Escribe Guido Poletti
El 1° de Mayo se realizó en el camping de Pilar de la Unión Obrera Metalúrgica el denominado “Primer Plenario del Frente de Sindicatos Unidos”. El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) nació a principios de este año. La primera reunión se realizó en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica, con 25 gremios participantes. En la segunda, tres semanas después, participaron más de 100. El 1° de Mayo afirmaron haber reunido representantes de 140 gremios. Sus principales referentes son Daniel Yofra, de la Federación de Aceiteros; Abel Furlán, de la UOM; y Rodolfo Aguiar, de ATE. Estos tres dirigentes encabezaron el acto de cierre del evento, al que asistieron mil personas. Otros gremios presentes fueron la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas, Portuarios, Papeleros, Molineros, Gráficos, Metrodelegados, Curtidores, Visitadores Médicos y la Asociación del Personal Jerárquico del Gas.
Se dio a conocer un documento que plantea “seguir dando pelea en las calles y en todos los espacios que sea necesario para defender el conjunto de las y los trabajadores”. También reivindica el derecho a huelga como “herramienta esencial” para defender los derechos laborales y propone un programa cuyo primer punto reclama “salario digno y distribución de la riqueza”.
En el Encuentro varios dirigentes hablaron repetidamente de lanzar “un plan de lucha” e incluso de ir “construyendo un nuevo paro general”. Evidentemente, algunas compañeras y compañeros asistentes al acto pueden tener expectativas ante estos planteos. ¿Se trata efectivamente de un nuevo agrupamiento sindical dispuesto a encabezar de una vez por todas una pelea a fondo contra la motosierra de Milei?
Lamentablemente, no es así. El Frente de Sindicatos Unidos, más allá de una retórica más confrontativa con el gobierno que la de la cúpula de la CGT, no se postuló en ningún momento como una dirección alternativa de la clase trabajadora. Incluso sus dirigentes afirmaron: “respetamos a los compañeros que dirigen la CGT y queremos llevar ahí todos los debates”.
Cuando se planteó la necesidad de avanzar hacia un nuevo paro general, casi inmediatamente, volvió a imponerse un freno: “veremos cuándo, por ahora tenemos que apoyar la Marcha Federal Universitaria del 12 de mayo”. De este modo, se descartó incluso esa fecha y se postergó cualquier medida.
El Frente de Sindicatos Unidos, más allá de la participación de valiosas compañeras y compañeros, no ofrece la salida que necesita la clase trabajadora. En los propios gremios convocantes, no organiza a sus bases ni convoca a asambleas para debatir plan de lucha alguno. Todo se limita, incluso en eventos como el del 1° de Mayo, a mover “su propia tropa”, en particular a sus delegados.
La realidad es que el FreSU sigue actuando detrás de la inacción de las burocracias de la CGT y las CTA, aunque con un discurso más “combativo”. Esto contrasta con el apoyo a las luchas y la coordinación que impulsa el Plenario del Sindicalismo Combativo.
No podemos dejar de mencionar la otra motivación que envuelve encuentros de este tipo: los reacomodamientos en el peronismo. Es que la mayoría de los dirigentes presentes tienen ese objetivo: intervenir, desde un lugar supuestamente más “combativo”, en la reorganización de un peronismo que, ante el crecimiento de la crisis del gobierno de Javier Milei, debate cómo unificar a sus sectores para proyectarse como alternativa electoral el próximo año.
Desde Izquierda Socialista y el Plenario del Sindicalismo Combativo, creemos que la salida está en apoyar incondicionalmente todas las luchas contra la motosierra de Milei; en coordinarlas para que triunfen. En exigir, sin duda, a la CGT y las CTA el paro general y un plan de lucha. Y también en llevar todos esos debates a la base, haciendo asambleas, sacando pronunciamientos de cuerpos de delegados y activistas. Toda estas acciones siguen pendientes porque hace falta una nueva dirección, combativa y democrática para la clase trabajadora, que desplace definitivamente a la podrida burocracia sindical traidora.










