Jun 21, 2026 Last Updated 8:30 PM, Jun 20, 2026

Izquierda Socialista

El 2 de mayo de 1945 los nazis se rindieron en la capital alemana. La derrota nazi representó el más colosal triunfo revolucionario y democrático de la historia de la humanidad. Se abrió una nueva etapa de ascenso revolucionario donde aún sigue vigente la tarea de construir una dirección revolucionaria.

Escribe Francisco Moreira

En marzo de 1939 los ejércitos de Hitler invadieron Checoslovaquia. En septiembre entraron en Polonia. Una semana antes, la conducción burocrática de la Unión Soviética, con Stalin a la cabeza, había facilitado el avance nazi al firmar un aberrante y escandaloso pacto de “paz y ayuda mutua” con Hitler, con quien se repartieron Polonia.

Trotsky, que venía denunciando desde el ascenso del nazismo en Alemania en 1933 la perspectiva de una nueva guerra imperialista, calificó al pacto germano soviético como “una capitulación de Stalin ante el imperialismo fascista con el fin de resguardar a la oligarquía soviética”. Denunciaba que el fascismo y el nazismo tenían por objetivo imponer regímenes de superexplotación en los países conquistados y borrar del mapa a la Unión Soviética donde, a pesar de la dictadura burocrática, se mantenían las bases socialistas del gran triunfo revolucionario de 1917.

En junio de 1941, efectivamente, comenzó la Operación Barbarroja, la invasión nazi a la Unión Soviética. La confianza de Stalin en su pacto con Hitler y la desorganización del Ejército Rojo, descabezado a fuerza de purgas por la burocracia estalinista en su intención de barrer toda oposición “trotskista”, no permitieron oponer resistencia a la maquinaria de guerra nazi. Para diciembre ya habían ocupado Lituania, Bielorrusia, Ucrania y llegado hasta las puertas de Moscú, ocupando Stalingrado y sitiando Leningrado. En 1942 gran parte de Europa y un tercio de la Unión Soviética habían caído bajo las garras del nazismo y el fascismo.

La batalla de Stalingrado, hacia la derrota del nazismo

Pese a las terribles penurias vividas, el pueblo soviético logró recuperarse y poner de pie al Ejército Rojo nuevamente. Luego del desastre inicial se pusieron al frente del ejército los generales soviéticos más capacitados, como Zukhov, Rokossovski y Chuikov. Stalin se autotituló “jefe de la defensa”. Así comenzaba “la gran guerra patria” de los pueblos soviéticos.

En feroces combates y, a pesar de los continuos desastres provocados por la burocracia, el Ejército Rojo fue recuperando terreno y haciendo retroceder a los nazis. En febrero de 1943 se produjo la primera gran victoria soviética, la rendición de los nazis que ocupaban Stalingrado, que cambió el curso de la guerra. Fue el principio del fin del nazismo.

El triunfo en Stalingrado devolvió a los pueblos ocupados la esperanza de que era posible derrotar a los nazis. Los movimientos de la resistencia se fortalecieron en todas partes. En Polonia se levantó el Gueto de Varsovia en abril de 1943 y toda la ciudad en agosto de 1944, pese a que había sido abandonada por orden de Stalin. Los maquis franceses, los partisanos italianos (cuyo himno de resistencia era el famoso Bella Ciao) y las guerrillas yugoslavas y griegas se fueron fortaleciendo. En junio de 1944 ingleses y estadounidenses desembarcaron en Normandía, en la Francia aún ocupada por los nazis. En agosto la resistencia liberó París.

La batalla de Berlín

El 12 de enero de 1945 el Ejército Rojo entró en territorio alemán. Tras un avance arrollador, el 14 de abril llegó a las afueras de Berlín. Dos días después comenzaría la batalla final de la guerra en Europa.

Los nazis organizaron dos líneas defensivas para defender la ciudad sitiada. Prepararon barricadas y cientos de búnkeres. Con lanzagranadas enfrentaron el avance de los tanques del Ejército Rojo. El costo para los soviéticos fue altísimo. Solo en esta batalla tuvieron casi 80.000 muertos y más de 270.000 heridos.

