a Maduro y su gobierno cívico-militar, odiado por el pueblo, es capitular al chavismo.
Ese es el archiconocido argumento de los chavistas para buscar sostenerse en el poder en forma dictatorial acusando de “pro yanqui” a todos los que desde la izquierda no los apoyan. El gran problema en Venezuela es que millones de trabajadores y jóvenes odian a Maduro y su ajuste y equivocadamente se vuelca a apoyar a Guaidó. Las posturas tipo Nuevo MAS y LTS/PTS, que le claudican a Maduro, se niegan a presentar una opción revolucionaria ante la derecha pro yanqui.
El PSL y la UIT-CI repudian el actual intento de golpe. Pero aún no se ha dado una situación comparable al golpe pro yanqui y el boicot petrolero de 2002-03 contra Chávez, cuando nuestros compañeros venezolanos estuvieron, con el apoyo de toda nuestra corriente, en la primera fila de la movilización obrera y popular para derrotarlos, cosa que se logró exitosamente. Si se diera, repetiremos aquella misma política que tuvimos en esos años.
En ese sentido seguimos las enseñanzas de nuestros maestros Lenin y Trotsky. A los compañeros del Nuevo MAS y de la LTS/PTS, como a otros sectores que se reivindican antiimperialistas y de izquierda, que cuestionan nuestro repudio permanente al gobierno y al régimen de Maduro, por su falso discurso “socialista” y su represión, reivindicando un gobierno de los trabajadores, les queremos recordar la enseñanza dejada por Lenin en 1917 ante el golpe contrarrevolucionario del general Kornilov contra el gobierno burgués y de conciliación de clases que encabezaba el falso “socialista” Kerensky y era integrado por los mencheviques. Desde su llegada a Petrogrado en abril de 1917, Lenin logró que los bolcheviques adoptaran su política de no dar ningún tipo de apoyo al gobierno provisional burgués surgido de la revolución de febrero, e impulsaran la toma del poder por los soviets y un gobierno obrero y campesino sin la burguesía. En agosto-setiembre ante el golpe de Kornilov contra el gobierno provisional, Lenin fue categórico: ni durante sus preparativos ni cuando se efectivizó, los bolcheviques debían abandonar su oposición al gobierno de Kerensky.
A mediados de agosto ya había rumores por toda Rusia de un alzamiento contrarrevolucionario encabezado por Kornilov. Ante la duda de muchos dirigentes bolcheviques de alentar un bloque para “defender” a Kerensky, decía Lenin: “[…] los bolcheviques que hubieran accedido a entrar en un bloque con los defensistas […] para expresar en forma indirecta confianza en el gobierno provisional (al que se defiende, según se afirma, de los cosacos) serían, por supuesto, expulsados inmediatamente –y con pleno fundamento- del partido.” (“Rumores sobre una conspiración”, 18-19 de agosto de 1917). Lenin era más que categórico: expulsión de cualquier “forma indirecta” de apoyo al gobierno de Kerensky. O sea a un gobierno del doble discurso “socialista”.
En las notas citadas, el Nuevo MAS y la LTS/PTS acusan a la UIT-CI de levantar “la consigna de ‘fuera Maduro’, la misma que agitan Guaidó y Trump como parte del golpismo”. Pero también Lenin y Trotsky levantaban abajo Kerensky, la misma consigna que levantaban los golpistas de Kornilov y de la derecha contrarrevolucionaria rusa. Los socialistas revolucionarios lo hacemos desde una perspectiva totalmente opuesta, defendiendo los intereses de la clase obrera. Kornilov/Guaidó y Trump lo hacen al servicio de la contrarrevolución imperialista.
Cuando se concretó finalmente el intento de golpe en septiembre de 1917, tanto Lenin como Trotsky impulsaron la movilización para detenerlo y derrotarlo, pero incluso en esos días solo suspendieron la consigna de abajo Kerensky y todo el poder a los soviets, y la retomaron de inmediato al fracasar Kornilov.
En este sentido nuestra corriente es consecuente con las tradiciones y enseñanzas de nuestros maestros revolucionarios, de defender claramente una política de independencia de clase y de condena permanente a los gobiernos burgueses que, desde posturas de centro izquierda, pseudo revolucionarias o de falso “socialismo” atacan al movimiento obrero.

