Escribe Claudio Funes
Mark Ruffalo, reconocido actor de la película Vengador Hulk y artista de Marvel, es un destacado activista por el medio ambiente y por el derecho de los palestinos a recuperar sus tierras. En 2014 condenó el ataque israelí al único hospital de rehabilitación en Gaza. “Los palestinos protestan valientemente en las calles. El gobierno israelí está respondiendo con la máxima crueldad. Eso es solo un ejemplo más de la brutalidad racista de la ocupación militar de Israel sobre los palestinos, una injusticia que ya dura décadas”, declaró. También, desde su cuenta de Twitter, se sumó al pedido de boicot a Israel: “Las sanciones económicas a Sudáfrica han ayudado a su población negra a librarse del apartheid, es hora de sancionar a Israel para liberar a los palestinos”. Otras personalidades, como la actriz norteamericana de origen israelí Natalie Portman y el músico Roger Waters, se sumaron hace años a la campaña Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel –BDS– junto a un reconocido colectivo de artistas, intelectuales y deportistas.
Ruffalo también fue acusado de antisemita por sectores sionistas.
Escribe Martín Fú
El poderoso equipo inglés, al mando del catalán Pep Guardiola, acaba de ganar el torneo local, la Premier League. En Manchester, el mismo día en que se despidió Sergio “Kun” Agüero, los festejos tomaron un color especial. El jugador argelino Riyad Mahrez eligió envolverse la bandera de su país y hacer flamear por todo el campo de juego la enseña de Palestina ante la mirada de quienes pudieron verlo desde las tribunas y los millones de espectadores que desde su casa vibraron en la final frente al Everton. Otra muestra más de apoyo y solidaridad al pueblo palestino, esta vez desde el mundo del deporte y uno de sus protagonistas.
El jueves 27, a las 19hs, realizaremos una audiencia pública con las personalidades que se pronunciaron por el derecho democrático para defender a Palestina Libre y en defensa del diputado Juan Carlos Giordano.
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Escribe Reynaldo Saccone, ex presidente de la Cicop
El gobierno peronista y los gobernadores de la oposición patronal de Juntos por el Cambio se niegan a tomar las medidas drásticas que la situación exige, la centralización y ampliación de la totalidad del sistema de salud público y privado, sostenimiento económico de la población para garantizar así las medidas de aislamiento y la vacunación masiva de todas y todos. El plan original de vacunación, también, es un fracaso. Tampoco en este aspecto ni el gobierno nacional del Frente de Todos ni los distintos gobiernos provinciales adoptan las medidas que la situación impone.
El ritmo de vacunación es menor que el de Chile y Uruguay, que ya han inoculado con una dosis a 94% y 92% de su población respectivamente, y aún menor que el de Brasil, que vacunó a 37%, mientras que la Argentina sólo alcanza al 28 por ciento. Menos aún que la media sudamericana, que es 31 por ciento. La realidad es que solamente 6% de los 45 millones de habitantes completó la vacunación con la segunda dosis, unos 2,5 millones, y 22%, 8,7 millones, tiene una sola dosis aplicada. A pesar de que el gobierno pagó 54% de los 48 millones de vacunas reservadas, solo recibió un cuarto y en las próximas semanas entrarán (según dicen) y como máximo cerca de 6 millones más. Una insignificancia que no evitará que se sigan produciendo tremendos sufrimientos y, sobre todo, miles de muertes por el Covid-19.
La estafa de Sigman-Slim-AstraZeneca y la rapiña de Pfizer
Cuando en agosto de 2020 el presidente peronista Alberto Fernández dio a conocer el acuerdo tripartito para producir la vacuna Oxford, a cargo del millonario amigo del peronismo kirchnerista Hugo Sigman y el magnate mexicano Carlos Slim, anunció que antes de fin de ese año se empezaría a vacunar y que en febrero de este 2021 serían millones las dosis que se dispondrían. Sin embargo, la primera vacuna producida en la Argentina recién se aplicará en una fecha desconocida de las próximas semanas, seis meses después del primer plazo anunciado. En la planta de Garín sigue en marcha una producción que ya ha alcanzado unos 77 millones de dosis, pero la vacuna no apareció hasta ahora por los irracionales acuerdos empresariales entre México y la Argentina para su elaboración.
La acusación de exigir coimas a Pfizer que hizo Patricia Bullrich, titular de PRO, contra el ex ministro de Salud Ginés González García, obligó a la multinacional a desmentir la especie, pero reveló la verdadera raíz de la disputa de esta empresa con el gobierno. Pfizer quiere cambiar una ley a pesar de que se hizo a pedido de los monopolios y que, con el voto oficialista y opositor de Juntos por el Cambio, determinó que el Estado podía acordar condiciones de indemnidad patrimonial para los laboratorios, salvo “aquellas originadas en maniobras fraudulentas, conductas maliciosas o negligencia”. Esta última salvedad, dicen los voceros de la empresa, es la que impide a Pfizer firmar un contrato con la Argentina. Quieren más garantías que las ya conseguidas junto a las demás multinacionales.
