Sep 20, 2020 Last Updated 2:54 PM, Sep 20, 2020

El gobierno le da aumento a la Bonaerense y se lo niega al pueblo trabajador

Publicado en El Socialista N° 477
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Escribe José Castillo

El gobierno peronista de Alberto Fernández, a través del gobernador Axel Kicillof, le otorgó un importante aumento salarial a la policía bonaerense. El incremento, y la celeridad con que fue resuelto, contrasta con el panorama de lo que sucede con el resto del pueblo trabajador en la propia provincia de Buenos Aires y en todo el país. 

Comparemos primero la realidad de los trabajadores bonaerenses. A la policía Kicillof le dio un incremento que lleva el salario inicial de 36.785  pesos a 44.000, (19,6 por ciento). Pero si le sumamos el plus por equipamiento, que pasó de 1.130 pesos a 5.000, así como la triplicación del valor de las horas extras, el aumento supera el 40 por ciento.

Mientras tanto, el salario inicial de un docente sin antigüedad en la provincia de Buenos Aires alcanza  31.058 pesos. El de un auxiliar de escuela, 23.000 pesos. El de un trabajador de la administración central provincial, 27.000 pesos. Y el de un ingresante del Poder Judicial de la provincia, 29.800 pesos. Como vemos, todos salarios de miseria. 

La realidad de ingresos congelados y totalmente pulverizados por la inflación se repite en todos los sectores productivos y en todas las provincias, en la actividad pública y en la privada. 

De conjunto, apenas 19% del total de los trabajadores en blanco ha tenido algún tipo de recomposición paritaria. Claro que en todos los casos fue por debajo de lo que se perdió por la inflación entre el año pasado y este. Y se cobró en cuotas.  

Para el 81% restante no hubo más incremento que el bono de 4.000 pesos de principios de año, que encima no lo cobraron todos.

Esto hace que, en promedio, los trabajadores lleven un 35% de atraso salarial. Y la realidad sigue empeorando, ya que vamos a terminar este año con 40% de inflación, sin señales de reapertura de paritarias. O, peor aún, con anuncios, como el que se hizo con respecto a los trabajadores del Estado nacional o a los docentes universitarios, de que este año el aumento propuesto es de ¡cero por ciento!

A esto tenemos que sumarle que muchos trabajadores vieron reducidos sus salarios nominales 25% debido al acuerdo que lo autoriza, firmado entre la UIA, la burocracia de la CGT y el Ministerio de Trabajo. Y que a miles de trabajadores les han pagado el aguinaldo en cuotas o, peor aún, les abonan el propio salario en “pedazos”.

Toda esta realidad se repite, corregida y aumentada, con los trabajadores en negro. A los despidos, suspensiones, salarios no pagados y todo tipo de abusos que se viven por el aprovechamiento de la pandemia por parte de las patronales, hay que sumarle que el salario mínimo, vital y móvil, el único referente legal que tiene algún tipo de incidencia sobre los trabajadores en negro, está congelado en 16.875 pesos desde octubre de 2019, hace casi un año.

Como si todo esto fuera poco, hay millones que se han quedado sin ingresos y hoy tienen que vivir de los 10.000 pesos del IFE (que al ser bimestral son sólo 5.000 pesos por mes). Cuando venimos insistiendo en la urgencia de que todo el que lo necesite reciba al menos 30.000 pesos por mes.

No se soporta más esta situación. Tenemos que exigirle a la burocracia de la CGT y las CTA que rompan la complicidad con el ajuste. Hay que debatir en cada lugar de trabajo reuniendo a los compañeros, haciendo asambleas allá donde sea posible, sacando pronunciamientos de cuerpos de delegados. Reclamar un aumento de emergencia para que nadie gane menos que el valor de la canasta familiar, hoy calculada por los trabajadores de ATE-Indec en 70.000 pesos. Al mismo tiempo, hay que reabrir inmediatamente todas las negociaciones paritarias, sin techo alguno. 

Es un hecho que la burocracia sindical ni siquiera hace reclamo alguno de recomposición de los ingresos de los trabajadores. Mucho menos va a plantear algún tipo de medida de fuerza o plan de lucha. Al contrario, en estos días se dirige a exigir que incremente el descuento a las obras sociales, con lo que todos los trabajadores percibirán menos aún en sus ingresos de bolsillo. 

El reclamo y la lucha han quedado en las manos de las conducciones opositoras y combativas, de los compañeros delegados y de las comisiones internas que, pegados a los reclamos de la base, son los mismos que en estos meses enfrentaron las suspensiones y despidos y exigieron el cumplimiento de los protocolos de seguridad, permanentemente violados por las patronales. Por eso el Plenario del Sindicalismo Combativo se juega a fortalecer y coordinar todas las luchas, reclamando de conjunto el aumento salarial y, al mismo tiempo, dar la pelea por una conducción para la clase trabajadora, democrática y combativa. Con este objetivo este jueves 17, realizará una jornada nacional del sindicalismo combativo, que culminará con un acto a las 17 horas en Plaza de Mayo.

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