Prensa UIT-CI
20/08/2026. El 21 de agosto se cumple un nuevo aniversarios del asesinato del dirigente revolucionario Lev Davídovich Bronstein, mejor conocido mundialmente como León Trotsky. Desde la corriente internacional Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional, pretendemos continuar su legado dando la pelea titánica para unir a los revolucionarios del mundo para conquistar el socialismo. Compartimos este artículo publicado por Izquierda Socialista, sección argentina de la UIT-CI. por el 85 aniversario de la muerte de León Trotsky.
21 de agosto de 1940: León Trotsky era asesinado por un agente estalinista
Trotsky fue uno de los principales dirigentes revolucionarios del siglo XX. Encabezó la primera revolución socialista triunfante de la historia junto a Lenin en Rusia. Su nombre está asociado a la lucha por el socialismo, la democracia obrera y el internacionalismo. Con su asesinato, Stalin intentó cortar la continuidad histórica de la lucha obrera revolucionaria. Pero su legado sigue vigente.
El 20 de agosto de 1940 León Trotsky recibió en su residencia de la calle Viena 19 en Coyoacán, México a Frank Jackson. El joven, introducido en el entorno de Trotsky como novio de una de sus colaboradoras, se había presentado con la excusa de intercambiar opiniones sobre un artículo. Jackson aprovechó un momento de descuido para atacar por la espalda al viejo líder revolucionario. Al día siguiente, Trotsky falleció por las heridas sufridas. Jackson, quien era un agente del servicio secreto soviético cuyo verdadero nombre era Ramón Mercader, había logrado consumar la sentencia dictada por José Stalin, líder de la URSS: “¡maten a Trotsky!”.
El asesinato del dirigente ruso fue la culminación de un acecho implacable, iniciado en 1927 con su destierro de Rusia, su exilio obligado por “el planeta sin visado” y el asesinato y persecución a sus seguidores, colaboradores y familiares.1
La causa de tal saña se encontraba en que, desde mediados de la década de 1920, Trotsky se había enfrentado a Stalin en su intento de consolidar su poder burocrático en la URSS. Se había opuesto, tras su formulación en 1924, a la concepción no marxista del “socialismo en un solo país” que abandonaba el internacionalismo y, desde 1935, a los “frentes populares” de conciliación con las burguesías en los partidos comunistas y la Tercera Internacional.
Entre 1936 y 1938, Stalin montó los “Juicios de Moscú”: una farsa judicial para exterminar a la vieja guardia dirigente del partido de Vladimir Lenin y a sus opositores. Trotsky fue el principal inculpado porque era el más destacado y consecuente dirigente opositor a la burocracia estalinista y encarnaba la continuidad del programa socialista revolucionario, la democracia obrera y el internacionalismo.
Una vida dedicada a la revolución socialista
León Davidovich Bronstein había nacido el 26 de octubre de 1879 en una aldea cerca de Odesa en Ucrania, región sometida por entonces al imperio zarista de Rusia. Siendo muy joven se hizo marxista. El régimen zarista rápidamente le impuso encarcelamientos y la deportación a Siberia. Se unió al Partido Obrero Socialdemócrata Ruso tras su primera fuga de Siberia, sumándose a la organización orientada por Lenin.
En la revolución de 1905 fue el máximo dirigente del soviet (consejo democrático de obreros) de San Petersburgo, capital del imperio. En su balance, tras la derrota, plasmó por primera vez su “teoría de la revolución permanente”. Afirmaba que la clase obrera de las ciudades, acaudillando al campesinado pobre, era la única clase capaz de encabezar la revolución democrática burguesa en el país y que al tomar el poder podía avanzar hacia el socialismo, transformando las condiciones de vida en el campo y las ciudades.2
Trotsky fue también parte de la minoría internacionalista que, con Lenin, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, rechazó la traición de la Segunda Internacional, cuando ésta apoyó la guerra interimperialista en 1914 y pronosticó que los años venideros presenciarían la era de la revolución social.3
En efecto, en febrero de 1917 estalló la revolución en Rusia. Tras el derrumbe del régimen zarista, asumió el gobierno una coalición de la burguesía liberal y partidos reformistas. Pero, a su lado, resurgieron los soviets desafiando su poder. Trotsky logró retornar de su exilio forzado, fue incorporado en la conducción del soviet de Petrogrado (ex San Petersburgo) e ingresó al Partido Bolchevique de Lenin.
