Jun 24, 2026 Last Updated 8:15 PM, Jun 23, 2026

Izquierda Socialista


Escribe Reynaldo Saccone, ex presidente de la Cicop y candidato a diputado nacional por CABA, Izquierda Socialista/FIT Unidad

La pandemia sigue asolando a nuestro país y se cierne en el horizonte la amenaza de una tercera ola motorizada por la variante Delta del coronavirus y otras mutaciones. Si bien ha descendido el número de casos y de muertes diarias, en este momento tenemos la misma cantidad de contagios que en el máximo pico del año pasado. A pesar de que la pandemia se mantiene con fuerza, tanto el gobierno peronista del Frente de Todos como los gobiernos provinciales de la oposición patronal de Juntos por el Cambio siguen levantando las medidas preventivas y restableciendo las clases presenciales. En los últimos catorce días el promedio diario de contagios asciende a 13.000 y el de fallecimientos, a 343.

Los mandatarios peronistas Alberto Fernández, Axel Kicillof, Juan Schiaretti, Omar Perotti junto con otros gobernadores oficialistas, Horacio Rodríguez Larreta, Gerardo Morales y otros de Juntos por el Cambio, de manera irresponsable, hacen oídos sordos a las advertencias de los expertos sobre los peligros de la presencialidad y la posibilidad de una tercera ola en agosto o septiembre. El doctor Oscar Atienza, sanitarista cordobés, afirma que las escuelas “no tienen que abrir hasta que la cantidad de muertos esté en cero. Que los contagios estén en cero” (Página/12, 18/7/2021). El infectólogo y asesor presidencial Eduardo López alertó: “Preocupa mucho la llegada de la variante Delta porque, donde llegó, hizo estragos […] En un país donde la mayoría de la población no recibió las dos dosis es muy probable que aumenten los casos durante agosto” (La Nación, 25/7/2021).

El fracaso del plan de vacunación consiste en que, si bien 52% de la población recibió por lo menos una dosis, no es suficiente. Se necesitan dos dosis para que la protección sea completa, variante Delta incluida. Apenas 13% fue vacunado con las dos, lejos, todavía muy lejos, del 70% necesario para la “inmunidad de rebaño”. La responsabilidad es del gobierno del Frente de Todos, que falló con Sigman-AstraZeneca, con Sputnik, que no envía lo comprometido de la segunda dosis, y con Richmond, que no puede entregar aún lo acordado. La interminable difusión de las imágenes de la llegada de las vacunas a Ezeiza y los cruces entre el gobierno y la oposición patronal por los atrasos de Rusia en las entregas no consiguen ocultar el fracaso. Este contrapunto entre el peronismo y la oposición patronal parece una riña entre comisionistas en la que Juntos por el Cambio aparece como el representante de las multinacionales Pfizer y Moderna, y el Frente de Todos como el defensor de Sputnik y AstraZeneca.

¿Podemos llegar rápido al “efecto rebaño”? Categóricamente, sí. Más aún, podríamos haber llegado antes porque la Argentina posee los recursos tecnológicos y humanos para producir las vacunas y evitar muertes. Y más aún, ya se hicieron en el país más de cien millones de dosis, cantidad más que suficiente para cubrir los 63 millones para alcanzar el “efecto rebaño”. Pero para lograrlo es necesaria una decisión política que el gobierno del Frente de Todos no ha querido tomar, incautar ya la producción de la planta de AstraZeneca en Garín y, además, suspender las patentes para elaborar más vacunas. Este es el planteo por el que venimos luchando hace meses con el Frente de Izquierda y otras organizaciones y personalidades. Los candidatos del Frente de Izquierda Unidad lista 1A Unidad de la Izquierda llevamos este reclamo en nuestro programa, que se vacune con las dos dosis a todas y todos.

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Escribe Juan Carlos Giordano, candidato a diputado nacional, provincia de Buenos Aires, Izquierda Socialista/FIT Unidad

Se presentaron los candidatos del gobierno de la provincia de Buenos Aires, el distrito más importante del país. En una conferencia de prensa donde no hablaron los postulados, sí lo hicieron Massa, Kicillof, Cristina y Alberto Fernández. ¿Son los candidatos para la “reconstrucción”?
 
Los medios resaltaron cuántos candidatos en la lista bonaerense habían puesto Cristina, Alberto o Massa. O la novedad de que vaya la esposa de Sergio Berni. Pero eso no es lo más importante. Da igual. La clave pasa por responder si los candidatos del gobierno “ahora sí”, como dicen, van a sacar al país adelante.

