Jul 23, 2026 Last Updated 2:02 AM, Jul 23, 2026

Izquierda Socialista

Olga
Olga Ortigoza
Actual concejala y dirigenta docente
La Matanza
Marco Martínez
Dirigente ferroviario
Morón
Eduardo Ranela 
Trabajador de mantenimiento
Ituzaingó
Melisa Contreras
Dirigenta ferroviaria y feminista
General Rodríguez
Alejandra Goitea  Docente
Luján
Edgardo Reynoso
Histórico referente ferroviario
Bragado
Isabel Guzmán
Referenta de Docentes en Marcha
Malvinas Argentinas
Marcelo “Bonu” Bonuccelli 
Trabajador gasista
Zárate
Favio Boleo
Docente
Florencio Varela
Mónica Méndez 
Trabajadora Social (Cicop)
Almirante Brown
Gustavo Arena
docente
Partido de la Costa
Jorge Núñez
Obrero de la construcción jubilado
Candidato a diputado 2da. sección

Sábado 26 de julio

Recorrida de Mónica Schlotthauer junto a las y los candidatos locales de zona sur y La Matanza

Arieta e Yrigoyen , San Justo a las 11 

Charla - debate 
25 de mayo 196, Temperley a las 16 


 

Escribe Adolfo Santos

El cierre de listas del peronismo, ahora Fuerza Patria, en la provincia de Buenos Aires, quedó cruzado por una feroz interna. Los tres principales grupos en pugna: La Cámpora (kirchnerismo), el “massismo” y el Movimiento Derecho al Futuro del gobernador Axel Kicillof, trataron hasta última hora de imponer sus candidatos. Con el plazo casi agotado y sin un acuerdo cerrado, cerca de la medianoche un sospechoso corte de luz, obligó a la Justicia Electoral a prorrogar el plazo hasta el lunes. Consiguieron un respiro para evitar una fractura expuesta, pero no pueden disimular la profunda crisis de ese partido.

Como expresó un dirigente peronista kirchnerista: “Un cierre así es una catástrofe. Las heridas van a quedar, pero nos une el espanto de Milei”. La disputa no es programática o por integrar referentes que hayan estado a la cabeza de las luchas, es por cargos y espacios de poder que le permitan tener influencia en los negocios que ofrece la política patronal. Salvo pequeños períodos, el peronismo gobierna la provincia desde hace décadas y la situación social ha empeorado sin solución de continuidad. Kicillof también aplica el ajuste. Lo sufren las y los docentes, los trabajadores y trabajadoras de la salud o los estatales, en el Gran Buenos Aires aumenta el desempleo y más del 50% de la población vive bajo la línea de pobreza.

Frente a ese escenario, amplios sectores populares no ven salida con el peronismo, lo que lleva a políticos oportunistas a saltar del barco para tratar de retener votos. Es el caso del intendente de Tigre, el ex massista Julio Zamora, que se sumó a Somos Buenos Aires, una lista integrada por referentes de diferentes partidos patronales que se autodenomina la “tercera vía”. Es un “sálvese quien pueda” frente a una crisis que cada vez tiene más dificultades para mantener unido al peronismo y donde la pelea por  los pequeños espacios de poder se disputa a dentelladas.

No hay nada nuevo o que pueda “enamorar” en las candidaturas de Fuerza Patria. Son las caras de siempre. Veamos los candidatos de las dos principales secciones electorales. En la Primera presentan al ex ministro de Alberto Fernández Gabriel Katopodis, a Malena Galmarini, esposa de Sergio Massa, y a Mario Ishii, intendente de José C Paz, famoso por admitir que cubría a los ambulancieros cuando vendían “falopa” en su municipio. En la Tercera sección Fernando Espinosa, acusado de abuso sexual, irá como primer candidato a concejal por La Matanza y Verónica Magario, ex intendenta de ese partido y actual vicegobernadora de la provincia, será la principal figura. Algunos de ellos solo se presentan de forma “testimonial”, engañando al votante, porque luego no asumirán. Ninguno representa los intereses de los que sufren el ajuste y pelean en las calles contra el plan motosierra. 

