Escribe José Castillo
El incremento de precios de 2018 se calcula que superará el 45%. Se trata de la mayor tasa de inflación desde 1991, inmediatamente después de la hiperinflación de Alfonsín. Hay que exigir un aumento de emergencia para salarios y jubilaciones que ya mismo permita recuperar lo que perdimos y que se reabran todas las paritarias.
Los números son de terror. En realidad, que se haya conocido el dato de la inflación del Indec de 3,9% en agosto (la mayor del año), no hace más que corroborar lo que todo el mundo ve cuando sale a comprar lo básico: comida, medicamentos, artículos de limpieza y de tocador. Todo está siendo remarcado desaforadamente. A esto se le suma los aumentos de las naftas, que ya son prácticamente cada quince días y las tarifas del transporte. Es la experiencia cotidiana de cualquiera: se va al supermercado del barrio con un billete de 500 pesos, se compran tres cosas y se vuelve con apenas monedas de vuelto. No hay ninguna duda: el conjunto de los trabajadores lo está corroborando, no se llega a fin de mes.
Lo más grave es que este número de agosto que se acaba de conocer será superado por uno peor en septiembre. Los analistas calculan que la suba de precios del mes en curso tendrá un piso de 4,5%, pudiendo llegar hasta un techo superior a 6%. Mientras tanto, el gobierno sigue autorizando más aumentos para el transporte público, se viene el nuevo tarifazo del gas y ya se anuncia otro de 30% en la boleta de electricidad para enero.
Macri y sus ministros quieren tapar el sol con la mano. Su “salida” frente a esta suba astronómica de precios es relanzar el viejo programa de “precios cuidados” con una supuesta canasta de más de 500 productos a precios populares. Seamos claros: ya durante el kirchnerismo vimos las avivadas de los supermercados que hacían desaparecer esos productos sin que nadie los vigilara y, menos aún, los sancionara. Solo servía para decir que existían esos precios “teóricos” y después con ellos calcular truchamente la inflación. Ahora, el gobierno de Macri sale con estos 500 precios, que inmediatamente se comprobó que prácticamente no existen en ninguna góndola. ¡Son una mentira total!
Es que la cuestión es muy sencilla. Todo sube, menos el salario. Ya innumerables estudios, incluso de economistas cercanos al oficialismo, lo dicen con todas las letras: los salarios llevan perdido este año de promedio un 10% de su poder de compra. Los trabajadores estatales, los tercerizados y los que están en negro, muchísimo más, cerca de 20%. Hay gremios que todavía están cobrando con las paritarias acordadas por sus direcciones burocráticas el 15% en cuotas. Otros, como los docentes de la provincia de
Buenos Aires ni siquiera han cerrado la paritaria de este año. Algunos con la lucha consiguieron reabrirla y lograr alguna pequeña recomposición que igualmente quedó por debajo de la inflación. Hay casos excepcionales, como el de los docentes neuquinos, que lograron, gracias a una lucha ejemplar liderada por ATEN Capital, garantías para que se aumentaran automáticamente sus haberes de acuerdo a la inflación. Pero la inmensa mayoría está perdiendo, y mucho, frente a los aumentos de precios.
Hay que reclamar un aumento salarial de emergencia que por lo menos equipare lo que se perdió producto de la devaluación: el dólar subió 100% y algunos productos, como los combustibles, la harina, el pan y el aceite, lo siguieron casi automáticamente. Desde la devaluación para acá, la mayoría de los alimentos aumentó al menos 30%. Necesitamos urgente recuperar eso con un incremento de emergencia, y, a partir de allí, exigir que se reabran automáticamente todas las paritarias. Los aumentos pactados antes de este salto inflacionario ya no tienen ningún valor. Hay que recomponer lo perdido por cada gremio, en cada categoría de salarios, y dejar fijada una cláusula automática de indexación de acuerdo a la suba futura de la inflación. Al mismo tiempo tenemos que terminar con la actual chantada de los precios cuidados. Hay que fijar precios máximos de verdad para todos los productos de la canasta familiar y controlarlos severamente. Que todo híper o cadena de supermercados que los viole, acapare o genere desabastecimiento sea sancionado con multas, clausuras o incluso con su expropiación. El paro de la semana próxima y su continuidad con un plan de lucha deben estar al servicio de darle fuerza a estos reclamos, juntamente con el planteo más general de derrotar el ajuste de Macri, los gobernadores y el FMI, exigiendo la suspensión de los pagos de la deuda externa, para volcar todos esos recursos a resolver las más urgentes necesidades populares.
