Guido Poletti
La reunión en el exclusivo Hotel Alvear del Council of the Americas reúne a lo más top del establishment que hace negocios con Estados Unidos. El jueves pasado estuvo el presidente Javier Milei, haciendo un discurso errático y locoide que dejó preocupados incluso a sus más fervientes seguidores. Eso ocupó todo el análisis de los medios.
Pero apenas se retiró el presidente, llegó la delegación de la provincia de Buenos Aires, encabezada por el propio gobernador Axel Kicillof y el ministro de Economía Pablo López. Tuvieron una reunión exclusiva con la titular del Council, Susan Segal. Todo esto sucede, recordémoslo, en el mismo momento en que el embajador Peter Lamelas se mueve como un virrey, incluso amenazando a aquellos empresarios que no privilegian los intereses yanquis. Pero ahí no terminó todo. Kicillof se reunió luego en una reunión reservada con 18 grandes ejecutivos tanto norteamericanos como argentinos. Alejandro Bercovich, presente en el evento, aportó parte de la lista: directivos de Pepsico, Uber, AES Energy, J.P. Morgan y, el dato destacado en medio del escándalo de los endeudados, Matías Fernández Díaz, jefe para el Cono Sur nada menos que de Mercado Libre, la empresa de Marcos Galperin (streaming “se viene”, 25 de agosto).
No es la primera vez que Kicillof hace estos gestos. Hace apenas un par de meses, también hubo una delegación de los más estrechos seguidores del gobernador que viajó a reunirse con directivos del FMI para “tranquilizarlos” ante el futuro y garantizar la continuidad del programa con el Fondo y el plan de pagos.
Kicillof, que se vende como alternativa a la motosierra de Milei, en realidad se desespera por recibir la bendición yanqui, garantizando todos sus negociados.
Javier Milei habló el jueves 20 en el Council of the Americas. Al día siguiente lo hizo en la Bolsa de Comercio de Rosario. Dos públicos que, en primera instancia, sonaban como los más favorables que pudiera tener, banqueros, especuladores financieros, representantes de transnacionales, empresarios del agronegocio y la megaminería. Sin embargo, tanto la imagen física como la incoherencia de los discursos dejaron más que preocupados a los asistentes. Los aplausos fueron tibios, de compromiso. Hubo más de un empresario que se fue en medio del discurso de Milei. Todos se preguntaron si, de esta manera, el presidente no echa nafta sobre la bronca popular. Sienten terror de que un eventual hundimiento de Milei les impida continuar sumando privilegios y prebendas como el RIGI, el super-RIGI y la reforma laboral.
En los dos días siguientes, Milei siguió desbocado, como se vio en su entrevista en Radio Mitre. Más allá de la catarata de insultos escatológicos, el presidente se mostró provocador contra los endeudados (“fue porque se compraron televisores”), negó la recesión (“no es cierto que los salarios están cayendo y que haya aumentado la desocupación”), se autoelogió (“somos el mejor gobierno de la historia”) y, lo peor, negó que esté pensando en alguna política de alivio para el pueblo trabajador. Incluso chocó con miembros de su propio gabinete, como Patricia Bullrich y el mismísimo ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, que, aunque sea demagógicamente y de palabra, aceptaban que “la reactivación todavía no llegó a todos”.
El gobierno ya venía golpeado desde un par de días antes. El intento de femicidio perpetrado por Fernando Cerimedo, (¿ex?) asesor de Milei y fundador de La Derecha Diario, contra Nadia Beller lo tocaba directamente, más allá de los intentos desesperados por despegarse.
Todo este tembladeral hizo que salieran a la luz otros temas que preocupan al establishment, como un Milei encerrado en Olivos, casi sin reunirse con sus ministros, mientras todo es manejado por una “mesa política” conducida por su hermana, Karina Milei.
¿Quién sostiene al gobierno? Donald Trump y el FMI, sin dudas. Pero, en este momento, los yanquis parecen haber pasado a “cobrar” el apoyo que le dieron a Milei en estos años. Lo hacen descaradamente a través de las presiones del embajador Peter Lamelas para que se priorice a las transnacionales yanquis en los negocios y se prohíba el ingreso de empresas chinas.
El PRO, los radicales “con peluca” y los gobernadores “amigables” con el gobierno huelen la crisis y ya no están dispuestos a ser tan incondicionales, aunque, por supuesto, siempre están abiertos al toma y daca a cambio de votar proyectos oficialistas en el Congreso.
