La lucha contra la impunidad y el negacionismo
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Miércoles 19/3 - 18hs - Hall central de la UNLU
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Escribe Francisco Moreira
El 8 de junio de 2005 salió el primer número de El Socialista, hace ya casi veinte años. Desde entonces se publicó en algunos períodos como semanario y, actualmente, como quincenario. En sus páginas presentamos nuestras posiciones sobre todos los acontecimientos de la política nacional e internacional, e intentamos reflejar las luchas obreras y populares, dando nuestra salida socialista y revolucionaria a los males del capitalismo.
Nuestros lectores y lectoras tienen en sus manos El Socialista número 600. Desde su primera publicación en 2005, hemos dado cuenta de muchísimos acontecimientos. En sus artículos internacionales, en el marco de la peor crisis económica del capitalismo en su historia, reflejamos las derrotas del imperialismo yanqui en Irak y Afganistán, la primavera árabe, la heroica resistencia del pueblo palestino y la cuarta ola del movimiento de mujeres, sólo por nombrar algunos de los principales acontecimientos de la situación mundial. En sus páginas también desarrollamos polémicas e intentamos difundir las luchas obreras y populares de nuestro país, planteando la necesidad de unir a los luchadores y luchadoras en la tarea de construir una nueva dirección combativa y democrática. En su portada del 14 de abril de 2011, con enorme alegría, anunciamos la formación del Frente de Izquierda y de Trabajadores (FIT), que en 2019 se convirtió en el FIT Unidad. Y, en la del 21 de agosto de 2024, reflejamos el lanzamiento de la corriente por la unidad del sindicalismo combativo y democrático “A Luchar”. Hoy El Socialista es una tribuna de oposición al ultraderechista y estafador de Javier Milei y de denuncia del rol cómplice del macrismo, el radicalismo, el peronismo y la CGT y los dirigentes burocráticos.
Una larga trayectoria de periódicos revolucionarios
Izquierda Socialista se referencia en la corriente trotskista fundada por Nahuel Moreno, existente en el país desde 1944. A lo largo de su historia, la corriente morenista le dio prioridad a publicar un periódico nacional con sus posiciones. Estos tuvieron diferente tamaño, periodicidad e incluso calidad de edición, pero no dejó de salir ni siquiera en las duras condiciones de la clandestinidad bajo las dictaduras o, recientemente, durante la pandemia.
Palabra Obrera supo tener una gran inserción en la clase trabajadora, vendiéndose a decenas de miles de ejemplares en la época de la resistencia peronista (1956-1959), logrando convertirse en una auténtica referencia para el movimiento obrero de la época. Avanzada Socialista, el periódico del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), entre 1972 y marzo de 1976, en medio del enorme ascenso iniciado por el Cordobazo y las durísimas polémicas con la izquierda peronista y la guerrilla, era leído por la vanguardia y reconocido por la claridad de sus posiciones, incluso por las corrientes adversas. Opción, el nombre que llevó la mayor parte del tiempo el periódico del PST durante la dictadura, era leído con pasión y colocado con heroica tenacidad. El periódico del viejo MAS en la década del ‘80, Solidaridad Socialista, destacó por sus consignas y la capacidad de agitación masiva. De todos ellos, humildemente, se ha intentado nutrir El Socialista.Desde el número 1 hasta el 600 nos posicionamos junto a la clase trabajadora y sus reclamos, las y los jubilados, las luchas de las mujeres, la juventud
y los pueblos del mundo contra el sistema capitalista. Reflejamos la construcción y el desarrollo de nuestro partido Izquierda Socialista, del Frente
de Izquierda, del Plenario del Sindicalismo Combativo, de la corriente A Luchar, de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores Cuarta
Internacional (UIT-CI), herramientas puestas al sevicio de nuestra clase. Y una respuesta política revolucionaria a los grandes hechos de la realidad.
¿Para qué un periódico?
Estamos convencidos de que el periódico es una herramienta fundamental para construir el partido. Con el periódico “agitamos” en las calles nuestras consignas, es decir, lanzamos nuestras principales ideas para que el conjunto del pueblo trabajador las conozcan y, de ser posible, las tomen como suyas. También hacemos lo que se conoce como “propaganda”, cuando escribimos en profundidad y explicamos lo que pensamos para que pueda ser leído por cada compañero o compañera que se detiene a leerlo. A su vez, nuestra publicación es un “organizador colectivo”, porque cada grupo del Partido se reúne semanalmente para debatir la política, a partir de sus contenidos.
