El 6 de octubre se realizó una Audiencia Pública desde el Congreso convocada por el bloque de Izquierda Socialista/ FIT Unidad junto a organizaciones sindicales, sociales y de usuarios que pelean por el fin del vaciamiento de la Dirección de Vialidad Nacional y la desidia en las rutas argentinas. En la audiencia se presentó el proyecto de ley de la diputada Mónica Schlotthauer y Juan Carlos Giordano elaborado conjuntamente con los aportes de trabajadores del sector y que plantea el fin de la concesión privatista del gobierno peronista de Menem y la disolución de la empresa Corredores Viales S.A. impulsada por el macrismo. El fin del pago de los peajes y la recuperación estatal del control y gestión de Vialidad Nacional en las rutas argentinas gerenciado por sus trabajadores, profesionales y usuarios con la garantía de la continuidad laboral.
Estuvieron presentes aportando desde su trayectoria y lucha el Ingeniero José Rizzo (secretario adjunto de la Asociación Gremial de Profesionales y Personal Superior de Vialidad Nacional); Ricardo Lasca, Coordinador del Comité Nacional de Defensa del Usuario Vial (Conaduv); Marcial Rojo (secretario general ATE Vialidad); Heris Adrian Solis (secretario adjunto de la Asociación Personal de Vialidad de provincia de Buenos Aires); Edgardo Reynoso (comisión de reclamos del Ferrocarril Sarmiento); Rubén Sobrero (secretario general de la Unión Ferroviaria Oeste); Fabian Catanzaro (secretario gremial Fepevina); María Burgos (Escuelas Técnicas de Vialidad Nacional); Bárbara Solernou (agrupación Social XXI y del Consejo de Fábrica Astilleros Río Santiago). Acompañaron la audiencia la diputada (mc) Romina Del Pla (PO); el legislador Pablo Almeyda (Izquierda Socialista) y Laura Marrone, legisladora (mc) (Izquierda Socialista), entre otros.
A más de treinta años de privatizaciones queda en evidencia lo que significó el gerenciamiento privado (más del 60% de las rutas en mal estado) los trabajadores y usuarios denuncian que los presupuestos de Vialidad son una caja negra de negociados corruptos de funcionarios de todos los gobiernos y de los empresarios de la Cámara de la Construcción que multiplicaron sus ganancias.
Corresponsal

Escribe Liliana Olivero, candidata a diputada nacional por Izquierda Socialista / FIT Unidad
El proyecto de presupuesto 2022 enviado por el ministro Martín Guzmán al Congreso está hecho siguiendo las exigencias de ajuste del Fondo. Plantea reducir el gasto y un crecimiento de la economía menor aún al de este año. Es todo un programa de hambre y saqueo de nuestros recursos al servicio de seguir pagando la deuda externa.
En un acto en San Miguel de Tucumán, el presidente Alberto Fernández afirmó: “a la deuda le decimos que no, al desendeudamiento le decimos que sí, siempre y cuando no sea a costa del hambre y la miseria de nuestro pueblo. A los especuladores financieros les decimos que no y a los que quieren sembrar una patria con producción, desarrollo, a la pyme, al comerciante, al que necesita el apoyo del Estado, a ese le decimos que sí”.
Se trata del súmun del doble discurso. Habría que avisarle al presidente, si todavía no se enteró, que el proyecto de presupuesto nacional enviado al Congreso por el gobierno dice exactamente lo contrario. Ahí está planteado destinar cinco veces más para pagos de deuda que para construcción de viviendas. Se reducen las partidas que corresponden a las sentencias ganadas por los jubilados, además de que, obviamente, no se calcula recuperar en absoluto el haber jubilatorio. El gasto público seguirá reduciéndose, porque así lo exige el acuerdo a la firma con el FMI. Del mismo modo que se reducen los subsidios a las empresas de servicios públicos privatizados, no porque se proyecte que estas ganen menos, sino porque se compensará con nuevos tarifazos, que como mínimo serán del orden del 25 al 30%. El monto de obra pública, ya este año muy bajo, tendrá un “incremento” de centavos, por lo que el Frente de Todos no piensa recurrir a esta herramienta para resolver el drama de la desocupación. Y, por supuesto, se eliminan todas las partidas vinculadas a atender las consecuencias sanitarias o sociales del Covid-19.
El propio gobierno se da cuenta de las consecuencias de este ajuste. Por eso proyecta un crecimiento económico menor al de este año. En síntesis: el Frente de Todos sabe, y lo deja por escrito en su proyecto de presupuesto, que las consecuencias de aplicar el ajuste que exige el FMI serán que terminaremos el año que viene sin todavía haber recuperado el nivel económico que teníamos a fines de 2019, cuando subió este gobierno, y que ya llevábamos dos años de recesión.
En el mensaje que acompaña el proyecto se vuelve a hacer la misma maniobra de este año. Se sostiene que habrá una recuperación de los salarios reales porque se calcula que tendrán un incremento del 35%, contra una inflación del 33%. Cuando sabemos que la realidad será que la carestía del año próximo no será menor al 45%. Por lo que los ingresos de los trabajadores volverán a quedar pulverizados, como ya viene sucediendo sistemáticamente desde hace al menos cuatro años.