La pregunta del millón, una vez más, es qué pasa con el peronismo. El principal partido patronal de oposición sigue siendo, como lo reconoce el propio gobierno, uno de los grandes puntos de fortaleza de Milei. Lo muestran todas las encuestas. Los dirigentes peronistas, enfrascados en su interna, no logran canalizar la bronca ni la caída de popularidad del gobierno. En una gran parte del pueblo trabajador sigue presente el desastre del ajuste del gobierno de Alberto Fernández, Cristina Fernández y Sergio Massa. Pero también, a lo largo de estos tres años, millones vieron cómo, a pesar de la retórica, importantes sectores del peronismo dejaron pasar el ajuste.
Un destaque en este sentido se lo lleva la CGT, sumida en un ya vergonzoso pacto con el gobierno, que volvió a verse la semana pasada con una marcha de compromiso, “para cumplir”, supuestamente en defensa de los endeudados. Tampoco escapa a esta realidad el propio ajuste que el peronismo lleva adelante en las provincias que gobierna, siempre con la excusa de que es “culpa de Milei”.
La consecuencia de todo esto es la simpatía creciente e incluso la intención de voto hacia Myriam Bregman y el Frente de Izquierda. Hay que defenderla y fortalecerla, tal como estamos haciendo con los distintos comités unitarios que impulsamos entre Izquierda Socialista y el Partido Obrero, y con acciones comunes como las que se realizaron la semana pasada en La Matanza contra Mercado Libre y Marcos Galperin, donde también participó el PTS.
Pero la gran apuesta es cómo canalizamos la bronca creciente. Cómo le damos continuidad a la gran movilización del pasado 6 de agosto, que logró tirar abajo la modificación de la Ley de Tierras. Cómo hacemos que, de verdad, el drama de los endeudados se transforme en un gran movimiento contra los bancos, Galperin y la usura. Cómo, en definitiva, le damos otro gran golpe a Milei y su motosierra, aliada del FMI.
Para esto está en plena organización la gran Marcha Nacional de la Bronca para el 19 de septiembre. Ya se han realizado dos reuniones y vamos a una tercera, en Parque Lezama, el próximo 5, además de encuentros en todas las provincias. Desde Izquierda Socialista llamamos a motorizarla y organizarla en cada provincia, a lo largo y ancho del país, junto al Plenario del Sindicalismo Combativo, al movimiento de mujeres y disidencias, a las y los luchadores ambientales de la coordinadora Basta de Falsas Soluciones, al movimiento estudiantil que sigue peleando por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y a todas y cada una de las luchas en curso.
Planteamos también que el Frente de Izquierda como tal debe ser uno de los convocantes. Esa es la gran tarea. ¡Manos a la obra!

José Castillo
El gobierno insiste en abandonar a los millones de endeudados. Oscila entre negar directamente su existencia y decir que se trata de un “problema entre privados”. Esconde así su complicidad para garantizar las superganancias de los bancos y las fintech.
El número es aterrador. Uno de cada seis adultos argentinos está endeudado, o sea 19,4 millones de personas, y de ellos 6 millones están en mora. El promedio de las deudas es de 4,7 millones de pesos. Se trata de números oficiales, elaborados a partir de los microdatos del Banco Central.
Si desagregamos los números, tenemos que el 59,8% de la población de los barrios populares está endeudada. De ese guarismo, el 42,3% lo hizo para comprar comida. De acuerdo con un informe de la consultora Quantum, la mora llega al 12,3% de los créditos a las familias, pero apenas al 3,5% en las empresas. Esto refleja que pega directamente sobre los préstamos tomados para sostener el consumo.
En la clase media, solo el 7% de las personas puede cubrir el monto total de la tarjeta de crédito, con lo que la realidad es que el drama del endeudamiento seguirá empeorando.
Analicemos lo que sucedió. Javier Milei asumió en diciembre de 2023. Inmediatamente, motosierra mediante, empezó a pulverizar aceleradamente los salarios y las jubilaciones. Decenas de miles de empleados públicos fueron despedidos. Después, la recesión empezó a pegar sobre el sector privado y más de 30 mil empresas terminaron cerrando. La desocupación empezó a subir. Quienes conseguían algún nuevo trabajo lo hacían en peores condiciones y por menores ingresos, como sucede con las aplicaciones. Por supuesto, con todo parado y sin un peso en la calle, también se cayeron las changas y la venta callejera.
Millones recurrieron a la tarjeta de crédito, que era usada en 2024 y 2025 para comprar comida. En muchísimos casos, cuando llegaba el vencimiento no se podía pagar el total, se abonaba el mínimo y se financiaba el resto. Con intereses abusivos, las empresas de tarjetas y los bancos se aprovecharon de la situación, multiplicando rápidamente por dos y hasta por tres la deuda de cada persona.
