Precarizados a gusto
El secretario de Trabajo, Julio Cordero, aseguró que “hay personas que no quieren estar en relación de dependencia” y defendió el monotributo en la reciente exposición que hizo en el Congreso Nacional, en la cual (parece un chiste) reconoció que al gobierno le “preocupa la informalidad”.
“No todos quieren poner todo su tiempo a un empleador. Hay algunas personas que quieren ser autónomas y tener la libertad”, lanzó el funcionario, como si en Argentina, de acuerdo al Indec, no hubiera un 45% de empleo no registrado. La defensa del modelo precarizador no es una casualidad. Es parte de la agenda política del programa de Milei, sus cómplices y el FMI.
Volver a los 90
Quienes cobran el seguro de desempleo en la Argentina aumentaron un 29,4% en el último año, de acuerdo con la comparación entre las 127.613 altas del subsidio de septiembre de 2026 y las 112.056 de un año atrás. De acuerdo con el Indec, la desocupación es del 7,9%. A su vez, y según la mayoría de las encuestas, la problemática trepó como una de las principales preocupaciones de la población en los últimos meses.
Si bien parecen lejanos el 17,5% del menemismo en 1995 o el récord del 21,5% del segundo trimestre de 2002, cuando Milei asumió el desempleo era del 5,7%. A esta velocidad, si “todo marcha acorde al plan”, volver a los 90 no parece tan imposible.
Granja Tres Arroyos
La patronal de la principal avícola argentina, que desde que llegó el gobierno libertario ya despidió a más de 1.550 trabajadores, les ofreció un cajón de pollo a 50 ex empleados para que levanten un acampe en la puerta de su planta Pinazo. Lo más grosero de todo no fue querer comprarles la lucha con una recompensa tan baja, sino haberlo hecho pocos días después de enviar a amedrentarlos con 15 patoteros de la burocracia del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA).
El acampe se sostiene porque la empresa no se hace cargo de la deuda que mantiene con los despedidos, en el marco de la fuerte crisis que atraviesa. La oferta de algo que en el mercado mayorista puede estar entre 50 y 70 mil pesos es una demostración más de la bajeza de la clase capitalista, que cuando gana se enriquece y cuando pierde quiere repartir pobreza.










