Feb 25, 2026 Last Updated 5:43 PM, Feb 24, 2026

Escribe Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional

22/2/2025. En vísperas de entrar en el cuarto año de invasión rusa a Ucrania, las tropas rusas tienen la iniciativa y avanzan lentamente. Falto de armamento y con dificultades de reclutamiento que posibilite la rotación en el frente, Ucrania pasa por dificultades. En esta situación y con la llegada de Trump a la Casa Blanca, se han abierto las negociaciones entre EEUU y Rusia sobre Ucrania.

Así como Israel es un interés estratégico del imperialismo norteamericano y esto le da carta blanca al sionismo para cometer las mayores atrocidades, Ucrania siempre ha sido una moneda de cambio entre los imperialismos. El objetivo del imperialismo europeo y Estados Unidos nunca fue la derrota de Rusia, sino llegar a una negociación favorable a los intereses del imperialismo norteamericano, por ello tantas dificultades en la entrega de armamento, antes y ahora. Y Trump cree que ha llegado el momento de forzar esa situación. El contenido de las negociaciones no es la de conseguir la paz justa, sino como proceder a repartirse Ucrania entre los dos imperialismos, entre Rusia y EE.UU. Putin se queda con las tierras ocupadas y EE.UU. se queda con la riqueza en “tierras raras”. Un reparto imperialista como tantos otros en la historia a expensas de los pueblos.

De las negociaciones de las dos potencias para este reparto de Ucrania se excluye al gobierno de Zelensky y, para encubrir su intento de colonizar a Ucrania y al pueblo ucraniano. Trump hace suya la denuncia de Putin de que no hay negociador ucraniano legítimo, y lanza una diatriba contra Zelensky al que culpa de ser responsable de la guerra, de ser un dictador que no quiere elecciones, acusaciones que levantan el entusiasmo del Kremlin.

Desde el 24 de febrero del 2022 el único agresor ha sido el imperialismo ruso con Putin la cabeza, que invadió con sus tanques y tropas a Ucrania. La nación agredida ha sido Ucrania. La causa justa está del lado del pueblo ucraniano que salió a resistir la invasión. Por eso los socialistas revolucionarios estuvimos desde el primer día del lado del pueblo ucraniano sin dar ningún apoyo político al gobierno de Zelensky y diciendo No a la OTAN.

EE.UU. y Rusia excluyen de la mesa a los imperialismos europeos, que ven como retroceden en el concierto imperialista mundial. Su impotencia y división interna es más notoria que nunca con países directamente gobernados por sectores de la extrema derecha o en ascenso alineados con Moscú, como Orban en Hungría, o Le Pen en Francia o AFD en Alemania.

Resulta insultante que Trump critique que en plena guerra Zelensky no haya convocado elecciones, cuando Putin se deshizo de toda oposición, la de izquierda en prisión o en el exilio, y de derecha liberal con Navalni envenenado. Con Trump el imperialismo se saca la careta y a su lado los Elon Musk y demás grandes magnates del capital se frotan las manos para robar las riquezas ucranianas.

La política del gobierno capitalista de Zelensky fue fiar todo a los imperialismos y, como ha pasado tantas veces, nunca el interés de los imperialismos fue la libertad de los pueblos. El gobierno ucraniano sigue queriendo agradar a los imperialismos por eso hasta ha dejado abierto seguir negociando con EE.UU. el porcentaje que podría darles de sus riquezas minerales. Mientras sigue aplicando medidas favorables a la oligarquía y de privatización de servicios públicos y universidades, que hacen pagar los costes de la guerra y desmoralizan a los y las trabajadoras, que son quienes aguantan el frente contra la invasión rusa.

Había y hay otra política reclamada por la izquierda política y sindical ucraniana, mientras luchaba en primera línea del frente contra la invasión rusa. La izquierda ucraniana exigía del gobierno intervenir sobre las grandes fortunas de la oligarquía asociada con las grandes multinacionales para poner esos fondos y la economía al servicio de atender la lucha en el frente y las grandes necesidades de las masas, que son quienes han soportado con muertos y sufrimiento la defensa de Ucrania.

Pero también hay una responsabilidad muy grande de la mayoría de la izquierda reformista mundial que se han puesto del lado del agresor imperialista Putin. Han dejada aislada la lucha de la resistencia de las y los trabajadores y el pueblo ucraniano y la de su izquierda política y sindical Han acusado al pueblo ucraniano de ser instrumento de la OTAN, de ser un pueblo de extrema derecha, y tantas otras falsificaciones. Incluso denuncian de ser “agentes de la OTAN” a la izquierda revolucionaria que apoyamos al pueblo ucraniano.

Ahora resulta grotesco que al coro del castrochavismo, del estalinismo de los PC’s o sectores de la centroizquierda como Podemos, entre otros, que vienen dando su apoyo a Putin como supuesto “antiimperialista”, se les haya unido ni más ni menos que Trump y el actual jefe del imperialismo. El ala más facistizante del imperialismo norteamericano y el jefe de la OTAN. El mismo Trump que lanza un operativo criminal contra los migrantes, que amenaza los derechos de la mujer, del colectivo LGTBI, que quiere convertir Gaza en un resort después de aplicar la limpieza étnica contra el pueblo palestino. Trump, justificando las ansias expansionistas de Putin, busca reafirmar las suyas en Panamá, en Groenlandia o las del sionismo de Israel en su genocidio sobre el pueblo palestino.

