Escribe Laura Eggers, secretaria de prensa de Aten Capital y dirigenta de Izquierda Socialista
Con una masiva movilización de varias cuadras se desarrolló el paro y la jornada de lucha convocados por una asamblea de cerca de 2.500 docentes en la combativa seccional Capital de Aten. También participaron otras seccionales combativas, como Plottier y Senillosa. A su vez, se sumaron sectores de la salud pública, que salieron bajo la cobertura legal de la CTA Autónoma.
El reclamo central fue la reapertura de la mesa salarial, una demanda pendiente desde que la conducción provincial TEP, de orientación kirchnerista, aceptó mediante maniobras y fraude un acuerdo que no recuperaba lo perdido a lo largo de 2024 y 2025. La caída del poder adquisitivo en la provincia de Vaca Muerta se siente mes a mes, ya que los precios en Neuquén siguen el ritmo del petróleo y el gas. La producción hidrocarburífera crece aceleradamente y, con ello, las exportaciones y el ingreso por regalías al gobierno de Rolando Figueroa. Sin embargo, Figueroa, que respalda la política nacional de Javier Milei, aplica su motosierra. Por eso los ingresos crecientes no se transforman en mejores salarios, ni en viviendas, ni en mejoras en la salud y la educación públicas.
La burocracia provincial, el día previo al paro, salió en los medios a decir que la medida era ilegal, alentando a la comunidad educativa a hostigar a la docencia en lucha. La ministra de Educación respaldó esa declaración. Un combo perfecto entre burócratas y gobernantes que no alcanzó para debilitar la jornada, que fue masiva, con un acatamiento cercano al 90% en las escuelas de la capital neuquina.
Los cantos también apuntaron a la Ctera, a la que se le exigió que rompa su acuerdo con el gobierno y convoque a un plan de lucha nacional, en un contexto de conflictos que ya atraviesan a numerosas provincias.