El peronismo no es salida para el pueblo trabajador, es más de lo mismo. Por eso es fundamental apoyar y votar las listas del Frente de Izquierda Unidad, la única alternativa para el pueblo pobre y trabajador. Es la única fuerza cuyos legisladores a nivel nacional, provincial y municipal se han plantado contra las medidas de ajuste de Milei y de los gobernadores, incluido Kicillof. Lo hacen desde sus bancas, pero también en las calles, participando, apoyando y tratando de unificar las luchas para que triunfen. El FIT Unidad es el único espacio que propone un programa alternativo frente al ultraderechista Milei y el doble discurso del peronismo, cuya propuesta es “mejorar” las negociaciones con el FMI y los acreedores usureros, una estrategia que nos llevó al desastre actual. Contra todas las variantes patronales, sumate a fortalecer una alternativa de izquierda en la disputa electoral.

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Escribe Adolfo Santos

La traición de los dirigentes de la CGT no nos sorprende. Su falta de propuestas para enfrentar el plan motosierra que viene talando derechos y conquistas, está a la vista. Ahora acaba de dar un paso inaceptable: se incorporó al Consejo que pretende llevar adelante el Pacto de Mayo.

La CGT aprobó la participación de Gerardo Martínez en la mesa armada por el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, para debatir cómo se irán aplicando las propuestas del Pacto de Mayo. El dirigente de la Uocra, uno de los sectores más afectadas por el ajuste, se sentará junto al siniestro Federico Sturzenegger, en nombre del gobierno; Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza, por las provincias; Carolina Losada en representación del Senado; Cristian Ritondo, acusado por enriquecimiento ilícito, por Diputados; y Martín Rappallini por la UIA. Nadie puede imaginar que, de los personajes que integran esta mesa, pueda salir una sola medida a favor de las y los trabajadores.

El Pacto de Mayo, lanzado el 9 de julio de 2024 en la histórica Casa de Tucumán, junto a veinte gobernadores de todos los partidos (UCR, PRO, PJ), tiene un objetivo totalmente opuesto al pacto por la Independencia de 1816. Ideado por Javier Milei y Sturzenegger pretende profundizar el ajuste y la entrega con proyectos al servicio del poder económico. Entre sus principales cláusulas propone las reformas previsional y laboral para retirar derechos, medidas para aumentar el ajuste fiscal, la “explotación de los recursos naturales” y defender la “inviolabilidad de la propiedad privada”, es decir, los bienes, tierras y fortunas de los bancos, los grandes empresarios y las multinacionales.

Repudiamos la presencia de la CGT en esa mesa cuyo objetivo es discutir el “modelo de país” que proponen Milei y el FMI. Un modelo que busca dinamitar el Estado, destruir la salud pública (como ya lo hace en hospitales como el Garrahan o el Bonaparte), desmantelar el INTA y el INTI, boicotear el Conicet y atacar la universidad pública.

Es el mismo plan que congela paritarias, despide trabajadores y cierra organismos como Vialidad Nacional o el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad. El peronista Gerardo Martínez, burócrata acusado de colaborar con la última dictadura, declaró: “Yo no pedí estar ahí, pero será una oportunidad para ser la voz de la CGT”.

No hay ninguna posibilidad de que la central sindical obtenga algún rédito en esa mesa de bandidos. Por nos preguntamos: ¿a quién defiende la CGT?

Quieren avanzar con una reforma laboral que ataca conquistas históricas. Buscan aprobar la ampliación de la jornada laboral, habilitar negociaciones individuales por empresa con condiciones a la baja, desregular el período vacacional, restringir el derecho de huelga y criminalizar la protesta. Ya han flexibilizado el régimen indemnizatorio: la indemnización será depositada en un “fondo de cese laboral” administrado por la Comisión Nacional de Valores, y su valor final dependerá de los vaivenes del mercado. Será un instrumento más de la timba financiera.

La CGT debe despertar de su siesta y convocar a la movilización contra este pacto antiobrero entre el gobierno de Milei, los gobernadores, los patrones y el FMI. La central sindical tiene que organizar la lucha por el salario, contra los despidos, por empleo digno, contra el cierre de organismos públicos y frente a los ataques a la salud y la educación pública. En lugar de eso, está enfocada en organizar para el 7 de agosto una celebración por San Cayetano, una actividad que no afecta en lo más mínimo al gobierno.

Este proyecto económico golpea con cada vez más fuerza a las y los trabajadores, a las y los jubilados y a los sectores populares. Por eso crecen las luchas y las movilizaciones. La CGT debe romper el pacto con este gobierno represivo y hambreador, y convocar a un paro de 36 horas con un plan de lucha para derrotar el proyecto económico de Milei y el Pacto de Mayo.

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Escribe José Castillo

Javier Milei y Luis Caputo anuncian que, supuestamente, han derrotado la inflación. Pero esa afirmación está muy lejos de la realidad que vive cada día el pueblo trabajador.