Hay que derrotar los planes de Trump y de los imperialismos sobre Ucrania y en Palestina. La Unidad Internacional de las trabajadoras y trabajadores-Cuarta Internacional apoyó el envío de ayuda a la izquierda antiautoritaria y los sindicatos ucranianos, que enfrentan la invasión a la vez los planes del gobierno de Zelensky. Llamamos a seguir desarrollando la solidaridad con la lucha por la libertad del pueblo ucraniano, desde una posición independiente obrera y popular, contra la invasión del imperialismo ruso y contra los planes de Trump y de la OTAN. Llamamos a apoyar también la resistencia de la izquierda rusa que se opone a la invasión y que está siendo duramente reprimida por Putin y su aliado el dictador Lukashenko de Bielorrusia.

Solidaridad con la resistencia del pueblo ucraniano. Fuera tropas rusas de Ucrania.

No al plan imperialista de repartición de Ucrania de Trump y Putin

Solidaridad contra la represión de la izquierda en Rusia y Bielorrusia

 

Unidad Internacional de las Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)

22 de febrero de 2025

El 20 de enero asumió su segundo mandato el ultraderechista Donald Trump, cuyo padre fue señalado de ser miembro del KKK. En su primera presidencia estallaron las protestas anti racistas del Black Lives Matter (“la vida de los negros importan”), tras el asesinato del trabajador George Floyd por parte de la policía de Minneapolis, el 20 de mayo de 2020. El hecho expuso con toda crudeza el racismo que pervive en pleno siglo XXI en los Estados Unidos. Una realidad de opresión y explotación que no cambió con el gobierno demócrata de Joe Biden. El censo de 2023 arrojó una pobreza del 11,1%, mientras que entre los afroamericanos se estimaba en el 17,1%. En 2024 el desempleo entre afrodescendientes era del 5,3%, frente a la desocupación general de 3,7%. La esperanza de vida era 4,5 años menor. El 40% de la población carcelaria es afrodescendiente, mientras que representan el 13% del país. A pocos días de asumir, tras reconocer el “declive de Estados Unidos”, Trump anunció un paquete de ajuste con medidas racistas y anti inmigrantes, como la amenaza de deportaciones. Atacó a las comunidades latina y afroamericana al anular los programas DEI para la contratación inclusiva en dependencias estatales. También, suprimió el “Mes de la Historia Negra”, que se celebraba en febrero (Google la eliminó de su Calendario), lo que habilitó a que varios estados aprobaron leyes que limitan la enseñanza de historia afroamericana. La lucha unitaria contra el capitalismo decadente que mantiene el sistema de opresión y explotación racista debe continuar.1

1. Datos tomados de www.census.gov, www.bls.gov y www.pewresearch.org   


Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI
 
Donald Trump anunció hace dos semanas que Estados Unidos iba a invadir Gaza y expulsar a un millón ochocientos mil palestinos que viven allí, hacia Egipto y Jordania. Que Estados Unidos sería “dueño” de la franja de Gaza y la convertiría en un lugar turístico. Este anuncio de Trump fue apoyado por el genocida Benjamín Netanyahu, pero repudiado mundialmente.
 
Los países europeos de la OTAN, Francia, Alemania, Gran Bretaña, España y hasta el semifascista gobierno de Italia (aún cuando todos apoyaron con armas a Israel) afirmaron que están en contra del plan de Trump. También rechazaron este anuncio los gobiernos árabes proimperialistas de Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes. Por su parte, Egipto y Jordania rechazaron que Estados Unidos expulse palestinos a sus países.
 
¿Dos estados?

Este rechazo a la propuesta de Trump de los países europeos de la OTAN está ligado al fracaso de Netanyahu en su intento de dominar Gaza por la heroica resistencia palestina y el enorme repudio y movilización mundial. Vuelven con la falsa propuesta de “dos Estados”, Palestina e Israel, que fue la hipócrita promesa imperialista con  la creación del Estado sionista y expulsión de los palestinos de la mayor parte de sus tierras de origen. Y que en 1993, con los acuerdos de Oslo, fue aceptado por Yasir Arafat (líder palestino fallecido en el 2004), dirigente de Al Fatha, la histórica organización palestina.

Así quedaron cinco millones de palestinos encerrados entre Gaza y Cisjordania, un 22% del histórico territorio palestino. Pero Israel nunca aceptó en los hechos los “dos Estados”. Los palestinos fueron muchas veces atacados e Israel invadió y ocupó las mejores tierras de Cisjordania con 600.000 colonos sionistas traídos mayoritariamente de otros países. Y terminó convirtiendo a Al Fatah en una burocracia que hoy es la Autoridad Nacional Palestina y gobierna una parte de Cisjordania en la ciudad de Ramallah, y está sometida a Israel. Incluso, ha reprimido a la resistencia de palestinos contra Israel.
 
El objetivo imperialista de controlar Medio Oriente

El Estado de Israel fue creado por el interés imperialista yanqui y europeo de controlar Medio Oriente y sus riquezas naturales, en primer lugar los hidrocarburos.

Ahora, por primera vez y de forma expresa, un presidente norteamericano abandona este discurso y se muestra dispuesto a impulsar la expulsión de casi dos millones de palestinos de Gaza. Es la forma de hacer realidad el proyecto de conformar el “Gran Israel”, objetivo estratégico del sionismo, del Likud y del gobierno ultraderechista de Netanyahu.

Con esto prácticamente quedaría anulada la tercera fase del acuerdo del cese al fuego, que suponía la reconstrucción de Gaza, amenazando nuevamente las vidas de los palestinos.