Para arrancar, digo que la conferencia se hizo en las instalaciones de la fábrica Queruclor del empresario “nacional y popular” Walter López, a quien presentaron como un ejemplo porque compró esa planta de Escobar en 2019 a la yanqui Exal y dicen que ahora exporta a varios países. ¡Pero se olvidaron de decir que despidió a 70% de sus trabajadores!

El Frente de Todos se muestra como el garante de “la felicidad” y de las buenas noticias para contrarrestar los males capitalistas que se profundizaron en plena pandemia diciendo que en el territorio bonaerense están haciendo todo lo posible para sacar a millones de la miseria, comparando con el gobierno de Vidal y Macri. Claro que Cambiemos fue un desastre, pero se olvidan de otra particularidad, que la provincia de Buenos Aires se hunde en una pobreza extrema bajo décadas de gobierno peronista. Desde 1983 a la fecha el PJ gobernó durante, exactamente, treinta años. Y que el robo jubilatorio y la quita del IFE, por ejemplo, los aplicó Alberto Fernández.

Cristina se ocupó en su discurso de recalcar que todos los males empezaron con Macri y la pandemia, incluso despegándose del peronismo menemista de los años ’90 al que cataloga de “neoliberal”, pero precisamente el kirchnerismo apoyó en esa década la entrega del patrimonio nacional mientras la deuda externa se duplicó. Hasta el propio Alberto Fernández fue legislador en CABA por la lista de Cavallo, el nefasto ministro de Economía al cual hizo mención la vicepresidenta.
Cristina también dijo que hay que discutir cómo hacer para salir adelante y “cómo va a hacer Argentina para pagar la deuda externa”. Junto a Alberto Fernández recordó que cuando gobernó el peronismo kirchnerista en sus doce años “no había FMI”, la deuda externa “dejó de ser un problema” y que el Fondo Monetario volvió con Macri. Pero se olvidó de decir, en su clásico doble discurso, que la Argentina bajo su gobierno -beneficiado por el alto precio de las materias primas- pagó 200.000 millones de dólares de deuda externa, incluso con plata de la Anses. Y ahora, en pleno siglo XXI, es el peronismo del Frente de Todos el que está reconociendo la deuda mafiosa contraída por Macri. Ya pagó 7.100 millones de dólares desde que asumió, esta semana se van a pagar otros 225 millones de dólares al Club de París y en septiembre el gobierno se comprometió a pagarle al FMI 1.880 millones de dólares como parte de los 45.000 millones de dólares contraídos por Macri (ver nota en esta página). ¡O sea, Macri nos endeudó y Alberto y Cristina pagan y avalan el pacto macrista con el FMI! Inconcebible.

Las diputadas y los diputados que saque el Frente de Todos, igual que los que logre Juntos por el Cambio, van a ser quienes levanten la mano en el Congreso para pagarle al FMI. En cambio, las bancas que obtengamos del FIT Unidad serán para oponernos a semejante acto de entrega y sometimiento, sabiendo que solo si se deja de pagar esa deuda habrá salarios, jubilaciones, salud, educación y vivienda, no el mayor ajuste que prepara el gobierno para cuando pasen las elecciones.

Para el final dejo la última reflexión. Cristina dijo en su discurso que “todas las fuerzas políticas que van en estas elecciones han gobernado la Argentina”. Otro “olvido”. A sabiendas, nos pone a todos en la misma bolsa. Diciendo que si el país está mal es responsabilidad de todos. No sé a qué gobierno se referirá Cristina del que habría sido parte el Frente de Izquierda. De ninguno. Obvio. Una obviedad que la vice sabe muy bien. Esto sirve para refrescar a las nuevas generaciones que se incorporan a la política que precisamente el Frente de Izquierda Unidad postula una salida de fondo, combatiendo a todos los gobiernos capitalistas que benefician a los grandes empresarios, privatizadores, bancos y multinacionales. Solo el Frente de Izquierda postula bancas obreras y socialistas para pelear por un gobierno de los que nunca gobernaron, de las trabajadoras y los trabajadores, las mujeres y la juventud y de la unidad de la izquierda.

