Foto de portada: Choferes de la línea 148 junto a una delegación de Izquierda Socialista encabezada por Mónica Schlotthauer
Escriben Adrián Primerano y Javier Varveri
El 1° de abril se firmó un acta entre la Secretaría de Transporte del gobierno nacional, la nueva patronal Misión Buenos Aires y la UTA. Allí se garantiza la continuidad laboral de todos los puestos de trabajo, con la antigüedad, el convenio colectivo, los cambios de tareas y todos los derechos laborales.
El vaciamiento empresarial que llevó adelante la vieja patronal del grupo Moqsa en la línea 148 “El Halcón” encontró la resistencia de un cuerpo de delegados combativo y democrático, del activismo y de la base de los choferes. Con concentración permanente en la cabecera, asambleas, cortes de calle, bloqueos a las líneas 159 y 500, movilizaciones a la UTA, al Puente Pueyrredón y a la Secretaría de Transporte, paros y abstenciones de tareas, sostuvieron un plan de lucha durante meses, sin que los hayan podido quebrar. Por eso se está ganando un conflicto tan importante que les devolvería el derecho a un transporte accesible a miles de usuarios de los barrios populares de Florencio Varela, San Francisco Solano y Avellaneda, que hoy sufren la falta de la 148 con mayores gastos, demoras y una tremenda incertidumbre sobre el horario de llegada a sus hogares.
También fue clave impulsar la solidaridad, recibiendo donaciones de alimentos de otras líneas, ya que hace más de tres meses que no cobran ni un peso. Les deben parte del aguinaldo y viáticos de diciembre, y los sueldos de enero, febrero y marzo. Muchos choferes hicieron changas, rifas y de todo para poder llevar algo de dinero a sus hogares, mientras sufrían desalojos, cambio de colegios de sus hijos entre otras penurias durante meses, pero se mantuvo la organización colectiva y el reclamo por la continuidad laboral y solidaridad permanente. No pudieron quebrarlos por hambre.
Otro aspecto importante fue la apertura desde un primer momento a la solidaridad de Izquierda Socialista/FIT Unidad, leyendo nuestro periodico, participando en plenarios del sindicalismo combativo y recibiendo el apoyo de la diputada bonaerense y delegada ferroviaria Mónica Schlotthauer, la Unión Ferroviaria Oeste, el cuerpo de delegados del Sarmiento, Ademys, la Multicolor de Suteba y otros sectores combativos.
Ahora la tarea es lograr que se cumpla con todo lo firmado, garantizar que ingrese hasta el último compañero, reclamar el pago de la deuda y sostener la organización frente a la nueva patronal de Zbikoski ligada al grupo Metropol y a la burocracia de la UTA, que buscarán dividir. La movilización de los trabajadores fue la que obligó a Roberto Fernández a involucrarse y destrabar la negociación, aparte de sus roces con la patronal de DOTA que hoy desconoce a la UTA y promueve a la carnera UCRA de Miguel Bustinduy.
Por eso hace falta una nueva dirección en la UTA, combativa, democrática e independiente de las patronales. ¡Todo nuestro reconocimiento a la lucha de la línea 148!










