Jan 19, 2021 Last Updated 3:23 PM, Jan 16, 2021

Como todos los años, para esta fecha, nuestro partido está en campaña financiera recolectando aportes económicos para poder seguir interviniendo y acompañando las luchas políticas y sindicales, las de las mujeres, los estudiantes y los jubilados. Al contrario de los políticos patronales, que son financiados por multinacionales y grandes empresarios a quienes representan, Izquierda Socialista se construye con la militancia y los aportes que hacemos cada uno de los militantes, nuestros amigos y simpatizantes.

Sabemos que en la actual coyuntura, en medio de la pandemia del Covid-19, muchos no están trabajando, a otros les están pagando el salario de manera parcial, y los que viven de changas tienen más dificultades. La situación nos toca a todos los que vivimos de nuestro trabajo. 

Sin embargo, te pedimos que hagas un esfuerzo. Cualquier aporte es más que importante para Izquierda Socialista, suma para que sigamos acompañando las luchas, para llegar a más lugares de trabajo, más escuelas, más barrios para que conozcan las propuestas de la izquierda y el Frente de Izquierda. 

Por eso estamos en las fábricas codo a codo, peleando por una dirección sindical combativa, democrática, que no termine transando con los patrones como lo hace la burocracia sindical traidora de la CGT, que firma la baja de salarios y la entrega de los convenios colectivos sin que le tiemble el pulso. Para fortalecer e impulsar el Plenario Sindical Combativo, donde buscamos coordinar las luchas en curso, integrando a los ferroviarios del Sarmiento del Pollo Sobrero, o los Suteba Multicolor, los docentes de Ademys o el Sutna, entre otras valiosas expresiones sindicales de base y democráticas, con sus luchadores a la cabeza. Y también, peleamos por una alternativa política de la unidad de la izquierda construyendo el Frente de Izquierda Unidad. 

Estamos en las escuelas y universidades defendiendo la educación pública y a los docentes. Con los médicos, los enfermeros y los trabajadores de la salud que están hace meses en la primera línea peleando contra el Covid-19 y los gobiernos que, gestión tras gestión, vacían los hospitales y las clínicas. Estamos en la lucha de las mujeres con nuestro espacio, Isadora, levantando el pañuelo verde por el aborto legal, seguro y gratuito y contra la violencia de género. Luchamos también por la defensa y el cuidado del ambiente, contra la megaminería de la Barrick Gold, la deforestación y la contaminación del planeta de la mano de empresas como Chevron o Monsanto. Porque como socialistas batallamos por un gobierno de los trabajadores en una pelea muy dura que damos contra el sistema capitalista. Pelea que debe ser mundial para poder emanciparnos. Para esto construimos la Unidad Internacional de las Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional, para unir a todos los trabajadores de todos los países y dar la pelea por un mundo socialista.

Apelamos nuevamente a tu aporte económico para sostener los enormes gastos que implican construir una salida política y sindical para millones de trabajadores. Los partidos patronales, como el peronismo, Cambiemos o cualquier otra variante, que solo te piden el voto y luego aplican los ajustes más salvajes contra los de abajo, reciben aportes de empresas y multinacionales.

Tu colaboración es fundamental para seguir creciendo y llegando cada día a más amigos y compañeros para construir una alternativa política socialista y de los trabajadores.





Graciela ingresó a las filas de nuestro partido en 2017, histórica docente de la escuela secundaria 36 de Ramos Mejía, delegada y revisora de cuentas de la lista Multicolor de Suteba La Matanza.

Una gran defensora de la escuela pública, muy querida por sus cros/as y los estudiantes.

Siempre la recordaremos por ser una compañera muy cariñosa, sensible y supersolidaria, esas que siempre están dispuestas a darte una mano.

Una compañera que comprendió la necesidad de pelear por un mundo mejor y decidió militar en nuestra organización.

Gra para muchos de nosotros fue una compañera muy querida pero también se supo ganar con esa dulzura que la caracterizaba ser también una amiga, hermana o tía.

Querida compañera: ¡hasta el socialismo siempre!