La revolución permitió una rápida confluencia entre ambos dirigentes. Lenin había logrado que el partido no diera su apoyo al Gobierno Provisional burgués y asumiera la pelea por un gobierno obrero, apoyado en los campesinos, lo que sería el preludio de la revolución socialista internacional. Los bolcheviques, con Lenin y Trotsky, fueron ganando cada vez más peso y lograron la mayoría en los soviets. Finalmente, Trotsky fue designado responsable del Comité Militar Revolucionario del soviet que organizó la toma del poder el 24 de octubre, consumando la primera revolución obrera socialista triunfante de la historia.
En el gobierno de los soviets, Trotsky ocupó distintos cargos y encabezó el Ejército Rojo, que derrotó en la guerra civil al Ejército Blanco, la coalición de ejércitos imperialistas. Tras la muerte de Lenin, en 1924, y con la consolidación del aparato burocrático, encabezó la Oposición de Izquierda contra el abandono del programa socialista revolucionario por el estalinismo.
Ante el ascenso del fascismo y el nazismo en la década de 1920, Trotsky batalló por la unidad del movimiento obrero para enfrentarlos, en abierta oposición a la política divisionista de la socialdemocracia y de la burocracia estalinista.4 Pero la llegada al poder del líder nazi Adolf Hitler, en enero de 1933, llevó a Trotsky a la conclusión de que la Tercera Internacional había muerto y era necesario fundar una nueva organización socialista revolucionaria mundial.
Su legado revolucionario sigue vigente
En 1938, aún bajo terribles condiciones de la persecución estalinista, Trotsky se abocó a uno de los desafíos más importantes de su vida: la fundación de la Cuarta Internacional, el partido de la revolución socialista mundial, para dar continuidad al hilo rojo de la lucha revolucionaria. Su “Programa de Transición” afirma que bajo el capitalismo decadente “la crisis de la humanidad se reduce a la crisis de su dirección revolucionaria”.5 Poco después sería asesinado, asestando un duro golpe al movimiento trotskista, profundizando la crisis de dirección.
A 85 años del asesinato de Trotsky, el capitalismo sigue condenando a millones a la pobreza en todo el mundo, promueve el ascenso de la ultraderecha y el genocidio de Israel contra el pueblo palestino. Frente a la barbarie capitalista las enseñanzas y el legado de Trotsky continúan teniendo enorme actualidad. Sigue planteada la lucha sin concesiones contra las gobiernos burgueses y sus medidas de ajuste contra el pueblo trabajador, la unidad para enfrentar a la ultraderecha y el repudio mundial al genocidio en Gaza. Y para lograr una salida de fondo es necesario unir a los revolucionarios, reconstruir la Cuarta Internacional y partidos revolucionarios para conquistar gobiernos de trabajadoras y trabajadores que luchen por el socialismo mundial. A esa titánica tarea nos dedicamos tenazmente desde Izquierda Socialista.
1. León Trotsky. Mi vida. Ediciones Antídoto, Buenos Aires, 1996. Disponible en www.marxists.org
2. Ver León Trotsky. “La revolución permanente”. Yunque, Buenos Aires, 1974. www.marxists.org
3. Ver León Trotsky. La guerra y la Internacional. Tomos I y II. CEHuS, Buenos Aires, 2014.
4. Ver León Trotsky. La lucha contra el fascismo en Alemania. Tomos I y II, Ediciones Pluma, Buenos Aires, 1974. www.marxists.org
5. León Trotsky. Programa de Transición. Ediciones El Socialista, Buenos Aires, 2007. www.marxists.org
Desde UNIR expresamos nuestra más profunda solidaridad con las miles de familias trabajadoras, campesinas, indígenas, afrodescendientes, populares y de sectores medios afectadas por el terremoto ocurrido en el país. En momentos como este, acompañamos el dolor de quienes han perdido seres queridos, han resultado heridos o han visto destruidas sus viviendas, sus medios de subsistencia y los espacios que construyeron con años de esfuerzo y sacrificio.
Los terremotos son fenómenos naturales asociados a la dinámica geológica del planeta. La ciencia ha demostrado que no pueden evitarse. Sin embargo, sus consecuencias sociales no son el resultado exclusivo de la naturaleza. La magnitud de los daños y las pérdidas humanas está estrechamente relacionada con las condiciones materiales en las que vive la población, con la calidad de la infraestructura, con la planificación territorial y con las políticas públicas destinadas a la prevención y la gestión del riesgo.