La acción final se libró por el control del Reichstag (Parlamento), que era el edificio más alto del centro de la ciudad y cuya captura tenía un valor simbólico. En la tarde del 30 de abril soldados soviéticos lograron la toma del edificio e hicieron ondear la bandera roja. En esas horas Hitler, que había intentado seguir dando órdenes desde su búnker, se suicidó. Dos días antes, en Italia, el fascista Mussolini había sido capturado y fusilado por los partisanos.

El 2 de mayo el comandante a cargo de la defensa de Berlín firmó la rendición ante los generales soviéticos. El 8 de mayo se realizó una ceremonia con la presencia de generales ingleses, franceses y estadounidenses que, junto a Zhukov, firmaron un acta con la definitiva rendición del alto mando alemán. La guerra había terminado en Europa, dejando tras de sí más de cincuenta millones de muertos, de los cuales veintidós millones eran soviéticos.

Una nueva etapa revolucionaria

El triunfo de los pueblos soviéticos y europeos, iniciado en la batalla de Stalingrado y consolidado con la toma de Berlín, abrió una nueva etapa de enorme ascenso de masas mundial. El dirigente trotskista argentino Nahuel Moreno insistió en sus elaboraciones en que la derrota del nazismo había iniciado una nueva etapa revolucionaria mundial. Desde el fin de la guerra “el proletariado y las masas del mundo entero obtienen una serie de triunfos espectaculares. El primero es la derrota del ejército nazi, es decir, de la contrarrevolución imperialista, por parte del Ejército Rojo, aunque esto fortifica coyunturalmente al estalinismo, que es quien dirige la URSS”.

Efectivamente, desde entonces, las masas populares protagonizaron numerosas revoluciones triunfantes logrando la independencia de decenas de colonias y hasta la expropiación de la burguesía en un tercio del planeta en países como Yugoslavia, China, Cuba y Vietnam.

Pero durante esta etapa también salieron fortalecidas direcciones burocráticas del movimiento obrero y de masas. Stalin, por ejemplo, utilizó su renovada autoridad para rechazar la extensión de la revolución socialista e imponer pactos con los gobiernos imperialistas en la reconstrucción capitalista de Europa. El Partido Comunista soviético impuso el desarme de los maquis franceses y partisanos italianos para construir gobiernos de unidad con los partidos burgueses de esos países. También permitieron el aplastamiento de la guerrilla griega a manos británicas. Tras la muerte de Stalin, otros aparatos y dirigentes estalinistas o nacionalistas burgueses continuaron con esa política.

Estas experiencias dejan una doble enseñanza para el siglo XXI. En primer lugar que, como lo demuestra el triunfo sobre el nazismo, los pueblos pueden lograr enormes triunfos aun con dirigentes burocráticos y traidores, cuyo máximo exponente fue Stalin. Pero también que la tarea más difícil y necesaria sigue siendo la de construir una nueva dirección revolucionaria para acabar definitivamente con la contrarrevolución imperialista, en cualquiera de sus variantes, y con todo el dominio capitalista mundial.

 

  

 

 

 

 

¡Que la crisis del coronavirus la paguen los capitalistas!

La pandemia del Covid-19 está siendo utilizada por el imperialismo, los gobiernos capitalistas y los grandes empresarios para buscar descargar la crisis sobre la clase trabajadora y los sectores populares del mundo. Ya millones sufren el despido o la rebaja salarial y crece el hambre para amplios sectores de la población pobre de todos los continentes.

Esta pandemia no ha terminado y no se sabe cuándo será superada. No hay vacuna a la vista. El coronavirus, como el cólera, el dengue o el sarampión, surgieron del caldo de cultivo que crea el sistema capitalista imperialista. Solo se explica en el marco de la miseria creciente, el hacinamiento habitacional y de la degradación ambiental que producen las multinacionales en su carrera por las ganancias a costa de la superexplotación de las masas. Se puso en evidencia la destrucción de los servicios públicos estatales de salud, producto de años de ajuste y reducción de los presupuestos. En especial en las principales potencias capitalistas como Italia, el Estado español o los Estados Unidos. En Italia durante diez años redujeron el presupuesto de salud en más de 30.000 millones de euros. En los Estados Unidos casi no hay un sistema público estatal. Pero esto también se da, bajo distintas formas, en todos los países del mundo. El capitalismo alienta el negocio de la salud privada.

