Jun 21, 2026 Last Updated 8:30 PM, Jun 20, 2026

Izquierda Socialista

Escribe Juventud de Izquierda Socialista (JIS) Córdoba

El 14 y 15 de mayo son las elecciones en las quince facultades de la UNC para renovar centros de estudiantes, consejos directivos, el consejo superior y decanatos. Desde la JIS conformamos el Frente Unidad de la Izquierda junto a compañerxs de PTS, PO y activistas independientes, para impulsar una alternativa que dé continuidad a la rebelión educativa de 2024.

Llegan en un contexto de brutal ataque del gobierno de Javier Milei contra la educación pública, pero acompañado por la complicidad de autoridades universitarias y conducciones estudiantiles.
 
Nadie se salva solo

 En las universidades no cae nieve tóxica pero sí está corriendo una constante asfixia presupuestaria que se alinea perfectamente con los planes privatistas: vaciar para expulsar a docentes que viven en la desesperación por sus salarios de miseria; para expulsar a estudiantes trabajadores que, apremiados por la precariedad de su vida no pueden sostener sus estudios o lo hacen a costa de su salud mental, y vaciar facultades como Artes, marginadas por los intereses mercantiles que hoy no cuentan con recursos básicos para garantizar todas las clases.

 Estas son realidades graves que no podemos naturalizar, las y los estudiantes dimos sobradas muestras del rechazo al ajuste y nuestra predisposición a dar la pelea. La rebelión educativa de 2024 sirvió para lograr aumentos parciales del presupuesto. Si no se avanzó más fue por la ausencia de las conducciones estudiantiles y docentes que se transformaron en un freno a la lucha, evitando una Tercera Marcha Federal en el momento de auge del conflicto y llamando a confiar en la votación del presupuesto 2025, cosa que nunca llegó.

Es importante analizar el rol de las conducciones. La Franja Morada (UCR) es clave para garantizar la gobernabilidad de Milei. Mientras sus diputados votaban contra el financiamiento universitario, sus militantes boicotearon tomas y asambleas, envalentonando a sectores de ultraderecha que por primera vez se presentan a nivel regional con la lista “Liberales por la UNC”.

Cabe decir que el peronismo tampoco está a la altura de enfrentar al gobierno, ya sea quienes conforman La Fuerza Estudiantil (menemistas de la UEU, kirchneristas de La Bisagra, Sur, La Mella-Patria Grande) o Sean Eternos (agrupación ligada al PJ de Córdoba). Son sectores que terminaron llamando a confiar en el Congreso y poniendo paños fríos a la lucha estudiantil. Hoy, en la campaña electoral, pretenden hacer creer al estudiantado que los problemas del cursado pueden resolverse con mejor “gestión”. Esa dialéctica de “lo posible” y de dejar pasar el ajuste de sus gobiernos es lo que nos ha llevado a que emerja la ultraderecha. No podemos volver a caer en ese camino.

 Frente a este panorama, desde la JIS y el Frente Unidad de la Izquierda, proponemos una alternativa opuesta: centros de estudiantes organizados con asambleas como herramienta principal y orientados a construir una nueva rebelión educativa. Es necesario preparar una nueva Marcha Federal que unifique a estudiantes, docentes y trabajadores para frenar los recortes, rechazar el nuevo pacto con el FMI e imponer de una vez por todas que se deje de pagar la estafa de la deuda externa, que se destinen esos recursos para sostener la educación pública.

Por eso llamamos a no dispersar fuerzas ni confundir al estudiantado. Rechazamos la decisión de La Marea-MST y Ya Basta-NMas de presentar listas separadas que dividen en tres a quienes queremos luchar siendo funcionales al ajuste y a las burocracias estudiantiles. En estas elecciones la tarea es clara: fortalecer espacios que se enfrenten de forma coherente al ajuste y que estén a la altura de la tradición combativa del movimiento estudiantil argentino sin complicidades, sin titubeos pero también sin mezquindades ni sectarismos.

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En abril hubo elecciones para el centro de estudiantes del colegio secundario Sarmiento de Lomas de Zamora, en la que fue electa presidenta nuestra compañera “Fepi” de la Juventud de Izquierda Socialista (JIS). En un año en el que continúa el ataque a la educación pública, las mujeres y las disidencias, en el sur del conurbano se consiguió una nueva herramienta de lucha y organización.

¿Qué piensan hacer en el centro de estudiantes este año?
Tenemos como objetivo principal movilizar a lxs chicxs. Venimos de años sin mucha actividad, por eso tenemos como objetivo realizar actividades que involucren a todxs, que los haga pensar, intercambiar y debatir para poder garantizar un centro democrático y participativo.
Estuvimos hablando de impulsar las redes, con el objetivo de difundir las actividades del centro e intercambiar con otros centros de la zona. También se propuso la idea de realizar un boletín, con noticias o efemérides importantes del mes.
Pero también para mí es muy importante que el centro de estudiantes sea un centro de lucha, donde lo podamos usar para defender la educación pública, la ESI e impulsemos talleres.

