Nov 25, 2023 Last Updated 8:18 PM, Nov 24, 2023

Escribe José Castillo, precandidato a legislador porteño por Izquierda Socialista/FIT Unidad, lista A Unir y Fortalecer la Izquierda

Las nuevas medidas económicas lanzadas por el ministro Sergio Massa responden a las dos grandes demandas del Fondo: devaluar y ajustar más al pueblo trabajador.

El gobierno nacional de Alberto y Cristina, con su ministro de Economía y candidato presidencial Sergio Massa han lanzado un nuevo “paquete” de medidas. Ya ni siquiera disimulan que con ellas tratan de responder a las exigencias del FMI. Veamos la historia.

El acuerdo firmado con el Fondo en marzo de 2021 obligaba a un gran ajuste ya en su primer año de funcionamiento (reducir el déficit fiscal a 2,5% del PBI), y a uno mayor aún este año (avanzar en ese achicamiento hasta 1,9%). El gobierno peronista cumplió el año pasado con lo exigido, a costa de reducir lo destinado a jubilaciones y gasto social. Este año volvió a hacerlo (de hecho en estos seis meses dicho gasto creció un 10% por debajo de la inflación del período), pero como, producto de la sequía, las exportaciones del complejo agroexportador se redujeron sustancialmente, ingresó mucho menos dinero al estado en concepto de retenciones, y por ende, la meta de reducción del déficit no pudo cumplirse. Lo mismo sucedió con la otra exigencia del Fondo: aumentar las reservas del Banco Central, para tener esos dólares disponibles a fin de destinarlos a los distintos vencimientos de deuda externa. No sólo no sucedió, sino que dichas reservas se fueron reduciendo hasta prácticamente desaparecer.

En abril pasado, el equipo económico, con Massa a la cabeza, intentó comenzar un proceso de renegociación con el Fondo. Massa comenzó a hablar de que ingresaría no sólo el dinero comprometido por el FMI para el mes de junio, sino incluso “adelantos” de montos posteriores; en concreto se llegó a hablar de más de 10.000 millones de dólares. Pero nada de todo esto sucedió. Las negociaciones se fueron alargando hasta el punto en que la firma final de este nuevo acuerdo pasó para después de las PASO. Es una demostración de cómo actúa dicho organismo: su única política es reclamar más y más ajuste.

El FMI no envió el dinero esperado en junio, obligando a nuestro país a pagar de las propias reservas el vencimiento de deuda de fines de junio. Ahora, se acumulan nuevos vencimientos para fines de julio y comienzos de agosto que suman 3.400 millones de dólares más.

Las nuevas medidas de Massa

Para avanzar en el acuerdo, el Fondo Monetario venía reclamando que el gobierno peronista haga una fuerte devaluación y, al mismo tiempo, que ajuste más, hasta cumplir con las metas pactadas al firmar el acuerdo. Hasta que el gobierno argentino no lo hiciera, no aprobaría ninguna renegociación.

Todas las medidas lanzadas por el ministro y candidato presidencial Massa en esta semana van en esa dirección. Lo que se acaba de anunciar es, de hecho, una fuerte devaluación, sólo que evitando darle ese nombre.

Por un lado, se aumentan los impuestos a casi todos los “tipos de dólares” que se pueden adquirir. Así, de hecho, comprar dólares o pagar con tarjeta gastos en dólares quedaron en 497 pesos. Las cotizaciones para importar la inmensa mayoría de los bienes y servicios también se incrementaron. En concreto, todo lo importado aumentará fuertemente en los próximos días.

Además, se implementó un nuevo dólar “agro”. Se les pagará a los exportadores una mayor cotización (de 340 pesos). Esta medida tiene el mismo objetivo de los anteriores “dólar soja I, II y III”: ofrecerles privilegios a los monopolios agroexportadores para que liquiden la parte de la cosecha que tienen guardada. Un claro beneficio para ellos, que aumentarán así sus superganancias. El gobierno peronista aspira así a que ingresen algunos dólares más a las alicaídas reservas del Banco Central y, a la vez, algunos pesos por impuestos al comercio exterior (retenciones).