Trump dijo hipócritamente que las personas que viven en Gaza deben irse porque “han vivido allí una existencia terrible”. Quiere ocultar que fue Israel, con armamento norteamericano, quien bombardeó durante años, con apoyo de los gobiernos yanqui y de la OTAN, lo que produjo estos crímenes de lesa humanidad. Mientras tanto Israel continúa con nuevos ataques en Cisjordania, el otro territorio habitado por palestinos a los que también quiere expulsar de sus tierras.
 
Continúa la heroica resistencia palestina

Sin embargo, ha sido la lucha del pueblo palestino de Gaza quien le respondió a Trump que no piensan irse de la Franja. Desde el “cese del fuego” del 19 de enero, centenares de miles de gazatíes, que se habían trasladado al sur producto de los bombardeos y la agresión sionista, están regresando al norte de Gaza con sus familias completas, con sus niños, en carros tirados por burros, con autos viejos o caminado con los pocos muebles que aún conservan. “Gaza es nuestro hogar”, dicen abiertamente, sabiendo que la mayoría de sus casas fueron destruidas por los sionistas. Su vuelta es la derrota del sionismo y de Trump. Esto es expresión de la heroica resistencia palestina.

Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI), decimos que hay que retomar la movilización mundial contra el plan imperialista y de Netanyahu y su gabinete ultraderechista de expulsar a la población palestina de Gaza y Cisjordania, con el objetivo de completar la limpieza étnica iniciada por el sionismo en 1948 con la Nakba.

En especial es importante que la juventud norteamericana retome las calles, como hizo durante los acampes en las universidades, ahora para rechazar lo dicho por Trump, y avalado por el genocida Netanyahu. Es necesario que salgan a las calles los pueblos y la juventud de los países europeos, árabes y de Medio Oriente para reclamar a sus gobiernos el apoyo incondicional, político, económico y militar al pueblo palestino, y para exigir que los países que tengan relaciones con Israel, como Egipto o Marruecos, las rompan inmediatamente.

El movimiento internacional de solidaridad con Palestina debe ponerse nuevamente en pie, tal como se hizo para enfrentar y repudiar los bombardeos genocidas. Desde la UIT-CI llamamos a la más amplia unidad de acción internacional para repudiar los dichos del facho de Trump y derrotar todo intento de intervención militar en Gaza y en cualquier parte del mundo. Unidad para apoyar la lucha histórica y heroica del pueblo palestino de recuperar todo su territorio histórico y terminar con el estado racista genocida sionista de Israel y la intervención imperialista en Medio Oriente.
 

Estados Unidos: 350 rabinos repudiaron el plan de Trump para Gaza

Más de 350 rabinos, junto con artistas y activistas judíos, publicaron un anuncio en el periódico The New York Times para repudiar el plan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por tratarse de un intento de limpieza étnica contra la población palestina en la Franja de Gaza.
“Nuestro mensaje a los palestinos es que no están solos. Nuestra determinación sigue intacta y lucharemos con todas nuestras fuerzas para detener la limpieza étnica en Gaza”, afirmó Cody Edgerly, director de la campaña “No en vuestro nombre”.
Por su parte, el rabino Toba Spitzer calificó la propuesta de Trump como un plan siniestro, propio del trágico legado de la Nakba de 1948, cuando cientos de miles de palestinos fueron desplazados por grupos paramilitares sionistas.

Huelga general en Bélgica

El 13 de noviembre, a sólo diez días de asumir el nuevo gobierno derechista, hubo una huelga general y marcharon 100.000 manifestantes contra las primeras medidas del nuevo poder Ejecutivo del líder de los nacionalistas flamencos (NV-A), Bart de Wever. La huelga, convocada por las tres organizaciones sindicales de Bélgica, paralizó el jueves al país contra los recortes de derechos sociales y laborales, limitación de las prestaciones por desempleo y recortes en el sistema de pensiones,  servicios de salud y educación. Los sindicatos ya han anunciado nuevas acciones si no cambia esta política del gobierno.

Ecuador: elecciones entre Noboa y el correísmo

En la primera vuelta electoral el actual presidente Daniel Noboa obtuvo el 44,15% de votos, y Luisa González, la candidata del correísmo el 44%.  Lejos quedó la tercera fuerza, Pachakutik, con la candidatura de Leónidas Iza, dirigente de la Conaie campesina, que tuvo 5%, (recordemos que en el 2021, con Yaku Pérez había tenido el 20%).

Ecuador vive una crisis económica, ambiental y social muy grave. Los narcotraficantes están causando centenares de muertos y se sigue saqueando al país. En ese escenario, ni Noboa ni el correísmo son solución. Hace falta construir una verdadera izquierda unida para luchar por terminar con el dominio de transnacionales que están produciendo el desastre económico, social y ambiental.  
 

Por Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista y de la UIT-CI

Reproducimos la charla, desgrabada y corregida, realizada por Miguel Sorans, el jueves 30 de enero, organizada por la Juventud de Izquierda Socialista (JIS), juventud de la sección argentina de la UIT-CI. Pocos días después Trump anunciaría el inicio de su nueva “guerra comercial, fijando un 25 por ciento de aranceles de los productos que EE.UU. importa desde México y Canadá y el 10 por ciento a los de China. Le duró poco ya que a las 24 horas suspendió la aplicación de los aranceles a México y Canadá. Mientras anunciaba la repudiable propuesta de expulsión de los palestinos de Gaza, y su relocalización en otros países de la región, mencionando que: «Estados Unidos tomará el control de la Franja de Gaza...Seremos dueños de ella”. Y agregó que podrían enviar tropas a Gaza de ser necesario la convertirían en la “Riviera del Medio Oriente”. Millones en el mundo, empezando por el pueblo palestino, salieron a repudiarlo. En la charla de Sorans hubo referencia a todos estos temas, incluido cuales son las causas del avance de la ultraderecha en el mundo y la necesidad de movilizar para derrotarla.