Y ahora, ante esta calamidad global que ellos facilitaron, no se quieren hacer cargo. Para el sistema capitalista imperialista y las multinacionales lo primero es defender sus riquezas y ganancias, no la salud y la vida digna de miles de millones. Con el argumento de la pandemia y de las cuarentenas, o sin ellas, despiden a sus trabajadores, rebajan el salario, o directamente no pagan por la “crisis”. Cuando antes del coronavirus las multinacionales, los bancos y los grandes terratenientes del mundo venían acumulando grandes ganancias. Ya es casi popular que veintiséis supermillonarios tengan la misma cantidad de dinero que 3.800 millones de las personas más pobres del mundo. Estamos hablando de multinacionales como Amazon, Microsoft, Ford, General Motors, Toyota, Siemens, Exxon Mobil, Chevron, Total, Samsung, Nestlé, JP Morgan Chase, HSBC, Alibabá, Walmart, Johnson y Johnson, Bayer-Monsanto, Pfizer, Coca-Cola, Boeing, Airbus, Facebook, Apple, Cargill, entre otras.

Además, los “salvatajes” del gobierno de Donald Trump no son para invertir en salud pública o para “salvar” el salario del pueblo trabajador norteamericano. Son para socorrer a las multinacionales yanquis. Algo semejante ocurre en la Unión Europea. Trump otorgó 455.000 millones de dólares a las grandes empresas como préstamo bancario con garantía del Estado. O sea que si no pagan pasa a ser deuda pública. Mientras, en el último mes se produjeron más de veinte millones de nuevos desempleados. Al mismo tiempo solo diez multimillonarios, incluyendo al dueño de Amazon, Jeff Bezos; el dueño de Facebook, Mark Zuckerberg, y el dueño de Microsoft, Bill Gates, aumentaron en 51 mil millones de dólares sus riquezas.

El otro mecanismo de expoliación del imperialismo, la banca, el FMI y el Banco Mundial es el de la deuda externa. En 2020 la deuda global alcanzó un récord histórico de 253 mil millones de dólares. De esa forma se saquea a los pueblos del mundo. Los gobiernos agentes del imperialismo llevan décadas pagando una deuda fraudulenta mientras hoy, según datos de la misma ONU, existen 821 millones de personas que se van a dormir con hambre y que, por el crecimiento de la pobreza y el hambre, podrían morir 300.000 personas por día.

La crisis del coronavirus muestra la debacle del sistema capitalista imperialista y pone sobre el tapete la pelea por un cambio de fondo. Hay que luchar por terminar con este sistema logrando gobiernos de las y los trabajadores que inicien la construcción de una sociedad socialista sin patrones y con una planificación económica basada en las necesidades de la clase obrera y los sectores oprimidos.

En ese camino, hoy tenemos que impulsar las luchas obreras y populares para enfrentar la crisis del coronavirus. Para defender la salud y la vida de los pueblos explotados y enfrentar los ataques a las condiciones sociales por parte de los gobiernos y los grandes capitalistas.

La clase trabajadora y los sectores populares ya están saliendo a enfrentar esta realidad. Empezando por las y los trabajadores de la salud reclamando más presupuestos, salarios e insumos, siguiendo por las huelgas obreras de Italia de marzo exigiendo parar la producción. Las huelgas en empresas contra los despidos o por medidas de seguridad en los Estados Unidos, el Estado español, Grecia, Argentina, Colombia. Los saqueos por hambre en Venezuela o los cacerolazos en Brasil contra Bolsonaro y su política criminal. Los enfrentamientos en los barrios populares de París contra la represión policial. Y la sorpresiva vuelta de las movilizaciones populares en Líbano reclamando contra la continuidad del ajuste social que venían repudiando desde octubre de 2019.

Desde la UIT-CI apoyamos todas estas expresiones de lucha en cada país y llamamos a darles continuidad y unidad en un amplio movimiento internacional para que la crisis del coronavirus la paguen los capitalistas y no los trabajadores y los pueblos.

Proponemos luchar por un plan de emergencia obrero y popular en cada país e internacionalmente. En todo el mundo se necesita plata para salud, salario, trabajo y comida. La pandemia del coronavirus no ha terminado. Y también tenemos la pandemia social que quieren imponer el imperialismo, las multinacionales y sus gobiernos. Por todo ello se hace necesario luchar por el no pago de las deudas externas. Por un frente de países deudores para no pagar. Altos impuestos progresivos a las multinacionales, los bancos y los terratenientes del mundo. Para dedicar, en cada país, esos fondos para combatir el Covid-19, prohibir los despidos o las rebajas salariales, dar un seguro o salario de cuarentena al desocupado (parado) y dar comida a millones de necesitados.

