Escribe José Castillo, candidato a legislador porteño Izquierda Socialista/FIT Unidad
Desde Unión por la Patria se argumenta que habrá que votar a Massa porque con Juntos por el Cambio se viene “el ajuste y la represión”. Nada más alejado de la realidad: con un futuro gobierno peronista continuará el ajuste, garantizado con el doble discurso, la complicidad de la burocracia sindical y también con represión.
Es cierto que Juntos por el Cambio plantea explícitamente avanzar en un mayor ajuste y llevarlo adelante si es necesario por medio de la represión. Frente a esta realidad, muchas compañeras y compañeros de trabajo, estudio, o vecinos de los barrios populares se preguntan si aún sin tener ninguna expectativa y hasta “tapándose la nariz” no habría que votar a Sergio Massa. En definitiva, si el peronismo no es un “mal menor” frente al ajuste y represión que promete la oposición patronal en todas sus vertientes.
El peronismo también está ajustando, y lo seguirá haciendo en el futuro
Hace casi cuatro años, Alberto Fernández llegó al gobierno prometiendo “terminar con el ajuste macrista” y “llenar la heladera”. Nada de eso sucedió. El ajuste continuó y se profundizó: los salarios y jubilaciones siguieron perdiendo frente a la inflación y el número de pobres continuó incrementándose. El precandidato presidencial Sergio Massa está a cargo del Ministerio de Economía desde hace casi un año, período en el que se profundizó la pérdida salarial y la pobreza, de la mano de cumplir con las exigencias del pacto con el FMI. En este mismo mes, mientras se desarrolla la campaña electoral, Massa le sigue pagando al Fondo (ver nota en esta misma página). Y, en el caso de un eventual triunfo en las próximas elecciones, los pagos de deuda y cualquier renegociación con el FMI requerirá de un ajuste mayor aún.
¿Cómo hace pasar el ajuste un gobierno peronista?
El pueblo trabajador siempre ha resistido los intentos de hambrear y quitarle derechos. Por lo que la perspectiva será a mayores luchas y más radicalizadas. ¿Cómo hará el peronismo para hacer pasar un mayor ajuste? ¿Es cierto que retrocederá ante la oposición popular?
Miremos la historia reciente. Un primer elemento constantemente utilizado por el peronismo en el gobierno ha sido el doble discurso: tratar de disfrazar como medidas de “justicia social” lo que no son más que políticas que van contra el pueblo trabajador. Veamos un ejemplo: a fines de 2019, recién asumido el Frente de Todos, se eliminó la fórmula de ajuste jubilatoria que regía desde el macrismo. El argumento, obvio, era que con ella las jubiladas y jubilados terminaban perdiendo. Lo que no decían era que terminaron reemplazándola por otra con la que se perdería más aún, como efectivamente terminó sucediendo en los tres años siguientes.
Otra herramienta a la que constantemente recurren los gobiernos peronistas para hacer pasar el ajuste es la complicidad de la burocracia sindical. Justamente en estos días la CGT se ha reunido para “unificarse” tras las heridas que pudo haber dejado el cierre de listas en Unión por la Patria. Lo que seguirá es lo que pasó durante estos cuatro años: una tregua permanente, mientras el pueblo trabajador veía como se pulverizaban sus ingresos. Los sindicatos, seccionales, comisiones internas o trabajadores autoconvocados que salieron a enfrentar el ajuste debieron hacerlo sin contar en absoluto con ningún apoyo de la burocracia sindical.
Por último, no es cierta la afirmación de que “el peronismo nunca reprime”. ¿Qué fue lo que sucedió en el desalojo de Guernica, en plena pandemia? Un poco más atrás en el tiempo, podemos recordar al actual ministro Sergio Berni, durante el gobierno de Cristina, cuando llegaba en helicóptero para reprimir a los trabajadores de Lear en la Panamericana. Tampoco debemos olvidar que fue durante los gobiernos peronistas de Néstor y Cristina que se llegó al récord de 5.000 luchadores populares procesados, en todo un ejemplo de la criminalización de la protesta social.
