Escribe Mariano Barba
En las decenas de peñas que realizamos durante septiembre, la pregunta de por qué somos internacionalistas se reiteró. Sobre todo de parte de las compañeras y compañeros nuevos que participaron. La actual invasión de la Rusia de Putín a Ucrania facilitaba la respuesta, sobre todo porque nuestro diputado Gringo Giordano fue parte de la delegación de la UIT-CI (nuestra organización internacional) que a principios de mayo viajó al corazón de la guerra. Fue a llevar apoyo y material con elementos de primeros auxilios a la izquierda ucraniana, que está en la primera línea de la resistencia. Los partidos que integran la UIT-CI fueron parte de la campaña mundial, recolectando elementos y fondos para que una delegación integrada por dirigentes de distintos países hiciera aquel viaje. Esa fue una acción concreta de lo que es el internacionalismo militante, como nos enseñaron nuestros maestros revolucionarios Marx, Lenin, Trotsky y Nahuel Moreno, fundador de nuestra corriente: impulsar la permanente e incondiconal solidaridad con las justas luchas de los trabajadores y sectores populares.
Otra acción internacionalista fue la participación de nuestro legislador porteño electo Pablo Almeida, encabezando, junto a otras legisladoras, la Comisión Internacional que viajó a Nicaragua a exigir por la vida y la libertad de los presos políticos del dictador Daniel Ortega (gobierno apoyado por Cristina Kirchner y Alberto Fernández).
En estos días, nuestra Internacional realiza una campaña mundial en apoyo a la rebelión de las mujeres y el pueblo iraní ante la masiva represión del régimen y el asesinato de una joven de veintidós años.
La construcción de la internacional es necesaria porque queremos apoyar y fortalecer las luchas en todo el mundo contra el sistema capitalista, que con pandemia o con guerra siempre quiere que la crisis la paguemos los trabajadores de todo el mundo. Desde Izquierda Socialista somos parte de la UIT-CI porque impulsamos el surgimiento de un partido revolucionario en cada país y desde la Internacional apostamos a la construcción de una gran organización mundial que centralice la lucha por un cambio social de fondo a partir de la unidad de los revolucionarios. Porque el capitalismo es más miseria, pobreza y destrucción de la naturaleza y el medio ambiente. En una palabra, queremos una sociedad socialista que empiece con un gobierno de los trabajadores y ponga todos los medios de producción en manos de los trabajadores, ya que en manos de los capitalistas, banqueros y multinacionales vamos camino a la catástrofe de nuestra sociedad.
Lanzamos una nueva campaña de suscripción a El Socialista. Reflejamos la voz de los que luchan contra las políticas de ajuste del gobierno, las patronales explotadoras y la burocracia sindical.
Las páginas de El Socialista te permiten conocer la intervención de nuestras diputadas y diputados y sus propuestas y nuestras posiciones ante los acontecimientos internacionales. Somos los que expresamos nuestra solidaridad con los pueblos que se levantan contra los planes del imperialismo y sus socios y damos cuenta de las luchas que se desarrollan en el mundo, como la criminal invasión a Ucrania por parte de Rusia.
Por estas razones, seguir extendiendo el alcance del periódico, es uno de los objetivos de esta campaña. Queremos que llegue a más lugares de trabajo, facultades, escuelas y barrios, para comunicar a miles de compañeras y compañeros nuestras propuestas para derrotar el ajuste impuesto por el FMI y avanzar en una salida de fondo que resuelva las necesidades de las y los trabajadores, los sectores populares, la juventud, las mujeres y las disidencias.
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Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad
Cristina Kirchner y sus dirigentes sindicales hacen campaña diciendo que el gobierno del Frente de Todos es víctima de “la derecha nacional e internacional”, pero se reunieron con el embajador yanqui. Un colosal doble discurso. Todo un símbolo de un giro por parte del peronismo kirchnerista en apoyo a los pactos políticos y económicos que nos atan al imperialismo norteamericano, en especial el acuerdo con el FMI.
Primero fue la propia vicepresidenta, luego sus dirigentes sindicales afines. Todos se reunieron con el embajador de Estados Unidos, Marc Stanley.
Roberto Baradel (Suteba) y Hugo Yasky (diputado kirchnerista y titular de la CTA de los Trabajadores) le pusieron la frutilla del postre. Le dieron de comer a Clarín, que sacó la foto de la visita en tapa, ante un Yasky que venía tildando al embajador norteamericano de “virrey” y ahora le fue a chupar las medias junto a Baradel, el burócrata de Suteba, en momentos en que la docencia bonaerense está de paro, convocado por la oposición Multicolor.