Los ganadores de la devaluación

“La devaluación fue un regalo para los exportadores”. Fueron las expresiones de Christoph Ehbar, empresario suizo CEO del Grupo Colomé, que se quedó con una de las bodegas más antiguas de la Argentina, ubicada en los Valles Calchaquíes. La bodega ya no tiene como centro el consumo masivo para el mercado interno sino que su eje son los vinos de exportación.
Comentarios muy parecidos se le escucharon hace poco al titular de FIAT en nuestro país, Christiano Rattazzi, cuando proclamaba que “el dólar subiera todo lo que tenía que subir”. Obviamente será un gran negocio para las multinacionales automotrices.
Todos ellos junto a los monopolios exportadores del complejo agrícola (Nidera, Dreyfuss, Cargill, todas multinacionales extranjeras) están de parabienes con la devaluación.
Las retenciones, de apenas 4 pesos por dólar, apenas si les hicieron “cosquillas” a sus ganancias. Saben que, apenas el valor del dólar pegue un nuevo salto, ese impuesto se les licuará hasta no significar nada.
Los bancos, por último, también están mostrando ganancias récord desde el mes de mayo, apostando a la devaluación, yendo y viniendo de la bicicleta financiera en pesos con supertasas de interés de 60% hacia el dólar (que el Banco Central de Caputo se los regala en “licitaciones” donde se los vende de a tandas de un millón de dólares a uno o dos pesos por debajo de la cotización diaria).
Mientras el pueblo trabajador sufre y ve cómo se pulverizan sus salarios y jubilaciones, acá están quienes, junto a los acreedores de la deuda externa, están disfrutando “la fiesta”.
J.C.
El FMI en la Argentina
Una misión liderada por Roberto Cardarelli (jefe del Fondo para Argentina) se instaló en nuestro país para monitorear de cerca las nuevas condiciones del mayor ajuste que negoció el gobierno de Macri la semana pasada.
Repasemos: el ministro Dujovne estuvo en Washington solicitándole al FMI que adelantara para el año próximo las cuotas del préstamo pautadas para 2020 y 2021. El motivo era sencillo: de otra forma el gobierno no tendría dinero para cumplir con los vencimientos de deuda externa. A cambio se le ofrendaba al Fondo un superajuste, mayor aún al acordado en julio pasado. La respuesta del FMI fue la de exigir un mayor sometimiento: “puede ser”, dijeron, pero mientras tanto mandaron al gobierno de Macri a la cola de los pedidos: el tema se tratará en el directorio del organismo en los próximos treinta días. Para agrandar el destrato y la demostración de que para ellos somos una semicolonia, se suspendió el envío de 3.000 millones de dólares que tenían que haber llegado esta semana. Este fue el castigo por no haber cumplido las metas del ajuste anterior.
El FMI exige que se apruebe el presupuesto 2019, que contiene el superajuste. Más aún, requiere que aparezca la firma de los gobernadores de la oposición donde estos se comprometen con el ajuste. El peronismo aporta lo suyo, con su foto de la semana pasada con Macri, la firma de un acuerdo sobre impuestos de esta semana y el compromiso de que se le otorgarán los votos al gobierno para que apruebe el presupuesto. Esto último lo harán con diputados y senadores que votarán a favor, permitiendo al macrismo alcanzar la mayoría, o con otros que, aun haciendo un doble discurso “crítico”, finalmente se abstendrán con la excusa de que “no puede dejarse al país sin presupuesto”.
Mientras tanto, ya se empiezan a deslizar las exigencias del FMI para que se termine aprobando un préstamo por montos mayores a los 50.000 millones acordados. Son los mismos que se le reclamaron a otros países, como Grecia: reforma jubilatoria (subir la edad, terminar con los regímenes especiales como el de docentes y aumentar el descuento jubilatorio sobre los salarios), mayores impuestos al consumo (se habla de subir la alícuota del IVA de 21% a 22%) y una “garantía” de embargo sobre las riquezas de nuestro país (en particular apuntando a Vaca Muerta).
La Argentina se va transformando así en un auténtico virreinato del FMI. Más que nunca se impone romper con este vasallaje, reafirmando que la única salida es dejar de pagar la deuda externa.
J.C.
Escribe Juan Carlos Giordano Diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT
Muchos trabajadores o jóvenes podrán pensar que ante la brutal crisis a la que nos está llevando Macri puede ser una alternativa el kirchnerismo. Son sectores que respetan a la izquierda pero todavía no la ven como alternativa de gobierno. Queremos dialogar con ellos centrando el debate sobre cuáles tienen que ser las medidas de fondo que hay que aplicar para salir de la crisis y combatir los males del capitalismo de saqueo de Macri. ¿Qué dicen los economistas y políticos K sobre la deuda y el pacto con el FMI? ¿Hay que “renegociar” la deuda o dejarla de pagar?