Claro que, como ahora es muy poca la soja que queda en manos de los especuladores, incluyeron en este nuevo dólar de exportación al maíz. Y este último es un producto fundamental en los costos de casi todos los alimentos: con maíz o sus derivados se hace aceite, se alimenta cerdos, vacas y pollos y se producen una enorme cantidad de alimentos. El aumento del dólar para la exportación de maíz hace que, inmediatamente, suba su precio en el mercado interno, produciendo un fuerte rebote en la inflación de casi todos los alimentos.

A todo esto sumemos, por supuesto, que ante el solo anuncio de las medidas, todos los dólares (MEP, contado con Liqui y blue) se fueron para arriba, retroalimentando aún más la inflación.

En síntesis, todo esto tiene una única y clara consecuencia para el pueblo trabajador y sectores populares: más carestía del costo de vida. Se calcula que, de mínima, todo esto le agrega un 2% a la inflación del mes que viene. Muchas grandes patronales y multinacionales ya aprovecharon el río revuelto para remarcar ahora mismo. Aparecieron alimentos con aumentos de hasta 13%.

¿Para qué es todo esto?

Las medidas apuntan a cumplir las exigencias del FMI: devaluación y mayor recaudación de impuestos a costa del bolsillo popular. La contrapartida es que el Fondo “apruebe” la renegociación del acuerdo firmado el año pasado y acepte enviar a la Argentina algún monto de divisas. Este viernes Massa anunció que ya estaría listo el “acuerdo técnico”, y que ingresarán 7.500 millones de dólares (una parte a mediados de agosto y el resto en noviembre). Dinero que no entrarán para resolver ningún problema que afecte al pueblo trabajador, sino que será exclusivamente para pagarle al mismísimo Fondo Monetario. O sea, en concreto, plata que entra por una puerta y sale por la otra.

El gobierno de Alberto, Cristina y Massa, incluso ante los aprietes del Fondo de estos días, siguen con su línea: seguir pagando, como sea, cada vencimiento. Cada vez a costa de mayores ajustes, hambre y saqueo. Massa anunció que el gobierno peronista, sí o sí, pagará el próximo vencimiento, aunque deba hacerlo con yuanes, aumentando a la vez la deuda externa que ya está creciendo con China, ya que los prometidos dólares del FMI llegarán a posteriori de esas fechas.

¿Cuál es la salida?

Si seguimos atados al FMI no tenemos escapatoria. El Fondo nos va a apretar cada vez más, exigiendo mayores ajustes, mientras tenemos una ola impagable de vencimientos en el futuro inmediato. A esto se suman los vencimientos con los acreedores privados, también insostenibles. Es la historia de siempre, la bola de nieve de una deuda inmoral e ilegal, que nació con la dictadura militar y fue legitimada y agrandada por todos los gobiernos posteriores, sin excepción.

Se vuelve a comprobar que la única salida para el pueblo trabajador y sectores populares es la que planteamos desde la izquierda: romper con todos los lazos políticos y económicos que nos someten al FMI, suspender inmediatamente los pagos de deuda externa y volcar esos recursos a resolver los problemas más urgentes: salarios y jubilaciones dignos, trabajo genuino, vivienda, salud y educación.

Tanto el peronismo como la oposición patronal de Juntos por el Cambio insisten en seguir pagando y renegociando al infinito con el FMI (incluso Patricia Bullrich anunció que promoverá un nuevo “blindaje” rememorando a De la Rúa). Lo mismo plantean los liber-fachos de Milei, con su consigna de “dolarización”. Por eso hay que luchar por un programa distinto, como el que proponemos desde el Frente de Izquierda Unidad, en la lista que encabeza Myriam Bregman a presidente y Jorge Adaro a jefe de gobierno de CABA. Ese es el voto que fortalece esta propuesta.

Millones empiezan a definir su voto para las PASO del 13 de agosto. Crece el hartazgo contra los políticos patronales que vienen gobernando con más ajuste, pobreza y sometimiento al FMI. Incluso muchos dicen que no van a ir a votar, o se manifiestan indecisos. A todos ellos les decimos que hay una alternativa para salir de la crisis, y los llamamos a votar a la fórmula presidencial del Frente de Izquierda Unidad con Myriam Bregman y Nicolás Del Caño, al “Pollo” Sobrero en Provincia de Buenos Aires, Jorge Adaro a Jefe de Gobierno en CABA y a toda la Lista “Unir y Fortalecer la izquierda” en todo el país.