 

Regional La Matanza

 

 

En la edición digital de El Socialista del 6 de mayo publicamos extractos de la intervención de nuestra compañera Mercedes Petit definiendo de manera coloquial nuestra concepción del socialismo. En esta nueva entrega queremos compartir a nuestros lectores algunos de los intercambios que tuvieron lugar en esa charla virtual a partir de las preguntas de los participantes.

–¿Cómo se evita que una revolución no vuelva a burocratizarse, como pasó en la URSS?

Primero, tenemos que decir que “a seguro se lo llevaron preso”. Nosotros somos los campeones de defender la democracia obrera. Estamos convencidos de algo que viene de los estatutos de la Primera Internacional: “La liberación de los trabajadores tiene que ser obra de los trabajadores mismos”. Desgraciadamente es solo el trotskismo, que es una fuerza sin duda minoritaria a nivel mundial, quien ha sido consecuente con la defensa de la democracia obrera. Incluso Trotsky perdió la vida en la pelea por la construcción de una internacional consecuente con estos principios de Marx y Lenin. 

Los rusos lo llamaron soviet, asamblea de delegados diríamos en castellano. Movilización, democracia obrera y una dirección que se ponga al frente de esas luchas. Una dirección que no busque –como ocurrió en ese primer estado obrero con Stalin– privilegios y beneficios para los funcionarios y sectores privilegiados de los trabajadores. 

Dependerá de la lucha de clases que una revolución triunfante no se burocratice y retroceda. En toda lucha nadie tiene asegurado el triunfo, pero hay que tirarse a la pileta. Es como si disputáramos en un sindicato, en medio de un conflicto, de una huelga, y logramos ganar, no vamos a decir “no asumamos a ver si nos burocratizamos”. Hay que dar la pelea, tratar de ganar y seguir adelante, construyendo una dirección que defienda esos principios.

–¿Cómo enfrentamos las y los socialistas al patriarcado?

Como todo, en primer lugar, movilizándonos de forma unitaria, sin sectarismo. Las mujeres, todas somos oprimidas, incluso las propias mujeres de las clases altas. Tenemos un problema que nos atañe a todas, que es la opresión del patriarcado, que es beneficios para el varón en detrimento de las mujeres. Y todo agravado por las condiciones de explotación del capitalismo. 

En esa pelea los socialistas nos plantamos con toda fuerza diciendo “esta lucha solo se va a terminar de resolver cuando terminemos con el capitalismo”. Porque es el capitalismo el que sostiene al patriarcado para fortalecer sus ganancias. Entonces no se puede terminar con el patriarcado como un tema aislado, por sí solo. Por eso decimos que “el capitalismo y el patriarcado caigan juntos”. Pero peleamos con toda la fuerza junto a aquellas mujeres que se movilizan junto a nosotras que no creen eso. Dentro del movimiento de lucha feminista respetamos todas las posiciones y decimos “nosotros somos el ala feminista, socialista revolucionaria”. 

Luchamos por la liberación de las mujeres y los hombres explotados por el capitalismo. Y hoy en día le decimos a los trabajadores varones “rompan ustedes con los privilegios del patriarcado, solidarícense con nuestra lucha”. No para encabezarla, no para sustituirla. Yo, por ejemplo, soy blanca y puedo ayudar y apoyar la lucha de los negros. Entonces, las mujeres al frente en la lucha contra el patriarcado, y todos los socialistas, sin importar el género, apoyamos este movimiento desde esta perspectiva revolucionaria.

Tenemos que saber, por otro lado, que el machismo y los vicios del patriarcado no se van a poder abolir por decreto al día siguiente que tomemos el poder y tomemos las medidas socialistas. Las mujeres, además de apoyar al gobierno obrero y socialista, y movilizarnos por la expropiación y la planificación, vamos a tener todo un período de pelea por una reacomodación cultural, social, y de todo tipo, que deberá ser abordada en el futuro. 