Por ello, aunque hoy se repita que esta tragedia nos afecta a todos por igual, es necesario señalar que esto no es completamente cierto. Los sectores más golpeados suelen ser las y los trabajadores, los pobres del campo y la ciudad, quienes habitan viviendas precarias, asentamientos informales o construcciones levantadas sin las condiciones técnicas necesarias. También resultan gravemente afectados amplios sectores medios que, pese a años de trabajo, residen en edificaciones que no cumplen adecuadamente las normas de construcción sismorresistente o carecen de mantenimiento y supervisión suficientes. Como ocurre con otras catástrofes, el riesgo y el sufrimiento se distribuyen de manera desigual en una sociedad atravesada por profundas diferencias económicas y sociales.
Muchos nos estremecemos hoy al ver las imágenes de edificaciones agrietadas o derruidas en ciudades como Cali, Pereira o Manizales. Sin embargo, esas escenas, por dolorosas que sean, no alcanzan a mostrar toda la dimensión humana y social de esta tragedia. La gran mayoría ni siquiera logramos imaginar el sufrimiento y las privaciones que enfrentan nuestros hermanos y hermanas de las costas del Pacífico colombiano, especialmente en el Chocó, habitadas por miles de familias en comunidades identificadas como las más aisladas y empobrecidas de la región. Allí, donde históricamente han predominado el abandono estatal, la falta de infraestructura, la precariedad de las comunicaciones y la ausencia de servicios básicos, muchas comunidades ni siquiera cuentan con los medios necesarios para informar oportunamente la magnitud de los daños sufridos o solicitar ayuda. Esta realidad vuelve a poner de manifiesto que los desastres naturales no afectan a todos por igual: las consecuencias más graves recaen sobre quienes ya padecían las mayores condiciones de exclusión, pobreza y vulnerabilidad antes de que ocurriera la emergencia.
Frente a esta situación, exigimos que la atención de la emergencia, la recuperación y la reconstrucción se orienten exclusivamente a garantizar los derechos y las necesidades de las comunidades afectadas. Rechazamos cualquier intento del Gobierno Nacional, de los gobiernos departamentales o municipales, así como de los sectores empresariales o políticos, de utilizar esta tragedia con fines propagandísticos, clientelistas o electorales. Los recursos públicos destinados a la emergencia deben manejarse con absoluta transparencia, control social y rendición permanente de cuentas.
La reconstrucción no puede convertirse en un nuevo negocio para contratistas, intermediarios o grupos económicos. Debe estar al servicio de las familias trabajadoras y de las comunidades afectadas, garantizando vivienda digna, infraestructura segura, empleo, acceso a servicios públicos y el pleno respeto de las normas técnicas y ambientales.
Desde la anterior perspectiva, nuestra organización propone que los parlamentarios del Pacto Histórico, en forma ejemplar, destinen el 90 % de sus elevados ingresos durante el tiempo que se extienda la atención de al emergencia, para que se constituya un Fondo Obrero, Popular, Campesino y Comunitario de Solidaridad y Reconstrucción, dirigido a atender las necesidades urgentes de la población afectada. Del mismo modo, que las organizaciones sindicales y sociales, adopten mediante asambleas el aporte voluntario de un día de salario de cada afiliado para dicho fondo, además de víveres y otros elementos que se requieren con urgencia en la actual situación. Este fondo debe ser administrado por organizaciones sociales representativas de las y los trabajadores, las comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes, barriales y populares, bajo estricta vigilancia de veedurías ciudadanas y mecanismos democráticos de control social que garanticen el uso transparente de cada recurso.
Consideramos que una medida de esta naturaleza constituiría un ejemplo concreto de compromiso con el pueblo trabajador y demostraría que existen alternativas distintas a las prácticas tradicionales de manejo burocrático y clientelar de los recursos públicos.
Desde UNIR reiteramos nuestro llamado a la solidaridad activa, a la organización popular y a la movilización social para enfrentar esta emergencia. La ayuda inmediata es indispensable, pero también lo es la lucha por una reconstrucción democrática, transparente y planificada, que priorice la vida, la seguridad y el bienestar de quienes producen la riqueza del país.
La solidaridad de clase, la organización popular y el control democrático de los recursos son herramientas fundamentales para que la tragedia no termine siendo pagada, una vez más, por las y los trabajadores y el pueblo.