La cuestión del nuevo gobierno, recientemente asumido, de Donald Trump es un tema de preocupación para el movimiento de masas de los EE.UU. y de todo el mundo. Ante la pregunta de la convocatoria “¿Qué podemos esperar del nuevo gobierno de Donald Trump?”, la respuesta podría ser sencilla: no podemos esperar nada bueno para el pueblo trabajador, las mujeres, la juventud y los pueblos del mundo.

Pero tenemos la necesidad de profundizar para ver a qué y cómo enfrentamos a este ultraderechista imperialista. También es real lo que decía el flyer “que esta película ya la vimos” por este facho ya gobernó los EE.UU. entre 2016 y 2020. Entonces podríamos decir que la película va a ser parecida, pero va ser un “remake”, que va a tener capítulos mucho más reaccionarios, más represivos, más intervencionistas y peligrosos para los pueblos del mundo.

Pero ¿por qué? ¿Por qué cambió Trump? No. Nosotros creemos que lo que sigue cambiando o avanzando, es la decadencia del sistema capitalista imperialista mundial, que conlleva una mayor crisis de la económica capitalista, más choques y roces inter burgueses y, fundamentalmente, provoca una mayor desigualdad social y mayores niveles de pobreza. Trump va a querer fortalecer el rol de los EE.UU. de policía del mundo, amenazando con nuevas invasiones militares, apoyando los planes de ajuste y saqueo del FMI, buscando cobrarse las deudas externas con mayores cuotas de explotación de las masas.

Ante su crisis económica el imperialismo, en EE.UU. y en todo el mundo, con Biden o ahora con Trump y sus aliados no tienen otra receta que profundizar los ajustes y recortes sociales.

Pero no pueden superar su crisis económica porque la clase trabajadora y las masas siguen resistiendo los embates de los gobiernos, de las multinacionales y el FMI.

El propio Trump reconoció esta decadencia porque en su discurso de asunción, entre todas sus bravuconadas, decretó: “terminó el declive de los EE.UU.”. Y anunció a su vez que empezaba la “era de oro”. Cosa que está por verse.

La “motosierra” de Trump va a provocar más crisis social en EE.UU.

Entonces, entró con una tremenda batería de decretos que lo que va a provocar, a corto o mediano plazo, es una mayor crisis social en los EE.UU. Mayor retroceso en los niveles de pobreza que ya hay en los EE.UU., y ni hablemos en el mundo.

Esa motosierra de sus famosos decretos firmados con su lapicera… que en realidad son marcadores. Ustedes saben que en EE.UU. hay una tradición que cuando los presidentes firman leyes importantes regalan la lapicera a personalidades relevantes. Se recuerda, muchas veces, el caso del presidente Lyndon B. Johnson que, en 1965, le regaló a Martin Luther King la lapicera con la que firmó la ley de los derechos civiles, en especial, el derecho al voto de las y los negros. Ahora Trump usa marcadores, para que sobresalga su firma, y los lanza a los presentes como si fueran pelotitas en un estadio de futbol.

Además, en este caso los primeros decretos de Trump quitan derechos. Quitaron el seguro médico de millones de pobres de los EE.UU. que viven en la calle o no tienen trabajo, cosa que los puede llevar a la muerte. Anularon el presupuesto de los programas sociales de la diversidad sexual, de la transición energética. Anularon, lo que decimos acá en Argentina cupo trans dentro de las fuerzas armadas. Decretó que solo hay dos géneros en la sociedad estadounidense. Retiró a los EE.UU. de la OMS y del acuerdo climático de París. Amenazó con quedarse con el canal de Panamá y la isla de Groenlandia y con intervenciones militares si no logra sus objetivos por las “buenas”.

Va a dar su apoyo incondicional a los criminales del sionismo del estado de Israel en la reunión que va a tener en la Casa Blanca con Netanyahu, para respaldar su genocidio al pueblo palestino y haciendo nuevas amenazas de agresiones militares futuras en Medio Oriente. Habla de terminar la guerra en Ucrania pero pretendiendo que el pueblo ucraniano se rinda ante Putin, el criminal invasor.

A su vez indultó a 1500 fachos que eran los que habían asaltado en 2021 el Capitolio y estaban desde entonces presos.

Pero no todo le está saliendo como quiere. Decretó, por ejemplo, la barbaridad de quitar la ciudadanía de los nacidos en EE.UU., hijos de inmigrantes. A las 24 horas ese decretó no se puede aplicar porque un juez, de la justicia burguesa, lo bloqueó. Y ya hay fiscales generales de 22 estados del país. que están haciendo la misma demanda. Es que este decretazo no respeta la constitución burguesa de los EE.UU., porque la enmienda 14 garantiza el derecho de ciudadanía independiente del estatus migratorio de los padres.

Y algunos de los otros decretos ya no están en vigencia, porque el mismo Trump tuvo que retirarlo ante una ola de reclamos y protestas que incluyen a senadores y diputados republicanos. Tuvo que anular la quita de subsidios a los programas sociales. Uno de esos, por ejemplo, le quitaba el servicio de salud a los centenares de miles de gente que viven en la calle y a los que no tienen trabajo.