Pero lo que sí podemos decir es que de inmediato el gobierno obrero va a poner en marcha las medidas que bajo el capitalismo no hayamos podido conquistar: el derecho al aborto, el divorcio sencillo y gratuito, la igualdad salarial, el castigo a toda forma de violencia de género con las mujeres y las disidencias sexuales y empezar a garantizar licencias, guarderías… De la mano de esas medidas, que deberán ser inmediatas por parte del nuevo gobierno, se abrirá camino a la revolución cultural que permitirá liberar a las mujeres del patriarcado y a toda la humanidad de las lacras de la sociedad de clases y la explotación.

–¿Cómo se crea la conciencia de clase en este mundo capitalista?

Me van a decir que soy monotemática y reiterativa, pero se construye luchando y peleando por poner en pie la alternativa revolucionaria, el partido revolucionario que se proponga llevar a la clase obrera a gobernar, en este país y en el mundo. Es la pelea por cambiar la conciencia y dejar de creer en la unidad entre patrones y obreros, dejar de creer en la mentira de que la propiedad estatal y la planificación fue lo que llevó al fracaso a la URSS, dejar de creer que el capitalismo es todopoderoso. 

Es una pelea por cambiar creencias que cada uno tiene en su cabeza. ¿Pero ese cambio en qué se concreta? Por ejemplo, un católico lo resuelve yendo a la iglesia, poniendo platita en el diezmo, etcétera. Un socialista revolucionario da la pelea por ese cambio con las luchas y la construcción del partido. Ganando militantes para la perspectiva de que la clase obrera puede gobernar y que para hacerlo tiene que tener su dirección obrera y revolucionaria al frente. 

Es muy difícil poder superar la imagen que tienen millones del socialismo por culpa del estalinismo y las distintas versiones reformistas. Pero les digo que yo que el desprestigio de los PC, y su derrota en el tercio del mundo que llegaron a dominar, lo pongo en “el haber” positivo de la lucha de los trabajadores por su liberación. Fue muy importante sacarse de encima ese aparato contrarrevolucionario. 

Para que se den una idea, cuando yo empecé a militar casi no existía el nombre de Trotsky, y el estalinismo era poderosísimo. La expresión “el partido” estaba ligada al PC. Los pocos trotskistas nos dedicábamos a develar que habían existido las purgas en la URSS, que los trabajadores de Hungría se habían levantado y les habían mandado los tanques rusos y que a Trotsky lo había matado Stalin. Los estalinistas decían que “el trotskismo es una fuerza de derecha, agente de la CIA, etcétera”, y tenían el mal gusto de llamar “Trotsky” a sus perros.

–¿Cómo vamos a poder superar esa imagen del socialismo que tienen millones por culpa de estos aparatos? 

Con una revolución obrera triunfante en algún país. A los millones no les podemos dar una charla virtual, un curso, editar diez libros, etcétera. Los millones que viven y luchan se van a convencer por la vía de los hechos, con una revolución triunfante, cuando vean una dirección consecuente. En gran medida, lo que pasó en Rusia, que quedó aislada, pero pudo ganar la guerra civil porque obtuvo el apoyo de los trabajadores de los países imperialistas que la invadieron. No había internet, todo era distinto, pero la Revolución Rusa impactó al mundo. Ahí sí se conquistó la cabeza de millones. 

No vamos a superar ante millones en el mundo esa imagen que tienen del socialismo con cursos de historia (que igual son muy importantes y los damos), sino a través de dos carriles: llevando las luchas al triunfo y al calor de esas luchas ir construyendo las direcciones y los partidos alternativos. Solo con el gobierno obrero vamos a tener acceso a los medios masivos, no para dar cursos de estalinismo –ni nos vamos a acordar–, sino para decir: “Obreros del mundo, como gobierno socialista hemos tomado estas medidas y nos comprometemos a ayudarlos en esto, esto y esto”. Esa va a ser la gran palanca para revertir el desastre que hicieron la burocracia soviética, la socialdemocracia y las direcciones reformistas más recientes, como Chávez y Maduro. En Venezuela el desprestigio del socialismo lo instalaron estos gobiernos. Un trabajador nos va a decir “cómo voy a ser socialista si acá el socialismo nos mata de hambre”. No es fácil, no solo fue el estalinismo, ese desprestigio continuó.  