La salida no pasa por el peronismo
Con Massa y Unión por la Patria continuará y se profundizará el ajuste. No hay diferencias en esto con Juntos por el Cambio. Como hemos visto, los mecanismo para implementarlo pueden ser distintos, pero no hay ninguna garantía de que también recurran a la represión.
Por eso insistimos: el peronismo no va más, hace falta algo distinto. Que gobiernen la izquierda y los trabajadores, los únicos que no tienen complicidades con el pasado. Los únicos que planteamos un programa distinto al ajuste permanente, que pasa por romper con el FMI, dejar de pagar la deuda externa y poner todos esos recursos al servicio de resolver las más urgentes necesidades populares. Los que, como se vio en Jujuy, están siempre en la calle, junto a las movilizaciones del pueblo trabajador. Esa es la alternativa que levantamos desde la lista A 136 “Unir y Fortalecer la Izquierda” del Frente de Izquierda Unidad, con Myriam Bregman como precandidata a presidenta, el “Pollo” Sobrero a gobernador de la provincia de Buenos Aires y Jorge Adaro a jefe de gobierno de CABA y candidatas y candidatos de todo el país.

Escribe José Castillo, candidato a legislador porteño Izquierda Socialista/FIT Unidad
Simultáneamente a su lanzamiento como precandidato presidencial, y mientras desarrolla su campaña presidencial hacia las PASO, todas las energías de Massa están volcadas a alcanzar un nuevo acuerdo con el FMI. En concreto, que el Fondo apruebe el ajuste ya realizado y libere algunos dólares para así “llegar” sin sobresaltos en el tipo de cambio a las elecciones. A cambio de esto, saca dinero de dónde no hay para seguir pagando los vencimientos de deuda externa. Así, hace un par de semanas, pagó 2.700 millones de dólares al Fondo, recurriendo incluso a los yuanes del swap con China, que supuestamente eran para pagar importaciones esenciales para la producción.
En este mes de julio, el gobierno tiene agendados vencimientos por otros 4.249 millones de dólares. De ellos, 1.000 millones fueron abonados el 9 de julio, a acreedores privados. El resto se pospuso hasta fin de mes, mientras siguen las conversaciones con el FMI. El equipo económico pasa sus horas negociando con el Fondo, en una demostración de que la política económica argentina se decide en Washington.
El ajuste actual será mayor aún en el futuro. El propio Massa afirmó: “nuestro objetivo es generar los dólares para poder pagarle al FMI y cancelar el préstamo”. Esto significa abonar 45.000 millones de dólares (más los intereses, o sea un total superior a los 50.000 millones). ¿De dónde sacaría el país ese dinero? Si, en promedio, con buena suerte se pueden alcanzar 10.000 millones de dólares de balanza comercial (exportaciones superiores a las importaciones), necesitaríamos dedicar durante cinco años el 100% de dicho monto sólo para cancelar esa deuda. Si a eso sumamos que también hay que pagar montos siderales con los acreedores privados, queda claro cuál es el “programa de mediano y largo plazo” de Massa y Unión por la Patria: ajustar, ajustar y seguir ajustando, a costa del hambre y la marginación del pueblo trabajador.
Escribe José Castillo, candidato a legislador porteño Izquierda Socialista/FIT Unidad
Entre los “aplaudidores” de los discursos de Sergio Massa y Cristina Fernández en el acto de Salliqueló se encontraban Juan Grabois y varios de los dirigentes de su espacio, como Ofelia Fernández.
La lista de Grabois dentro de las PASO de Unión por la Patria tiene un objetivo explícito, reivindicado abiertamente por el conjunto de los dirigentes kirchneristas, albertistas y massistas de ese espacio: evitar la fuga de votos “por izquierda”. En concreto, que miles de decepcionados con el gobierno del Frente de Todos en general y con la candidatura de Massa en particular, no los abandonen y terminen votando al Frente de Izquierda. No importan demasiado los discursos radicalizados que haga el propio Grabois durante la campaña. La única verdad es lo que él mismo afirmó: tras las PASO estarán todos unidos detrás de la candidatura del “ganador”, o sea de Massa.