¿Cómo piensan hacerlo?
Para mi es fundamental poder fortalecer al cuerpo de delegados con las cosas que aprendí en el partido y que debato con lxs compañerxs, la forma democrática que tenemos de organizarnos y de respetar las opiniones de todxs y de intercambiar ideas para salir con actividades.

¿Por qué te sumaste a la JIS?
Me sume ya que buscaba un espacio en dónde pudiera hacer política con otrxs. Siempre me interesó mucho la idea de pensar en conjunto y, lo que es aún mejor, construir entre todxs una alternativa al mundo y al sistema capitalista en el que vivimos, donde la juventud, las mujeres y las disidencias son superexplotadas.
Además, en este momento en el que gobierna la ultraderecha me pareció importante poder organizarme y salir a luchar contra un gobierno que nos entrega al FMI y que constantemente nos ataca.
 

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Escribe Marcela Martín, Ambiente en Lucha (Izquierda Socialista e independientes)

Córdoba vuelve a ser noticia, ahora con el gobierno y a través del Poder Judicial provincial, profundizando la criminalización de la protesta de los defensores ambientales con la elevación a juicio por la lucha en defensa del bosque nativo, los sitios arqueológicos y las poblaciones originarias.

La lucha comenzó en 2018 cuando el gobierno peronista de Juan Schiaretti impuso un proyecto de autovía de montaña y provocó la irrupción de las asambleas ambientales del Valle de Punilla que defienden las zonas rojas de extrema protección ambiental. Esta obra es parte del ambicioso proyecto bioceánico extractivista de Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA) que permite la salida por vía terrestre de nuestras riquezas a cualquier costo.

Las asambleas, conformadas por vecinos y vecinas de todas las localidades a lo largo del Valle, impulsaron múltiples actividades locales y regionales para visibilizar los riesgos graves que la concreción de este tramo implicaba para la biodiversidad, cuencas hídricas y sitios originarios. En esa lucha, el gobierno tuvo que retroceder, y retirar el proyecto y buscar otra salida, ya que además se diseñaba sobre un yacimiento de uranio.

El gobierno debió replantear la obra, ahora por el oeste de las laderas de las Sierras, pero afectando también la zona roja. A pesar de la audiencia pública virtual, con 24 jornadas,  más de 600 inscriptos, y un 90% de rechazo, el gobierno da ilegalmente la licencia ambiental, convocando a licitación de los 22 km divididos en cuatro tramos para la construcción de la mega obra.

Debido a la enorme lucha, se dispuso de un aparato represivo, policial y judicial, persiguiendo a las y los activistas, iniciando un proceso de criminalización para frenar la organización vecinal y garantizar su plan. Es así que se llegó a la imputación de 18 defensores ambientales, de los cuales seis, hasta el momento, hemos sido elevados a juicio para acallar la lucha de los pueblos vecinos del Valle, ya que se viene el segundo tramo hacia La Cumbre.

La Cámara de Acusación de Villa Dolores, donde apelamos, ratificó la medida. El 31 de marzo de 2025 se inició el proceso en la Cámara de Cruz del Eje, un hecho inédito en la justicia cordobesa, como lo es el enjuiciamiento de Defensores Ambientales.
El hecho por el que se nos imputa es por haber participado de una manifestación colectiva, donde estaba el repudiado intendente de la ciudad de Cosquín, Raúl Cardinal, quien avaló la iniciativa gubernamental.

Ahora la justicia cordobesa nos quiere castigar, criminalizando la protesta para garantizar los negocios inmobiliarios de los grandes grupos empresarios, amparados por el gobierno del peronista Llaryora y el ultraderechista Milei.

Llamamos a la más amplia unidad de las asambleas ambientales, organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos a repudiar la judicialización de la protesta, exigiendo el inmediato sobreseimiento de los defensores ambientales perseguidos.
Si hay condena, no hay justicia. Protestar es un derecho, no un delito.

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Escribe Francisco Moreira

El 30 de abril de 1945 se suicidó el líder nazi Adolf Hitler. El 2 de mayo los ejércitos alemanes se rindieron en Berlín, la capital alemana. La derrota nazi en la Segunda Guerra Mundial representó el triunfo revolucionario más grande y democrático de la historia de la humanidad.
 
