
José Castillo
El gobierno ultraderechista de Mieli ya nos tiene acostumbrados. Como cada miércoles en las marchas de las y los jubilados. Como sucedió el 6 de agosto. Otra vez el aparato represivo del gobierno salió a romper la masiva convocatoria en el Congreso. El objetivo estaba claro: evitar que llegara más gente, tanto de las columnas que ya iban marchando hacia la plaza como de los miles que estaban decididos a sumarse al salir de sus trabajos. También, por supuesto, busca amedrentar, meter miedo. Y, por supuesto, darle de comer a los grandes medios de comunicación, que así buscan invisibilizar la masividad de la convocatoria y reemplazarla por “los violentos”.
Esta vez la represión se ensañó, por primera vez, con las y los estudiantes, docentes y no docentes que realizaban la V marcha federal educativa. Los gases y las balas de goma llegaron a afectar incluso el escenario donde se realizaban los discursos. Se reprimió a las distintas columnas, e incluso se desató una cacería a decenas de cuadras de la marcha, llegando incluso a las estaciones cabecera de trenes en la desconcentración. Repudiamos la represión y las detenciones. No nos van a amedrentar. La bronca creciente se seguirá expresando, en el camino a enfrentar y derrotar la motosierra de Milei y el FMI.










