Apr 03, 2020 Last Updated 10:04 PM, Apr 2, 2020

Ante la emergencia sanitaria: Partida presupuestaria para educación ya

El gobierno corre detrás de la situación y toma medidas improvisadas e insuficientes, como la suspensión por quince días de las clases. Es necesaria una partida presupuestaria de emergencia para las escuelas, para atacar el dengue y evitar que el coronavirus haga estragos.

Escribe Guillermo Sánchez Porta, coordinador nacional de Docentes en Marcha

Fernández pasó del “no esperaba que el coronavirus llegara tan rápido” del ministro de Salud Ginés González, a la suspensión de clases por quince días, cierre de fronteras y otras medidas improvisadas. Horas antes el ministro de Educación Trotta declaraba que “los especialistas sanitarios nos indicaron que suspender las clases no es una medida necesaria. Cuando nos digan lo contrario, lo podremos resolver”. Al día siguiente anunció la suspensión, “por presión de los docentes y la sociedad”. Efectivamente, los docentes en todo el país planteábamos, con razón, cómo era posible que el gobierno cerrara estadios de fútbol, teatros, cines, lugares con más de 20 personas, y dejara abiertas las escuelas. Finalmente la presión de la sensatez logró la suspensión de clases, pero como medida improvisada, a medias e insuficiente.

Las escuelas, una bomba de tiempo sanitaria por abandono gubernamental

La suspensión era indispensable, porque hasta en las escuelas más chicas van más de 200 alumnos y decenas de docentes. Con que hubiera un portador del coronavirus, en pocos días tendríamos centenares de familias contagiadas. Fernández y Trotta no sabían esto? Sí, pero especulaban con que “no había chicos con coronavirus”, aunque nadie sabía si podían ser portadores sanos. Una irresponsabilidad tremenda. No sólo los docentes, sino que las familias, asustadas por los noticieros y la situación, empezaban a reclamar la suspensión.

Mientras, el gobierno publicitaba “medidas de prevención” individuales, lavar con lavandina, jabón, alcohol en gel, toallitas de papel, etcétera. Nada de esto se podía hacer exitosamente en las escuelas públicas. Los pocos insumos que existen son comprados, a cuenta gotas, por los docentes, las familias y las cooperadoras. El abandono de los gobiernos nacional, provinciales y municipales es tremendo. Además, muchas escuelas tienen sus baños en estados deplorables, sin agua, con aguas servidas, sin luz, sin bancos suficientes y un gran etcétera. Y con pastos crecidos en sus patios y alrededor de las escuelas. Por eso, además del peligro del coronavirus, ya hay miles de casos de alumnos y docentes con dengue en todo el país. Ellos, además del peligro del dengue en sí, si se contagian de coronavirus con defensas bajas, están en riesgo de vida.  

Que fue una medida improvisada y arrancada al gobierno lo confirma que lo hicieron casi a medianoche del domingo… y que querían que los docentes asistiéramos igual a cumplir horario, sin alumnos. La presión de los gobernadores, autoridades y funcionarios para que asistiéramos a las escuelas fue vergonzosa. Si no fuera porque hubo una verdadera rebelión contra los gobiernos de las maestras que se negaban a ir, que hicieron asambleas en las escuelas, de los sindicatos combativos que presionaron a autoridades, hasta hoy el casi millón de docentes del país estaríamos viajando en transporte público, juntándonos en las escuelas para “cumplir horario”, porque la suspensión era “sólo para los chicos”. Un absurdo.

Partida de emergencia presupuestaria ya

La crisis sanitaria desnuda también la tremenda crisis del sistema educativo, que viene de hace décadas, con gobiernos militares, peronistas, radicales, de Cambiemos. Todos, sin excepción han ido hundiendo a la mundialmente reconocida escuela pública argentina. No sólo los salarios miserables por debajo de la línea de pobreza y la destrucción del sistema de formación docente. Han despedazado la escuela para avanzar en la privatización del sistema, impulsando la educación privada paga que, además, es subsidiada mientras no hay presupuesto para las estatales. Han privatizado los servicios de educación, limpieza, comida, cursos, materiales, todo para liquidar el derecho social a la educación pública, estatal y gratuita y permitir el negocio. Han liquidado el sistema nacional de educación, atomizándolo por provincia.

Sin medidas de fondo, los quince días de suspensión no servirán más que para demorar la crisis sanitaria escolar. Debemos exigir que ya se haga una partida presupuestaria de emergencia para hacer las inversiones inmediatas necesarias en las escuelas. Que se arreglen las aulas, los baños, agua, luz, patios. Que se construyan las aulas y escuelas faltantes, para que no haya chicos hacinados. Que se entreguen ya los insumos sanitarios y de limpieza para que no falten en ningún lugar. Que se otorgue un aumento salarial de emergencia a todos los docentes del país para que el salario inicial no sea por debajo de la línea de pobreza, sino igual a la canasta familiar. Que se garanticen libros y útiles gratuitos a todos los estudiantes y docentes. Estas son algunas de las medidas de emergencia que debemos exigir a Fernández y a los gobernadores. Que el dinero salga de no pagar la deuda externa y terminar con los subsidios a las escuelas privadas.
Sin medidas de emergencia e insumos, no debemos volver a las escuelas después del 31 de marzo. Los dirigentes de Ctera y demás sindicatos, deben romper su alianza con el gobierno y ponerse al frente de estos reclamos.

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