El domingo 12 de abril, una nueva Flotilla Global Sumud partirá hacia Gaza para llevar ayuda humanitaria con el objetivo de romper el bloqueo. Luego de meses de arduas tareas de preparación, más de 70 barcos y cientos de participantes de distintos países del mundo navegarán nuevamente el Mediterráneo en una misión internacionalista para expresar la solidaridad con el pueblo de Gaza y Palestina.
Luego de la campaña realizada durante el verano de 2025, esta nueva misión renueva sus objetivos y los organizadores plantean la necesidad de poner en marcha la Flotilla más grande de la historia. Por mar, la navegación contará con más de 100 embarcaciones y mil participantes, entre los que se encuentra una importante delegación de médicos, profesionales de la salud y educadores. En esta oportunidad, un convoy por tierra se prepara para acompañar a las embarcaciones que navegarán el Mediterráneo y recorrerá el norte de África con el objetivo de abrir el paso de Rafah, que aún permanece cerrado e impide el ingreso de la ayuda humanitaria.
La Flotilla Global Sumud vuelve a impulsar la más amplia unidad de lucha en apoyo al pueblo palestino, porque el genocidio continúa mientras los Estados Unidos de Donald Trump, junto a Israel, llevan adelante una agresión imperialista sobre Irán y amplían su invasión terrestre sobre el sur del Líbano. El falso acuerdo de paz impuesto por Trump ha fracasado e Israel continúa sus agresiones, asesinando a más de 700 personas. Se profundiza el apartheid y las fuerzas militares de Israel controlan gran parte del territorio ocupado.
El genocidio continúa mientras Israel recrudece la represión sobre el pueblo palestino. El pasado 30 de marzo, el parlamento de Israel aprobó, con una mayoría de 68 votos a favor y 48 en contra, una ley que permitiría la pena de muerte y el uso de la horca sobre los presos políticos palestinos. Aun cuando los rehenes fueron liberados, más de 9.500 presos políticos palestinos continúan encarcelados sin juicio previo en las cárceles de Israel. Estas medidas han despertado la bronca de los pueblos y anticipan una nueva oleada de protestas que comienzan a gestarse.
En este escenario, y desde la misión de 2025, la Flotilla Global Sumud se ha fortalecido. En decenas de países se han conformado delegaciones locales que aportarán participantes para la navegación y que también serán el sostén de la misión en cada país, desarrollando acciones en apoyo a Palestina y a la Flotilla. En Argentina, la delegación local está constituida por activistas y referentes que desde hace décadas impulsan el repudio al genocidio, como el Comité Argentino de Solidaridad con Palestina y los comités de varias provincias. También participan organizaciones sociales, gremiales y políticas, como la Unión Ferroviaria seccional Oeste, que encabeza Rubén “Pollo” Sobrero y votó una resolución del cuerpo de delegados en apoyo a la iniciativa. También es parte del Comité Ademys, sindicato de maestros y profesores de CABA, que en su última asamblea general votó ser parte de la iniciativa para aportar a la movilización y organización de la Flotilla Global Sumud.
Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI) participaremos junto a Mónica Schlotthauer, diputada provincial bonaerense de Izquierda Socialista/FIT Unidad y delegada ferroviaria, y Gökmen Duru, dirigente del Partido de la Democracia Obrera de Turquía. También participará el exdiputado provincial por Córdoba Ezequiel Peressini, quien durante 2025 fue parte de la misión y fue encarcelado en la prisión de Ketziot luego de ser interceptado por el sionismo, y hoy es organizador de la delegación argentina de la Flotilla Global Sumud.
El pasado 31 de marzo, el dirigente internacional de la Flotilla Global Sumud, Thiago Ávila, llegó al país para lanzar a la delegación argentina de la Flotilla. Al momento del desembarque la policía del Aeropuerto Jorge Newbery de Buenos Aires y el personal de Migraciones le informaron a Thiago que, por disposición de los más altos niveles del gobierno ultraderechista de Javier Milei, no era bienvenido a la Argentina.