Tan falsa termina siendo la pose “opositora” de la fórmula presidencial Grabois-Abal Medina, que acompaña su boleta presidencial con toda la lista de diputados y otros cargos de Unión por la Patria. De hecho, los dirigentes del espacio de Grabois que aspiran a reelegirse como diputados (Natalia Zaracho en provincia de Buenos Aires e Itaí Hagman en CABA) van dentro de esas listas. Tan poco seria resulta la postulación como alternativa de Grabois que incluso han bajado su lista de legisladores en CABA, dejando afuera de la reelección a una de sus principales figuras públicas, Ofelia Fernández.
En síntesis, votar por Grabois en las PASO terminará aportando al fortalecimiento de Unión por la Patria y a la candidatura presidencial de Sergio Massa, con toda su política de ajuste y sometimiento al FMI. No tiene nada de voto “progresista” ni mucho menos de izquierda. No sirve para enfrentar a Massa. Por eso la única alternativa opositora a Massa, Larreta, Bullrich y Milei es la lista A 136, “Unir y Fortalecer la Izquierda”, del FIT Unidad. La que de verdad se opone al ajuste, el saqueo y enfrentará y denunciará siempre cualquier tipo de represión, como lo está haciendo ahora mismo en Jujuy.

Escribe Mercedes De Mendieta, candidata a diputada nacional Izquierda Socialista/FIT Unidad
La caída en las encuestas del liberfacho de Milei empieza a dejar atrás las posibilidades de ir a una elección de tercios. Luego de resultados marginales en las provincias, los escándalos alrededor del armado de listas muestran que de “anticasta” Milei no tiene nada. Para ellos, todo tiene su precio: desde la venta de órganos a las candidaturas de La Libertad Avanza.
En las últimas semanas todas las encuestas indicaron una caída de la intención del voto al liberfacho de Milei, con casi diez puntos menos que en su momento de máxima popularidad. Es que comienza a quedar cada vez más en evidencia lo que representa La Libertad Avanza: candidaturas ultra reaccionarias y el peor de los métodos patronales en el armado de las listas, unidos a un programa de gobierno que implica un super ajuste sobre el pueblo trabajador sostenido en base a una feroz represión.
Nuevos escándalos alrededor de las candidaturas de las listas de La Libertad Avanza, ponen al descubierto los métodos de Milei, nada de nuevo en la política patronal. Empresarios, abogados y ex miembros del espacio han denunciado que se les solicitan grandes sumas en dólares a cambio de poner sus nombres en las boletas. Como consecuencia de eso, el fiscal Ramiro González, con competencia electoral, citó a declarar al empresario y uno de los denunciantes Juan Carlos Blumberg, al abogado Carlos Maslatón, a la legisladora porteña Rebeca Fleitas y a la ex militante del sector juvenil Mila Zurbriggen, que meses atrás había denunciado que en este espacio se cambiaban cargos por plata o por “favores sexuales”.
El empresario Blumberg se había integrado a La Libertad Avanza pero finalmente abandonó, acusando a su líder de hacer de la política “un negocio”. Dijo que se pagan hasta cincuenta mil dólares por un lugar en las listas. Carlos Maslatón se acercó a los tribunales de Comodoro Py para ratificar sus dichos: “Yo fui y expliqué lo que considero que es el franquiciado político, que es el intercambio de una candidatura por dinero, en esos acuerdos políticos se privilegió quién podía poner plata, pero no para la campaña, sino para que la cobraran ellos, los jerarcas de La Libertad Avanza.”
“A ver si se entiende de una vez. En este espacio se queda el que viene a poner (aquí cada uno se banca con la propia)”, escribió en Twitter Milei, ratificando que para este espacio todo tiene un precio. Es que “La Libertad Avanza” es el sello que se vende al mejor postor en el mercado, convirtiéndose en una verdadera franquicia al estilo Mc Donald´s. Si bien Milei intenta mostrarse como que se “autofinancian” la campaña, para despegarse de la corrupción propia de los espacios patronales de Juntos por el Cambio de Larreta y Bullrich y Unión por la Patria de Massa, la realidad es otra. La plata que pide Milei va a su bolsillo personal, para él la política es un espacio más dónde obtener ganancias.