El ataque a los inmigrantes y sus contradicciones

Hay que ver bien que va a pasar con uno de los ejes más explosivos, con el cual Donald Trump hace una especie de show permanente, que es el tema de la expulsión de millones de inmigrantes de los EE.UU. A quienes califica abiertamente de que “roban nuestro salario”, “son narcotraficantes” y “criminales”. Incluso los pocos que ha ido mandando, los manda esposados a países de origen. Por supuesto que esta acusación no tiene nada que ver con la realidad, porque los EE.UU. fue un país abierto a los inmigrantes, como todos los países de América. Por supuesto que era otra época, la de los inmigrantes irlandeses o italianos. En el siglo XX y XXI, son los millones de mexicanos y de latinoamericanos, que por la miseria que el imperialismo les impone a sus países, millones buscan una salida yendo al país del norte. Pero a su vez, esos inmigrantes son explotados, porque no es ninguna novedad que hay inmigrantes, millones de mexicanos, hondureños, centroamericanos, venezolanos, argentinos, chilenos o uruguayos, que trabajan con salarios miserables.

El discurso de Trump, racista y antiinmigrante, es una cosa discursiva y, como lo vamos a ver, tiene poca base de realidad o de aplicación. Como en los EE.UU. como parte de la decadencia capitalista, “el sueño americano” fracasó, el discurso de este ultraderechista no es novedoso, también lo hacen los derechistas de Europa, la culpa “la tienen los inmigrantes”.

Trump anunció que hará “la mayor deportación de la historia”. Veremos también como termina. Dijo que en los primeros días echaba un millón. Todavía no hay un informe que haya echado un millón. Por ahora se habla de miles.

Son las patronales las que están alertando a Trump, ya desde antes que asumiera, que tuviera cuidado de lo que va hacer. Porque gran parte de las patronales, pequeñas o grandes, empezando por los McDonalds, que tienen super ganancias por salarios que les pagan a los inmigrantes, y más a los indocumentados.

Las grandes patronales del campo, del trabajo agrario en California, en el oeste de los EE.UU., han alertado sobre este problema a Trump. Porque en California, por ejemplo, se produce el 100% de las almendras y nueces. Estados Unidos es el país que más produce almendras. La agricultura en este Estado es una industria enorme que abarca 400 variedades de cultivos, desde los campos de hortalizas del sur hasta los viñedos del norte, y que mueve miles de millones de dólares anuales.

¿Pero quienes trabajan allí?  La patronal dijo: “nosotros tenemos 2 millones 400 mil trabajadores que se ocupan de las nueces y almendras, pero la mitad son indocumentados que tiene salarios más bajos.” O sea, un millón 200 mil son trabajadoras y trabajadores indocumentados. Las patronales han dicho “si dejamos de tener a ese millón y medio de personas se hunde la producción y se hunde nuestras ganancias y nuestras empresas”.

Se suman otras voces también criticas: “Cualquier plan para llevar a cabo deportaciones masivas sería devastador tanto para la industria agrícola como para los consumidores, porque cualquier interrupción en la industria dispararía los precios en un momento en que los trabajadores ya están preocupados por la inflación”, señala en una llamada Edward Orozco Flores, director de facultad del Centro de Comunidad y Trabajo de la Universidad de California en Merced” (El País, 16/11/2024).

Entonces, ¿va a echar millones? Dijo que echaría un millón por año y, por ahora, son números muy pequeños. Llegaron 200 a personas a Colombia, otra tanto a Honduras, a Brasil, no se sabe todavía si llegaron a diez mil. Trump anunció que van a habilitar 30 mil camas para mandar a Guantánamo, todo show, aunque eso no quiere decir que no lleve algunos migrantes presos a Guantánamo. Por otro lado, ya han empezado las protestas callejeras de los inmigrantes contra las detenciones y los intentos de deportaciones.

La política de capitalismo y de los gobiernos burgueses estadounidenses, sean demócratas o republicanos, siempre ha tenido la política del doble discurso de dejar entrar a inmigrantes para tener a millones, estamos hablando de hace 30 o 40 años. para explotarlos y cada tanto hacer una expulsión para tratar de justificarse.

El récord de expulsión no lo tiene ni el partido republicano ni Trump. Este está último en la tabla de posiciones. Según las informaciones que han salido, el récord lo tienen Obama y Biden. Obama expulsó a tres millones de inmigrantes en sus 8 años, a un promedio de 375 mil por año. El que batió el récord anual fue Biden en el 2024 cuando echó a 700 mil. Ahora, ¿qué números tenemos de los años que gobernó Trump? Solo expulsó a 250 mil personas en cuatro años.

Entonces, la realidad del imperialismo y sus gobiernos es muy dudosa y confusa, y son expresiones de su crisis. Porque un presidente de los EEUU, que esté diciendo cualquier cosa, está expresando la crisis económica y política del primer país capitalista. Que tiene que estar haciendo este discurso para la tribuna y su base social ultra reaccionaria y racista.

Los aranceles, las guerras comerciales son más leña al fuego de la crisis económica capitalista

El otro tema que hay que ver es hasta donde va a llegar Trump. Hay peronistas, como Guillermo Moreno, que lo elogió (sic) porque es “proteccionista”. Trump hace un discurso: “vamos a defender la industria” y “vamos a poner aranceles a todo el mundo”. Lanzó la consigna “Si no quieren aranceles, vengan a producir a los EE.UU.”.

Esta consigna tiene poco que ver con la realidad de la crisis capitalista y de cómo funciona el capitalismo imperialista decadente. Entonces es solo un discurso para justificarse, ante la crisis. Porque EE.UU. lleva años de caída de sus industrias básicas. En especial la del automóvil, ligada a la del acero. Trump le habla a ese público de trabajadores, mayoritariamente blancos, desempleados o con bajos salarios. La famosa zona que los votó mucho, del viejo “cordón del acero”, de las viejas fábricas automotrices de Detroit o de las acerías, que hace décadas están en un retroceso muy grande.