Eran cerca de las 22.30 del 1º de mayo de 1945 cuando Radio Hamburgo de Alemania interrumpió la emisión de la séptima sinfonía de Anton Bruckner para hacer un anuncio impactante: “Desde el cuartel general se informa que nuestro Führer, Adolf Hitler, luchando hasta el último aliento contra el bolchevismo, cayó por Alemania esta tarde”. Con el tiempo testigos presenciales del hecho desmintieron esa versión sobre la muerte de Hitler. No había muerto en combate aquel día, sino que se había suicidado un día antes, junto a su esposa Eva Braun, en su oficina subterránea en el búnker ubicado debajo de la Cancillería en Berlín. Sus cuerpos fueron incinerados y enterrados fuera del búnker.1  

El suicidio de Hitler marcó el desmoronamiento definitivo del régimen nazi y la derrota del ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial, cercado en Berlín tras la ofensiva arrolladora del Ejército Rojo. Dos días antes había sido capturado y fusilado por partisanos (guerrilleros) italianos el líder fascista, Benito Mussolini, en medio del avance de los ejércitos aliados.    

La batalla de Stalingrado en 1943 cambió el curso de la guerra

En marzo de 1939 los ejércitos alemanes invadieron Checoslovaquia. En septiembre entraron en Polonia. Una semana antes de la invasión la conducción burocrática de la Unión Soviética, con José Stalin a la cabeza, había facilitado el avance nazi al firmar un aberrante y escandaloso pacto de “paz y ayuda mutua” con Hitler, con quien se repartieron Polonia.

León Trotsky, el líder revolucionario ruso, que venía denunciando desde el ascenso del nazismo en Alemania en 1933 la perspectiva de una nueva guerra imperialista, calificó al pacto germano-soviético como “una capitulación de Stalin ante el imperialismo fascista con el fin de resguardar a la oligarquía soviética”.3 Denunciaba que el fascismo y el nazismo tenían por objetivo imponer regímenes de superexplotación contra los trabajadores en los países conquistados y borrar del mapa a la Unión Soviética donde, a pesar de la dictadura burocrática, se mantenían las conquistas socialistas del gran triunfo revolucionario de 1917.

En junio de 1941, efectivamente, comenzó la Operación Barbarroja, la invasión nazi a la Unión Soviética. La confianza de Stalin en su pacto con Hitler y la desorganización del Ejército Rojo, descabezado a fuerza de purgas por la burocracia estalinista en su intención de barrer toda oposición “trotskista”, no permitieron oponer resistencia a la maquinaria de guerra nazi. En diciembre ya ocupaban Lituania, Bielorrusia, Ucrania y habían llegado hasta las puertas de Moscú, ocupando Stalingrado (Volgogrado) y sitiando Leningrado (San Petersburgo). Para 1942, gran parte de Europa y un tercio de la Unión Soviética habían caído bajo las garras del nazismo y el fascismo.

Pero pese a las terribles penurias vividas, el pueblo soviético logró recuperarse y poner de pie al Ejército Rojo nuevamente. Luego del desastre inicial se pusieron al frente del ejército los generales soviéticos más capacitados: Gueorgui Zukhov, Constantin Rokossovski y Vasily Chuikov. Stalin se auto tituló “jefe de la defensa”. Así comenzaba “la gran guerra patria” de los pueblos soviéticos. En feroces combates y, a pesar de los continuos desastres provocados por la burocracia, el Ejército Rojo recuperó terreno he hizo retroceder a los nazis. En febrero de 1943 se produjo la primera gran victoria soviética, la rendición de los nazis que ocupaban Stalingrado, en una batalla que cambió el curso de la Segunda Guerra y marcó el principio del fin del nazismo.

Este triunfo devolvió a los pueblos ocupados la esperanza de que era posible derrotar a los nazis. Los movimientos de la resistencia se fortalecieron en todas partes. En Polonia se levantó el Gueto de Varsovia en abril de 1943 y toda la ciudad en agosto de 1944, pese a que había sido abandonada por orden de Stalin.4 Los maquis franceses, los partisanos italianos y las guerrillas yugoslavas y griegas se fueron fortaleciendo. En junio de 1944 ingleses y estadounidenses desembarcaron en Normandía, en la Francia aún ocupada por los nazis. En agosto la resistencia liberó París.

La batalla de Berlín y el fin del régimen nazi

El 12 de enero de 1945 el Ejército Rojo entró en territorio alemán. Tras un avance arrollador, el 14 de abril llegó a las afueras de Berlín. Dos días después comenzó la batalla final de la guerra en Europa. Los nazis organizaron dos líneas defensivas para proteger la ciudad sitiada. Prepararon barricadas y cientos de búnkers. Con lanzagranadas enfrentaron el avance de los tanques del Ejército Rojo. El costo para los soviéticos fue altísimo. Solo en esta batalla murieron 80 mil personas y más de 270 mil resultaron heridas. La acción final se libró por el control del Reichstag (Parlamento), que era el edificio más alto del centro de la ciudad y cuya captura tenía un valor simbólico. En la tarde del 30 de abril, soldados soviéticos lograron la toma del edificio e hicieron ondear la bandera roja. Para esas horas se había suicidado Hitler.