Todos estos “olvidos” de Cristina son para intentar contener el creciente descontento que hay con el gobierno del que forma parte, y para que un sector no se vaya a la izquierda. Ante esto decimos claramente que Alberto Fernández aplica un ajuste al servicio de pagarle la deuda al FMI. Y que Macri, Vidal y sus “nuevos rostros”, Santilli o Manes, ya gobernaron con tarifazos y generando un endeudamiento sideral. Por eso hay que votar al Frente de Izquierda Unidad, a la Unidad de la Izquierda que representamos con la lista “1A Unidad de la Izquierda”, para fortalecer la única alternativa política que va a enfrentar el mayor ajuste que se viene.
 


Escribe José Castilllo, candidato a diputado nacional por CABA Izquierda Socialista/FIT Unidad

Hay dos noticias de esta semana que dejaron contento al establishment económico local e internacional. La primera fue la declaración de la vicepresidenta Cristina Fernández de que el gobierno pagará puntualmente los más de 1.880 millones de dólares del próximo vencimiento con el FMI de septiembre. Se utilizará para ello el dinero que el Fondo destinó a todos los países para “atender la pandemia”, del que le tocan a la Argentina 4.355 millones. Olvidados quedaron los planteos del propio kirchnerismo, que el 25 de mayo pasado afirmaba que “no se iba a usar un peso para pagar deuda durante la pandemia”. Ahora hasta ese dinero del Fondo, que supuestamente debía tener como destino las políticas sociales, se usará para pagarle al propio FMI. Y ya se anticipa que en noviembre se utilizará el resto para abonar otro vencimiento, también cercano a 1.880 millones de dólares.

Mientras todo esto pone contentos a los pulpos especuladores, que ven así que “la Argentina cumple sus compromisos”, esta semana se procederá también a pagar en efectivo 225 millones de dólares al Club de París. Se suman así a los 115 millones que se abonaron este mes a los bonistas del canje cerrado por Martín Guzmán el año pasado (y que, dicho sea de paso, se presentó en su momento como un gran “éxito”) .
El gobierno paga, paga y sigue pagando. Por eso no hay plata para atender la pandemia sanitaria ni la social.
Una vez más, la única salida es dejar de pagar esa deuda horrorosa y usurera y poner todos esos recursos al servicio de resolver las más urgentes necesidades populares. Es uno de los puntos centrales de la propuesta del Frente de Izquierda, y en particular de la la lista 1A Unidad de la Izquierda.

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Escribe Mónica Schlotthauer, candidata a Diputada Nacional por Provincia de Buenos Aires, Izquierda Socialista/FIT Unidad

Sigue creciendo la pobreza, que ya orilla el 50%. Se continúan perdiendo puestos de trabajo. El gobierno del Frente de Todos ajusta y prioriza al FMI antes que las necesidades del pueblo trabajador.

El ministro de Economía Martín Guzmán se jacta de que en estos meses de 2021 ha realizado la mayor reducción del déficit fiscal de los últimos siete años. Lo explica orgulloso en cada reunión que tiene con los funcionarios del FMI. Achicar el déficit, para dejar contento al Fondo no es gratis: lo paga el pueblo trabajador. Lo hacen los jubilados con sus haberes que se siguen achicando frente a la inflación. También quienes se quedaron sin ingresos durante la pandemia, ya que este año ni siquiera existió el ya miserable IFE del año pasado.

Las consecuencias de este ajuste, porque esa es la palabra que cabe aunque el gobierno trate de ocultarla, están a la vista. Los trabajadores ven como sus salarios, esos que ya venían en picada durante el macrismo, siguen cayendo. Las paritarias ya cerradas, en el orden del 35%, valor a cobrar en cuotas y terminando en marzo del año que viene, un 15% por debajo de lo que va a ser la inflación de 2021. Los trabajadores precarizados perdieron más aún. Hoy el sueldo promedio de los trabajadores en blanco está en 50.000 pesos mensuales ¡La mitad de lo que requiere la canasta familiar calculada por ATE-Indec! Mientras el salario mínimo, vital y móvil ya directamente está por debajo del nivel de indigencia.
Se perdieron más de 300.000 puestos de trabajo durante la pandemia. Por eso la miseria y la marginación social pega más que nunca, en particular en los barrios populares. La pobreza crece astronómicamente, en particular entre las mujeres, las niñas, niños y la adolescencia, donde ya supera el 60%.

