Escribe Mechi Beauvoir
La lucha de las mujeres chilenas está en pleno ascenso. Cerca de veinte universidades y más de quince colegios se encuentran bajo tomas feministas hace más de un mes contra la violencia sexual y por una educación no sexista. Con epicentro en las universidades, se inició una movilización de carácter nacional que pone al descubierto prácticas naturalizadas en la sociedad patriarcal. En Chile, las tomas marcan un antes y un después en la perspectiva del movimiento de mujeres del país. Desde la agrupación Isadora participamos llevando solidaridad a esta histórica pelea.
“¡Alerta, alerta machista, que todo el territorio se vuelva feminista!” fue uno de los principales cánticos de la masiva movilización en las calles de Santiago de Chile el miércoles 16 de mayo. Más de 200.000 personas salieron a las calles en todo el país en el marco de la lucha nacional contra la violencia de género. Es que Chile se encuentra convulsionado por la rebelión de las mujeres. Miles discuten qué es el feminismo y las problemáticas que sufren las mujeres producto del capitalismo patriarcal. El movimiento “MeToo” (Yo también) de denuncia a la agresión y violencia sexual ha penetrado las fibras más íntimas de la sociedad chilena.
Las tomas feministas
Las chilenas han resignificado un método de lucha iniciando tomas feministas. Es la primera vez en la historia que se utilizan paros y tomas con un perfil que excede la lucha estudiantil y se centra en las problemáticas de la mujer. Este movimiento se venía gestando con el surgimiento de espacios de base y círculos de mujeres donde llegaban casos de violencia sexual. Desde allí se venían problematizando los protocolos de acoso y abuso sexual ante el encubrimiento de las autoridades a abusadores y violentos.
La primera toma se inició en la Universidad Austral en Valdivia y luego se propagó por el país. Pegó un salto con el ingreso de la Universidad de Chile, una de las de mayor peso político. Pero el proceso es tan fuerte que han entrado universidades católicas donde no existe una tradición de lucha y muchas de sus autoridades son curas. Las secundarias de los liceos se adhirieron al movimiento reclamando el fin del acoso y un cambio integral del sistema educativo con perspectiva de género.
Las tomas feministas tienen distintas modalidades. Algunas son de carácter separatista, donde participan solo mujeres, como una forma de protección a las compañeras de los violentos y abusadores. Otras son mixtas, donde los hombres se encargan de las tareas organizativas y las mujeres son la dirección política.
Más allá de las modalidades, todas tienen elementos en común: una organización democrática a través de asambleas dirigidas políticamente por mujeres. Cada facultad posee representantes y voceras que llevan las posiciones tomadas colectivamente. Asimismo, el movimiento refleja una crisis de los partidos que tradicionalmente han dirigido al movimiento estudiantil como el PC y el Frente Amplio.
Ante la existencia de tomas separatistas, muchos han dirigido la atención sobre la existencia de un supuesto feminismo radical, que plantea la salida de la desigualdad sobre una “guerra entre hombres y mujeres”. Sin embargo, las mujeres en lucha plantean un feminismo que apunta a la igualdad entre las mujeres y los hombres.
El gobierno de Piñera no puede dar respuesta
Luego de la movilización, las estudiantes dejaron en claro que no había nada que conversar con el gobierno. Es que ante la radicalización del movimiento, el gobierno de Piñera no puede dar una respuesta sin soltarle la mano a varios hombres de gran peso político involucrados en abusos sexuales, como el profesor Carmona, de la Universidad de Derecho de Chile. Asimismo, las declaraciones del ministro de Educación Varela, que habló de “pequeñas humillaciones” al referirse a los casos de abuso sexual, no hicieron más que echar leña al fuego.
Las perspectivas de la lucha feminista
Este fin de semana se realizó un encuentro regional en la Universidad de Santiago de Chile con el objetivo de convocar un encuentro nacional de mujeres. La lucha feminista pegó un salto en Chile, por su extensión se plantea la necesidad de una coordinación para avanzar en un plan de lucha nacional por los derechos de las mujeres que una a las estudiantes con las trabajadoras, las mapuches y las mujeres de los sectores populares contra toda forma de opresión y explotación producto del capitalismo patriarcal.