Esto es consecuencia de que el mismo imperialismo en su crisis ha colonizado o semi colonizado otros países para que sus multinacionales logren super ganancias con mayores cuotas de explotación. Y por eso desde hace 40 años las multinacionales norteamericanas se han trasladado a China, como las multinacionales de Europa y de otros lados. Hay más de 80 mil multinacionales en la China capitalista, bajo una dictadura con la bandera roja del Partido Comunista, que explotan a sus trabajadores y trabajadoras. Con salarios de 100 o 200 dólares, o ahora lograron subirla porque hubo huelgas en estos años, 300 dólares. Cuando los países imperialistas deben pagar salarios de 3 mil o 4 mil dólares a un obrero industrial, más si es especializado.

Entonces, ¿cuál es la realidad de “vengan acá”, a quién le está diciendo vengan acá y quién va a ir a EE.UU.?. También en México, donde la gran industria automotriz es el gran exportador de automóviles a los EE.UU. ¿Alguien conoce un auto o modelo mexicano? No existe un auto mexicano, existen los modelos de la Ford, la General Motors o la Chrysler.

Empezando por las fábricas de autos eléctricos de Elon Musk, que si no es el primero está en el segundo lugar de los multimillonarios del mundo, de las personas más ricas. En un mundo que tiene aproximadamente 8 mil millones de habitantes. Musk tiene la fábrica más grande de Tesla de autos eléctricos, en Chin . Tesla el año pasado hizo una fiesta en la fábrica de China porque llegaron al auto eléctrico 3 millones.

¿Entonces va a levantar la fábrica Tesla de China donde fabrican centenares de miles de autos por año? Canadá el año pasado había puesto el 100% de arancel a los autos importados de China. Ahora ¿los autos chinos de qué marca eran? Eran Tesla. Esto muestra las contradicciones que tiene el capitalismo.  Elon Musk es un apoyador incondicional del gobierno de Trump y se queja cuando le aplican aranceles en Canadá o en Europa.

O sea, estamos hablando de Elon Musk que es funcionario del gobierno, que estuvo en la asunción con los otros ultramillonarios. Con el otro multimillonario Tim Cook, que es el Ceo dueño de Apple. Ahora ¿Apple dónde hace sus iPhone, sus teléfonos celulares? El 95% en China, produce poco en EE.UU. le va a poner aranceles a los celulares de ellos? ¿Van a levantar las fábricas de China o la India, donde hacen millones anuales de esos celulares? Parece difícil.

Otro caso: Nike y sus zapatillas. Es una empresa antigua en China, desde 1981 y está cerca de cumplir 50 años. ¿Cuántas fábricas tiene Nike en China? 2 o 3? Tiene 195 fábricas. Esto tiene que ver con la crisis del capitalismo, con que a las multinacionales nos les interesa “la industria nacional” de los EE.UU. solo le interesa sus ganancias. Y por eso hay un desorden mundial y una decadencia permanente. Por eso van a China, donde una dictadura capitalista les garantiza un ritmo tremendo. En una de las fábricas, que es taiwanesa (encima se habla de la posible guerra de Taiwán), es FoxCom que está asociada a Apple y hace 300 celulares por minuto.

Ahora Nike: ¿va a levantar las 195 fábricas?  ¿Para llevarlas a EE.UU. como reclama Trump? ¿Van a arancelar las zapatillas en todo el mundo, truchas o reales, de Nike? Entonces hay una gran contradicción entre el capitalismo y la realidad, o está haciendo un discurso del blablabla. Por otro lado, si pone aranceles a las zapatillas de Nike o los teléfonos de Apple, a los autos importados de México, va a haber una inflación tremenda en los EE.UU. Ya la patronal del calzado norteamericana ya le dijo lo mismo a Trump, el 70% del calzado lo producen en China, no hay condiciones.

La fábrica de juguetes, Basic Fun hace 30 o 40 años que están en China. Ya le dijo a Trump, está en los diarios, que es imposible ponerse a producir Barbies u Ositos Cariñosos en EE.UU. “ni en 12 meses ni nunca”. Esta es la realidad. ¿Entonces, de qué está hablando Trump?

Las contradicciones en su plan burgués están a la vista. Por un lado, si en realidad se aplicaran a rajatabla los aranceles crearía una posible inflación muy fuerte al interior de ellos EE.UU. lo que haría que siga cayendo el nivel de vida de las masas. O sea, la promesa de la  “era de oro” se seguiría alejando de la realidad. Por otro lado, Trump va a meter leña al fuego a la crisis mundial capitalista, guerras comerciales, aranceles, crisis global que va a perjudicarnos a nosotros, a las y los trabajadores a los pueblos. Pero en el medio está lo que ellos no cuentan que es la lucha de las masas, del pueblo trabajador de los EEUU y del mundo.

Las causas del porqué un ultraderechista como Trump llega al poder son las mismas por las cuales salió del gobierno en el 2020

Las causas de porque Trump llega al poder serían las mismas causas de por qué Trump perdió en 2020 las elecciones.  No hay que olvidar de que perdió Trump, porque ojo, batió un récord de una tradición que tiene la democracia burguesa yanqui que es que en general los presidentes se reelegían. Obama se reeligió, Trump no se reeligió, y por supuesto Biden/Harris tampoco. cumple esa medida. La derrota de los demócratas y Harris, es parte de esta misma causa por el cual Trump perdió. Es el desgaste de los partidos burgueses, en este caso los dos grandes partidos burgueses imperialistas. El “sueño americano” se hundió, la clase media norteamericana y la clase obrera norteamericana se hundieron.