De esta manera, el autodenominado gobierno más sionista del mundo demostró una vez más ser el perro faldero de Benjamín Netanyahu y Donald Trump. Gracias a la movilización, se impidió la deportación y el encarcelamiento de Thiago y se logró que pudiera volar a Barcelona sin restricciones.
A pesar de impedir el ingreso de Thiago, la conferencia de prensa se realizó al día siguiente en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, con la participación de Lara Souza, también dirigente de la Flotilla, quien llegó junto a Thiago desde Brasil.
Lxs trabajadores de al Junta Interna ATE INTA saludamos la voluntad , fuerza y valentía de todxs lxs luchadxres argentinos que viajan a Barcelona, el día 7 de abril, a Integrar la Flotilla humanitaria Global Sumud para romper el bloqueo marítimo que lleva a cabo Israel sobre el pueblo palestino.
Cómo embajadores de las luchas argentinas lxs invitamos a compartir en todos los foros internacionales: el desguace , intervención y saqueo que lleva a cabo la política de derecha en todos los organismos públicos.
El INTA es estrategia nacional , soberanía alimentaria , tecnología aplicada a la agroindustria.
El INTA no se vende , se defiende !!
¡Abajo la guerra imperialista!
¡Abajo el gobierno de Milei, que ha reducido al país a un protectorado servil!
· Por la unificación de todas las luchas de la clase obrera a nivel mundial para derrotar al imperialismo y su estrategia holocáustica.
¡Viva el socialismo mundial!
Juicio político al sionismo internacional!
Palestina libre del Rio hasta al Mar!

Escribe Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista y de la UIT-CI
Trump había amenazado que iba a “arrasar” con Irán, que “una civilización entera va a morir esta noche”, que “van a volver a la edad de piedra” si no “abrían el p…estrecho”. El mundo esperaba expectante que iba a ocurrir, si venía una especie de hecatombe planetaria. Finalmente, el martes 7 de abril, cuando faltaba una hora, para que venciera el “ultimátum” de Trump, éste anuncia que declaraba un cese al fuego de dos semanas para abrir negociaciones. Y que lo hacía accediendo al pedido que le hizo el gobierno de Pakistán.
O sea que no hubo ningún acuerdo previo con Irán, que se mantuvo firme ante el “ultimátum”. Ni tampoco había anunciado que abría el estrecho de Ormuz. Por eso todo indica que otra vez Trump fue para atrás. Por eso es Irán y su pueblo los que están festejando victoria. Incluso Trump dijo que toma los diez puntos propuestos por Irán como una buena base.
Trump tiene una nueva contradicción. Reclama como triunfo que se abra el estrecho de Ormuz. Pero el estrecho de Ormuz siempre estuvo abierto hasta que Trump e Israel lanzaron su agresión militar el 28 de febrero. No es ninguna victoria.
Irán declaró que tomaba la tregua y abriría por dos semanas el estrecho, bajo su control y si no sufre ningún nuevo bombardeo. Por otro lado, no hay ninguna seguridad de que se cumpla este frágil “acuerdo” de cese al fuego y menos que se termine la guerra de agresión a Irán. Empezando porque nadie asegura que Israel va a sumarse y cumplir con la tregua mientras va a seguir la invasión criminal al Líbano. Todo es incierto. Por eso los pueblos del mundo deben seguir en acción apoyando a los pueblos de Irán y el Líbano.
Al cierre de la edición se anunció un cese al fuego por dos semanas. La situación sigue incierta (ver recuadro). Reproducimos una síntesis de una entrevista del 4 de abril a Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista y la UIT-CI, por su vigencia. Fue realizada por Juan Gauna en la radio La voz de los oprimidos de Gobernador Gálvez, Santa Fe.
Juan Gauna: La guerra ya lleva más de un mes. Donald Trump pensaba que era un paseo y resulta que no lo es. ¿Qué pasa en Estados Unidos, con un 70% de rechazo a la guerra?