También llamamos a repudiar toda forma de represión policial usando el argumento del confinamiento o cuarentena, como la militarización,  y a defender el derecho a la protesta obrera y popular.

Cada día se hace más evidente que para enfrentar la actual crisis del coronavirus, como la que vendrá luego de la pandemia, se necesita avanzar en acciones unificadas a nivel internacional. En muchos países ya se está reclamando imponer impuestos progresivos a la riqueza. En África se estaría generando un bloque de países para no pagar la deuda externa. Se hizo ya una acción mundial de protesta de los trabajadores de las Apps. El FIT-Unidad de la Argentina convocó a una conferencia de lucha latinoamericana que solo está postergada por la pandemia. Otras iniciativas de lucha internacional irán surgiendo. En ese marco, desde la UIT-CI apoyamos toda forma amplia de lucha y coordinación empezando por los tres puntos señalados: 

1) No al pago de las deudas externas.

2) Altos impuestos progresivos a los de arriba. 

3) Contra toda forma de represión y por el derecho a la protesta.

Y convocamos a la más amplia unidad de acción de las organizaciones obreras y populares, del movimiento de lucha de las mujeres, de la juventud, del movimiento contra la degradación ambiental, como de la izquierda anticapitalista y socialista para coordinar un movimiento de lucha internacional.

Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores

Cuarta Internacional (UIT-CI)

11 de mayo de 2020

 

Brasil: defender la vida de los trabajadores de la salud

El 12 de mayo, Día de la Enfermera en Brasil, trabajadoras y trabajadores de la salud y sindicatos del sector organizaron diversas protestas. La Corriente Socialista de los Trabajadores (sección brasileña de la UIT-CI), en su editorial del boletín electrónico (http://cstpsol.com/home) señala que la manifestación de salud del 1° de mayo en el Distrito Federal y las protestas en San Pablo son ejemplos nacionales de lo que hay que hacer para enfrentar el coronavirus. 

Las trabajadoras y trabajadores de la salud son atacados de todas las maneras posibles. Sufren los procesos de privatización, cierres de servicios públicos, reducción del servicio de salud y la disminución de empleos estatales por el pago de deuda a los banqueros, más la ausencia de derechos laborales, en primer lugar en los hospitales privados, y en los sectores tercerizados (servicios que hacen empresas privadas) dentro de los hospitales públicos. 

Bolsonaro y los gobiernos estatales y municipales, junto con los empresarios, quieren imponer una mayor flexibilización aumentando el riesgo de contaminación cuando el sistema de salud del país ya está en colapso, con más de 10.000 muertos, entre ellos una cantidad importante de trabajadoras y trabajadores de la salud.

Haciendo gala de su irresponsabilidad, ignorancia y desprecio por el pueblo, el presidente Jair Bolsonaro dijo que la pandemia es una “neurosis”. 

La CST llama a las centrales sindicales CUT y CTB y a las organizaciones estudiantiles a apoyar esta lucha que concierne a toda la clase trabajadora. 


Londres, como en todo el mundo las trabajadoras y trabajadores de la salud son aplaudidos por el pueblo, pero desatendidos por el gobierno capitalista. Por eso este afiche contesta “No puedo comer aplausos. Tal vez puedan votar por alguien más sensible la próxima vez”.

 


Estados Unidos. Se multiplican las “huelgas de inquilinos”

Los llamados a huelgas de inquilinos aumentan durante la pandemia. Muchos no pudieron pagar el alquiler de mayo por haber perdido el trabajo. “Hay que parar el pago de los alquileres durante la pandemia”, dijo a  la agencia EFE Evelin Urrutia, directora de Inquilinos y Trabajadores Unidos (TWU, en inglés), una organización con sede en Alexandria, Virginia. “No deberían cobrar porque la gente no trabaja, o les bajaron sus salarios”, argumentó.

El 1° de mayo, Día de los Trabajadores, TWU organizó una manifestación por el barrio que los residentes, en su mayoría centroamericanos, llaman “Chirilagua”, con caravanas de automóviles y vecinos con carteles que aplaudían desde sus ventanas.