Unidad de Izquierda Revolucionaria (UNIR), sección de la UIT-CI
Bogotá 10 de agosto de 2026
Escribe Prensa UIT-CI
5/8/2026. Durante la segunda semana de julio, se realizó una gira por algunas de las principales ciudades de la costa Este de EEUU presentando el libro «Venezuela in Crisis» (Haymarket, 2026), una compilación de artículos sobre la crisis venezolana editada y traducida por el profesor Anderson Bean. Además del propio Bean, participó en la gira uno de los coautores del libro, el venezolano Simón Rodríguez, uno de los fundadores del Partido Socialismo y Libertad (PSL, sección venezolana de la UIT-CI) y actual dirigente de esa corriente internacional. Simón Rodríguez es también coautor junto a Miguel Sorans del libro ¿Por qué fracasó el chavismo?, Ediciones CEHuS, 2018. También intervinieron virtualmente en las distintas presentaciones desde Venezuela otros coautores como Oly Millán, Roberto López Sánchez, Emiliano Terán Mantovani, Omar Vázquez Heredia, Gonzalo Gómez, Ana Sofía Viloria y Gustavo Márquez.
El libro representa la primera compilación de escritos en inglés desde diversas perspectivas de oposición de izquierda de Venezuela por parte de una editorial con amplia trayectoria e influencia en los círculos de izquierda estadounidenses, sin duda un hecho editorial significativo que ha atraído la atención de numerosos activistas. Esto se reflejó en la gira de presentaciones, que abarcó Greensboro, Washington D.C., Baltimore, Philadelphia, Nueva York, Providence y Boston, en las que decenas de personas asistieron y mostraron un genuino interés por conocer perspectivas críticas sobre el proceso venezolano.
Los artículos de este volumen presentan un abanico de posiciones desde la oposición de izquierda y el chavismo crítico, ante lo que fue el gobierno de Nicolás Maduro. Si bien los materiales allí compilados fueron escritos antes del ataque estadounidense del 3 de enero de 2026 y se centran en las causas y expresiones de la crisis durante el gobierno de Maduro, el libro aporta a los debates sobre las causas de la debacle política, económica y social venezolana que posibilitó la intervención imperialista y el secuestro del entonces jefe de Estado.
Existe un sector de la izquierda estadounidense, posiblemente mayoritario, que equivocadamente, desde la reivindicación de un supuesto antiimperialismo del régimen venezolano e incluso la teoría de un “Estado comunal”, se alineó acríticamente con los gobiernos de Maduro y ahora Delcy Rodríguez. No obstante, ese sector no articula una explicación convincente acerca de los últimos hechos políticos en Venezuela, como la subordinación del régimen venezolano a EEUU. Presentan la entrega de la comercialización del petróleo venezolano a Trump, la reforma de las leyes de hidrocarburos y minería para favorecer a las empresas estadounidenses, o incluso permitir bombardeos estadounidenses en territorio venezolano contra supuestas pandillas, como si se tratara del “Brest Litovsk venezolano”, en referencia a la paz con concesiones territoriales que los bolcheviques firmaron con el imperialismo alemán en 1918. Esta visión de algunos autores de la izquierda estadounidense, resulta simplemente insostenible. En este marco, aumenta el interés por lo que tienen que decir los propios socialistas venezolanos sobre la deriva del país y la capitulación del régimen al imperialismo estadounidense.
La rápida rendición de Delcy Rodríguez ante Trump ha profundizado aún más la confusión que ya anidaba en la vanguardia mundial
Aunque muchos activistas que desde distintos países seguían con atención el proceso venezolano, creían que en Venezuela se estaba avanzando al socialismo, en realidad nunca fue así. Desde el Partido Socialismo y Libertad (PSL), advertimos que el chavismo no tenía intenciones reales de avanzar al socialismo. El chavismo durante 27 años dijo que estaba construyendo el socialismo. Algo que resultó completamente falso. En realidad, ya incluso con Hugo Chávez, nunca se dieron pasos reales y concretos para romper con el capitalismo. Nunca hubo un plan económico al servicio del pueblo trabajador lo que incubaba una futura crisis social.
El 1° de enero del 2006, por ejemplo, el propio presidente Chávez anunció la llamada Plena Soberanía Petrolera, con la cual se abría Pdvsa a las transnacionales a través de las “empresas mixtas”. Asociándose en este marco con Chevron, Repsol, Shell, BP, Total, China National Petroleum, ENI, Statoil y Petrobras.