Si hay una invasión militar imperialista seguiremos los consejos de Trotsky

La LTS/PTS nos dice que nosotros iríamos contra el planteo de Trotsky quien, en una charla con el dirigente obrero trotskista argentino Mateo Fossa, refiriéndose a la lucha de las naciones oprimidas contra el imperialismo dio un ejemplo hipotético sobre cómo responder ante un supuesto caso de que una Inglaterra “democrática” invadiera al Brasil gobernado por el semifascista Getulio Vargas. Decía: “Supongamos, empero, que el día de mañana entra en un conflicto militar con Brasil. ¿De qué lado se ubicará la clase obrera en ese conflicto? En este caso, yo personalmente estaría junto con el Brasil ‘fascista’ contra la ‘democrática’ Gran Bretaña. ¿Por qué? Porque no se trataría de un conflicto entre entre la democracia y el fascismo” (23/9/1938, Escritos, tomo X, vol. 1, Pluma, Bogotá, 1979)
Nosotros coincidimos y estamos de acuerdo con esa recomendación de León Trotsky. Pero no es el caso en estos momentos de Venezuela. No existe todavía una invasión militar, ni tampoco un golpe de la derecha. Hay intentos, pero no es la situación actual. Pública y reiteradamente venimos diciendo que, en caso de producirse esa invasión militar yanqui con el apoyo de otros países, como dijo Trotsky, circunstancialmente estaríamos en el campo militar –solo militar- de la dictadura represiva de Maduro. Sin darle ningún tipo de apoyo político. Lo mismo si se produjera un golpe militar pro yanqui, a lo que ya nos hemos referido anteriormente. En esto no tenemos ninguna duda ni ambigüedad. No existen todavía situaciones comparables a la invasión yanqui contra Saddam Hussein en el 2003. Ni es el caso tampoco de la guerra de Malvinas de 1982 contra Inglaterra bajo la dictadura genocida de Galtieri. En ambos casos, los revolucionarios estuvimos del lado de la nación oprimida y contra el imperialismo.
La UIT-CI y el PSL mantienen una posición clara, principista y revolucionaria. Repudiamos cualquier intento de golpe y las amenazas de invasión militar por parte de la derecha de Guaidó y de Trump. Decimos que, contra Trump y contra Guaidó llamamos al pueblo trabajador a que con su movilización saque a Maduro e imponga una salida obrera y popular a la crisis de Venezuela.

Con ese título la revista inglesa The Economist ilustró su tapa del pasado 16 de febrero. Días después, otra nota similar ilustró las páginas del New York Times. ¿Qué está pasando? ¿Las nuevas generaciones se vuelcan al socialismo en Estados Unidos y otros países imperialistas? Se vuelve a abrir la discusión sobre cuál es el verdadero socialismo.