El impacto económico es más grave para los hispanos, muchos de ellos trabajadores indocumentados o empleados a tiempo parcial que no pueden solicitar el subsidio por desempleo.

El costo de la vivienda, en unidades alquiladas o compradas con hipoteca, consume en promedio en los Estados Unidos el 37% de los ingresos de los hogares.

El concepto de “huelga de inquilinos” es amplio e incluye desde el reclamo de plazos extendidos o la reducción de los pagos, hasta la suspensión total del pago de alquiler y de las hipotecas. Según la plataforma WeStrikeTogether.org, desde marzo más de 190.000 inquilinos y deudores se declararon en “huelga” de pago. 

“Estamos investigando cuáles son las opciones a nivel estatal y federal para impedir los desalojos masivos, porque eso es lo que se viene”, dijo un dirigente comunitario, y agregó: “También estamos explorando la discusión con propietarios privados. Estamos organizando a las comunidades para que se unan y así podríamos negociar con ciertos edificios de apartamentos donde la población latina está más concentrada”.

 


Estados Unidos. Más de 33 millones de despedidos

CNN informó que los Estados Unidos perdieron 20,5 millones de empleos solo en abril, cuando la crisis del coronavirus devastó el mercado laboral del país, informó este viernes la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés). Fue el mes de pérdida más grande de empleos desde que esta oficina comenzó a rastrear los datos, en 1939.

Pero el número es mucho mayor aún: durante las últimas siete semanas fueron solicitados 33,5 millones de subsidios por desempleo (esto significa nada menos que el 20% de los trabajadores formales). Estas son las cifras oficiales sobre trabajadores regulares, pero hay millones de “informales” que no figuran en las estadísticas ni tampoco tienen seguro de desempleo y que sufrieron en mayor proporción los despidos. 

La tasa de desempleo aumentó a 14,7%, la más alta registrada desde que BLS comenzó su serie mensual en 1948. La última vez que el desempleo estadounidense alcanzó tal nivel de gravedad fue en la Gran Depresión. La tasa alcanzó el 24,9% en 1933, según estimaciones históricas anuales del BLS.

Es probable que se subestime el número de estadounidenses desempleados. Esto se debe a que el BLS solo considera a las personas como “desempleadas” cuando han estado sin trabajo pero han buscado activamente uno nuevo en las cuatro semanas anteriores, o por un “despido temporal”, con la expectativa de ser recontratados dentro de los seis meses siguientes.

 


Ecuador. Protestas estudiantiles contra la rebaja del presupuesto universitario

Una nueva jornada de protesta se vive desde las 9 de este lunes 11 de mayo de 2020 en la plaza Indoamérica. Se concentraron estudiantes, profesores y trabajadores de la Universidad Central del Ecuador (UCE) para rechazar el recorte de algo más de 98 millones de dólares en el presupuesto de treinta y dos universidades y escuelas politécnicas públicas. 

El pasado martes 5 se realizó la primera protesta luego de que las universidades hicieran público el recorte. El Frente en Defensa de la Educación Pública convocó a este segundo “plantón” en medio de la emergencia sanitaria que vive el país por el Covid-19. 

Los manifestantes tomaron medidas de bioseguridad. Un profesor universitario que asistió a la protesta señaló que su objetivo es hacer sentir “que la población no está dormida”. El docente señaló que “se trata de ir disminuyendo el presupuesto del Estado a condiciones dramáticas que no se llegaron a ver ni en los ’90. La idea es estar presentes para hacerle entender al gobierno, que mira la educación como algo secundario, que somos esenciales, no solo en la pandemia sino en el desarrollo de la sociedad”. Además, se refirió a las condiciones en las que las universidades públicas deben empezar un período académico en modalidad virtual debido a la pandemia: “Hay una sobresaturación de las posibilidades, tanto de la plataforma universitaria como del mismo sistema de internet de la ciudad. No estamos del todo preparados para el teletrabajo, nos hace falta más apoyo pedagógico y los estudiantes también requieren educación en trabajo autónomo”. 

Los participantes de la protesta universitaria dijeron que temen que se supriman becas y carreras debido a la rebaja presupuestaria. 

Universidades como la Central y la Espol ya han anunciado que no podrán iniciar normalmente el presente período académico debido al recorte (información diario El Comercio, Quito). 