No es fácil, pero es lo que hay que hacer. Por eso construimos Izquierda Socialista y la UIT-CI, para construir esa conciencia de clase que hace falta para terminar con la opresión y la explotación de este mundo capitalista.



El pasado sábado 16 se cumplieron dieciséis años del fallecimiento de nuestras compañeras Amelia Beato y Rita Astacio. Ambas eran militantes de nuestra corriente morenista y secretarias general y gremial respectivamente del Suteba General Sarmiento (que concentra los municipios de Malvinas Argentinas, San Miguel y José C. Paz). Ese día sufrieron un accidente automovilístico al regresar de San Luis, donde habían ido a apoyar un conflicto docente.

Ellas están siempre presentes en la comunidad docente de Malvinas, donde se ganaron el respeto y admiración por su trayectoria de lucha inclaudicable por la escuela pública, contra la burocracia sindical y por una sociedad socialista. Siguen siendo un ejemplo a seguir.

Desde nuestra agrupación, Docentes en Marcha, e Izquierda Socialista hacemos llegar un saludo a sus familias y a todos los que acompañaron su lucha. Y a quienes se han sumado en estos años, incorporándose sin haberlas conocido a la pelea y la construcción política y gremial que Amelia y Rita sostuvieron por años, lo que nos enorgullece. ¡Queridas Amelia y Rita, siempre presentes en cada lucha! 



Escribe José “Pepe” Rusconi

Hace 43 años, tres jóvenes compañeros del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), antecesor de Izquierda Socialista, compartían un departamento en la localidad platense de Tolosa. Sus nombres eran Mónica de Olaso (Moniquita) de 17 años, Alejandro Ford (el Negro) de 20 años, y Julio Matamoros (el Bocha), de 21 años. Ellos formaban parte de una célula (equipo) del partido. Era la época, bajo la dictadura, en que funcionábamos en la clandestinidad.  

Alejandro venía de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES). Había sido dirigente de esa organización de la Juventud Peronista en la Escuela de Bellas Artes, perteneciente a la Universidad Nacional de La Plata. Era un excelente dibujante. Su hermano lo había convencido de la propuesta trotskista morenista y lo había ganado para el PST un tiempo antes del golpe. Posteriormente, entró a trabajar como obrero en el área de seguridad de YPF. Julio venía militando desde mucho tiempo antes en la Juventud Socialista. Era estudiante de derecho, un abnegado e incondicional militante, siempre con su semblante serio, que escondía un tremendo humor. Había entrado a trabajar en el Banco de Crédito Provincial de La Plata. Moniquita era muy jovencita, recién salida del secundario. Estaba en plena formación como militante y en pareja con Alejandro. Muy simpática y divertida. Completábamos la célula, mi compañera, Pelusa, y yo. 

El 12 de mayo de 1977, por la mañana, me encontré con otro compañero que me dijo que la noche anterior había ido al domicilio de ellos. Pero, al llegar, había visto movimientos extraños en la puerta y, posteriormente, personas con armas largas. Al conocer esta situación llamé al trabajo de Julio, donde me dijeron que no había ido. Llamé a su casa y su hermano me dijo, muy exaltado, que tampoco estaba. Él ya no vivía allí, pero el tono de su hermano lo decía todo. Dimos la alarma y tomamos todas las medidas de seguridad para evitar exponernos. Esa fue la última noticia que tuvimos de nuestros compañeros, que pasaron a engrosar la lista de desaparecidos de la dictadura. 

En el año 2013 el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó tres cadáveres en una fosa común de indigentes en el cementerio de Ezpeleta (Quilmes). Eran ellos. Figuraban, falsamente, como integrantes no identificados de un grupo que había atacado la comisaría de esa localidad.  

La feroz represión de la dictadura se llevó las vidas de estos tres jóvenes militantes revolucionarios, llenos de ilusiones, que soñaban con un gobierno de los trabajadores para poder construir el socialismo sobre los escombros del capitalismo. Hoy nosotros continuamos la lucha y exigimos justicia. Por eso, en este nuevo aniversario decimos compañeros Alejandro, Mónica y Julio, ¡presentes! ¡Hasta el socialismo, siempre! 

 

 

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