Ya antes Cristina Kirchner se había entrevistado con Stanley el pasado 28 de marzo en el Senado, sacándose una foto para difundir el evento. “Es la primera vez que la vicepresidenta sonríe al lado de un embajador de los Estados Unidos”, dijeron los medios. Esto provocó un gran impacto, ya que era común que con el embajador yanqui se reuniera la crema de los grandes empresarios y multinacionales (“el círculo rojo”) y representantes del macrismo de Juntos por el Cambio, no el kirchnerismo.
Cristina también se reunió posteriormente con la jefa del Comando Sur del ejército de Estados Unidos, Laura Richardson, acompañada por el mencionado Stanley. ¿Qué es el Comando Sur? Es una unidad del Pentágono con sede en Miami, que defiende los intereses de los Estados Unidos en la región y controla las bases yanquis en América Latina, brindando entrenamiento e inteligencia bajo las recomendaciones del Departamento de Estado.
Posteriormente también desfilaron por la embajada el titular de la CGT, Héctor Daer, y Pablo Moyano. Este último dijo que el embajador estadounidense “es más peronista que alguno de los nuestros”.
¿Argentina y Estados Unidos “en defensa” de los derechos laborales?
El embajador dijo de la reunión: “El rol de los sindicatos es crucial para proteger los derechos de los trabajadores y construir una economía sólida. Conversamos con @HugoYasky y @RobiBaradel sobre avances y desafíos de los sindicatos hoy, y del trabajo conjunto de Estados Unidos y Argentina en materia de derechos laborales”. ¿Desde cuándo los gobiernos de Estados Unidos y de Argentina “protegen los derechos de los trabajadores”? Ambos gobiernos, y los dirigentes sindicales vendidos que los apoyan, están al servicio de resguardar las ganancias de las patronales y en contra de los trabajadores.
La ONG Oxfam acaba de revelar que “en Estados Unidos se ha visto a milmillonarios viajar al espacio, cuando gran parte de la población mundial se enfrentaba al aumento de la pobreza. Elon Musk, dueño de Tesla y ahora Twitter, ha recibido miles de millones de dólares en subvenciones públicas, mientras infringe la legislación laboral y socava los esfuerzos de las y los trabajadores para organizarse sindicalmente. El mismo comportamiento reaccionario se observa en Jeff Bezos, dueño de Amazon, quien compite con Musk por ser el hombre más rico del mundo” (Página12, 25/9).
El embajador yanqui defiende a Musk y Amazon, no a sus trabajadores. Lo mismo pasa con el Frente de Todos, que gobierna para las mineras, petroleras y automotrices, mientras los dirigentes sindicales de la CGT y de la CTA Yasky le dan la espalda a los trabajadores que reclaman, como a los obreros del Sutna o a la docencia sublevada en varias provincias.
Es lamentable que Baradel y Yasky le fueran a lavar la cara al embajador yanqui hablando de “derechos laborales”. Este funcionario estadounidense representa a la misma potencia imperialista que planificó el golpe militar del ‘76, liquidando mediante un genocidio a una generación de luchadoras y luchadores para imponer un plan económico de sometimiento que se mantiene al día de hoy con una deuda externa usurera y fraudulenta.
Liberémonos del FMI con una Argentina socialista
Muchos recordarán que el viejo peronismo enarboló la consigna “Braden o Perón” para ganar las elecciones en 1946. De esa forma mostraba que el entonces embajador yanqui, Spruille Braden, era sinónimo de sometimiento y dependencia. Hoy, para el peronismo en general y el kirchnerismo en particular, esto cambió. El imperialismo yanqui ya no sería tan malo, sino que se ha transformado en aliado del gobierno. Lo mismo pasaría con el FMI.
Recordemos que el peronismo de los años ‘90 reinició las “relaciones carnales” con Estados Unidos, como lo dijo el presidente peronista de entonces, Carlos Saúl Menem. Y con el peronismo de hoy, Argentina sigue sometida al FMI, del cual Estados Unidos es su accionista mayor.
Muchos seguidores del kirchnerismo venían diciendo que todo pasa por culpa de Alberto y de Massa. Pero las fotos de Cristina, Yasky y Baradel con el embajador yanqui son la clara revelación de que el kirchnerismo es quien está de acuerdo con el actual ajuste y el mayor sometimiento a la principal potencia imperialista, aunque nunca lo va a reconocer. A esto hay que sumarle el viaje de Sergio Massa a Estados Unidos; la reunión de Alberto Fernández con la titular del FMI y la actual gira del kirchnerista Wado De Pedro y los gobernadores a Estados Unidos, para seguir proponiendo a Argentina como tierra de saqueo para las multinacionales, en especial las del litio y la energía.
