Nov 29, 2021 Last Updated 3:58 PM, Nov 29, 2021

Gran paro general: Por 36 horas con movilización

Vista de la estación de Once del ferrocarril en el día del paro generalSe ha cumplido con éxito el cuarto paro general contra el gobierno de Cristina Kirchner. Fue un parazo en la gran mayoría del país. En el transporte, bancarios, la docencia, en gran parte de la industria y otras actividades. El paro fue acompañado por movilizaciones del sindicalismo combativo y de la izquierda.

La campaña del gobierno de que se paraba por una “minoría privilegiada” (a quien le descuentan Ganancias), fracasó. En primer lugar, porque pararon millones que cobran una miseria.

Cuando Kicilloff dijo que solo al 10% le descuentan ese impuesto, reconoció que el otro 90% gana salarios de pobreza. Si millones de trabajadores pararon, quiere decir que lo hicieron no sólo los que ganan 15.000 pesos en bruto -que, dicho sea de paso, sólo les alcanza para cubrir la canasta familiar-.

Que Cristina diga en cadena nacional que el paro fue porque “no hubo transporte”, es para intentar desvirtuar el enorme repudio que se expresó contra su gobierno. El paro fue un claro pronunciamiento nacional del conjunto de los trabajadores. También fue un paro contra los políticos opositores que, donde gobiernan, aplican la misma política. O hacen promesas de subir el mínimo no imponible, como Macri y Massa, pero no de anularlo, como propone el Frente de Izquierda.

El paro fue contundente porque millones ganan 5.500 pesos, los salarios siguen por debajo de la inflación, el gobierno quiere imponer un techo en las paritarias del 30%, les roba con Ganancias a más de un millón de trabajadores y porque el trabajo en negro y precarizado se ha consolidado en un 40%.

El ministro de Economía, el de Trabajo (Carlos Tomada) y Aníbal Fernández, saliendo a defender el impuesto al salario, le echaron más leña al fuego al paro. El verso que es para repartir entre los pobres, cada vez se cree menos. Todos sabemos que el gobierno lo cobra para pagar la deuda externa y subsidiar a sus empresarios amigos. Y si pone algo de ese robo para la asignación por hijo o planes sociales, está indicando que el kirchnerismo le está sacando a los trabajadores para darle a los más humildes. ¡En vez de sacarle a la renta financiera, aplicar un impuesto a las grandes fortunas, multinacionales y bancos, y dejar de pagar la fraudulenta deuda externa! Solo con estas medidas se podrían otorgar salarios y jubilaciones dignas; viviendas; salud y educación, no robándoles a los trabajadores. Por todo esto el paro fue contundente -y no solo del transporte-, más allá de los dirigentes.

Al gobierno le fracasó la campaña por desactivar el paro con negociaciones y ofertas de plata para las obras sociales, y “aprietes” a los empresarios. No pudo lograr que la UTA no pare, como lo hizo en la medida anterior. Hasta la UOM de Caló y el gremio oficialista de Daer de la Alimentación tuvieron que dar “libertad de acción”, producto de que el reclamo por salario repercute muy fuerte en sus bases, y ante el desplante del gobierno que no les tiró ninguna migaja.

El paro fue más importante aún si tenemos en cuenta que hubo que sortear las propias limitaciones de la convocatoria. Eso lo hace mucho más sobresaliente. Si bien el paro de transporte fue anunciado desde hace más de un mes, nunca se sabía a ciencia cierta si se iba a cumplir o no. Los dirigentes estuvieron negociando con el gobierno hasta una semana antes. La CGT Moyano, que venía diciendo que no iba a adherir, lo hizo a último momento cuando vio que el paro de transporte iba a ser fuerte, y recién ahí la medida se transformó en un paro general.

Es evidente que no fue un paro preparado, debatido y discutido en la base. Si se hubiera echo de esa manera, no solo hubiese sido más contundente, sino que hubiera permitido abrir el debate en el conjunto de los trabajadores sobre los reclamos a levantar y, esencialmente, sobre cómo seguir la lucha. Cosa que hay que reclamar ahora. Esto contrasta con lo que hizo el sindicalismo combativo. Los ferroviarios del Sarmiento hicieron una asamblea masiva este lunes, debatieron el paro y votaron adherir por unanimidad. Con esta política también adhirió al paro el Encuentro Sindical Combativo.

Hay que exigir a la CGT Moyano (y CTA Micheli) un nuevo paro y plan de lucha nacional. Moyano dejó pasar siete meses desde el paro general anterior (agosto de 2014) hasta que tuvo que convocar al de esta semana. Y levantó el paro general anunciado para fin de año ante el anuncio parcial de Cristina de no descontar Ganancias del aguinaldo. Pero el robo salarial siguió y millones de trabajadores ahora están mucho peor.

En la conferencia de prensa de la CGT Moyano donde se hizo el balance del paro, Barrionuevo propuso llevar al próximo confederal el planteo de un nuevo paro de 36 horas con movilización a Plaza de Mayo. Consultado Moyano sobre la propuesta dijo: “Estamos más por el sí a las 36 horas que por el no”. ¿Pero quién va a decidir cómo se sigue y con qué medidas? ¿Los dirigentes entre cuatro paredes o los trabajadores? Las bases son las que deben debatir y resolver cómo se le da continuidad a este nuevo parazo.

Llamamos a la CGT Moyano que lleve la propuesta de paro de 36 horas al conjunto de los trabajadores y gremios para que la debatan desde ahora en asambleas y plenarios de delegados. Está claro que hace falta un plan de lucha con movilización para torcer el brazo al ajuste de Cristina y de los gobernadores si se quiere lograr un aumento de salarios y jubilaciones acorde a la canasta familiar, anular el impuesto al salario y que se reabran las paritarias, entre otros reclamos. Si no se va a una medida superadora ¿cómo se le va a ganar al gobierno y a las patronales?

Como lo señaló la declaración previa al paro del Encuentro Sindical Combativo: “ [...] Hay que exigir que la CGT Moyano y CTA Autónoma le den continuidad con un nuevo paro general activo de 36 horas con movilización a Plaza de Mayo y todas las plazas del país, que garantice un plan de lucha nacional para derrotar el ajuste y que paguen los monopolios, las grandes corporaciones, los terratenientes y los bancos que la juntaron con “pala” en la década kirchnerista [...]”.

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