Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad
Terminó otra semana de terror para el gobierno. El dólar sigue para arriba, los bonos y acciones para abajo y el riesgo país por las nubes. La recesión ya es tan visible que hasta el propio Milei tuvo que reconocerlo. Desesperado, el equipo económico adelantó su viaje a Estados Unidos, para negociar el salvataje. Por si faltaba algo, tuvo que renunciar a su candidatura el narco-diputado “cárcel o bala” Espert.
El barco le hace agua al gobierno ultraderechista de Milei por todos los costados. ¿Por dónde empezar? Se le acabó la nafta de las expectativas que despertó la semana anterior el mensaje de X enmarcado que le regaló Trump. El secretario del Tesoro, Scott Bessent había prometido una super-ayuda de 20.000 millones de dólares. Con eso logró calmar las expectativas de los especuladores y parar la huida en estampida del capital financiero que venían siendo el soporte más firme de Milei.
Pero pasaron los días. Y nunca llegaron precisiones. Ni mucho menos dinero. La sospecha que todo era “para después de las elecciones” y “atado a cómo le vaya al gobierno” hizo que, rápidamente, vuelve el hambre por los dólares y, otra vez, los bonos de la deuda y las acciones retomaron su ritmo descendente, con un riesgo país que volvía a volar. El miércoles 1°, Scott Bessent hizo una primera declaración reafirmando el apoyo a la Argentina, pero minutos después, en una entrevista con la cadena yanqui CNBC, explicó que “en realidad, no saldría un dólar. Sólo será un swap (canje de monedas)”. Traducido: ni un dólar de plata fresca, por ahora. Sólo una garantía para los acreedores de que ellos, sí o sí, cobrarán los 4.600 millones de dólares que vencen el 9 de enero del año que viene.
Ante semejante mensaje, se aceleró la presión sobre el dólar. El gobierno lo sostuvo como pudo, vendiendo dólares del Tesoro (se calcula que más de 600 millones), comiéndose las divisas que habían liquidado los monopolios agroexportadores (recordemos que con la contrapartida de la superganancia por la exención de las retenciones). Y haciendo más ruido aún, demostrando que ya no tienen dólares, reimplantando restricciones para la compra de divisas (por ejemplo prohibiendo adquirirlos desde las billeteras virtuales).
Milei que había conseguido que finalmente Trump lo ponga en su agenda y fije una visita oficial para el 14 de octubre, tiene hoy esa fecha demasiado lejos. Por eso, este fin de semana viajaron de urgencia Luis “Toto” Caputo y todo el equipo económico para tratar de acelerar la ayuda yanqui y, de ser posible, que se transforme en algún monto de dinero en efectivo, para tratar de aguantar la cotización del dólar hasta las elecciones.
Mientras tanto, en la economía del pueblo trabajador…
Los buitres especuladores, los banqueros y el propio gobierno de Milei tienen los ojos puestos en la ayuda yanqui, la cotización del dólar y lo que le quedan de reservas. ¿Llega al 26 de octubre sin que antes tenga que devaluar?
Para las y los trabajadores las preocupaciones son otras. Ellas y ellos seguro que “no llegan al 26”. ¡Hace meses que no llegan”. Después del 15 los supermercados empiezan a vaciarse de consumidores. Y desde el 20 hay menos gente que en el desierto del Sahara. La economía, que se iba “para arriba como pedo de buzo”, según las ordinarias predicciones del presidente, se hunde. Lo dicen todos los indicadores, no hay cómo esconderlo. Hasta el propio Milei tuvo que reconocerlo. Cae todo, el poder adquisitivo del salario, las jubilaciones, el empleo, la facturación de productos de consumo masivo. Sólo suben la miseria y la marginación social, desmintiendo rotundamente la frase del gobierno de “millones que salieron de la pobreza”.
Del cripto-gate, pasando por el 3% de Karina y llegando al narco-diputado Espert
La bronca popular venía creciendo producto de la motosierra y el super-ajuste. “No hay plata” y “ajustar a la casta”, las consignas que llevaron a Milei al gobierno, se materializaron en “no hay plata para las y los jubilados, ni para el Garrahan, ni para la educación pública”. Por supuesto que, desde siempre, sí lo hubo para cumplir puntualmente con cada vencimiento de deuda externa, o para otorgar privilegios y superganancias a las grandes patronales.