Cuando ya no se pudo pagar ni siquiera el mínimo, muchos recurrieron al propio banco, que les daba un préstamo personal para cancelar la deuda con la tarjeta, pero asumiendo una mayor con el banco. Por supuesto, al poco tiempo tampoco se podía pagar ese nuevo crédito.
Ahí entraron en acción las fintech, con Mercado Pago a la cabeza. Ofrecían créditos directos o pagos en cuotas por las compras, con intereses astronómicos. Se llegó a casos en que se reclamaron intereses de entre el 700% y el 1.200% anual.
La cosa no termina ahí. Ante la imposibilidad de pagar y los reclamos de estudios de abogados, que invadían la privacidad llamando a familiares, amigos y hasta patrones, entraron en acción los prestamistas ilegales ligados a redes del juego, del narco o de la trata. Prestaban a tasas todavía más altas y luego exigían el pago por métodos mafiosos. Hubo gente a la que llegaron a reclamarle la casa por el impago de una deuda con intereses acumulados.
Las insólitas e irrespetuosas afirmaciones de Milei
El gobierno, a través de afirmaciones del presidente Javier Milei, del ministro de Economía Luis “Toto” Caputo y del presidente del Banco Central Santiago Bausili, se desentendió del problema, incluso de su responsabilidad por haber dejado que bancos y fintech aplicaran tasas abusivas. “Es un problema entre privados”, sostenían cínicamente.
Pero ahora Milei dio un salto de calidad. Directamente niega el problema, faltándole el respeto al drama de millones. “Lo que enfrentamos no es distinto a lo que Estados Unidos, Brasil o Chile tiene de morosidad”, afirmó el presidente. Solo cabe decir que es una vulgar y miserable mentira. En comparación, mientras en nuestro país la mora bancaria es del 12,8%, en Estados Unidos es del 4,8%, en Brasil del 3,9%, en Chile del 2,3%, en Uruguay del 1,5% y en Paraguay del 2,4%.
Después avanzó con razonamientos ridículos. “El endeudamiento fue porque hubo gente que compró televisores para el Mundial y luego no pagó las cuotas”. Increíble. En este Mundial se vendieron apenas un millón de televisores, muchos menos que en 2022, año en que, a la vez, se habían vendido menos aún que en 2018. Suponiendo el hecho ridículo de que todos los compradores de televisores no los hayan pagado, ¿de dónde salieron los otros 5 millones de deudores morosos?
El motivo del endeudamiento y la mora
La capacidad de compra del salario ya perdió un 25% en los últimos diez años. No solo porque los aumentos vienen siendo sistemáticamente menores a la inflación oficial, medida por el IPC, sino también porque los servicios de luz, gas, agua, teléfono, internet y transporte han subido astronómicamente por encima de la media. Para ser claros, una familia tipo gasta un 25% de su ingreso en esos rubros. Si además alquila, lo que le queda disponible para las compras de consumo masivo muchas veces no alcanza al 30% de su ingreso. Ahí está la explicación de que millones se hayan endeudado pagando con tarjeta de crédito o en cuotas de Mercado Pago cosas tan básicas como comida.
¡Hay que resolver ya mismo este drama del pueblo trabajador! Tenemos que exigir la condonación total de todas las deudas de las familias trabajadoras, la prohibición de los embargos y planes de refinanciación con fuertes quitas de capital y tasas de interés cero. Al mismo tiempo, nada se solucionará si no se aumentan los salarios y las jubilaciones para que nadie gane menos que el valor de la canasta familiar. También tenemos que plantear una salida de fondo para cortar los abusos de los bancos y las fintech, que solo puede pasar por la nacionalización de la banca.

José Castillo
Mercado Libre, la empresa de Marcos Galperin, reportó una ganancia neta de 466 millones de dólares en su último balance trimestral de 2026.
Si vemos los resultados financieros, la empresa líder en usura y campeona mundial de tasas al alza para los endeudados tuvo ingresos netos por 10.169 millones de dólares a nivel global, un 50% más que el año anterior.
La empresa del amigo de Javier Milei se vio favorecida, además, por beneficios fiscales. En el primer semestre de 2026 se le eximieron impuestos por 42 millones de dólares bajo la excusa del “régimen de la economía del conocimiento”, que supuestamente se había creado para incentivar a las pymes tecnológicas.
Mercado Libre tiene ganancias récord mientras hostiga al pueblo trabajador que no puede pagar las deudas que contrajo para comer.