¿Por qué hay que votar a la izquierda que encabeza Bregman? En primer lugar, porque es una lista integrada por trabajadoras, trabajadores y referentes del sindicalismo combativo, de las mujeres y disidencias, de la juventud, la que enfrenta el saqueo y la entrega al FMI. Votarla es para seguir apoyando los reclamos cotidianos con más fuerza, en defensa del salario, peleando por trabajo genuino, por la salud y la educación públicas.

Bregman es defensora de los derechos humanos y de las mujeres (como todas las compañeras que integran la lista en el país). El “Pollo” Sobrero es el máximo referente del sindicalismo combativo, que lucha y no se vende. Jorge Adaro es perseguido por Larreta y Acuña por defender la educación pública y el salario docente. El Frente de Izquierda en Jujuy, que tuvo presos por luchar, es el que está en primera línea junto al pueblo jujeño y las comunidades, enfrentando el ajuste y la represión de Gerardo Morales, con la complicidad del PJ que le votó la reforma represiva (ver "El Frente de Izquierda junto al pueblo jujeño"). ¿Cómo no votar a la lista de Bregman para fortalecer estas luchas?

En segundo lugar, no es cierto como señalan desde el peronismo que votar a la izquierda es “perder” el voto o que “se le hace el juego a la derecha”. Con este argumento intentan tapar que el peronismo, con Cristina, Alberto Fernández y Massa, son los que están gobernando al mejor estilo Macri, con una brutal inflación, pérdida constante de salarios y jubilaciones, quien reconoció el pacto con el FMI del gobierno anterior, llevándonos a más pobreza y dependencia.

Al contrario. Votar a Myriam Bregman es para enfrentar en mejores condiciones a todos los políticos que después de las elecciones van a profundizar el ajuste y el sometimiento al Fondo Monetario. Votar a Bregman, Sobrero, Adaro y a todas y todos los candidatos de nuestra Lista, es precisamente para llamar a enfrentar con más fuerza los pagos de la deuda y liberarnos del sometimiento del FMI (ver "Romper con el Fondo Monetario y no pagar la deuda externa").

En tercer lugar, decimos que la salida es por izquierda, porque ya gobernaron todos, peronistas, radicales y el PRO, llevándonos a más pobreza mientras los grandes capitalistas y los bancos se la llevan en pala. Massa, Bullrich, Larreta y Milei quieren seguir gobernando para los grandes empresarios y el FMI. Un voto a la lista que encabeza Bregman es para luchar por un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores, con el apoyo de las mujeres y de la juventud, para sacar de la postración al país, para pelear por una Argentina socialista con plena democracia para el pueblo trabajador.

En cuarto lugar, decimos que hay que votar a la lista con la fórmula presidencial Bregman-Del Caño porque es la que respetó los acuerdos y no dividió al Frente de Izquierda en las PASO como lo hicieron el PO y el MST con Solano-Ripoll, al pretender más cargos de los que les corresponden. Llamamos a los simpatizantes y adherentes del Frente de Izquierda a apoyar a la lista de Bregman-Sobrero-Adaro, que postula políticas unitarias para enfrentar con más fuerza a los candidatos del sistema.

Convocamos a hacer el mayor esfuerzo en la pelea por el voto dando un nuevo envión a la campaña. A repartir miles de volantes, a ganar las calles, plazas, lugares de trabajo, estudio y barrio para hacer conocer nuestras candidaturas y propuestas. A hacer charlas y usar las redes para difundirlas. A anotarse como fiscales para cuidar el voto. A hacer la cadena del voto entre amigos, familiares y vecinos. Manos a la obra.

Sergio Massa anunció por Twitter que habría un nuevo acuerdo con el FMI. ¡Como si fuera una buena noticia! El FMI es más ajuste, inflación, devaluación y menos salarios y jubilaciones, mientras el gobierno le sigue otorgando dólares diferenciales a las grandes patronales del agro.