En esta gira hubo un gran interés del público por discutir la coyuntura actual en Venezuela, marcada por el tutelaje imperialista, la debacle socioeconómica y los devastadores terremotos que afectaron al norte del país. Las exigencias de que se levanten unilateralmente las sanciones estadounidenses contra Venezuela, que cese el control estadounidense sobre la comercialización del petróleo venezolano, y que sea cancelada la onerosa deuda externa venezolana, contraída de forma inconsulta y utilizada para alimentar la corrupción y el saqueo, y en definitiva que se permita al pueblo venezolano tomar su destino en sus propias manos, fueron algunos de los planteamientos con los que se encaró a la pregunta recurrente sobre cómo responder desde la izquierda estadounidense a la terrible crisis que afecta a Venezuela.
Sin duda, la aparición de este libro aporta a la profundización de las discusiones en EE.UU. sobre la crisis venezolana y la necesidad de una salida que no pasa por la derecha venezolana pro imperialista que encabeza María Corina Machado sino por una alternativa política del pueblo trabajador y la izquierda que luche por un cambio verdaderamente antiimperialista y socialista.
Escribe Guillermo Schelling – dirigente de Lucha Internacionalista – Sección de la UIT-CI en Estado Español
11/8/2026. Han pasado varios días desde la tragedia que costó la vida de cientos de inmigrantes en la frontera de Ceuta, mientras cada día siguen apareciendo más personas ahogadas. Esta inhumana situación en la frontera ceutí, no se puede justificar, ni analizar sólo como una crisis migratoria, como muchos medios y el propio gobierno español y marroquí, trata de que creamos.
Hay que buscar las causas en el mundo en que vivimos; porque no es la primera situación de crisis migratoria en España, ni en la UE, ni en el mundo. El centro del problema está en la gran crisis que existe en el sistema capitalista-imperialista y que los capitalistas, para poder mantener sus privilegios y sus grandes beneficios, descargan sobre los trabajadores y los pueblos del mundo planes de ajustes que son de salarios y pensiones bajas, despidos, pérdidas de derechos sociales y saqueo a la riqueza de los pueblos.
Esta situación es a la que se ven arrastrados los trabajadores y el pueblo marroquí, que los lleva a migrar en busca de una vida mejor para ellos y sus familias. Y al intentarlo, se encuentran con leyes anti migratorias y fronteras impulsadas por la UE y el Estado español, de las que el Estado de Marruecos es cómplice, con devoluciones en calientes y/o represión para impedir llagada de las personas migrantes.
El gobierno alauí (1) no es ajeno a esta situación, más aún después de haber estrechado sus vínculos con Estados Unidos e Israel, así como su enfrentamiento con Argelia. El régimen marroquí no duda en colonizar el Sáhara y reprimir pueblos como el rifeño (2), así como las protestas de sus trabajadores y jóvenes.
Estos días hemos visto cómo el discurso de la ultraderecha de miedo y odio, que hace tiempo impulsa para que sea asumido por los trabajadores y pueblos del Estado y la UE, ha encontrado un nuevo filón. Aprovechada por la derecha y la ultraderecha aquí de PP-VOX o europea, como Meloni, propagan por todos los medios esta tragedia humana como invasión o “efecto llamada”. La ultraderecha trata, mediante su relato, convertir a las personas migrantes en una amenaza.
VOX quiso convertir a Ceuta, en un nuevo Torre Pacheco (3), pero el pueblo ceutí, se manifestó para echarlos y lo consiguieron, mostrando el camino para detener los pies y el odio a la ultraderecha.
Por más leyes y fronteras, la migración continuará y la burguesía española se beneficia de esta situación, imponiendo salarios bajos para mantener sus ganancias.
España y el gobierno marroquí, sobre todo, tienen intereses comunes; económicos, geopolíticos y empresariales, aunque puede haber divergencias, responden al mismo sistema y al mismo interés de clase.
Por eso, creemos fundamental luchar por:
Derogación de la Ley de Extranjería
No en el Pacto Europeo sobre Migración y Asilo. Desmantelamiento de Frontex
Paramos el discurso del odio con la movilización popular.
Más recursos para el sistema de acogida, especialmente para los menores.
Basta de devoluciones en caliente.
Nativa o extranjera, la misma clase obrera.
Por el fin de las colonizaciones: devolución de Ceuta y Melilla a Marruecos y del Sáhara a los saharauis.
Notas:
1 – hace referencia al gobierno de Marruecos y la Dinastía Alauí que gobierna
2 – Referente a los pueblos que habitan en la zona montañosa del Rif, al norte de Marruecos.
3 – En Julio de 2025 en Torre Pacheco hubo grandes agresiones contra las personas migrantes impulsadas por VOX
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