Miguel Sorans: La agresión militar de Estados Unidos e Israel a Irán genera novedades constantes, especialmente por las idas y vueltas de Donald Trump. La guerra impacta en el capitalismo global y en el movimiento de masas. En Estados Unidos con un rechazo del 70 % que atraviesa tanto a las bases demócratas como republicanas. Este rechazo se profundiza por la crisis económica: la suba de la gasolina en Estados Unidos impulsa la inflación y encarece los productos de primera necesidad.
Por primera vez, el principal país del sistema capitalista imperialista enfrenta la inflación como problema central, algo históricamente asociado a países semicoloniales, en especial de América Latina, Asia y África. Este fenómeno nuevo genera inquietud social, agravada por la guerra.
Encima, Trump impulsa una ley para aumentar un 40% el presupuesto en defensa, planteando reducir el gasto social en salud, educación y planes. Esto preocupa incluso a sus propios legisladores en un contexto electoral, con comicios en noviembre, y alimenta el crecimiento de la oposición, porque Trump había prometido no involucrarse en nuevas guerras.
En ese marco se produjo, el 28 de marzo, una marcha récord de 8 millones de personas en Estados Unidos, más de 3.300 protestas en 50 estados, bajo las consignas No Kings (No reyes) y No a la guerra, superando la del año pasado que reunió a 7 millones.
JG: Trump hizo un discurso en el que afirmó que Irán podría volver a la Edad de Piedra. ¿Cuál es el verdadero Donald Trump, el que plantea negociar o el que amenaza con destruirlo?
MS: Como dijeron analistas de la prensa burguesa, el discurso mostró a un mandatario desorientado: volvió a cantar victoria diciendo que Irán ya estaba destruido, sin capacidad de respuesta y con su poder militar diezmado. Sin embargo, hoy se informa que ese supuesto Irán sin capacidad logró derribar a dos aviones de combate que habían penetrado en su territorio.
El presidente yanqui había reiterado que Irán no podía responder y que sus cielos estaban abiertos a incursiones de Estados Unidos e Israel, pero le bajaron un F-15 y otro avión.
Son contradicciones de una victoria que parece más bien del lado de Irán. Creían que sería un paseo de una semana, como en Venezuela, para cambiar el régimen o negociar, pero están empantanados desde hace más de un mes.
A esto se suma una crisis interna, un hecho insólito en plena guerra: echan al jefe del Ejército, el general Randy George, y ya habían desplazado a otro, mostrando un escenario de fracaso.
Entre las razones está que Irán mostró una resistencia no prevista por los servicios de inteligencia yanqui ni por el Mossad israelí. Mantiene su poderío, sigue atacando refinerías, incluso afectaron a Kuwait, y no se produjo la supuesta rebelión interna.
Desde Izquierda Socialista y la UIT-CI planteamos que no se trata de apoyar al régimen dictatorial iraní, contra el cual siempre luchamos, sino de la derrota de la agresión de Estados Unidos y el sionismo. Estamos con Irán, la nación agredida. No con su régimen teocrático. Por otro lado, los ataques han generado el efecto contrario al que planteaba Trump, millones de mujeres, jóvenes y trabajadores que odian al régimen rechazan aún más los bombardeos y la intervención imperialista.
JG: ¿Qué nos podés decir sobre el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo, fertilizantes y gas?
MS: El estrecho de Ormuz tiene menos de 40 kilómetros de costa a costa y su control es el punto fuerte de Irán. Por allí pasaban 20 o 21 millones de barriles por día, el 25% del gas licuado y el 25% o más del fertilizante usado en la producción agropecuaria. No haber considerado esa dependencia del petróleo es otra imprevisión de Trump y su estado mayor.
Esto profundiza la crisis económica mundial del capitalismo, en un contexto de decadencia del siglo XXI donde esta se agudiza cada vez más y la guerra le agrega más leña al fuego. Por eso, los ex aliados, los imperialismos de Europa y especialmente China, no apoyan ni quieren involucrarse.
Se configura un desorden mundial, un caos capitalista al que Trump le suma más inestabilidad, perjudicando a otras economías capitalistas como las de la Unión Europea (UE), donde pocos países producen petróleo.
