La causa de Malvinas tuvo otros capítulos que la mantuvieron viva. No podemos dejar de mencionar lo que sucedió en México D.F., en el Estadio Azteca, durante el Mundial de 1986. Ese día, a cuatro años de la guerra, Argentina e Inglaterra jugaron por los cuartos de final. La cancha, literalmente, hervía. Los entonces temidos hooligans ingleses terminaron corridos por los hinchas argentinos. Diego Armando Maradona les dio la victoria a los nuestros con dos goles que vimos miles de veces, el de “la mano de Dios” y el otro, considerado el mejor de la historia de los mundiales. Esos goles y el relato de Víctor Hugo Morales se transformaron en un auténtico símbolo de Malvinas.