Mercedes de Mendieta, diputada nacional electa Izquierda Socialista/FIT Unidad
El caso Cerimedo provocó un nuevo golpe al gobierno de Javier Milei. Mientras intentan despegarse, su caso se suma a una larga lista de hechos de corrupción que incluye vínculos con servicios de inteligencia y expresa la descomposición de la ultraderecha nacional y latinoamericana, mientras crece la bronca contra la motosierra.
Fernando Cerimedo está preso en Bolivia por el intento de femicidio de su pareja, Nadia Beller. Era uno de los principales asesores del presidente ultraderechista boliviano Rodrigo Paz. Cerimedo pasó de manejar un taxi en Mar del Plata a codearse con la primera plana de la ultraderecha latinoamericana y convertirse en uno de sus principales asesores digitales. Junto a Santiago Caputo, fue uno de los organizadores de la campaña digital que llevó a Milei a la presidencia. Luego pasó a armar las estrategias digitales de Jair Bolsonaro y otros sectores de la ultraderecha en el continente.
El intento de femicidio de Beller volvió a poner sobre las cuerdas a Milei y su entorno. Luego de la crisis que provocó el escándalo de corrupción de Manuel Adorni y la derrota política por la caída de la ley de extranjerización de las tierras, el gobierno buscaba retomar la iniciativa. Pero las declaraciones de Nadia Beller volvieron a poner al descubierto a un gobierno que representa lo peor de la política patronal tradicional.
En una entrevista al diario La Nación del 19/08/2026, Beller declaró que Cerimedo le había admitido que el gobierno de Milei tenía “negocios espurios” y que “Fernando me dijo que los audios eran reales y que los habían filtrado para que el caso no quedara impune”. Afirmó la veracidad de los audios filtrados del extitular de la Agencia Nacional de Discapacidad, Diego Spagnuolo, y el involucramiento de Karina Milei en las redes de corrupción con el dinero de discapacidad. “Fernando me dijo que la hermana de Milei estaba involucrada con la corrupción”, afirmó.
Agregó la existencia de un circuito de corrupción transnacional y aseguró que Cerimedo cobraba grandes sumas de dinero “sucio” provenientes del gobierno de Rodrigo Paz para luego lavar esos fondos en Argentina mediante empresas fantasma dedicadas a la publicidad y la construcción. Según Beller, Cerimedo “recibía dinero de la corrupción del gobierno de Paz y lo lavaba en la Argentina”. “Él decía que facturaba 800 mil dólares mensuales” (La Nación, 19/08/2026).
También salieron a la luz sus vínculos con servicios de inteligencia y la SIDE a partir de la investigación de la periodista Natalia Volosin, donde el exasesor de Milei aparece en una red de sociedades vinculadas a pesos pesados de la SIDE, la seguridad privada, la energía, los medios y contratos con el Estado. La investigación muestra domicilios compartidos, empresas cruzadas y personas ligadas a Silvia Majdalani, Darío Richarte, Juan José Gallea, Sergio Szpolski, Antonio “Jaime” Stiuso y Enrique Nosiglia.
La punta del iceberg de un gobierno corrupto
Aunque quieran negarlo, Fernando Cerimedo construyó su poder político detrás de las pantallas ligado a la ultraderecha latinoamericana y, en particular, a Milei. Fue uno de los fundadores de La Derecha Diario, concebido como un medio de propaganda de la ultraderecha machista y misógina de la Argentina, y se convirtió en una figura de confianza del poder libertario y de la ultraderecha regional. Desde allí se construyeron las despreciables “fuerzas del cielo” y parte del aparato ideológico desde donde los libertarios impulsan su “batalla cultural”.
Al comienzo del gobierno de Milei, Cerimedo frecuentó la Casa Rosada, ubicó a su esposa, Natalia Basil, en un cargo gerencial en la Andis y, junto a Santiago Caputo, armó la “milicia digital”. Según Clarín, también tuvo un despacho propio e intentó montar una SIDE paralela (Clarín, 20/08/2026).
Su caso muestra que forma parte de una ultraderecha mundial misógina, corrupta y ajustadora, que impulsa discursos de odio y representa lo peor de la política patronal. El intento de femicidio en Santa Cruz de la Sierra refleja la descomposición del entorno de Milei y Rodrigo Paz.
El caso Cerimedo se suma así a una lista de hechos de corrupción. El escándalo de Manuel Adorni, el de la Agencia Nacional de Discapacidad y la causa $LIBRA son solo la punta del iceberg de lo que se esconde detrás de la ultraderecha libertaria.