Con El Socialista intentamos llegar a cada rincón del país donde hay un compañero o compañera de Izquierda Socialista. Con él vamos a nuestros lugares de trabajo, estudio o a los barrios, ofreciéndolo masivamente, para que se conozcan las posturas de Izquierda Socialista, mientras nos vinculamos a nuevos activistas, para invitarlos a nuestras charlas, reuniones y demás actividades. Es la herramienta con la que intentamos llegar a simpatizantes, amigos del Partido, u otros compañeros y compañeras interesados en lo que decimos. Ahí está, por escrito, nuestra posición política sobre los principales hechos que preocupan a las y los trabajadores, jóvenes y a las mujeres. El periódico es nuestra carta de presentación cuando vamos a apoyar una lucha, ofreciéndolo y abriendo sus páginas para que luchadores y luchadoras escriban, o haciéndoles reportajes.
¡Vamos por más El Socialista!
En la actualidad han cobrado un enorme poder internet y las redes sociales. Por eso desde Izquierda Socialista hacemos esfuerzos cotidianos por mejorar nuestra página web (www.izquierdasocialista.org.ar), así como nuestra presencia en las redes y el uso de herramientas audiovisuales. Ya desde la pandemia en 2020 contamos con El Socialista en su versión digital. Todas estas iniciativas se suman a la desafiante tarea de agitar y propagandizar nuestras opiniones políticas.
A casi veinte años desde su primera publicación, nuestro objetivo sigue siendo que El Socialista mejore, se extienda más y tenga nuevos suscriptores, para que sea leído en las fábricas, oficinas, escuelas o universidades. Que se pueda conseguir en los barrios, gracias a que la militancia de Izquierda Socialista lo ofrezca ampliamente. El periódico en papel sigue siendo una herramienta fundamental que nos permite visitar a compañeros y compañeras para debatir “cara a cara” y por su intermedio queremos que más compañeros y compañeras conozcan a Izquierda Socialista y el FIT Unidad, y se sumen a la tarea de pelear por derribar este sistema capitalista que sólo nos deja miseria, saqueo y contaminación, para construir el gobierno de trabajadores y trabajadoras y un mundo socialista sin explotación ni opresión.
Con nuestro número 600, festejando casi 20 años de ediciones, lanzamos una nueva suscripción a El Socialista. En nuestro periódico encontrarás los análisis, la política y las actividades que llevamos adelante. Como también las principales luchas en el país.
En estos momentos donde los salarios no alcanzan y los precios de los servicios se fueron a las nubes apostamos a mantener el precio por unidad en 1000 pesos y la suscripción de diez números en 10.000 pesos, para que sea accesible a toda trabajadora, trabajador, jubilada o joven.
Sabemos que es un gran esfuerzo pero queremos que quien desea suscribirse, lo haga. Ya sea en uno o dos pagos, o como se pueda, buscaremos la forma de concretar. Porque con cada suscripción nos ayuda a sostener todo el trabajo de elaboración, impresión y distribución de El Socialista.
No lo dudes, si querés apoyarnos, suscribite a través de quien te acerca el periódico, escribinos por las redes sociales o al WhatsApp 11 6258-8523.
Escribe Agustín Gigli
Nuestra diputada Mónica Schlotthauer de Izquierda Socialista/FIT Unidad viajó esta semana a la Patagonia para llevar la solidaridad a los pobladores por los incendios y a los brigadistas que enfrentaron el fuego. Allí se reunió con comunidades mapuches que son perseguidas por Javier Milei, Patricia Bullrich y los gobernadores de la región.
En este marco, Schlotthauer llegó a Esquel y se reunió con representantes de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH). Mientras corría el mate en la rueda formada, quedó claro algo que se repitió insistentemente: “En Esquel nuestro lema es: memoria, verdad, justicia y territorio”.