Debe incautarse la producción de mAbxience para terminarla en el país
La irresponsabilidad e irracionalidad del trío Sigman-Slim-AstraZeneca y la rapiña descarada de Pfizer muestran a las claras que la producción de las vacunas que el mundo necesita no puede quedar monopolizada por un puñado de monopolios capitalistas gracias a las patentes. Es necesario suspenderlas para que haya vacunas para todas y todos. El gobierno peronista de Alberto Fernández debe incautar la producción de mAbxience y envasarla en la Argentina, disponiendo de todos los laboratorios con capacidad. Esta capacidad es muy grande porque tenemos una industria farmacéutica muy desarrollada, como lo certifica el contrato firmado por Richmond para envasar la vacuna Sputnik localmente. Hace falta una decisión política para hacerlo, decisión que este gobierno solo tomará si logramos imponerla con la movilización, como lo están reclamando personalidades de distintos sectores, diversas organizaciones de trabajadores, el Plenario del Sindicalismo Combativo y el FIT Unidad.
Escribe Fabián Torres, médico y delegado provincial de Asspur
Estamos atravesando la segunda ola del Covid-19 y el sistema de salud está colapsado, esta vez en una situación desesperante, con hospitales saturados, con las guardias y los pasillos ocupados con pacientes cada vez más jóvenes que necesitan asistencia mecánica respiratoria y en camas improvisadas en catres, como en el hospital de Cinco Saltos. Situación muy grave con faltante de vacunas, aun para esenciales y personas de riesgo. Panorama que se repite en Bariloche, Viedma, General Roca y demás departamentos, con intendentes de distinto color político que han hecho oídos sordos, al igual que la gobernadora Arabela Carreras, de Juntos Somos Río Negro, a los reclamos por más presupuesto, infraestructura y aumento salarial promovidos por la Asociación Sindical de Salud Pública de Río Negro (Asspur), sindicato antiburocrático de los trabajadores de la salud provinciales.
Hay 800.000 habitantes en toda la provincia y solo 211 camas en terapia intensiva que no alcanzan, como los respiradores, tanto en el sistema público como en el privado. Deja al descubierto también la crisis de las obras sociales y las prepagas que se descarga sobre el hospital público, donde se atiende cada vez más a personas que se quedaron sin obra social ante la crisis económica y social mientras los sanatorios privados siguen siendo subsidiados por el gobierno provincial.
En Neuquén, la histórica lucha de los trabajadores de la salud pública dejó al descubierto el desmantelamiento del sistema por años de abandono y desinversión, responsabilidad del Movimiento Popular Neuquino (MPN) que deriva pacientes hacia las clínicas privadas y paga cifras astronómicas por la atención que no se puede brindar en los hospitales. En cualquier nosocomio de la provincia se ven los pacientes oxigenados en camillas en las guardias esperando que se desocupen camas en terapia intensiva. El Castro Rendón, hospital central de la provincia que cuenta con cuatro quirófanos y una antigua y larga lista de espera de pacientes para cirugías programadas, anunció que dos de esos quirófanos serán reconvertidos en camas de casos de Covid. El hospital Horacio Heller, el último construido en la capital, transformó la guardia en el lugar de internación para pacientes Covid. En el hospital Centenario contaban con veinticinco camas de internación en 2020, ahora hay solo trece, y encima los enfermeros intensivistas fueron “castigados” por luchar y enviados a centros periféricos. El hospital de Picún Leufú no tiene quirófano ni ecógrafo, siendo una ciudad alejada de los grandes centros urbanos. Y así con el resto. Todo agravado por la persecución del gobierno a los luchadores, que los sanciona con descuentos salariales, sumarios y causas penales. Una verdadera tragedia de la que es responsable el gobernador Omar Gutiérrez en medio del avance de la pandemia.
En las dos provincias se repiten las escenas y las carencias, jornadas interminables de trabajo bajo un permanente estrés y sin descanso, sumadas a la falta de personal y la necesidad de recurrir a “cargarse” con más guardias por los bajos salarios, la falta de insumos y los graves problemas de infraestructura de los hospitales que hacen insostenible la situación para los trabajadores de la salud.
Encima intentan otorgar recomposiciones salariales por detrás de la inflación en medio de la pandemia. Pero se puede enfrentar tanto desastre como lo demostraron los autoconvocados de la salud de Neuquén, que es el ejemplo a seguir, ya que con unidad y coordinación lograron conquistar un 53% de aumento salarial para todos los estatales. Y también necesitamos cambios de fondo para salir del colapso, mayor presupuesto para salud sobre la base del no pago de la deuda externa y un impuesto a las grandes fortunas. Centralización del sistema de salud, unificando el sector público y el privado bajo un mando y una administración única estatal con criterios sanitarios y no de lucro. Todo bajo control de los trabajadores de la salud y los usuarios.