Es bueno también recordar que hay un ingrediente más, de porque perdió Trump. Cayó por la gran movilización de millones contra el crimen policial del afrodescendiente George Floyd.  Hubo una rebelión antirracista como hacía décadas no se veía en los EE.UU. Eso golpeó y debilitó a Trump. Eso también demuestra la debilidad de estos gobiernos de ultraderecha y el poderío de las masas si salen. Cuando salen, como salió en mayo de 2020, reventó a este facho, electoralmente. Pero Biden cae electoralmente, porque ya desde Obama, ese declive de los EE.UU. es el declive de su pueblo. Por ejemplo, en los EE.UU. 37 millones de personas, el 11% de la población, viven en la pobreza. Y cualquiera que vea cine, o serie, o vea el noticiero, va a ver la gente que vive bajo los puentes en EEUU, que vive en carpas en las plazas en Washington, la gente que vive en el subte (metro), y que eso es creciente.

Es interesante en esto una reflexión que hizo Paul Krugman, fue premio Nobel de economía de los EE.UU. y uno de los más destacados columnistas de The NY Times. Que después de 25 años se retiró y escribió una última columna. Y es interesante lo que él dijo, el comparó a cuando empezó a escribir su columna en el año 2000 a como está 25 años después los EE.UU. El optimismo que el veía de la gente, de los estadounidenses, del 2000, fue reemplazado “por la ira y el resentimiento”. Y otra definición que hace es que “hay un colapso en la confianza de las elites” (Clarin, Argentina, 11/12/2024). Un periodista pro capitalista como él refleja bien la crisis de los EE.UU. y del mundo, porque esto del colapso de la confianza de las elites es mundial. En Argentina también llegó Milei porque hubo “un colapso” político, si tomamos la definición de Paul Krugman, “de las elites”. Porque las y los trabajadores, los sectores populares ya no creen en los gobiernos patronales y es un fenómeno que se extiende a nivel mundial. Y que tiene que ver con el crecimiento de la pobreza y de la miseria, de la desigualdad. El último dato que hay de la desigualdad social mundial, que va en crecimiento, es que el 1% de la población mundial, o sea 56 millones de personas, se apropia del 46% de la riqueza del mundo, que tiene 8 mil millones de habitantes. En los 10 más ricos del mundo, los vemos a estos que gobiernan junto a Trump.

La tendencia al crecimiento de la ultraderecha en el mundo tiene como trasfondo las frustraciones de las masas con sus gobiernos y políticos capitalistas

El crecimiento de la ultraderecha que es un tema de lógica preocupación, hacia donde va EE.UU., Argentina y el mundo. Trump, Milei o Meloni son fascistas, individualmente son fascistas. Otra cosa es si ya hay fascismo, esto es muy importante. El surgimiento creciente, el ascenso y la llegada a los gobiernos de personajes como Bolsonaro, Milei, Trump, Meloni, el crecimiento de Vox en España y Orban en Hungría, tiene que ver con este tema de las frustraciones que dice Paul Krugman. Nosotros los socialistas revolucionarios, los definimos como la ruptura de millones en el mundo y distintas expresiones en cada país, con sus partidos y sus direcciones políticas. Por eso muchos ya escriben preocupados, está entrando en “crisis la democracia”, que la gente se está inclinando a favor de regímenes autoritarios. No lo vemos así. Depende lo que querramos decir. Lo que está en crisis es lo que dice Paul Krugman, las elites burguesas. Es la crisis de la democracia burguesa, es la crisis de la aplicación de un capitalismo salvaje y explotador. Porque no pueden solucionar la crisis, sus herramientas son el ajuste permanente a los pueblos, son los planes de las multinacionales, del FMI, el Banco Mundial, etc.

La realidad es que existe, en la clase trabajadora y los sectores populares, una confusión tremenda en la conciencia porque todavía no hay una alternativa socialista clara en el mundo, ni para las elecciones ni para la lucha. Todavía estamos en un proceso de reconstrucción, por la liquidación de lo que se decía socialismo en el siglo XX, que no era socialismo sino un falso socialismo, era el estalinismo. O los Maduro, la reencarnación de estalinistas en forma de burgueses. Entonces, lógicamente la clase obrera ve que un supuesto izquierdista Daniel Ortega que encarcela y mata a la gente, o Maduro. O muchos en Argentina creen que la izquierda es Cristina o el peronismo. Por eso nuestra lucha por construir una alternativa, llegar a la clase obrera, a los sectores populares, a la juventud, para explicar cuál es la realidad de fondo.

Entonces, lo que está en crisis es la democracia burguesa, los parlamentos, los gobiernos, la justicia patronal. Estos sectores de ultraderecha usan esas crisis para hablar de la “casta” y presentarse falsamente como algo políticamente diferente. Cuando son parte de los políticos y gobiernos explotadores. Pero sus gobierno aún todavía no es el fascismo, todavía son fenómenos políticos electorales. Esto es muy importante, porque hay mucha discusión en la izquierda, incluso en el trotskismo. Hay mucho temor en la gente, en compañeras y compañeros nuestros, familiares amigos, en Argentina es concreto, Milei a dónde va. ¿Se viene el fascismo?.

Entonces, este es el problema: ¿Ya estamos llegando al fascismo? Nosotros decimos que no, porque el régimen fascista es otra cosa. Es importante aclarar, el fascismo es un cambio de régimen, el fascismo es Mussolini, Hitler, Videla. Es un golpe, se aplasta a la clase obrera, se prohiben las libertades políticas sindicales, van preso todos los que se oponen, desaparecidos… eso es el fascismo. Que fue derrotado cuando colgaron a Mussolini en abril de 1945 en Italia, hace 80 años. Pero el fascismo se recrea, nosotros lo vivimos en Latinoamérica, bajo otra forma, bajo dictaduras, como Videla o Pinochet.