 

Editorial

El próximo domingo vence una nueva prórroga de la cuarentena. Está claro que, mientras el gobierno sigue diciendo “no hay que tirar lo hecho por la borda”, ha decidido hacerse cada vez más eco del reclamo de los empresarios de “flexibilizar la economía”. No porque a los grandes capitalistas les interese dar trabajo o aumentar los salarios, sino para hacer sus consabidas ganancias. Es cierto también que distintos sectores populares o pequeños comerciantes están obligados a romper la cuarentena para conseguir su sustento diario, precisamente porque el gobierno ya dejó de destinar partidas a atender la emergencia social, para tener como prioridad salvar a las grandes empresas y multinacionales de la crisis y seguir con la renegociación de la deuda para pagarle de manera “sustentable” a los usureros internacionales. Todo esto en vez de volcar fondos de las riquezas de los millonarios, las grandes empresas y los acreedores para enfrentar al Covid 19.

Denunciamos que en medio de la cuarentena y entre cuatro paredes (en reuniones en la Quinta de Olivos o hasta por Skype) la UIA y los burócratas sindicales, por supuesto sin consultar a sus bases, hayan acordado una rebaja del 25% del salario de millones de trabajadores que no están prestando servicios esenciales. Estamos hablando de la UIA, Techint, Magnetto y otros representantes de la crema de los empresarios. Por su parte, Héctor Daer de la CGT ha defendido públicamente el acuerdo diciendo que ha sido “una contribución para que no haya despidos”. Un caradura total, porque desde hace años vienen pactando salarios a la baja y dejando pasar los despidos y suspensiones. Otros, como Hugo Yasky (que posa de dirigente sindical “progre”) ha dicho que sobre el tema hubo un error de comunicación, ya que lo ideal hubiera sido transmitir que “se mantiene el 75% de los salarios” en vez de que se recorta el veinticinco. O sea, hablar en modo doble discurso como lo hace el gobierno, que también defiende el recorte, con un brutal ajuste, de los ya magros ingresos de la clase obrera en plena pandemia. Y avala esas rebajas desde el Ministerio de Trabajo. Es decir que hay en curso un pacto entre la UIA, burocracia sindical (CGT/CTA) y gobierno para atacar a millones de trabajadoras y trabajadores. Uno se podría preguntar, ¿dónde quedó entonces el (doble) discurso del gobierno de Alberto Fernández diciendo que venía a gobernar para los más vulnerables?

Otro tanto se acaba de hacer con el tema de la deuda externa. El gobierno se aseguró dos solicitadas de gobernadores e intendentes apoyando la actual renegociación de los pagos. Y este lunes se sacó la foto en Olivos con la UIA y los dirigentes sindicales para tal fin. Reunión de la que participaron el titular de la UIA, la Sociedad Rural, la Asociación de Bancos, la Bolsa de Comercio, la Cámara de Comercio y la Cámara de la Construcción. La delegación de la CGT estuvo encabezada por sus secretarios generales Héctor Daer y Carlos Acuña, y los integrantes de la mesa directiva Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, Armando Cavalieri, Víctor Santa María, José Luis Lingeri y Antonio Caló. La reunión tuvo “uniformidad en el respaldo, sin voces disonantes”, dijeron los medios. A tal punto que el titular de la Bolsa de Comercio Adelmo Gabbi sorprendió a todos señalando: “Nunca estuve de acuerdo con los gobiernos populistas pero le tengo que decir, señor ministro, que nadie hizo tanto en estos 45 días por el mercado de capitales como usted”, refiriéndose al titular de Economía Martín Guzmán. Más que un gesto, todo un reconocimiento. Esto vale para hacer reflexionar a aquellos que puedan creer que este gobierno está decidido a embestir contra los grandes capitales o que la reestructuración de la deuda va en desmedro de los bonistas y en beneficio del país. Sobre la oferta para pagarle a los pulpos acreedores el propio Guzmán, señaló: “No le pedimos a los bonistas que dejen de ganar sino que ganen menos”.

