Aug 13, 2020 Last Updated 1:52 PM, Aug 13, 2020

Crecen los contagios y la pobreza: exijamos el impuesto a las grandes riquezas

Publicado en El Socialista N° 466
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Editorial

Estamos en el ojo del huracán de las dos pandemias. La del coronavirus, con el crecimiento exponencial de los contagios en el AMBA y el serio riesgo de que en cualquier momento colapse el sistema de salud. Y la de la crisis económica y social, con la actividad cayéndose a pique, el aumento de los despidos, las suspensiones, las rebajas salariales y el aguinaldo en cuotas. Con millones de cuentapropistas, vendedores, profesionales independientes, o simplemente aquellos que hacen changas sumidos en la desesperación por no poder conseguir ni siquiera lo mínimo e indispensable para llevar a su casa. 

Alberto Fernández insiste en volcar toda la responsabilidad en nuestra conducta. “¡Quédense en su casa!”. Los trabajadores y los sectores populares somos los primeros en ser conscientes de los riesgos del contagio en las calles. Mientras los ricos, los miembros del establishment, presionan “por la economía” (pero viajan sin riesgos en sus autos particulares), los que corren riesgos son los trabajadores que todos los días tienen que jugar a la ruleta rusa en los medios de transporte público, o que deben reclamar, más de una vez infructuosamente, que las patronales cumplan con las medidas sanitarias mínimas. Seamos claros, los millones que salen todos los días a la calle son, en su gran mayoría, trabajadores de las industrias “esenciales” o de otras que, sin serlo, se las ingeniaron para también estar “autorizadas”. Para muestra basta un botón, se acaba de autorizar a 2.500 empresas no esenciales a operar bajo la excusa de que son “exportadoras” (Infobae, 30/6). Autorizadas por el gobierno nacional de Fernández, el provincial de Kicillof y el de la Ciudad de Larreta.

Por supuesto que también hay decenas de miles que, sin trabajo fijo, se ven obligados a romper la cuarentena para salir a hacer una changa, vender algo en la calle o incluso abrir “clandestinamente” su pequeño comercio, peluquería, o lo que fuere para tratar de conseguir una moneda. La responsabilidad no es de ellos, sino del gobierno, que pretende que todo un grupo familiar viva con los 10.000 pesos de la IFE. Y encima ahora ese monto ya no lo recibirán en el interior del país, quedó reservado solo para el AMBA y Chaco. 

Hay un hecho que es incontrastable, el dinero que el gobierno peronista de Fernández destinó a la pandemia es, en proporción al tamaño de la economía argentina, mucho menos que el que dedicaron otros países. Y no solo nos referimos a los europeos, la Argentina le asigna el 3% del PBI, mientras que Japón destina el 21%, Estados Unidos 13%, e incluso en Latinoamérica, Perú gasta el 9%, Brasil 8%, Paraguay 6% y Chile 5% (La Nación, 19/5). 

Pero veamos el motivo por el cual no se destina más plata a la pandemia. La única forma de hacerlo es sacarla de donde efectivamente está, en manos de los multimillonarios y sus empresas (Galperín, Rocca, Perez Companc, junto con las grandes multinacionales que operan en el país, Cargill, los bancos, Toyota, Volkswagen, etcétera). Pero resulta que el tan mentado impuesto a la riqueza que prometió Alberto Fernández hace ya noventa días “duerme el sueño de los justos”. ¡Ni siquiera se presentó en el Congreso, donde el único proyecto al respecto sigue siendo el del Frente de Izquierda Unidad!

Lo decimos con todas las letras, necesitamos una cuarentena sin hambre, despidos ni rebajas salariales. Tiene que aparecer la plata para salud, para aumentar la infraestructura hospitalaria, para tomar más personal con salarios que cubran la canasta familiar, para más testeos. Hay que centralizar el sistema de salud para que se lo pueda utilizar eficientemente ante el riesgo de quedarnos sin camas. Y, al mismo tiempo, el pueblo trabajador tiene que poder cumplir con la cuarentena sin la incertidumbre de saber si mañana va a poder comprar los productos esenciales. Hay que otorgar, y mantener, un subsidio de 30.000 pesos a todos aquellos que lo necesiten. Hay que volcar masivamente comida en los barrios populares. Hay que darle créditos a tasa cero a los pequeños comerciantes sin las trabas con que se encuentran actualmente. Se deben retrotraer las rebajas salariales, pagar los aguinaldos como corresponde y prohibir de verdad las suspensiones y los despidos. Como dijimos más arriba, todo esto requiere plata. Los 20.000 millones de dólares que, como explicamos en el proyecto del Frente de Izquierda Unidad, se podrían obtener de un impuesto a las grandes riquezas. Que, junto con dejar de pagar la deuda externa, proveería los recursos para un fondo de emergencia capaz de atender las dos pandemias, la sanitaria y la social, la del coronavirus y la del hambre. Desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad te convocamos a pelear por esto. 

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