El ajuste es brutal y hace estragos en el pueblo trabajador. Estamos asistiendo a un nuevo capítulo del saqueo y la entrega culpa de Macri, el pacto con el FMI y el endeudamiento feroz.
Muchos trabajadores y jóvenes que odian con razón a Macri y también están en contra de los Pichetto, Massa, Schiaretti y los gobernadores del peronismo tradicional, consideran que con el kirchnerismo “no estábamos tan mal” y que si vuelve se podrá revertir esta situación. Con esos compañeros compartimos luchas cotidianas, nos une el repudio al pacto con el FMI y que no nos bancamos más este ajuste y a este gobierno. Pero respetuosamente les queremos señalar, con hechos, que lamentablemente, tanto los referentes económicos como políticos del kirchnerismo, no se pronuncian por una medida crucial como lo es el no pago de la deuda. Lo cual llevaría, incluso en caso de que el peronismo kirchnerista hipotéticamente llegue al gobierno, a que los trabajadores y el pueblo sigamos sufriendo las consecuencias de este brutal ajuste precisamente por pagar una deuda ilegítima y fraudulenta.
¿“Renegociar” o dejar de pagar?
La deuda externa es el mal de los males. ¿Qué dicen los economistas y políticos kirchneristas al respecto?
Muchos se preguntan qué hubiera pasado si ganaba Scioli, el candidato de Cristina Kirchner. Hoy, los economistas de Scioli (Miguel Bein y Mario Blejer) directamente están de acuerdo con el endeudamiento de Macri y el Fondo. Bein acaba de decir: “El año próximo tendremos U$S 10.000 millones adicionales del campo y unos 19.000 millones extra del Fondo. Eso debería ayudar para estabilizar al dólar”. Blejer, por su parte, ante la pregunta: “¿En qué cambió el FMI?”, dijo: “Uno, es más transparente. Dos, ya no está seguro de sus recetas de libremercado como en los 90. O sea, que habría un “FMI bueno”.
Se nos podrá contestar que esos economistas que asesoraron a Scioli no son ninguna referencia y que habría que guiarse por lo que dicen quienes están más ligados al kirchnerismo duro. Veamos entonces qué opinan Facundo Bocco Proietti y Arnaldo Bocco (Observatorio de la Deuda Externa, Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo), quienes son parte de ese sector: “Cualquiera de las fuerzas políticas que tenga la responsabilidad de conducir el país a partir de 2020 se encontrará con una economía desahuciada […] El camino inevitable debiera ser la renegociación y la reestructuración de la deuda” (Página12, 17/09). ¿Qué proponen? Renegociar, reestructurar, reprogramar la deuda, es decir, pedir más plazos… ¡para seguirla pagando! Pero cómo ¿no era que el actual endeudamiento es lo peor que nos está pasando? Entonces habría que desconocer esa deuda y el pacto con el FMI, entre otras cosas porque es un pacto a espaldas del pueblo trabajador mientras el 70% lo rechaza.
A esta altura del debate seguramente puede haber alguien que diga “a estos economistas no los conozco” y que hay que guiarse por los dirigentes políticos kirchneristas. Compartamos entonces las recientes declaraciones de Agustín Rossi (precandidato presidencial para 2019 del Frente para la Victoria y titular del bloque Unidad Ciudadana en Diputados) sobre el acuerdo con el FMI.
Agustín Rossi: “No vamos a desconocer el acuerdo con el Fondo”
A Rossi le preguntaron en un programa de televisión de A24 si van a desconocer el pacto con el FMI en caso de llegar al gobierno. Rossi contestó: “No. Nadie dice que va a desconocer el acuerdo con el Fondo Monetario. Lo que le dijimos a la titular del FMI es que el acuerdo no pasó por el Congreso y le pedimos al Fondo que no le siga prestando plata a este gobierno. Para desconocer el acuerdo hay que tener sustento jurídico”.
Si Rossi habla de falta de sustento jurídico, le queremos recordar que hubo un fallo del juez Ballestero en el año 2000 declarando que el endeudamiento del país es ilegítimo y fraudulento. ¡Pero más que argumento jurídico hay que mirar el “argumento” social: millones se hunden en la pobreza precisamente a consecuencia del pacto con el FMI y los pagos de la deuda!