El gobierno festejó porque la inflación oficial de junio fue del 1,6%. Ese fue el número del Índice de Precios al Consumidor (IPC) nacional. Se mantuvo en línea con el dato de mayo (1,5%). Por supuesto, Milei, el ministro Caputo y el coro de periodistas afines al oficialismo salieron a repetir, como loros, que se trataba de “un gran éxito”, que la inflación está aniquilada y que esto “demuestra” las bondades del plan económico. Sin embargo, cualquier trabajador o trabajadora, jubilado o jubilada, o quienes viven de changas y se las rebuscan como pueden, sienten en el bolsillo que nada de eso se corresponde con la realidad.

Lo primero y principal: el conjunto de los salarios (formales, tercerizados, públicos, privados e incluso los de la economía informal) ha quedado muy rezagado respecto de la astronómica suba de precios del año pasado. Quien menos perdió, resignó al menos un 15 % de sus ingresos; otros, mucho más, llegando a superar el 30%. En lo que va de 2025, la inflación siguió ganándole por goleada a los salarios y jubilaciones. La prueba más clara es que la Secretaría de Trabajo no está homologando acuerdos paritarios que superen el 1% mensual. Incluso en mayo y junio (los “mejores meses” en términos inflacionarios) los salarios volvieron a perder frente al índice de precios.

Sobran las encuestas y testimonios que confirman que la inmensa mayoría del pueblo trabajador no llega a fin de mes. Es impactante la cantidad de personas que usa tarjetas de crédito para comprar comida y termina endeudada. La morosidad ya alcanza el 5% en tarjetas bancarias y el 10% en medios de pago no bancarizados. Es decir, miles de familias no pueden pagar las cuotas y quedan atrapadas en financiaciones con tasas usurarias que superan el 100% anual.

¿Cuánto es, efectivamente, el costo de vida para el pueblo trabajador?

Son muchísimos los trabajadores y trabajadoras que sienten que su bolsillo perdió mucho más que el 1,6% que marcó el IPC de junio. Y efectivamente, una lectura fina de los propios datos oficiales permite entender por qué. En el Gran Buenos Aires, por ejemplo, la inflación fue más alta (2%), un valor similar al que registró la inflación en CABA (2,1%).

Pero hay otro factor, más técnico, que también ayuda al gobierno a enmascarar lo que realmente ocurre con los ingresos populares: el IPC se calcula en base a una canasta de consumos vieja, de 2004/2005. En ese entonces, las tarifas de servicios públicos y otras boletas tenían mucho menos peso en los gastos del hogar. Incluso había consumos que no existían, como Netflix o Spotify. El rubro que más impacto tenía era alimentos y bebidas.

Hoy, cualquier trabajador o trabajadora sabe que apenas empieza el mes, ya se le va una parte sustancial del sueldo en pagar la luz, el gas, el agua, el celular, internet, la SUBE y, si corresponde, prepagas o colegios privados. Si se le suma expensas y alquileres, prácticamente no queda nada. Y justamente, esos son los rubros que más aumentaron durante el gobierno de Milei. En el último año (junio 2024 a junio 2025), la inflación interanual fue del 39,4%, pero en servicios como luz, agua, transporte, prepagas y gastos financieros, la suba fue del 63,6%. ¿A alguien le habrán aumentado los ingresos un 60%? Ahí está el verdadero agujero en el bolsillo popular.

Incluso el supuesto “éxito” del gobierno en junio, con un 1,6%, oculta diferencias internas importantes: los bienes de consumo, como alimentos, subieron 0,8%, pero los servicios aumentaron 3,2%.

La Junta Interna de ATE Indec dio un dato lapidario para sintetizar lo que se está viviendo: en junio, una familia tipo necesitó 1.869.924 pesos para cubrir su canasta familiar. La inmensa mayoría de la clase trabajadora gana mucho menos. Ni hablar de las jubilaciones.

Por todo esto, necesitamos seguir luchando contra este plan de hambre: la motosierra de Milei, los gobernadores y el FMI. Es urgente exigir a la CGT y a las CTA que rompan el inmovilismo y convoquen a un nuevo paro general de 36 horas. Y, al mismo tiempo, oponer al programa de súper ajuste otro completamente distinto: un programa obrero y popular, que empiece por dejar de pagar la deuda externa, rompa con el FMI y ponga todos los recursos al servicio de resolver las urgencias del pueblo trabajador.

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