Todo es para ponerse a tono con el acuerdo con el FMI
El motivo de este presupuesto con ajuste mayor aún al del año en curso, es clarísimo. Se busca poner los números de la economía en línea con las exigencias del FMI. Esa es la prioridad del gobierno, como se manifiesta en que justamente esta semana, todo el gabinete económico, el del Banco Central y el mismísimo flamante jefe de gabinete Juan Manzur hayan viajado a Washington para avanzar en el acuerdo con el Fondo. Más allá de que se firme ahora o inmediatamente después de las elecciones, su objetivo será garantizar el repago de los casi 50.000 millones de dólares que se le adeudan al organismo. Y acá, como marca toda la experiencia histórica de programas similares, o más recientemente los acuerdos firmados con el Fondo por países como Ucrania, El Líbano o Ecuador, la realidad es una sola: ajustes, garantía para el saqueo, reformas laborales y jubilatorias. En suma: más hambre y miseria para el pueblo trabajador con el objeto de garantizar los dólares de la deuda externa.
¿Cómo va a terminar todo esto? Ya lo anticipamos: el Frente de Todos, Juntos por el Cambio y también Milei y Espert votando unidos a favor del plan de ajuste con el FMI.
Del otro lado, sólo nos opondremos los diputados del Frente de Izquierda Unidad. Por eso es fundamental que exista una bancada de izquierda en el Congreso. Ayudanos a lograrlo.

Escribe Graciela Calderón, candidata a diputada provincial de provincia de Buenos Aires por Izquierda Socialista /FIT Unidad
“Cada dólar al FMI se lo saca a los trabajadores”. La frase pertenece al diputado nacional y máximo dirigente de La Cámpora Máximo Kirchner. No podríamos estar más de acuerdo con la afirmación. Que está en línea con lo que varios dirigentes kirchneristas firmaron en la declaración del 25 de mayo pasado. O que también puede escucharse en el washapp de Fernanda Vallejos.
Nadie puede decir que el kirchnerismo “no sabe” de las consecuencias de los pagos de deuda o de adonde nos lleva un nuevo acuerdo con el Fondo.
Sin embargo, todo esto no son más que declaraciones para la tribuna. La propia vicepresidenta Cristina Fernández, madre de Máximo, fue la que afirmó que el dinero enviado por el FMI para atender la pandemia debía dedicarse a pagar los vencimientos con el propio Fondo. Cosa que efectivamente sucedió en la segunda quincena de agosto, cuando se abonaron en efectivo 1.900 millones de dólares. También Cristina avala la actual negociación con este organismo que lleva adelante el ministro Martín Guzmán, ahora “reforzado” por el nuevo jefe de gabinete Juan Manzur, que llegó a ese cargo a propuesta de la propia vicepresidenta.
La conclusión es clara: hay que terminar con el doble discurso. ¡Basta de decir una cosa y hacer lo contrario! Solo el Frente de Izquierda Unidad tiene un discurso transparente: afirmamos que no hay salida si seguimos pagando la deuda y firmamos el acuerdo con el Fondo. Por eso planteamos suspender inmediatamente los pagos y romper todos los lazos políticos y económicos con el FMI. Única forma de poner en marcha un programa alternativo, obrero y popular, al servicio del pueblo trabajador.
El “Gringo” atendió a la redacción de El Socialista en su oficina 927 del piso 9 Anexo del Congreso. “Las mansiones de los bloques tradicionales están del otro lado”, comenta. Ocupa con Mónica Schlotthauer las dos bancas en nombre de Izquierda Socialista que le quedan al Frente de Izquierda Unidad hasta fin de año. Le preguntamos sobre varios temas y entusiasmado afirmó: “estamos en condiciones de consagrar diputadas y diputados el 14 de noviembre”.
En el despacho hay varios carteles: “No al pago de la deuda. Abajo la megaminería. Defensa de los humedales. Apoyo al pueblo palestino. Las vacunas están en Garín”. Son las pancartas que el Gringo y Mónica ponen en sus bancas cuando hay sesiones. “Somos las únicas voces que hablamos de esto”, nos dice. Y marca una perspectiva: “si somos el tercer país en el podio mundial con más empresas offshore y se va a avalar un nuevo pacto con el Fondo Monetario Internacional (FMI )es evidente que este sistema capitalista se lleva toda la riqueza que genera nuestro pueblo trabajador mientras crece la indigencia. Esto pasa ahora con Alberto y antes pasó con Macri. Hay que darle una oportunidad a la izquierda, ¿no?”
ES-¿Qué pasó en la última sesión?
