Sep 22, 2020 Last Updated 2:54 PM, Sep 20, 2020

Discutamos la problemática ambiental seriamente, sin descalificaciones

Escribe Nicolás Núñez, legislador electo por Izquierda Socialista FIT-U

Bajo el título “Refugio” y escrito por el dirigente de la Red Ecosocialista, Mariano Rosa, el MST argentino definió dedicarnos un artículo polémico (Alternativa Socialista 6/8/20) sobrecargado de adjetivos y descalificaciones. El mismo tiene una particularidad: se propone responder a nuestra intervención en la Conferencia del FITU sin hacer referencia a ninguno de los planteos concretos que fueran expresados allí. Ante este escape de la polémica, puntualizamos aquí nuestros argumentos para hacer más fructífero el debate.

 

Para nuestro polemista, y haciendo referencia solo a la mitad de los adjetivos que nos son dedicados, al parecer desde Izquierda Socialista incurriríamos en la “falsificación polémica” y en el “dogma” como “refugio” de “impotencia política” y para “encubrir” la “falta de experiencia y la “pereza intelectual”. Partimos de señalar que no creemos que sea la mejor forma de encarar ningún debate. Menos aún cuando el complemento de las descalificaciones es hacer completo caso omiso de los argumentos que esgrimimos.

¿Cuáles habían sido nuestros planteos en la Conferencia? 1) que tenemos muchos puntos de acuerdo con lo señalado en una intervención previa por la compañera Luciana Echevarría del MST en los puntos para impulsar la movilización, e incluso en algunos de los programáticos de fondo ante la destrucción ambiental capitalista; 2) que veíamos sí un problema en que en la enumeración programática ambiental no se incluya el gobierno de los trabajadores, como sucedió en la intervención de Echevarría; 3) que desligar la problemática ambiental de la independencia de clase y el gobierno de los trabajadores es un problema que marcamos constantemente en las corrientes que se reclaman del “ecosocialismo”; 4) que como ejemplo de esto último mencionamos: a) en una de sus vertientes, el guiño hacia el “Green New Deal” que están haciendo referentes como Michael Löwy, b) por otro lado la experiencia de Marea Socialista (LIS en Venezuela) proclamándose ecosocialista y al mismo tiempo diciendo que la tarea en ese país era recuperar “el legado de Chávez” cuyo gobierno burgués cometió crímenes ambientales de todo tipo.

Ninguno de todos estos puntos mereció atención alguna en el artículo de “respuesta” de Mariano Rosa. Su polémica optó por el ángulo de atacarnos por no estudiar sus posiciones y en enrostrarnos su elaboración y trayectoria. Veamos.

La elaboración

Partimos de nuestro lado, una vez más, de los puntos de acuerdo: es un hecho de la realidad innegable para nosotros que la destrucción ambiental capitalista arrima a la humanidad y al planeta entero a puntos de no retorno que exponen a millones, y en particular las mayorías empobrecidas, a peligros incalculables, no solo en las próximas décadas, sino ya hoy en el presente. No redundaremos en ejemplos, sino solo agregar que a tal punto esto es así que pensamos que es momento de levantar como consigna propagandística ante esa nueva realidad: “Socialismo o catástrofe”, para plantear ante la vanguardia y el activismo ambientalista nuestra perspectiva histórica.

Sí señalar que no es la primera vez que una catástrofe de esta magnitud amenaza a la humanidad. Cuando Nahuel Moreno señalaba en la década del 80’ “socialismo u holocausto nuclear”, daba cuenta ya en ese momento del proceso en que las fuerzas productivas se transforman en fuerzas destructivas a gran escala. El acierto de Moreno se complementaba con señalar cómo esa amenaza se relacionaba con la crisis de dirección de la clase trabajadora. Y así como en ese momento se trataba de combatir a las corrientes pequeño burguesas y estalinistas en el movimiento obrero, hoy seguimos teniendo la tarea de combatir a las corrientes que dan una orientación reformista y de colaboración de clases en la pelea por evitar que el capitalismo se lleve puesto el planeta. Desde nuestra perspectiva, lamentablemente algo que ha caracterizado en estas décadas a las corrientes que se reclaman del “ecosocialismo” fue el seguidismo a esas direcciones.

No puede ser obviado que, en paralelo a la afirmación identitaria de “ecosocialistas” que en los 90’ llevó adelante una parte importante del trotskismo proveniente de la corriente mandelista, se produjo en esas corrientes el abandono programático de la pelea por la dictadura del proletariado y con ello la consigna del gobierno de trabajadores. Desde ya que no hacemos partícipe al MST de todas las capitulaciones de las corrientes mandelistas y el Secretariado Unificado. Pero esta característica del “ecosocialismo” no puede ser pasada por alto. Como tampoco puede ser eludida una diferenciación cuando, por ejemplo, el gobierno totalitario de Maduro tiene un “Ministerio de Poder Popular para el Ecosocialismo”. 