Massa dijo que el FMI es un “vecino incómodo que tenemos en el barrio” y que hay “que pagarle para sacarlo de la campaña”. Hasta dice que traerá más “soberanía”, cuando estamos atados de pie y de mano a este organismo financiero internacional. Máximo Kirchner le dio todo el apoyo a Massa (por si quedaban dudas del aval explícito del kirchnerismo al precandidato de Unión por la Patria) diciendo que con esto “honra el esfuerzo de los argentinos”. ¡Honra el mayor ajuste para pagar la deuda usurera contraída por Macri!

Por su parte, Luciano Laspina, el economista principal de Patricia Bullrich, dijo que “si Massa no le paga al Fondo va a complicar al próximo gobierno”. Es decir, está de acuerdo en que el peronismo siga pagando. Otro tanto propone Milei. Esto prueba que todos ellos están en un cien por ciento de acuerdo en pagar una deuda usurera y seguir sometidos al Fondo Monetario mientras millones se hunden en la indigencia y la marginalidad social. Esta es la principal razón de por qué no hay que votar a estos políticos patronales.

Solo el Frente de Izquierda Unidad lucha y postula romper los lazos con el FMI, liberarnos de sus cadenas, dejar de pagar ya esa deuda fraudulenta para implementar otro plan económico obrero y popular que aumente los salarios, las jubilaciones, los presupuestos de educación y salud públicas y brinde trabajo genuino con un plan de viviendas populares.

Massa, Larreta, Bullrich y Milei son más ajuste y FMI. La salida es por izquierda, con la fórmula que encabeza Myriam Bregman y Del Caño.


Muchos peronistas no quieren a Massa. Durante años le dijeron traidor y ahora Cristina llama a votarlo. Para que esos votos no vayan al Frente de Izquierda, ponen a Grabois como colectora de Massa. Ya pide que en octubre voten por Massa. Grabois es parte de este gobierno y está a favor de acordar con el FMI. Hombre del Vaticano, está contra los derechos de las mujeres y las minorías. Si querés cambiar y castigar al gobierno, no votes Grabois, votá al FIT Unidad.

La campaña electoral ha entrado en su fase definitiva. La pregunta “¿a quién vas a votar?” empieza a circular. Pero, sin duda, no es la principal preocupación que tiene el pueblo trabajador. El problema sigue siendo “cómo parar la olla”; qué hacer con salarios, jubilaciones u otros ingresos que cada día alcanzan menos frente al aumento de los precios. Por eso continúan las luchas, con la pelea docente en varias provincias y el paro de la UTA como lo más visible.

El enfrentamiento a las políticas de ajuste, entrega y represión ha alcanzado un nivel superior y continúa en curso en la provincia de Jujuy, donde siguen las movilizaciones y los cortes de ruta. Una auténtica rebelión popular contra el gobierno ajustador de Gerardo Morales, vice de Larreta, y su reforma constitucional reaccionaria y al servicio del saqueo de los recursos naturales.

Este es el marco en el que vamos a las elecciones. Donde, como repiten todos los analistas políticos, con el beneplácito de las patronales, el imperialismo y el establishment financiero, los principales candidatos son “promercado”, “quieren arreglar con el FMI y seguir pagando la deuda”. Es algo que también visualiza el pueblo trabajador, que ve que todos van a continuar el actual ajuste y profundizarlo.

El gobierno peronista, ahora con el sello de Unión por la Patria, busca unificarse y fortalecerse detrás de la candidatura de Sergio Massa. Si bien es obvio que la fórmula Massa-Rossi es más “competitiva” electoralmente que cuando se planteaba una interna entre Wado de Pedro y Scioli, y ha unificado detrás de ella a Alberto, Cristina y el propio massismo, “no entusiasma” para nada. Massa, más allá de coyunturales discursos para la campaña, sólo tiene para ofrecer más ajuste y sometimiento al FMI. Siguen siendo miles los decepcionados, no sólo por su candidatura, sino por cuatro años de gobierno donde primó la inflación, la caída salarial y jubilatoria y el aumento de la pobreza, empeorando los ya malísimos cuatro años de Macri. La candidatura de Grabois no es alternativa, sólo un intento, incluso reconocido por los propios dirigentes peronistas, de evitar la fuga de votos por izquierda para finalmente terminar fortaleciendo la propia candidatura de Massa.

