Foto de portada: La burocracia sindical peronista negocia alivio para sus cajas y deja pasar el ajuste para las y los trabajadores
Escribe Adolfo Santos
Lejos de organizar a las y los trabajadores para enfrentar la motosierra de Javier Milei, la cúpula de la CGT privilegia las negociaciones con el gobierno para preservar sus cajas mientras dejan pasar medidas antiobreras.
Dejaron pasar la Ley de Reforma Laboral, el mayor ataque sufrido por la clase trabajadora en décadas, sin hacer nada más que declaraciones, amenazas inconsecuentes y un paro sin movilización ni continuidad. Dicen que no van a aceptar la pérdida de derechos. Sin embargo, comenzaron a negociar por gremio, aceptando de hecho lo que plantea esta reforma reaccionaria.
Llegaron a amenazar con aplicar un plan de lucha basado en el “modelo francés”, llevado adelante contra la reforma jubilatoria de aquel país, con paros rotativos por gremio, asambleas, protestas escalonadas y movilizaciones. No pasaron de las declaraciones. En una reciente reunión del Consejo Directivo decidieron que apenas se realizarán algunas movilizaciones callejeras, pero sin paros.
Es lo que se vio en la movilización del miércoles 22 de julio, convocada por las y los jubilados frente al Congreso. Supuestamente, era el puntapié inicial del plan de lucha cegetista contra las medidas del gobierno. Fue una vergüenza. Prácticamente no movilizaron, hicieron un acto de presencia testimonial y se retiraron.
Los principales dirigentes de la CGT, ni siquiera completaron la ronda alrededor de la Plaza del Congreso que realizan las y los jubilados. Se desconcentraron rápidamente y abandonaron la protesta. No se puede esperar nada de estos dirigentes, cuya principal preocupación es negociar migajas con el gobierno y no organizar la lucha para derrotar la motosierra.
La CGT tampoco participó de la Jornada Nacional de Lucha contra la baja del plan Volver al Trabajo, que afecta a casi un millón de trabajadores desempleados que sufren las consecuencias del cierre de empresas, sin que la dirección sindical reaccione a la altura. Sí estuvo el sindicalismo combativo, junto con los movimientos sociales y los partidos de izquierda.
Los burócratas miran por televisión cómo los desempleados sufren la doble violencia de quedar en la calle y ser reprimidos por las fuerzas de seguridad. Como “medida de fuerza”, la CGT llama a participar de la tradicional marcha a San Cayetano el próximo 7 de agosto, convocada bajo la consigna de paz, pan, tierra, techo y trabajo. Nuevamente convocan a rezar, en lugar de organizar la lucha.
Por un verdadero plan de lucha
La situación de la clase trabajadora y los sectores populares es insoportable. Necesitamos de forma urgente un verdadero plan de lucha para enfrentar y derrotar la motosierra del ultraderechista Javier Milei, los gobernadores y el FMI.
Las y los trabajadores han demostrado que cada vez que se los convoca responden con fuerza. Las masivas marchas por la educación, la pelea del Hospital Garrahan, las persistentes movilizaciones de las y los jubilados y los paros generales con altos índices de acatamiento, a pesar de la política desmovilizadora de la conducción, son la prueba de la disposición a enfrentar los ataques del gobierno.
Desde la Mesa Nacional del Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC), junto con movimientos piqueteros independientes y organizaciones de jubilados en lucha, llaman a apoyar las luchas en curso para que triunfen.
Hay que seguir apoyando a las y los trabajadores de FATE, un símbolo de la resistencia contra el industricidio; la pelea de las y los docentes de la Multicolor bonaerense y de la docencia en huelga de Santa Cruz, que le vienen exigiendo un paro nacional a la Ctera; la defensa de las y los trabajadores del Hospital Garrahan frente a la persecución que sufren; y la lucha de las y los ferroviarios, que enfrentan el vaciamiento del sistema y denuncian el deterioro del servicio.
Para hacer avanzar estas luchas, así como la de las y los jubilados, frenar el desempleo y mejorar las condiciones de trabajo y salario, el PSC reclama que la CGT rompa el pacto con el gobierno y junto a las CTA llamen a un paro general y un verdadero plan de lucha. Este 6 de agosto tenemos un gran desafío: construir una jornada unitaria frente al Congreso contra la extranjerización de la tierra. En este proceso vamos a seguir peleando por una nueva dirección combativa y democrática de la clase trabajadora.