Escribe José Castillo

La crisis económica mundial, la falta de oportunidades para las nuevas generaciones de trabajadores y trabajadoras, la desidia con que los gobiernos y las multinacionales tratan el desastre climático, donde siguen priorizando sus superganancias por sobre la propia sobrevivencia del planeta, la permanencia del machismo patriarcal (exacerbado en figuras como la del propio Donald Trump) han generado que las ideas anticapitalistas y el socialismo como alternativa cada vez ganen más simpatía entre los jóvenes (los llamados millennials y centennials, entendiendo por tales a los jóvenes del siglo XXI).
Que en la mayoría de los países semicoloniales y dependientes los jóvenes son mayoritariamente antiimperialistas y críticos del sistema capitalista no es un fenómeno nuevo. Podemos hacer una larguísima lista de las movilizaciones de los últimos años en Latinoamérica y en todas ellas la presencia juvenil es preponderante. Así como lo fueron en la primavera árabe y lo siguen siendo en la resistencia palestina. Pero lo llamativo del fenómeno es la aparición de este “socialismo millennial” en varios de los propios países imperialistas.
Los números que presenta The Economist son contundentes: el 51% de los jóvenes de Estados Unidos de 18 a 29 años dicen tener una “visión positiva” del socialismo. El apoyo a Bernie Sanders en el Partido Demócrata se da mayoritariamente en franjas juveniles. La nueva diputada demócrata Alexandria Ocasio-Ortiz pertenece a esa generación millennial, se define ella misma como de izquierda y su popularidad está en ascenso. En las últimas elecciones francesas un tercio de los votantes menores de 24 años lo hicieron por las listas que aparecían más a la izquierda.
En realidad, el fenómeno no empezó ahora: los jóvenes ya habían aparecido en las protestas de Ocuppy Wall Street en Nueva York, así como en Madrid, donde dieron lugar al movimiento de los indignados, o en las gigantescas huelgas y manifestaciones griegas. Es la expresión más clara de que el capitalismo imperialista ya no tiene nada más que ofrecer a la humanidad, sólo guerras, represión, destrucción ambiental, mayor desigualdad social, miseria y marginación. Y esto, efectivamente afecta muchísimo a las nuevas generaciones.
Este movimiento, todavía difuso, pero persistentemente creciente, obliga a enormes y nuevos desafíos. Una vez más hay que discutir qué es el socialismo. Insistir en que solo puede lograrse expropiando los medios de producción y rompiendo con el capitalismo, debatiendo con todos aquellos que plantean salidas del tipo de la economía mixta, o de un capitalismo más humanizado que resuelva los problemas del patriarcado o el desastre ambiental sin tocar los intereses de los poderosos y las multinacionales. Y también a debatir cómo se construyen las herramientas para derrocar al capitalismo. Porque no podrá venir de la mano de líderes políticos de partidos como el Demócrata de los Estados Unidos, parte fundamental del régimen político imperialista yanqui o el laborismo inglés, que ha demostrado miles de veces su alineamiento contra los pueblos del mundo y también contra la propia clase obrera inglesa. Para que esta inmensa energía juvenil anticapitalista no se pierda es hoy más necesario que nunca que planteemos la construcción de nuevas alternativas políticas independientes de los partidos patronales de cada país, con el objetivo de que sean los trabajadores los que gobiernen el mundo, con la más amplia democracia, expropiando a los ricos y avanzando así, plenamente, hacia la sociedad socialista, que será, sin duda como quieren los jóvenes millennials, antipatriarcal y conscientes del cuidado del medio ambiente.

Finalmente el presidente argelino Abdelaziz Bouteflika no se presentará a elecciones. Es un triunfo, aunque parcial, de la enorme movilización popular de centenares de miles de argelinos que salieron a las calles de las principales ciudades del país desde el 22 de febrero pasado, repudiando la candidatura del dictador.

Sin embargo, Bouteflika sigue en el poder, habiendo suspendido “sin fecha” la realización de las elecciones. Esta respuesta no paró las movilizaciones. El 15 de marzo miles coreaban: “Tu prolongas el mandato. Nosotros prolongamos el combate”.
Bouteflika, de 82 años, es el líder del Frente de Liberación Nacional, partido que dirigió la guerra de liberación y que gobierna el país desde su independencia en 1962 mediante la corrupción y el autoritarismo. Durante los últimos años se han producido importantes movilizaciones populares contra la política del gobierno pero el anuncio que hizo Bouteflika el 10 de febrero de que se presentaba a un quinto mandato fue la gota que rebasó el vaso.
Saludamos el camino emprendido por el pueblo argelino que sigue la estela de la primavera árabe y damos todo nuestro apoyo a su lucha y a sus reivindicaciones democráticas y sociales. Llamamos a la más amplia solidaridad internacional para que triunfe la movilización popular echando a Bouteflikla y a su régimen, por libertades plenas para el pueblo, por elecciones libres y democráticas, para seguir la lucha por lograr que las enormes riquezas del país estén al servicio de la clase trabajadora y del pueblo.

 

Escribe Mariana Morena

La asamblea antipederastia convocada por el papa Francisco resultó una farsa. Culminó sin medidas concretas y eficaces contra los abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes y religiosos. Organizaciones de víctimas de distintos países que reclaman el fin de la impunidad para los curas predadores y obispos encubridores denuncian una vez más la doble moral vaticana, ahora bajo el discurso “progre” de Francisco. La Iglesia, pilar de la opresión patriarcal, no se puede reformar.

Entre el 22 y el 24 de febrero se desarrolló en el Vaticano la llamada “Cumbre para la protección de los menores en la Iglesia”. El papa Francisco y unos doscientos líderes de la Iglesia Católica de todo el mundo se reunieron en un intento por aplacar el escándalo de los curas predadores de niños y adolescentes, que no deja de crecer al calor del movimiento de mujeres contra la violencia machista. Tras décadas de silencio, revictimización de las personas abusadas e impunidad, había ciertas expectativas en que Francisco le impusiera un giro a la política de encubrimiento sistemático de los abusadores. Pero las mismas víctimas y activistas son lapidarios: la histórica cumbre fue decepcionante, otra bofetada a su legítimo reclamo.