Escribe Mechi Beauvoir
El pasado viernes, miles de mujeres colmaron las calles de Santiago de Chile al grito de “¡No es no! ¿Qué parte no entendieron, la N o la O?”. Es que hace más de un mes la rebelión feminista contra la violencia sexual está haciendo temblar a Chile. Las estudiantes, con el apoyo de sus profesoras, hartas de sufrir todo tipo de violencia de género, decidieron tomar las universidades como forma de protesta contra los abusos y violaciones que sufren por parte de estudiantes, docentes y autoridades universitarias. Son más de veinte las universidades tomadas o en paro y cada día se suman más. Los colegios y liceos comienzan también a movilizarse con las mismas demandas.
El inicio de este histórico movimiento se inició en la Universidad Austral de Valdivia, luego de que trascendiera que un docente, acusado de acoso sexual a una funcionaria, sería despedido y por ello recibiría una millonaria indemnización. Este hecho detonó la bronca y la toma de las dos sedes de la institución. Dos semanas después se sumó la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. La toma de una de las universidades más importantes del país ya lleva más de dieciséis días para exigir la destitución del profesor -y ex presidente del Tribunal Constitucional- Carlos Carmona por acoso sexual a una mujer.
Las banderas con frases como “hermana, yo sí te creo” y “queremos espacios seguros para todas” recubren las entradas de las facultades. Miles de mujeres se organizan y discuten en asambleas masivas un plan de lucha contra la violencia de género. Los principales reclamos que levanta este movimiento son la exigencia de protocolos para casos de violencia de género, que se reconozcan sus denuncias y que les permitan defenderse de los acosos y abusos de estudiantes, profesores y funcionarios. Otra de la demandas centrales es por una educación no sexista que incluya de manera transversal en los planes de estudio una perspectiva de género.
Esta histórica lucha se enmarca dentro del ascenso del movimiento de mujeres en el mundo. Desde la agrupación de mujeres Isadora llamamos a la más amplia solidaridad con la lucha de las mujeres chilenas y a apoyar las tomas feministas y las demás medidas para acabar con toda forma de violencia de género y terminar con el capitalismo patriarcal.
Escribe Mechi Beauvoir
El eco del movimiento MeToo contra la violencia sexual hizo caer a un peso pesado del sionismo de nuestro país. El presidente de la DAIA, la principal organización sionista de la Argentina, Ariel Cohen Sabban, fue desplazado del cargo al estallar el escándalo por el abuso sexual hacia Esmeralda Mitre, hija del dueño del diario La Nación. La actriz denunció que sufrió abusos sexuales y extorsión por parte de Ariel Cohen Sabban. La situación tuvo lugar en una reunión en su casa, en el marco de las reaccionarias declaraciones de Esmeralda Mitre sobre el Holocausto, al decir que “dijeron que eran 6 millones, pero quizá no eran tantos”.
La actriz denunció públicamente a través del diario La Nación, una situación de abuso sexual: “Me toca un pecho y me quiere dar un beso en la boca. Le digo ‘te tenés que ir’ y me dice ‘no, por favor, por favor’ y se pone nervioso. Entra como en una crisis”. La actriz también indicó que Cohen Sabban se puso violento, que la acariciaba y le decía: “Yo no te voy a garchar, quedate tranquila, no te voy a garchar”. Luego de la denuncia, la conductora Úrsula Vargués y Victoria Donda también denunciaron actitudes machistas de parte de Cohen Sabban.
Escribe Malena Zetnik
A poco más de un mes del inicio del debate en el Congreso, la discusión llegó a las escuelas, los hospitales, las universidades, los barrios y cada casa del país. Cada vez son más los sectores que se pronuncian por el aborto legal.