Juntos por el Cambio sigue enfrascado en su interna. En una competencia por disputar quién será capaz de hacer un mayor  y “más rápido” ajuste de como lo hizo el macrismo en su momento. Rodríguez Larreta, atacando a las luchas docentes, con el represor Morales como su precandidato a vice, y mostrando en sus actos de campaña a las figuras más de derecha que tiene, como Espert o Pichetto. Bullrich prometiendo directamente mano dura y represión, como lo plantea abiertamente en su primer spot de campaña.

El liberfacho Javier Milei, por su parte, ve derrumbarse su fachada de “anticasta”con una andanada de denuncias sobre ventas de candidaturas y corrupción de todo tipo, con listas locales llenas de impresentables que hasta hace poco respondían (e incluso se sospecha que aún responden) a sectores del massismo, de otras variantes del peronismo o de PRO.

Es mentira que votando a Massa se enfrenta “el ajuste y la represión” de un futuro gobierno de Juntos por el Cambio. Massa también es ajuste, y para evitar la resistencia popular, tiene a la burocracia sindical y sus traiciones, además de que, como se verificó muchas veces, el peronismo también ha recurrido a la represión y criminalización de la protesta.  

Ante esta realidad, ¿qué le queda a la clase trabajadora, a los jóvenes, al movimiento de mujeres y disidencias y a los sectores populares en general? Solo la izquierda tiene propuestas, candidatos y conductas diferentes. Con la lista A 136 “Unir y Fortalecer la Izquierda” del Frente de Izquierda Unidad, presentamos precandidatas y precandidatos que están presentes en las calles, apoyando todas y cada una de las luchas. Desde su fórmula presidencial, con Myriam Bregman y Nicolás del Caño, a nuestros compañeros de Izquierda Socialista, Rubén “Pollo” Sobrero como gobernador de la provincia de Buenos Aires y Jorge Adaro como Jefe de Gobierno de CABA, ambos referentes del sindicalismo combativo. Y siguiendo por todas y todos nuestros precandidatos, desde el primer al último de nuestras listas. Como lo hicimos en Jujuy, con nuestra bancada en la constituyente, la única que se retiró denunciando el escándalo y se sumó a la lucha en las calles, sufriendo los propios constituyentes la represión policial. O con nuestros precandidatos docentes que están al frente de las luchas del sector, comenzando por el propio Adaro, perseguido y judicializado por el gobierno de Rodríguez Larreta. O el “Pollo” Sobrero, con toda una historia de luchas en defensa de la reestatización del ferrocarril y de las reivindicaciones de las y los trabajadores.

Desde nuestra lista del Frente de Izquierda Unidad somos quienes además ponemos el centro en denunciar que Massa, Larreta, Bullrich y Milei son más ajuste, saqueo y entrega al FMI. Planteando un programa alternativo, obrero y popular que comience por dejar de pagar la deuda externa, romper con el FMI, ponerle impuestos a las grandes fortunas, nacionalizar la banca y el comercio exterior y reestatizar las privatizadas, todo con el objetivo de priorizar resolver las más urgentes necesidades populares de salarios dignos, trabajo genuino, educación, salud y vivienda.

Lamentablemente, el divisionismo del Partido Obrero y el MST nos ha obligado a ir en dos listas a las PASO. Incluso los compañeros de la otra lista, equivocadamente, se han centrado en atacar a nuestros principales candidatos. Por nuestra parte, desde la lista unitaria que hemos conformado entre el PTS e Izquierda Socialista seguimos reafirmando que la pelea es contra los candidatos de los partidos patronales y sus planteos de mayor ajuste y represión. Por eso insistimos que no debe haber dudas, el 13 de agosto hay que votar la lista A 136 “Unir y Fortalecer la Izquierda”, la boleta del FIT Unidad encabezada por Myriam Bregman.

Te pedimos que nos ayudes a difundir nuestras propuestas entre tus compañeras y compañeros de trabajo, estudio, en tu barrio y entre tus familiares. Que te anotes como fiscal. Que vengas e invites a tus conocidos a nuestras charlas y actos. Porque, definitivamente, la salida es por izquierda.

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