En su discurso de cierre, el Papa siguió insistiendo en que se trata de “un problema universal”, lavándole responsabilidad a la Iglesia, como advirtiendo que quienes la acusan son “del diablo”. Volvió a pedir perdón y a declamar “buenas intenciones”, pero sin tomar medidas de fondo, como la “tolerancia cero” al abuso sexual clerical. No dijo nada sobre el registro oficial de predadores y víctimas; la entrega de archivos eclesiales, en vez de destruirlos (como develó uno de los obispos); levantar el secreto de confesión; denunciarlos obligatoriamente a la justicia civil antes de que los crímenes prescriban, y no en tribunales eclesiásticos donde los curas son encubiertos por curas, para terminar siendo trasladados de parroquia como “castigo”. Tampoco se refirió a indemnizaciones económicas para las víctimas ni a su negativa de que la protección de los menores en las escuelas confesionales católicas pase por la plena aplicación de una educación sexual integral.

Francisco siguió al pie de la letra la “biblia” del encubrimiento institucional, esto es, la defensa con uñas y dientes del prestigio y patrimonio de la Iglesia por encima de las víctimas sin importar su sufrimiento. Tampoco se le pueden exigir peras al olmo. Bergoglio, como jefe de la Iglesia en la Argentina, protegió al cura Grassi, preso por abusar sexualmente de menores en la Fundación “Felices los Niños”; al cura Corradi, violador de niños sordos en el Instituto Próvolo de Mendoza, y al obispo de Orán, Zanchetta, acusado de abusos sexuales a seminaristas y pornografía infantil, trasladado como asesor al Vaticano no bien Bergoglio asumió como Papa.

La Iglesia está desprestigiada como nunca antes en toda su historia. Sin ir más lejos, dos días después de terminar la cumbre se hizo público que el cardenal australiano Pell, número tres del Vaticano y asesor económico del Papa, fue declarado culpable de abusar de dos niños en 1996. Un informe reciente sobre abusos sexuales calcula en 100.000 las víctimas de la pederastia clerical en el mundo. En los últimos veinticinco años los escándalos no han dejado de estallar: el encubrimiento de 72 curas pederastas por parte del arzobispo de Boston, Law, hecho público por The Boston Globe; los trescientos curas depredadores encubiertos por la Iglesia Católica de Pennsylvania, con no menos de mil niños víctimas; la renuncia en bloque de los obispos chilenos acusados de encubrir por décadas al cura Karadima; el caso del cura Maciel, fundador de la influyente congregación ultraconservadora Legionarios de Cristo, defendido por Juan Pablo II, que abusó de menores, tuvo dos mujeres y varios hijos; la “legión invisible” de 50.000 hijos de curas, repartidos en 175 países; la admisión pública de Francisco de que sacerdotes y obispos trataron a monjas como “esclavas sexuales”, forzándolas incluso a abortar.

Desde Izquierda Socialista/FIT no dudamos en afirmar: credibilidad cero a la institución más reaccionaria de la historia, socia del sistema imperialista patriarcal en la explotación de los pueblos y en la opresión de las mujeres y minorías sexuales. Denunciamos su doble moral permanente, mientras exigimos a los gobiernos su separación absoluta del Estado, el fin de sus privilegios y que los curas violadores y encubridores vayan presos.

Cientos de miles de argelinos se vienen manifestando los viernes en las principales ciudades del país contra la candidatura al quinto mandato de Abdel Aziz Bouteflika para las elecciones presidenciales del próximo 18 de abril. Bouteflika, de 81 años, que gobierna desde 1999, está ahora internado en una clínica de Suiza y no aparece en público desde hace años. En 2013 sufrió un accidente cardiovascular por lo que está en silla de ruedas y algunos dicen que ya no puede hablar… El chiste es que “el país lo gobierna un muerto”.

Pero el gran descontento popular es por la desastrosa situación económica, con una gran desocupación y permanentes aumentos de precios. En este país del norte de África, con 42 millones de habitantes, el régimen del FLN viene gobernando desde 1963 (cuando se independizó de Francia después de una sangrienta guerra) manteniendo una economía basada en la exportación de gas y petróleo a Europa, con empresas mixtas con las grandes multinacionales y una enorme corrupción de los mandos del propio FLN.

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