Trump se muestra como gendarme, pero se debilita con cada declaración. Llegó a llamar a la OTAN “tigre de papel”, porque la UE no da apoyo total a la acción militar. Insólitamente Trump retoma una expresión de Mao Tse-tung en los años ‘60 para referirse al imperialismo, lo que evidencia la crisis de la mayor fuerza militar imperialista del mundo.
JG: ¿Quiénes se benefician con la guerra?
MS: En primer lugar, las consecuencias particulares muestran que los grandes beneficiados son las multinacionales del petróleo y la industria armamentística. Suben las acciones de Chevron y Exxon Mobil, y la industria militar produce aceleradamente municiones ante la falta de reservas en Estados Unidos.
Pero es una contradicción, porque mientras estas empresas se favorecen en la coyuntura, se genera una inflación que golpea a las y los trabajadores y a los pueblos oprimidos. Por eso los gobiernos capitalistas temen debilitarse frente al rechazo social por la caída del nivel de vida.
En Pakistán, por ejemplo, la gasolina aumentó un 50% en un país donde la mitad de la población vive bajo la línea de pobreza, generando fuertes críticas al gobierno y un escenario propicio para protestas presentes o futuras.
Lo ocurrido en las rebeliones del 2025 en Nepal e Indonesia, junto con huelgas y reclamos en Europa, muestra que las masas, la clase trabajadora, los desocupados y la juventud siguen movilizándose. La lucha de clases continúa y estos procesos agravan la situación.
Así, las multinacionales pueden hacer negocios, pero el sistema capitalista global, al estar entrelazado, produce efectos sociales, políticos y económicos que degradan la situación general.
JG: Netanyahu necesita una guerra permanente para mantenerse en el poder. Incluso ahora legalizaron la pena de muerte a palestinos acusados de terroristas. ¿Qué nos podés decir sobre ese régimen?
MS: La nueva ley sancionada es una nueva expresión de nazismo. El régimen de Israel es nazi por aplicar crímenes masivos en Gaza y contra todo el pueblo palestino. Ahora aprovechan la guerra a Irán para volver a invadir al Líbano en su proyecto colonial.
En Cisjordania llevan años de incursiones de colonos fascistas que toman tierras, destruyen casas y expulsan a familias palestinas. Ya son entre 700 y 800 mil colonos que se instalan a punta de ametralladora, crean muros y se apropian del territorio.
Frente a esto hay resistencia y rebelión. Se impone pena de muerte a los palestinos, pero no a los colonos israelíes que asesinan, lo que se presenta como una aberración jurídica casi inexistente en el mundo.
El trasfondo planteado es que Israel, como proyecto imperialista instalado en 1947, es un enclave y no un país. Entonces expulsaron a millones de familias palestinas bajo el falso argumento bíblico de “la tierra prometida”, pero ese proyecto ha fracasado porque, pese a la masacre, el pueblo palestino sigue resistiendo.
JG: La diputada Mónica Schlotthauer y Ezequiel Peressini, de Izquierda Socialista, viajarán para sumarse a la Flotilla Global Sumud y llevar solidaridad al pueblo palestino en Gaza. ¿Qué podés decirnos sobre esta nueva flotilla?
MS: Es parte del retome de la movilización en apoyo al pueblo palestino. La Flotilla es un movimiento y un agrupamiento mundial de apoyo incondicional, unitario, con participación de diversas corrientes políticas, independientes, trotskistas y ambientalistas.
Vuelven a salir el domingo 12 de abril, en el marco de este proceso de retome de la movilización, también impulsado por la condena a muerte de palestinos acusados de terroristas. En Cisjordania hubo marchas multitudinarias y en Gaza, en medio de las ruinas, miles se movilizaron contra esta ley.
La nueva Flotilla es un paso importante y hay que prepararse en Argentina, América Latina y el mundo para impulsar y construir acciones de respaldo. Este retome de la movilización tiene como próxima cita el 11 de abril, como parte de la movilización mundial para apoyar la resistencia palestina y derrotar la guerra de agresión imperialista-sionista sobre Irán y el Líbano.