El gobierno de Alberto Fernández dice que ellos “hacen lo que pueden”, justificándose en que heredaron la crisis del macrismo y encima después les cayó la pandemia. ¿De verdad no se podía hacer otra cosa?
Veamos: desde que asumieron ya llevan pagados 7.100 millones de dólares a los acreedores de la deuda externa. Sólo en este mes le pagaron a los buitres y ahora lo harán al Club de París. Ya se anuncia un mega-pago al FMI por 1.880 millones de dólares en septiembre. Ese dinero (que traducido son más de un billón y medio de pesos) es mucho más que todo lo que se puso para atender a las consecuencias sociales de la pandemia.
El Frente de Todos, más allá de su doble discurso, de su retórica de “privilegiar a los más vulnerables” ya anuncia para qué quieren los votos: para estar más fuertes y así firmar el pacto con el FMI, que significará un mayor ajuste. Juntos por el Cambio, por su parte, ya gobernó y nos hambreó, además de seguir haciéndolo en los distritos que hoy gestiona.

Por todo esto es que decimos que los únicos que planteamos una real propuesta alternativa, a favor del pueblo trabajador, es el Frente de Izquierda Unidad. Lo sintetizamos en una frase: la plata tiene que ir para trabajo y salario, no para el FMI y los pulpos de la deuda. Por eso te pedimos que nos apoyes entre tus compañeras y compañeros de trabajo, familiares y vecinos, llamando a votar al FITU, lista 1A Unidad de la Izquierda.

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Escribe Liliana Olivero, candidata a diputada nacional por Córdoba, Izquierda Socialista/FIT Unidad

Ya gobernaron y hambrearon al pueblo trabajador. Donde ahora gestionan siguen haciéndolo. Y si se autocritican de algo, es de no haber ajustado más rápido.
 
La feroz interna de Juntos (antes Juntos por el Cambio) culminó con la presentación de diferentes listas que competirán en las PASO del próximo 12 de septiembre.
La oposición patronal disputará en las primarias cuál será el sector que se gane el derecho a postularse como el mejor ajustador en las elecciones de octubre.

En Juntos no existen los “halcones” y las “palomas”. Cuando gobernó Macri todos apoyaron sus políticas de ajuste al pueblo trabajador. Por ello, por más que algunos intenten despegarse, no proponen nada distinto de lo ya hecho por el gobierno de Cambiemos. Es más, hay candidatos que afirman que el gran error de Macri fue elegir el camino gradual para meter el ajuste, es el caso del mediático economista Martín Tetaz, puesto por el senador Martín Lousteau en la lista de Vidal.

Es un hecho, donde gobiernan aplican y profundizan el ajuste. Lo hacen Rodríguez Larreta en CABA, Gerardo Morales en Jujuy y Rodolfo Suárez en Mendoza.

La división de la oposición patronal alcanza una dimensión nacional. En la Ciudad va con tres listas, encabezadas respectivamente por María Eugenia Vidal, ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires; Ricardo López Murphy, ex ministro de Defensa, de Economía y de Infraestructura y Vivienda durante la presidencia de Fernando de la Rúa, y Adolfo Rubinstein, ex secretario de Salud de Macri, con la candidatura testimonial del actor Luis Brandoni.
En la provincia de Buenos Aires la oposición patronal se oferta en dos listas. Por un lado, Diego Santilli, vice de Macri, y por el otro, lo “nuevo” en política, el candidato de la UCR y neurocientífico Facundo Manes junto con Margarita Stolbizer.
En Santa Fe, Juntos por el Cambio presenta cuatro listas, ¡tres encabezadas por la UCR! En la cuarta, como en una película de terror, se postula la militante antiaborto Amalia Granata.

En la provincia de Córdoba, para comprender la interna de cuatro parece necesario un mapa, con enfrentamientos entre quienes hasta horas atrás eran aliados. Mario Negri encabeza, junto con Santos (ex ministro de Turismo macrista y a quien el ex presidente postuló) la lista en la cual está Ramón Mestre, con quien se enfrentó en la elección de gobernador. Luis Juez, anteriormente compañero de Negri en las provinciales, ahora va con De Loredo y los representantes de PRO Laura Rodríguez Machado y Baldassi. Además, Bee Sellares (antes secretario de Gobierno de Mestre en la ciudad) tendrá su propia boleta, al igual que Rossi, el “alfonsinista” que hace unas semanas pidió reglamentar las marchas.
Juntos presenta una diversidad de candidatos por separado a los que une una misma política, la defensa del gran capital, las multinacionales y el ajuste. Es lo que hicieron cuando gobernaron.

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Artículos de Iván Ponce

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