No queremos hacer acá una crítica en extenso sobre el ecosocialismo, si no marcar algunos puntos que se presentaron como centrales en este debate. Por eso, en suma podemos aclarar que para nosotros no significa que todo lo que se ha elaborado en estas décadas en nombre del “ecosocialismo” deba ser descartado. Por ejemplo, algunas recuperaciones de planteos del propio Marx (como las que cita habitualmente Mariano Rosa profusamente) en los desarrollos de John Bellamy Foster sobre la fractura metabólica y la destrucción que el sistema de producción capitalista desarrolla al mismo tiempo de la naturaleza y la clase obrera, son aportes interesantes.

Sumado a esto, desde ya que el MST puede afirmar, y el artículo de Mariano Rosa en cierta medida lo hace, que ellos construyen un “ecosocialismo distinto”. Y para nosotros no se trata de impugnar palabras y denominaciones, si no de debatir concretamente programas y política para la movilización. Entonces allí el problema aparecería cuando revisando las actas de fundación de la LIS, la resolución sobre “Cambio climático y extractivismo”, hablan de “planificación democrática” pero no plantea el gobierno de trabajadores. Lo mismo sucede con las “coordenadas programáticas como GPS” que plantea el propio Mariano Rosa en el segundo número de la revista de la LIS “Revolución Permanente”. Lo mismo pasó con la intervención de Echevarría en la conferencia, y lo mismo ocurrió en el artículo de polémica que nos dedican.

No queremos hacer una falsa polémica, somos conscientes de que al adherir al programa del FITU y los documentos que votamos en la Conferencia, el MST puede acordar en un programa la consigna del gobierno de trabajadores. Lo que señalamos en la conferencia, y volvemos a señalar ahora, es que a la hora de elaborar un programa hacia la lucha ambiental, este punto debe ser jerarquizado y no eludido. Y de esa forma no caer en los vicios habituales del ecosocialismo, e incluso, en problemas que la propia trayectoria del MST revela.

Conocemos su trayectoria

Mariano Rosa reivindica la autoridad que a sus planteos les confiere su trayectoria de intervención dentro de la lucha socioambiental. Izquierda Socialista y la UIT-CI no desconocen esa trayectoria, justamente porque de hecho ya hemos tenido polémicas al respecto. Como las tuvimos cuando en la lucha contra la megaminería el MST en 2011 reivindicó prestarle su legalidad en Andalgalá para que se candidatee (y gane) como intendente a un referente de la UCR en vez de a referentes de la asamblea local (de la que participábamos activamente desde Izquierda Socialista). Disociar la lucha contra las multinacionales de la megaminería de la defensa de la independencia de clase los llevó acá regalarle la intendencia a un representante patronal debido a su discurso tibiamente ambientalista. Esto fue celebrado en su momento por un artículo del propio Mariano Rosa (“Ganamos Andalgalá”, 16/3/11), y se enmarca en la reivindicación de su alianza con Proyecto Sur, Pino Solanas y Luis Juez que Alejandro Bodart realizó recientemente en su balance de la Conferencia del FITU (entrevista subida a la página web de la LIS, 8/8/20).

En la Conferencia nos referimos a otro ejemplo que es el de Venezuela. Donde la corriente ecosocialista Marea Socialista, se integró al Partido Socialista Unificado de Venezuela, el partido de gobierno y regimentación política y sindical de Hugo Chávez, e incluso hasta 2019 siguió planteando ante la debacle de Maduro que la tarea era recuperar el legado de Chávez, o volver al cumplimiento de la “constitución bolivariana”, siendo parte de lo que se denominó el “chavismo crítico”. No hace falta extenderse mucho en lo que hace a la política estructural del chavismo de entrega de recursos naturales a manos de las multinacionales a través de empresas mixtas; el desarrollo del “Arco minero del Orinoco” entregado a la megaminería; los 800 mil barriles de petróleo que se derramaron entre 2010 y 2018; o las millones de hectáreas desforestadas de la Amazonía venezolana; todo combinado con la represión y masacres a los pueblos originarios.

Como hemos visto el “ecosocialismo” que apoyó a estos gobiernos en América Latina no ve contradicción en hablar de ecología y socialismo y dar cobertura por izquierda a estos crímenes políticos y ambientales. Nosotros si vemos esa contradicción y la marcamos.

Continuemos los debates impulsando la movilización

Nos hemos extendido en esta respuesta en función de aclarar las polémicas y dar cuenta de que: a) podemos no tener acuerdo en algunos puntos, pero de ninguna manera nuestro proceder fue el de falsear ni desconocer las posiciones de nadie, b) tenemos puntos de acuerdo con los que seguir interviniendo codo a codo en la lucha contra la destrucción ambiental capitalista.

Por lo pronto señalamos en función de esto último que sería importante empezar a planificar reuniones e iniciativas del FITU de cara a la pelea contra la destrucción de los humedales, los intentos del gobierno en avanzar con la megaminería, la “ley de hidrocarburos” y el acuerdo por las megagranjas de cerdos chinas, así como también de cara a la Huelga Mundial por el Clima del 25 de septiembre.

 

 

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