
José Castillo
El gobierno insiste en abandonar a los millones de endeudados. Oscila entre negar directamente su existencia y decir que se trata de un “problema entre privados”. Esconde así su complicidad para garantizar las superganancias de los bancos y las fintech.
El número es aterrador. Uno de cada seis adultos argentinos está endeudado, o sea 19,4 millones de personas, y de ellos 6 millones están en mora. El promedio de las deudas es de 4,7 millones de pesos. Se trata de números oficiales, elaborados a partir de los microdatos del Banco Central.
Si desagregamos los números, tenemos que el 59,8% de la población de los barrios populares está endeudada. De ese guarismo, el 42,3% lo hizo para comprar comida. De acuerdo con un informe de la consultora Quantum, la mora llega al 12,3% de los créditos a las familias, pero apenas al 3,5% en las empresas. Esto refleja que pega directamente sobre los préstamos tomados para sostener el consumo.
En la clase media, solo el 7% de las personas puede cubrir el monto total de la tarjeta de crédito, con lo que la realidad es que el drama del endeudamiento seguirá empeorando.
Analicemos lo que sucedió. Javier Milei asumió en diciembre de 2023. Inmediatamente, motosierra mediante, empezó a pulverizar aceleradamente los salarios y las jubilaciones. Decenas de miles de empleados públicos fueron despedidos. Después, la recesión empezó a pegar sobre el sector privado y más de 30 mil empresas terminaron cerrando. La desocupación empezó a subir. Quienes conseguían algún nuevo trabajo lo hacían en peores condiciones y por menores ingresos, como sucede con las aplicaciones. Por supuesto, con todo parado y sin un peso en la calle, también se cayeron las changas y la venta callejera.
Millones recurrieron a la tarjeta de crédito, que era usada en 2024 y 2025 para comprar comida. En muchísimos casos, cuando llegaba el vencimiento no se podía pagar el total, se abonaba el mínimo y se financiaba el resto. Con intereses abusivos, las empresas de tarjetas y los bancos se aprovecharon de la situación, multiplicando rápidamente por dos y hasta por tres la deuda de cada persona.
Cuando ya no se pudo pagar ni siquiera el mínimo, muchos recurrieron al propio banco, que les daba un préstamo personal para cancelar la deuda con la tarjeta, pero asumiendo una mayor con el banco. Por supuesto, al poco tiempo tampoco se podía pagar ese nuevo crédito.
Ahí entraron en acción las fintech, con Mercado Pago a la cabeza. Ofrecían créditos directos o pagos en cuotas por las compras, con intereses astronómicos. Se llegó a casos en que se reclamaron intereses de entre el 700% y el 1.200% anual.
La cosa no termina ahí. Ante la imposibilidad de pagar y los reclamos de estudios de abogados, que invadían la privacidad llamando a familiares, amigos y hasta patrones, entraron en acción los prestamistas ilegales ligados a redes del juego, del narco o de la trata. Prestaban a tasas todavía más altas y luego exigían el pago por métodos mafiosos. Hubo gente a la que llegaron a reclamarle la casa por el impago de una deuda con intereses acumulados.
Las insólitas e irrespetuosas afirmaciones de Milei
El gobierno, a través de afirmaciones del presidente Javier Milei, del ministro de Economía Luis “Toto” Caputo y del presidente del Banco Central Santiago Bausili, se desentendió del problema, incluso de su responsabilidad por haber dejado que bancos y fintech aplicaran tasas abusivas. “Es un problema entre privados”, sostenían cínicamente.
Pero ahora Milei dio un salto de calidad. Directamente niega el problema, faltándole el respeto al drama de millones. “Lo que enfrentamos no es distinto a lo que Estados Unidos, Brasil o Chile tiene de morosidad”, afirmó el presidente. Solo cabe decir que es una vulgar y miserable mentira. En comparación, mientras en nuestro país la mora bancaria es del 12,8%, en Estados Unidos es del 4,8%, en Brasil del 3,9%, en Chile del 2,3%, en Uruguay del 1,5% y en Paraguay del 2,4%.
Después avanzó con razonamientos ridículos. “El endeudamiento fue porque hubo gente que compró televisores para el Mundial y luego no pagó las cuotas”. Increíble. En este Mundial se vendieron apenas un millón de televisores, muchos menos que en 2022, año en que, a la vez, se habían vendido menos aún que en 2018. Suponiendo el hecho ridículo de que todos los compradores de televisores no los hayan pagado, ¿de dónde salieron los otros 5 millones de deudores morosos?
El motivo del endeudamiento y la mora
La capacidad de compra del salario ya perdió un 25% en los últimos diez años. No solo porque los aumentos vienen siendo sistemáticamente menores a la inflación oficial, medida por el IPC, sino también porque los servicios de luz, gas, agua, teléfono, internet y transporte han subido astronómicamente por encima de la media. Para ser claros, una familia tipo gasta un 25% de su ingreso en esos rubros. Si además alquila, lo que le queda disponible para las compras de consumo masivo muchas veces no alcanza al 30% de su ingreso. Ahí está la explicación de que millones se hayan endeudado pagando con tarjeta de crédito o en cuotas de Mercado Pago cosas tan básicas como comida.
¡Hay que resolver ya mismo este drama del pueblo trabajador! Tenemos que exigir la condonación total de todas las deudas de las familias trabajadoras, la prohibición de los embargos y planes de refinanciación con fuertes quitas de capital y tasas de interés cero. Al mismo tiempo, nada se solucionará si no se aumentan los salarios y las jubilaciones para que nadie gane menos que el valor de la canasta familiar. También tenemos que plantear una salida de fondo para cortar los abusos de los bancos y las fintech, que solo puede pasar por la nacionalización de la banca.










