Escribe Federico Novo Foti
Desde 1931 el revolucionario ruso León Trotsky, a pesar de las difíciles condiciones impuestas por el exilio y la persecución estalinista, acompañó con entusiasmo el ascenso revolucionario en el estado español. En 1940, en un artículo reconstruido por medio de fragmentos encontrados tras su asesinato en agosto por un agente de la GPU de Stalin, Trotsky explicaba por qué había sido derrotado el proletariado español: “En 1936 (para no remontarnos más lejos) los obreros españoles rechazaron el ataque de los oficiales, que habían puesto a punto su conspiración bajo el ala protectora del Frente Popular. Las masas improvisaron milicias y levantaron comités obreros, ciudadelas de su propia dictadura. Por su parte, las organizaciones dirigentes del proletariado ayudaron a la burguesía a disolver esos comités, a poner fin a los atentados de los obreros contra la propiedad privada y a subordinar las milicias obreras a las direcciones de la burguesía y, para colmo, con el POUM participando en el gobierno, tomando así directamente su responsabilidad en el trabajo de la contrarrevolución. [...] El proletariado español ha sido víctima de una coalición formada por imperialistas, republicanos españoles, socialistas, anarquistas, estalinistas y, en el ala izquierda, por el POUM. Todos juntos han paralizado la revolución socialista que el proletariado español había efectivamente comenzado a realizar. No es fácil acabar con la revolución socialista. Todavía nadie ha encontrado otros métodos para ello que no sean la represión feroz, la matanza de la vanguardia, la ejecución de los dirigentes, etcétera [...] En el interior del bloque republicano han sido los estalinistas los que han llevado la política más coherente. Han sido la vanguardia combatiente de la contrarrevolución burguesa-republicana. [...] la GPU, en este caso, sólo ha actuado como el destacamento más resuelto al servicio del Frente Popular. Ahí residía la fuerza de la GPU. En eso consistía el papel histórico de Stalin”.1
1. L. Trotsky. “Clase, partido y dirección” en Fourth International Nº 7, diciembre 1940. Disponible en www.marxists.org