Rossi prueba que si el kirchnerismo llega al gobierno no desconocerá el acuerdo con el FMI ni dejará de pagar la deuda. Es decir, que la Argentina va a seguir siendo una semicolonia atada a los pactos explotadores de ese organismo imperialista.
Hay que dejar de pagar y romper con el FMI
La izquierda propone un camino distinto. Primero, luchar para derrotar el ajuste de Macri, el FMI y los gobernadores, no esperar al 2019 como dicen muchos dirigentes kirchneristas. Segundo, imponer con lucha y movilización el no pago de la deuda (como lo logró nuestro pueblo con el Argentinazo), aplicando otro plan económico obrero y popular al servicio del pueblo trabajador. Tercero, desconocer el pacto con el FMI y todos aquellos que nos atan a las potencias imperialistas.
Llamamos a los trabajadores y jóvenes que siguen teniendo expectativas en el peronismo kirchnerista a hacer este rico debate. De nuestra parte seguiremos postulando una nueva alternativa política, de los trabajadores y la izquierda, como lo venimos haciendo con el Frente de Izquierda para seguir peleando por los cambios de fondo.
La diputada nacional Vicky Donda y el dirigente de Barrios de Pie Daniel Menéndez dieron un portazo. Se fueron de Libres del Sur, presidido por Humberto Tumini y “Huevo” Ceballos. Libres del Sur era continuidad de Patria Libre, nacida en 1987.
Tumini acusó de “camarilla divisionista” a Donda-Menéndez y de acercarse a Cristina Kirchner, lo que atentaría “para lograr un frente para oponerse a la derecha de Macri”. Lo que no dice Tumini es que Libres del Sur fue parte del kirchnerismo, siendo la propia Donda diputada nacional por las listas K. Tampoco dice que, junto con Donda, fueron parte de UNEN (rejunte electoralista entre la Coalición Cívica-ARI de Carrió, UCR, Proyecto Sur (Solanas) y GEN de Stolbizer, entre otros).
De la ruptura Donda-Tumini nada hay favorable para los trabajadores, el movimiento de mujeres o la juventud. Surgen dos nuevas versiones que se pintarán de “centroizquierda” para seguir siendo funcionales y pactar con políticos patronales que ya nos gobernaron.
La ex presidenta fue procesada junto a 42 grandes empresarios, ex funcionarios, contratistas y hasta el juez Oyarbide. Se la acusa de ser parte de una asociación ilícita alrededor de hechos corruptos con la obra pública y otros graves delitos. Están en el banquillo peces gordos, como Benito Roggio (titular de la concesión del subte), Pescarmona, Techint, hasta un ex de la UIA y de la Cámara de la Construcción.
Cristina y simpatizantes kirchneristas dicen que es una persecución política, que es un “teatro” lo de Bonadio y una maniobra de Macri para tapar el ajuste. No ponemos la mano en el fuego por esta Justicia y repudiamos, como lo hace gran parte de la población, a Macri, que usa la causa para decir que con su gobierno se está acabando con la corrupción y que es distinto de los anteriores. Pero esto no nos puede llevar a la conclusión de que “los hechos no ocurrieron” o que “en el gobierno anterior no hubo corrupción”. ¡Si hasta los propios empresarios confesaron que pagaron coimas para quedarse con las obras y pusieron plata para las campañas electorales de los partidos patronales! Está entre ellos el primo de Macri, Angelo Calcaterra, socio de la corrupta Odebrecht en la obra faraónica del soterramiento del Sarmiento, iniciada por De Vido y ahora continuada por el actual gobierno.
¿O acaso ya en el gobierno anterior no hubo tremendos casos de negocios capitalistas corruptos como el que llevó a la masacre de Once fruto de los subsidios millonarios que la patronal del ferrocarril, Cirigliano, depositaba en las islas Caimán en vez de usarlos para las formaciones?
Desde la izquierda vamos a seguir planteando una clara política: que todos los políticos vayan presos, sean del color que fueren. ¡Basta de impunidad para los “arrepentidos”, que vayan tras las rejas ya! Que se acaben los fueros de privilegio para diputados y senadores ante casos de corrupción. Que devuelvan lo que robaron. A la vez que luchamos por una salida de fondo para terminar con los negocios capitalistas corruptos, sean del gobierno peronista kirchnerista o del actual.
J.C.G.
Entrevistamos al principal referente del sindicalismo combativo a días del paro y marcha de las CTA a Plaza de Mayo del lunes 24 y del paro general del 25. El Pollo Sobrero, secretario general de la Unión Ferroviaria de Oeste y dirigente de Izquierda Socialista, nos recibe con un mate en el local de la Seccional Haedo. Está apasionado con el paro y reclama un plan de lucha. “Hay que derrotar el ajuste ahora”, dice.