El gobierno y los empresarios usan la pandemia para justificar las rebajas salariales y los despidos. Hasta se permite a la patronal del Hospital Italiano rebajar el salario a los médicos. El gobierno de los Fernández no obligan a los de arriba, a los super ricos, a que aporten para fortalecer los servicios de salud y el apoyo económicos a los sectores populares. Todo esto va unido a la “demora” oficialista en presentar el proyecto de impuesto para gravar la riqueza como lo vino anunciando. Voceros del peronismo gobernante han dicho que lo presentaría en los próximos días y que el Congreso lo trataría en las próximas semanas. Pero mientras le roban un 25% del sueldo a millones de trabajadores con un pacto a espaldas del pueblo trabajador, el necesario impuesto a la riqueza duerme en los laureles. Justamente cuando es necesario que se aplique ya para destinar ese dinero a la emergencia. En los hechos, hoy el único proyecto concreto presentado para cobrarle impuestos a las grandes fortunas y empresas es el del Frente de Izquierda Unidad.

Desde Izquierda Socialista y el FIT Unidad rechazamos que el gobierno tenga como prioridad salvar las ganancias de las grandes empresas y el pago de la deuda externa. Seguimos apoyando los reclamos obreros, populares y de las mujeres junto al sindicalismo combativo (a diferencia de las traiciones de la CGT que pacta reducciones salariales y suspensiones y despidos). Llamamos a batallar para que en la cuarentena no se produzcan rebaja salarial, despidos ni suspensiones. Para que haya plata para los profesionales de la salud, a quienes todavía ni siquiera le dieron los miserables 5.000 pesos mensuales de plus, ni la protección e insumos que reclaman. Estamos por una cuarentena con comida, sin hambre, ni pobreza. Y que, para todo ello, como lo dijimos en el acto virtual del Frente de Izquierda Unidad este 1º de Mayo ante miles de luchadoras y luchadores, hay que imponer un Fondo de Emergencia con un impuesto especial y progresivo a las fortunas de los millonarios y las ganancias de bancos, grandes empresarios y multinacionales y así, junto al no pago de toda la deuda externa, se destinen los fondos suficientes para combatir la pandemia, la mayor crisis del coronavirus y la asistencia a los millones que lo necesitan.

 

 

 

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Ha transcurrido un 1° de Mayo atípico. En medio de la cuarentena por el coronavirus no tuvimos los actos multitudinarios que, año a año, recorren las plazas de todo el mundo. Si bien hubo en varios países algunas conmemoraciones que reflejamos en este periódico, lo que prevaleció fueron las declaraciones por medio de la web.

En ese marco, resultó muy importante el acto virtual que llevamos adelante desde el Frente de Izquierda Unidad. Miles de compañeros siguieron en directo los discursos y muchos más los vieron reproducidos en las redes sociales posteriormente, además de ser levantado por diversos medios masivos de comunicación. 

Una vez más se demostró la fuerza de la unidad de la izquierda. Nuestro compañero Juan Carlos Giordano, de Izquierda Socialista, junto con Romina Del Plá, del Partido Obrero; Nicolás del Caño, del PTS, y Celeste Fierro, del MST, explicaron en sendos discursos unitarios la coyuntura y los desafíos que enfrentamos los trabajadores, las mujeres y la juventud. Nos solidarizamos con todas las luchas en curso, reclamamos el fin de las suspensiones y despidos, denunciamos la rebaja salarial y exigimos un impuesto a las grandes fortunas y ganancias que, junto con la suspensión inmediata de los pagos de deuda externa, financien un fondo de emergencia para resolver las más urgentes necesidades populares agudizadas por la pandemia. 

Desde Izquierda Socialista le sumamos al acto los saludos internacionalistas de nuestros compañeros de la UIT-CI: Joao Batista Araujo “Baba” (CST-PSOL de Brasil), Jonathan Ríos (MST de Chile), José Luis Alcázar (Lucha Internacionalista del Estado Español), Roudy Joseph e Ingrid Luciano (MST de República Dominicana), Atacan Çiftçi (Partido de la Democracia Obrera, IDP de Turquía), Priscila Vázquez (Propuesta Socialista de Panamá), José Bodas (Partido Socialismo y Libertad de Venezuela), Angélica Mamani, Isabel Jiménez y Humberto Balderrama (ARPT de Bolivia), Enrique Fernández Chacón (UNIOS de Perú) y Leda Silva Victoria (MAS de México).

Así, aunque no pudimos desplegar nuestras banderas rojas en la Plaza de Mayo, cumplimos en conmemorar la jornada de lucha del Día Internacional de las Trabajadoras y los Trabajadores, culminando con una emocionante entonación conjunta de La Internacional por parte de los artistas del FIT Unidad. 

Artículos de Iván Ponce

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