El 2 de mayo el comandante a cargo de la defensa de Berlín firmó la rendición ante los generales soviéticos. Seis días después, se realizó una ceremonia con la presencia de generales ingleses, franceses y estadounidenses que, junto a Zhukov, firmaron un acta con la definitiva rendición del alto mando alemán. La guerra había terminado en Europa, dejando tras de sí más de cincuenta millones de muertos, de los cuales veintidós millones eran soviéticos.

Nahuel Moreno, maestro y fundador de nuestra corriente trotskista definió la derrota del nazi-fascismo como “el más colosal triunfo revolucionario de toda la historia de la humanidad”, a pesar de los dirigentes burocráticos y traidores.5 Es que el nazi-fascismo representó el embrión de una nueva sociedad esclavista bajo el capitalismo, con los campos de exterminio y de trabajos forzados adonde enviaban, no sólo  a los judíos, sino también a gitanos, izquierdistas, homosexuales y a cualquier opositor a su régimen totalitario y racista. La derrota de la barbarie alemana en la guerra frenó el intento de extender la contrarrevolución nazi-fascista imperialista a todo el mundo.

1. La película “La caída” (2004) de Oliver Hirschbiegel retrata los frenéticos últimos días de Hitler y sus secuaces en el bunker. Disponible en Amazon Prime.
2. Ver El Socialista Nº 602, 11/04/2025. Disponible en www.izquierdasocialista.org.ar
3. León Trotsky. “La alianza germano-soviética” (4/9/1939) en Escritos (1929-1940). Editorial Pluma, Bogotá, 1974. Disponible en www.marxists.org
4. Ver El Socialista Nº 558, 12/04/2023 y Nº 588, 21/08/2024. Disponibles en www.izquierdasocialista.org.ar
5. Nahuel Moreno. Revoluciones del siglo XX. Ediciones Antídoto, Buenos Aires, 1986. Disponible en www.nahuelmoreno.org



Una nueva etapa revolucionaria

El triunfo de los pueblos soviéticos y europeos abrió una nueva etapa de enorme ascenso de masas mundial. Nahuel Moreno señaló que la derrota del nazismo había iniciado una nueva etapa revolucionaria mundial. Desde el fin de la guerra “el proletariado y las masas del mundo entero obtienen una serie de triunfos espectaculares. El primero es la derrota del ejército nazi, es decir, de la contrarrevolución imperialista, por parte del Ejército Rojo, aunque esto fortifica coyunturalmente al estalinismo, que es quien dirige la URSS”.1 Efectivamente, desde entonces, las masas populares protagonizaron numerosas revoluciones triunfantes logrando la independencia de decenas de colonias y la expropiación de la burguesía en un tercio del planeta en países como Yugoslavia, China, Cuba y Vietnam. Pero durante esta etapa también salieron fortalecidas direcciones burocráticas del movimiento obrero y de masas. Stalin, por ejemplo, utilizó su renovada autoridad para rechazar la extensión de la revolución socialista e imponer pactos (Yalta y Potsdam) con los gobiernos imperialistas para la reconstrucción capitalista de Europa. Tras su muerte, otros aparatos y dirigentes estalinistas o nacionalistas burgueses continuaron con esa política. La restauración capitalista promovida por la burocracia desde la década del ‘80 en aquel tercio del planeta y la caída de las dictaduras estalinistas, abrieron una nueva etapa revolucionaria donde sigue planteada la tarea de construir una nueva dirección revolucionaria para acabar definitivamente con la contrarrevolución imperialista, en cualquiera de sus variantes, y con el dominio capitalista mundial.
                                  
1. Nahuel Moreno. Actualización del Programa de Transición. (1980). Ediciones El Socialista, Buenos Aires, 2014.  




No era jueves. Era sábado. Y no eran cientos, sino apenas catorce mujeres, con nombres como Azucena, Berta, Haydée, Pepa. Todas compartían una herida: un hijo o hija secuestrada y desaparecida por la dictadura. Ese 30 de abril de 1977, en pleno estado de sitio, se animaron a lo imposible: reunirse en la Plaza de Mayo. Azucena Villaflor lo dijo claro: “Individualmente no vamos a conseguir nada”. Un policía las increpó: “Circulen”. Y entonces circularon. De a dos, tomadas del brazo, giraron en torno a la Pirámide. Así nació la ronda.

No había banderas ni pañuelos blancos todavía, solo un gesto mínimo que rompía el terror: caminar juntas. Lo que siguió fue una historia de lucha, organización desde abajo y desobediencia al poder. Cuarenta y ocho años después, sus pasos siguen marcando el camino. Hoy ya suman 2.455 rondas.

Artículos de Iván Ponce

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