Se viene otro paro general…
–Claro. Es “nuestro” paro. De los que peleamos todos los días, del sindicalismo combativo que lo reclamó desde el mismo día del paro anterior, hace tres meses. La CGT estuvo obligada a convocarlo. Se lo arrancamos a pura presión desde las bases. Tenemos que jugarnos con todo para que sea un parazo que le dé un verdadero mazazo al ajuste de Macri patrocinado por el FMI.
¿Ustedes pidieron que sea de 36 horas?
–Desde el mismo día del paro general anterior del 25 de junio dijimos que había que darle continuidad con otro de 36 horas y una gran movilización a Plaza de Mayo. No se nos escuchó. Pero la CTA Yasky y Micheli llamaron a una marcha el 24 con paro de sus gremios a la que se sumaron Moyano y camioneros, entre otros. Bienvenido sea. La CGT debería sumarse a esa marcha y convocar a parar desde ese día. Ahí estarían las 36 horas. Pero más allá de lo que haga la CGT el paro está, es un hecho y va a ser contundente.
¿Por qué el paro va a ser contundente?
–Porque la situación no se aguanta más. Estamos ante un gobierno antiobrero y propatronal. No van más los despidos, que nos roben impunemente los salarios. El paro va a ser total porque se va a unificar todo el movimiento obrero contra el ajuste. Los estatales y docentes, que están a la vanguardia, con el movimiento obrero industrial, que sufre los despidos y el miedo a salir a luchar ante una burocracia que les mete miedo.
¿Se van a sumar otros sectores, como los estudiantes?
–Los estudiantes secundarios y universitarios se sumaron y son parte de la lucha. Y si sumamos al movimiento de mujeres somos millones quienes de alguna manera cuestionamos el ajuste y las políticas del gobierno.
¿Los ferroviarios del Sarmiento llaman a asamblea?
–Este miércoles. Como siempre hacemos. Nunca damos un paso sin consultar a los compañeros. No tenemos ninguna duda que se votará marchar y parar masivamente. Aportaremos una nutrida columna en la marcha del 24 junto al sindicalismo combativo se reunió en el plenario de Lanús, que llama a concurrir con una columna independiente. Y al parazo del 25 con los actos y cortes que se hagan.
¿Este será un paro más?
–No tiene que serlo. No solo por la continuidad que tiene que haber, sino porque la situación de desesperación nos obliga a discutir qué hacemos ante el ajuste, el aumento de la pobreza, la embestida contra los convenios, la continuidad de los despidos que no tiene fin, la inflación, el robo del FMI. Es tremendo lo que está pasando. El paro tiene que ser para repudiar el ajuste y también imponer medidas de emergencia como un aumento salarial ya y que reabran las paritarias. El ajuste y la crisis nos obligan a que los dirigentes demos respuestas de fondo. Los compañeros nos preguntan cuál es la salida y como lo venimos diciendo desde hace años hay que decirles que si se sigue pagando la deuda nos vamos a seguir hundiendo.
¿Te escuché decir que hay que seguirla con 48 horas?
–Con un nuevo paro de 48 horas, con un plan de lucha nacional, con otra movilización a Plaza de Mayo. Eso exigimos a la CGT y a las CTA. Al plan de ajuste lo vamos a derrotar con un auténtico y verdadero plan de lucha. Es lo mismo que pasa en un gremio, con una marcha no se logran muchas cosas. Pero si hay un plan de lucha… ¡Mirá los docentes de Neuquén! Con varios meses de pelea lograron la indexación trimestral del salario. Si la inflación es del 42% le van a tener que dar ese aumento. Si ellos lo lograron por qué no el conjunto de los trabajadores. O mirá el Astillero, son un ejemplo.
¿Por qué no se logran más triunfos?
Porque los dirigentes burocráticos pactan, acuerdan con las patronales y meten miedo. Son los que firmaron paritarias por el 15%. Por eso estamos construyendo un nuevo sindicalismo que pelea, no se vende y con democracia sindical marca un camino para poder ganar. Por eso batallamos por una nueva dirección antiburocrática y combativa. Es lo que impulsamos con el plenario de Lanús que estamos haciendo en las provincias.
Palabras finales…
–Hay que hacer asambleas en los lugares de trabajo, sacar pronunciamientos de los cuerpos de delegados, organizarse desde ahora para marchar, parar y reclamar la continuidad de la pelea. Es la oportunidad para darle un duro revés al ajuste.