Esas luchadoras que nos recibieron venían de la “Conferencia de Prensa Internacional: represión al pueblo Mapuche”. Denunciaron los doce allanamientos, que en simultáneo se realizaron a las comunidades, relataron las violaciones y la violencia racista contra los mapuches, desatada desde el gobierno chubutense de Ignacio Torres.
Paralelamente en otra conferencia convocada por el gobierno, la imagen de cuatro encapuchados armados cuidando a las autoridades que acusaban a los referentes Moira y Mauro Millán, habla de políticos patronales unidos y subordinados a las corporaciones que pretenden apropiarse del territorio promocionado con el RIGI.
También nos reunimos con compañeras de la comunidad Inan Kume Rupu. “Contra lo que establecen las leyes nacionales y los convenios internacionales, pretenden exigir a cada mapuche que demuestre documentalmente su condición originaria. [...] Nos hablan de mapuches y pseudo mapuches, para dividir y confundir. Solo les gusta cuando cantamos, cuando tejemos, pero si escuchan que hablamos de territorios ya somos terroristas”, reclamaba la docente mapuche Adriana.
Junto a compañeros docentes de Atech, nos recibieron en Pillán Mawiza, dispuestos a contar la historia de lucha de un pueblo desde hace quinientos años. Mauro y Moira tomaron la palabra, y luego se sumó el abuelo de la comunidad, que cumplía 84 años. Este contó cómo lo tiraron al suelo con los brazos precintados y que aún continuaba recibiendo amenazas.
A su vez, se debatió exigir la libertad de Victoria, la joven que sigue detenida con prisión domiciliaria, ya que el juez Jorge Criado, “denunciado por racista en organismos internacionales por casos anteriores”, no pudo rebatir las pruebas de la defensa para mantenerla presa.
Sin dudas, estas comunidades viven un verdadero infierno bajo gobiernos que los persiguen para expulsarlos de sus tierras y entregarlas a los amigos del poder político. “En doce allanamientos solo encontraron bidones de nafta para las motosierras. Pero en la conferencia el ministro habló de que tuvieron que atravesar trampas mortales”, señalaron.
El recorrido de Schlotthauer continúa acompañando a distintas delegaciones por El Bolsón y Bariloche. Se exigirá la libertad del brigadista Nicolas Heredia, detenido con falsas acusaciones y se denunciarán las políticas criminales del Gobierno nacional y las gestiones provinciales en relación a los incendios y las falsas denuncias y la represión contra las comunidades locales.
A los 74 años, después de luchar contra una grave enfermedad, en la mañana de este 29 de enero falleció el compañero Enrique Melero. El “Gallego”, como era conocido, fue un militante trotskista de la corriente fundada por Nahuel Moreno. En 1971, cumpliendo el servicio militar, conoció a un grupo de compañeros, entre ellos a Armando Esquivel, que lo acercaron a nuestra corriente, en la época el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).
Por desarrollar actividades políticas mientras hacía la colimba, Enrique, junto a un grupo de compañeros, recibieron una serie de acusaciones de los mandos militares y fueron procesados militarmente. Una fuerte campaña por la libertad del grupo realizada por el PRT y su sucesor, el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), fue consiguiendo la liberación de cada uno de los compañeros procesados.
A partir de 1972, se suma a la militancia por la legalización del PST y luego en los años 80 militaría en el viejo MAS. Fue parte de diversos equipos en regionales como Zona Norte, Zona Sur, Capital donde, durante la dictadura, colaboró en el trabajo de la alimentación y del gremio textil. Fue obrero metalúrgico y por orientación del partido se trasladó a Corrientes para organizar el trabajo en esa provincia. Muchos pudimos saludarlo en mayo del año pasado durante el acto de homenaje a los 50 años de la Masacre de Pacheco organizado por Izquierda Socialista en la Facultad de Ciencias Sociales.
Enrique era padre de dos hijas y vivía en Banfield, su barriada de toda la vida, donde era muy querido por vecinos y amigos. Fervoroso hincha del Taladro, era socio vitalicio del Club Atlético Banfield, además de gran bailarín de tango. Se nos fue el Gallego Melero, abnegado militante socialista, entrañable amigo y camarada. Nuestra solidaridad con su familia.¡Compañero Enrique, hasta el socialismo siempre!