Los escándalos alrededor del financiamiento de la campaña de Milei confirman lo que venimos denunciando desde el Frente de Izquierda. Los liberfachos de La Libertad Avanza son parte de la “casta” política y utilizan los peores métodos para el armado de listas: venta de cargos y enriquecimiento personal. Las listas de candidatos son para Milei y sus secuaces una mercancía, y salen a rematarlas al mejor postor.
Milei acusa a Juntos por el Cambio y a Unión por la Patria de usar recursos del estado aprovechándose de sus cargos en el gobierno para financiar sus campañas. Pero no dice que su partido, al igual que el peronismo y Juntos por el Cambio, además de recursos del estado, reciben millones de las multinacionales, los grandes empresarios y el sistema financiero, que es en definitiva para quien todos ellos gobiernan.
Diferente de esos partidos y sus métodos patronales de financiamiento, en el Frente de Izquierda defendemos candidaturas identificadas con las luchas de los trabajadores y las trabajadoras, en defensa del ambiente, de los derechos de las mujeres, de la juventud y sectores populares. Rotamos en los cargos que conquistamos y los colocamos al servicio de esas luchas. No cobramos las dietas que cobran las y los diputados. Por todo eso te llamamos a apoyar la lista A 136 “Unir y Fortalecer la Izquierda”, encabezada por Myriam Bregman como precandidata a presidenta, Jorge Adaro como precandidato a jefe de gobierno, el “Pollo” Sobrero como gobernador en Buenos Aires y al resto de candidatas y candidatos en todo el país, porque la salida es que gobierne la izquierda y las y los trabajadores.
Escribe Mariano Barba
En Juntos por el Cambio la pelea electoral toma cada vez más un cariz represivo, Patricia Bullrich y Horacio Larreta están corriendo una carrera donde todas las curvas doblan a la derecha. Larreta, que quiere aparecer como dialoguista y negociador para sus futuras medidas de gobierno, cada vez que se refiere a los trabajadores apunta contra las conquistas y derechos laborales. Su blanco favorito es atacar a la docencia porteña, que de la mano del sindicato Ademys más batallas le dió al jefe de la ciudad. No solo persigue a Jorge Adaro, secretario adjunto del gremio y candidato a Jefe de la Ciudad por el Frente de Izquierda, con un juicio de desafuero sindical por defender la educación pública, sino que ahora quiere declarar a la educación como “servicio esencial” para perseguir a los que luchan y limitar el derecho de huelga. Es un plan piloto que se lleva adelante en CABA para extenderlo a todo el país. Está en sintonía con la política represiva y antisindical aplicada por el gobernador radical Gerardo Morales (precandidato a vice de Larreta) de Jujuy que está siendo resistida por la docencia y el pueblo de aquella provincia.
Otra perlita del perfil de Juntos por el Cambio fueron las declaraciones de Franco Rinaldi, precandidato a primer legislador porteño por la lista de Jorge Macri. Su video se viralizó por su nefasto contenido homofóbico, misógino y racista. Los radicales están exigiendo que sea separado de la lista, algo que posiblemente no ocurrirá, porque en ese frente solo consideran el video como una publicación menor y una jugada equivocada.
La otra lista de la interna de Juntos por el Cambio presenta como candidata presidencial a Patricia Bullrich. Su cercanía con la política de Milei es innegable. Sigue negando los 30.000 desaparecidos y declara que no hubo un estado terrorista durante la dictadura, sino que fue solo un “enfrentamiento fratricida”. En sus lemas de campaña propone mano dura y pide que la voten “para tener mucha fuerza para terminar con los paros, los piquetes y las manifestaciones”. Ya vimos en Jujuy lo que esto significa.
Ante la crisis del gobierno peronista la alianza patronal Juntos por el Cambio se presenta como alternativa, pero desde la izquierda decimos con claridad que ellos ya gobernaron con Macri, empeoraron las condiciones laborales y sociales del país y nos endeudaron por cien años con el FMI. Con ellos en el gobierno será más y más ajuste.