Llamamos a reflexionar a los seguidores del kirchnerismo y a los jóvenes que se movilizan con La Cámpora al grito de “Patria sí, colonia no”. Y los invitamos a luchar por un gobierno de los trabajadores y una Argentina socialista para liberarnos definitivamente del FMI y de los dictados de las multinacionales y bancos imperialistas. Esto no se va a lograr con un peronismo que no va más, sino postulando el programa del Frente de Izquierda Unidad, al cual desde Izquierda Socialista llamamos a fortalecer.
Escribe Mariano Barba
Una hora y media duró la exposición de la vicepresidenta Cristina Kirchner ante los jueces del Tribunal Oral Federal N° 2, en el marco del juicio por la obra pública. Hizo fuertes críticas al sistema judicial tratando de victimizarse y desmentir, con argumentos políticos más que probatorios de que no es culpable. Toda su intención fue aparecer como víctima de una persecución judicial que afectaría también al peronismo de conjunto. Tan evidente fue esa intención que llegó a afirmar que “los peronistas nunca reprimimos, nunca un gobierno peronista reprimió al pueblo”.
¿Es cierta esta afirmación? Los últimos gobiernos encabezados por el peronismo, desde Perón e Isabel en la década del setenta hasta los últimos treinta años donde gobernaron veinticinco, estuvieron signados por varios hechos represivos más allá de los diversos momentos económicos que transcurrieron. Lamentablemente los más afectados fueron el pueblo trabajador y los sectores populares que luchaban por diversas reivindicaciones. Dentro de los reprimidos podemos asegurar que fueron mayoría los trabajadores que simpatizaban con el peronismo. Si nos remontamos al gobierno de Isabel Perón, recordamos la represión a las huelgas que enfrentaban el pacto social y el criminal accionar de la Triple A y de las patotas de la burocracia sindical que asesinaron a centenares de activistas obreros y estudiantiles antes del golpe militar de 1976.
Ya por los años ‘90, el presidente Menem activó una seguidilla de represiones muy violentas contra lo que enfrentamos las privatizaciones. Se dio el histórico Santiagueñazo de 1993 donde hubo centenares de presos y heridos; lo mismo que la represión desatada en 1994 contra los obreros metalúrgicos en Tierra del Fuego cuando defendían su fuente de trabajo, lucha que continuó varios meses hasta que en 1995 una bala policial asesinó a Víctor Choque. En 1997 se envió la gendarmería a la pueblada en Cutral Có que terminó haciéndola retroceder.
Bajo la presidencia de Eduardo Duhalde una represión feroz, de la mano de Aníbal Fernández, actual ministro de Seguridad, terminó con la vida de Maxi Kosteki y Darío Santillán en el puente Pueyrredón de Buenos Aires.
Y ahora, bajo los quince años que lleva gobernando el peronismo kirchnerista (los doce de Néstor y Cristina y los tres de Alberto Fernández), se fueron sucediendo actos represivos contra reclamos y luchas. Tal fue la represión en 2010 contra los pueblos originarios, cuando fueron quemadas las viviendas y Roberto López, miembro de la comunidad Qom Potae Napocna Navog, fue asesinado por la Policía por orden del gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, uno de los principales aliados de Cristina Fernández y dirigente del Frente para la Victoria. En octubre del 2010 ocurrió el brutal asesinato de Mariano Ferreyra a manos de la patota de Pedraza, burócrata de la Unión Ferroviaria ligado al gobierno kirchnerista en complicidad con la policía bonaerense. En 2011, fue la persecución de ferroviarios del Sarmiento acusados por Aníbal Fernández, Jefe de Gabinete de Cristina Kirchner, de quemar trenes. Una denuncia que determinó la prisión del Pollo Sobrero, luego liberado por falta de pruebas y que demostraron una clara persecución política contra dirigentes sindicales de oposición. Con Axel Kicillof se da el violento desalojo a las familias de Guernica, que peleaban por tierra para vivir, con Sergio Berni incendiando las casillas y pasando las topadoras sin distinguir a niños o mujeres, con el apoyo de Andrés “Cuervo” Larroque.
Por estas razones, no es cierta la declaración de Cristina que el peronismo no reprime. Con la aplicación del ajuste el peronismo ya no es alternativa para resolver la creciente pobreza y seguirá reprimiendo ante el avance de las luchas. Para hacer pasar el ajuste, más temprano que tarde, llega la represión.