Escribe Jorge Adaro
En medio de una crisis política que atraviesa el gobierno de Ignacio Torres en Chubut, a raíz de la rebelión docente que recorre la provincia desde hace más de diez días, se fortalece la pelea por la recomposición salarial y contra el ajuste de Javier Milei y Torres.
A esta lucha se han sumado las y los trabajadores estatales y de la salud, con paros y movilizaciones en toda la provincia.
El 23 de abril, la Atech-Ctera convocó a un paro de 24 horas en rechazo al aumento del 1,2% otorgado de manera unilateral por el gobernador. Inmediatamente se dictó la conciliación obligatoria, que fue aceptada por la dirección Celeste y rechazada masivamente por la docencia. Esto generó ese día un alto ausentismo y una movilización autoconvocada. Cabe recordar, además, que existía una tradición de rechazo a las conciliaciones obligatorias por parte del sindicato, que se modificó con el cambio de dirección.
Esta respuesta, que comenzó en Comodoro Rivadavia, Rawson y Trelew, se extendió rápidamente al resto de la provincia. Así, el rechazo se transformó en una virtual rebelión que también alcanzó a otros sectores estatales y de la salud, que reclaman una recomposición salarial inmediata.
La rebelión no es solo una respuesta al plan de ajuste nacional que Torres aplica en la provincia. También expresa el rechazo a la burocracia sindical de la Celeste, que a comienzos de marzo aceptó sin cuestionamientos un aumento del 3%. Esto generó bronca en la base, que consideraba ese incremento insuficiente. Actualmente, la Celeste vuelve a actuar como vocera del gobierno. El secretario general de la Asociación de Trabajadores de la Educación del Chubut declaró en una entrevista que la lucha no era viable porque “no hay plata y por lo tanto de nada sirve que se hagan diez días de medidas de fuerza”.
La extensión y la magnitud de la movilización son la mejor respuesta tanto para el gobierno como para la Celeste. El lunes pasado por la noche, el gobierno anunció una nueva propuesta para las y los estatales, y el miércoles hará lo propio con los sindicatos docentes. Esta reapertura de las paritarias es consecuencia directa del paro y la movilización.
Es necesario reforzar la organización de la docencia mediante asambleas que fortalezcan el plan de lucha y permitan conquistar un aumento inmediato de salarios. Al mismo tiempo, es fundamental reiterar la exigencia a la Ctera de convocar de manera urgente a un paro nacional y a un plan de lucha para enfrentar la política de ajuste del FMI, Milei y los gobernadores.