Pero a eso se agregó, este año, que también hay plata para coimas, negociados y estafas. Arrancó en febrero con el “cripto-gate”, la megaestafa de $Libra promocionada por el propio presidente. Luego aparecieron las revelaciones del caso Andis, con los audios de Diego Spagnuolo y las coimas del 3% para la mismísima hermana de Milei.
Como si todo esto fuera poco, a esto tenemos que sumarle el escandaloso caso del narco-diputado y primer candidato de La Libertad Avanza, José Luis Espert.
Repasemos. A Espert le financió su campaña presidencial de 2019 el empresario narco Fred Machado, hoy preso en Río Negro y con extradición solicitada por la justicia de Texas, que ya condenó a su socia a catorce años de cárcel. Espert primero dijo no conocerlo. Recordemos que ya en esa época el Frente de Izquierda lo confrontó y denunció esa relación y financiamiento. Las denuncias a Espert, sus contactos con Machado, continuaron y fueron hechas hasta por políticos de su misma ideología, como López Murphy, e incluso allegados a Milei en 2021, como Lilia Lemoine ante Baby Etchecopar.
Este año, todo se aceleró. Espert, que nunca pudo justificar cómo aumentó astronómicamente su patrimonio en estos años, tuvo finalmente que reconocer, ante la aparición de un video, que “una vez” había utilizado una avioneta de Machado y agradecido públicamente por ello. Era mentira: se supo que los viajes no fueron uno, sino 36, y en 5 de ellos, Espert compartió el avión con el propio Machado. Luego se denunció que había un pago de 200.000 dólares de Machado a Espert. ¡Diez veces se lo preguntó un periodista al dipu-narco y diez veces se negó a aceptarlo! Al otro día apareció el documento que certifica ese pago, realizado vía el Bank of America. Espert volvió a mentir, diciendo que era por un “anticipo” de una consultoría con una minera guatemalteca. ¡Y al día siguiente aparece que esa minera era parte de los negocios narcos de Machado!
El escándalo supera todo lo imaginable. Pero faltaba más: que saliera a defenderlo el viernes 3 el mismísimo presidente Milei. “No me bajo” fue el mensaje cuasi mafioso de Espert el viernes a la noche.
Los medios de comunicación del fin de semana, incluso los más cercanos al gobierno, los economistas y políticos del establishment, todos hacían cola para pedirle la renuncia a Espert. Se olía que la indignación popular llegaba a niveles inimaginables y ya nadie sabía dónde terminaba esto. Finalmente, el domingo 5 por la noche, José Luis Espert renunció. La única duda que queda es si su destino debe ser una cárcel en la Argentina o el uniforme naranja de la prisión de Texas.
Otro golpe al gobierno. Como la caída de los vetos a las personas con discapacidad y a las universidades. Como la propia derrota del gobierno en las elecciones de la provincia de Buenos Aires el mes pasado.
¿Cuál es la salida?
Se “huele” en el ambiente otra derrota electoral del gobierno. La bronca es incluso mayor que la que existía antes de las elecciones de septiembre.
El peronismo se prepara para capitalizar este descalabro del gobierno. Comprendemos que muchas compañeras y compañeros tengan expectativa en la consigna de “hay que parar a Milei”. Pero el peronismo no es solución.
Milei gobierna porque fue votado por muchos que, equivocadamente, buscaban castigar lo que había sido un desastre para el pueblo trabajador: el ajuste llevado adelante por Alberto, Cristina y Massa siguiendo las órdenes del FMI. Pero además, durante estos dos años, el peronismo fue responsable de que pasaran la mayoría de las políticas de motosierra de Milei, con diputados y senadores que le garantizaban oportunamente los votos que le faltaban, o con una burocracia de la CGT que firmó un auténtico pacto, frenando y aislando las luchas.
Pero hay algo más importante. ¿Qué propone el peronismo? ¿Qué propone su candidato más “presidenciable”, Axel Kicillof? “Es infantil romper con el FMI”.
Esa frase sintetiza por qué la auténtica alternativa para el pueblo trabajador es el Frente de Izquierda Unidad. Lo “infantil” es repetir, otra vez, que es posible un acuerdo “amigable” con el Fondo. Cuando la única salida es justamente, romper con el FMI y dejar de pagar la deuda externa, para así, poner todo ese dinero que hoy se va a manos de los buitres al servicio de resolver las más urgentes necesidades populares. Por eso, al mismo tiempo que continuamos apoyando todas las luchas para derrotar el plan motosierra, damos la pelea para que haya más diputadas y diputados del FIT Unidad, hay que votarlo el 26 de octubre en todo el país.