Mientras en el Congreso se sigue desarrollando el debate por la legalización del aborto, cientos de iniciativas se vienen desarrollando en diferentes espacios de trabajo, estudio y en los barrios de todo el país. Por ejemplo, en el hospital Garraham, más de cien trabajadores de la salud participaron de la charla sobre la importancia de la legalización del aborto en la que Laura Marrone, legisladora electa de Izquierda Socialista/FIT, fue una de las principales oradoras. Lo mismo ocurrió en el Suteba La Matanza, donde un centenar de docentes dialogaron sobre la necesidad de implementar la educación sexual integral con perspectiva de género en las escuelas y el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, entre otras actividades.
A su vez, diferentes sectores comenzaron a hacer públicas las cartas en apoyo al proyecto de ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. Entre ellas se destacan las de cientos de actrices, cantantes, trabajadoras de la salud, miles de docentes, psicólogas, periodistas y hasta investigadoras de las distintas universidades nacionales. Es más, en las últimas semanas, personajes como Mariana Fabbiani, la modelo Pampita y hasta la propia Hilda “Chiche” Duhalde, reconocieron públicamente su apoyo a la legalización del aborto a pesar de asumirse como católicas ¿Por qué ocurre esto? Sin dudas, el peso de la movilización y los argumentos a favor de la legalización son contundentes: implica reducir la mortalidad y morbilidad (secuelas) de las mujeres gestantes, supone un menor gasto público en salud por la reducción de hospitalizaciones por malas praxis provocadas en la clandestinidad y, sobre todo, les permite a las mujeres decidir sobre sus propias vidas.
Sin embargo, a pocas jornadas del final del debate, tenemos una enorme pelea por dar, ya que decenas de diputados de los diferentes bloques políticos todavía no han decidido sus votos, con excepción del Frente de Izquierda, que está en su totalidad a favor del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo.
La Iglesia Católica sigue siendo el principal operador contra los derechos de las mujeres. Hasta el propio papa Francisco, que venía en malas relaciones con el gobierno de Macri, salió públicamente a refrendar su confianza en que el gobierno no dejará pasar la ley. Incluso, impulsó un timbreo el pasado 13 de mayo en quince provincias del país, con 140 organizaciones católicas, para convencer a su feligresía de que dejen de apoyar el derecho al aborto.
En este momento, muchos diputados de Cambiemos, del propio kirchnerismo y demás variantes del PJ -quienes gobernaron durante 12 años oponiéndose explícitamente a este proyecto-, están del lado de la Iglesia Católica y de los negociados de la multinacional farmacéutica Beta -la única empresa que vende a precios exorbitantes el medicamento misoprostol que sirve para interrumpir el embarazo- y con el negocio de las clínicas de abortos clandestinos.
Solo con una abrumadora movilización de las mujeres que reclame el aborto legal gratuito en el sistema de salud lograremos torcer la votación en nuestro favor. Por eso, es fundamental que sigamos con mucha fuerza en las calles durante las próximas semanas, desarrollando debates y acciones como la del nuevo pañuelazo que se hará frente al Congreso el próximo 31 de mayo. Sabemos que no nos regalarán nuestros derechos, pero podemos arrancarlos con la fuerza de la movilización.
Escribe Melina Sawisky Izquierda Socialista • San Juan
El pasado 30 de marzo, un tribunal de Bariloche absolvió a Enzo Lampasona, procesado por abuso sexual con acceso carnal agravado por su carácter de guardador, contra una menor de edad, estudiante de un colegio sanjuanino. Lampasona era el coordinador del viaje de egresados de la empresa Snow Travel, y la joven, una de las estudiantes a su cargo.
Durante una salida a bailar, ella se descompuso en el boliche y Lampasona, como coordinador del grupo, la acompañó al hotel e ingresó a la habitación con la menor. Los jueces Gaimaro Pozzi, Calcagno y Riat no creyeron en el testimonio de la víctima y de los profesionales que la asistieron aquella noche, dándole al coordinador el beneficio de la duda. Este caso pone en evidencia situaciones de abuso y acoso que ocurren en viajes de egresados.
Desde Izquierda Socialista nos solidarizamos con la víctima y repudiamos el fallo de la justicia patriarcal y exigimos cárcel a Enzo Lampasona.