Aunque por ahora no hay fascismo no podemos minimizar esa posibilidad. No, Milei es un peligro, Trump es un peligro. Hay que luchar para derrotarlos.

Hay sectores del peronismo y también de la izquierda que minimizan a Milei, argumentando que “no es fascismo” y, a veces, se oponen a levantar consignas “antifascistas”.

Los Trump, Milei, Meloni o Le Pen, aspiran a eso y por eso son un peligro, pero, por ahora, no lo pueden ejecutar. Elon Musk es la mano derecha de Trump, hizo el saludo nazi y abiertamente llama a votar en Alemania, en las elecciones de febrero, por el partido neonazi. Esto provocó que centenares de miles salgan a las calles en Alemania repudiando a Musk y a los neonazis. Todo estro se lo tenemos q explicar a las y los compañeros. Trump perdió las elecciones en el 2020 y no pudo imponer una dictadura fascista. Bolsonaro también, incluso ahora está juzgado y prohibido para ser candidato, e intentaron también un golpe fallido en Brasil. Entonces no es fascismo, pero es un peligro, por eso tenemos que repudiarlos y luchar.  Porque como siempre lo dijeron los revolucionarios marxistas, Trotsky y también Nahuel Moreno, al fascismo no se lo discute, se lo destruye con la movilización.

Entonces, estamos a tiempo, porque por el momento son fenómenos políticos electorales. Que hasta incluso pierden elecciones, porque no tienen condiciones para imponer dictaduras. Miremos el ejemplo de Corea del Sur esa supuesta democracia burguesa pro yanqui. El presidente, un Milei de Corea del Sur, perdió las elecciones legislativas en abril del año pasado y quedó en minoría en el parlamento y no podía lograr aprobar una ley de acuerdo a sus pretensiones y empezó con los decretos tipo Milei, a hablar contra la igualdad de género y a recordar los militares que gobernaban en los años 80. Entonces un día de noviembre decretó la ley marcial que suspendió el parlamento, todas las libertades, el derecho a la protesta, etc. Duró pocas horas y a las 4 de la mañana tuvo que levantar la ley marcial porque la gente empezó a salir a la calle en Seúl, la capital. Tuvo que renunciar, hubo huelgas y movilizaciones. En Corea del Sur que es un país que desde hace más de 60 años tiene bases con entre 60 y 70 mil soldados yanquis permanentes y que no pudieron impedir esas movilizaciones. Este hombre está siendo juzgado, y los fiscales se están debatiendo entre dos condenas, cadena perpetua o muerte, con la pena capital. Y ahora hay un gobierno provisorio de centro izquierda surgido del parlamento. Entonces por ahora el fascismo no está pasando y no pasaran si logramos movilizar.

Sigue vigente la consigna de que “al fascismo no se lo discute, se lo aplasta con la movilización”

A la ultraderecha hay que derrotarla con la movilización de masas. Todavía no han triunfado regímenes fascistas ni en EE.UU. con Trump, ni en Argentina con Milei. Pero no podemos confiarnos. Por eso fueron importantes las huelgas generales que hubo al principio del 2024, después la CGT pactó, como fue muy importante la marcha universitaria. Entonces ese es el camino para derrotar un Milei. No las elecciones, iremos a las elecciones y veremos los votos para fortalecer a Izquierda Socialista y el FIT-U como alternativa política, pero para frustrar cualquier intento realmente fascista y contrarrevolucionario, hay que impulsar las luchas y la más amplia unidad de acción para lograrlo. Como lo evitó la movilización de George Floyd que hizo que finalmente Trump perdiera hasta las elecciones en 2020. Ese es el camino que tienen que retomar el pueblo y la juventud estadounidense y del mundo.

El otro ejemplo es la respuesta del pueblo palestino contra Trump y sus bravuconadas de querer expulsarlos de Gaza. Recibió una respuesta contundente. Trump dijo, la gente no puede vivir en esos escombros, “nosotros ofrecemos un plan de reconstrucción”, “se tienen que ir todos a Jordania y a Egipto”. Al mismo momento que decía eso, centenares de miles de palestinas y palestinos se dirigieron hacia donde vivían, en un espectáculo increíble. Emociona lo que hace el pueblo palestino, con carros con mulas, autos viejos, caminando, en bicicleta, con sus familias, llevando mantas y los colchones. Es una movilización de masas, es parte de su histórica resistencia. Todos dijeron “nosotros no nos vamos de acá”, “es nuestro hogar”, “es nuestra tierra”. Esa es la respuesta a Trump y a los fachos sionistas de Netanyahu y su gobierno. Que podrán seguir asesinando, ahora en Cisjordania, pero no van a vencer porque no lo han podido derrotar al pueblo palestino. El pueblo palestino es el extremo más claro de que a los fascistas se los puede derrotar, más tarde o más temprano. Como Izquierda Socialista y la UIT-CI esa es nuestra conclusión, nuestro rol y nuestra tarea. Siempre tratando de construir una alternativa de dirección política socialista revolucionaria, porque la salida de fondo a toda esta decadencia social y humanitaria, que existe en los EEUU, en Argentina y el mundo, es el socialismo en cada país y en el mundo, con democracia para el pueblo trabajador y los sectores populares. Y para eso es necesario seguir construyendo una alternativa socialista revolucionaria.



 

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