-Fracasó. El macrismo de Juntos no dio quórum. Y el peronismo tampoco lo logró por defección de sus propios diputados y bloques aliados. Quienes se venían movilizando por el etiquetado frontal y otras leyes quedaron frustrados ante este juego electoralista del oficialismo y de la oposición patronal. Nosotros desnudamos la maniobra. El macrismo pide votos para poner “freno” al autoritarismo y quedarse con la presidencia de la Cámara. ¡Mirá su preocupación! Mientras quiere sacar la indemnización por despido. Y el Frente de Todos pide el voto para que se le permita gobernar, dice, “contra la derecha”. El gobierno habla contra la derecha y pone a Manzur de Jefe de Gabinete. ¿Manzur es progre? Y reconoce la herencia macrista. ¿Pagar la deuda que dejó Macri es “antiderecha”? Un engaño total.

Giordano en la sesión en cámara de diputados
ES-¿Todos coinciden en reconocer la deuda con el FMI?
-Claro. Acá no hay grietas. “Todos”, “Juntos” y hasta Milei y Espert han dicho que sí. Solo el Frente de Izquierda se opone a este nuevo pacto de dependencia, ajuste y coloniaje. Reconocer como legítimos los 45.000 millones de dólares que le pidió Macri al FMI para la bicicleta financiera es increíble. Por eso es tan importante seguir teniendo diputadas y diputados de izquierda que denunciemos esto y sigamos peleando para que la plata vaya a salario, trabajo, salud, educación y a un plan de 500.000 viviendas populares para dar trabajo a dos millones de desocupados como lo hemos propuesto a través de nuestro proyecto de ley. “FMI o Frente de Izquierda”, esa es la disyuntiva.
ES-¿La deuda usurera se lleva todo?
-Todo. Ya en diciembre de 2019 con la ley de emergencia que votaron el peronismo y el macrismo se destinó 4.500 millones de dólares para ello. Este año ya se pagó más de deuda que lo que va a Salud o Educación. Hace dos semanas le pagaron 1.900 millones al FMI. El presupuesto 2022 destinará cinco veces más para deuda que para vivienda. También se les reducen partidas a las sentencias ganadas por los jubilados. Se viene un tarifazo del 35 al 40% por la quita de subsidios. Y se miente con una inflación del 33% cuando será del 45%, eso sí, mientras el gobierno habla de “reconstrucción”.
ES-¿Cristina critica esto?
-Ojo. Cristina critica para desmarcarse de la debacle electoral pero La Cámpora votó la movilidad jubilatoria que ajustó terriblemente a los jubilados. No hay que dejarse engañar cuando algunos dicen “hace falta más kirchnerismo”. Les decimos que el kirchnerismo es gobierno y comparte los trazos gruesos de este modelo económico para ajustar, pagar deuda y salvar al FMI.
ES-¿El gobierno “oyó el mensaje de las urnas”?
-Eso dice. ¿Te parece? Mandó proyectos de ley para sacarle impuestos a las petroleras y gasíferas de Vaca Muerta y el Agronegocio; anunció 35 proyectos mega mineros y le sacó todas las retenciones a la industria automotriz mientras flexibilizó el convenio en Toyota con la complicidad de la burocracia sindical del Smata.
Los spots oficiales dicen “Sí” se puede”. Diría yo, ¡se puede seguir gobernando para los de arriba mientras entregan bicicletas, heladeras o migajas sociales que en días se devora la inflación! Hablan de combatir un capitalismo “neoliberal” por otro capitalismo productivo. ¿Qué tiene de productivo beneficiar a multinacionales, aplicar un ajuste, pagarle al FMI y dar paliativos sociales? Eso ya fue repudiado por cinco millones de sus propios votantes, parte de los cuales votaron al Frente de Izquierda. Si a eso le sumamos el gabinete de terror con Aníbal Fernández y Manzur, te diré que el malhumor social crece.
Juan Carlos Giordano (Izquierda Socialista), Nicolás Del Caño (PTS), Romina del Plá (PO) y Alejandro Bodart (MST), candidata y candidatos en Provincia de Buenos Aires
ES-¿La izquierda tiene una gran oportunidad para noviembre?
-Con el más de millón de votos que logramos en las PASO siendo tercera fuerza nacional por encima de la derecha, podemos lograr varias bancas lleguen al Congreso en noviembre. A fin de año ponemos en juego las dos que logramos en 2017. En esta elección se eligen diputadas y diputados y para un luchador, mujer o joven no es lo mismo que la izquierda siga o no en el Congreso.
Nuestras bancas además de ganar como un trabajador y ser rotativas están puestas al servicio de los reclamos obreros y populares, ambientales y juveniles. El sindicalismo combativo va en nuestras listas. Solo el Frente de Izquierda Unidad (FIT Unidad) se opone a la megaminería y se moviliza por la ley de humedales. Por eso es tan importante consagrar nuevas bancas en el Congreso, las legislaturas e incluso lograr concejales si crecemos en la votación.
Siempre en las elecciones generales crecemos. La bronca contra el gobierno sigue. Peronistas y kirchneristas decepcionados nos dicen “esta vez los voy a votar a ustedes”. Somos muy optimistas. Y también se trata de fortalecer con el voto a una alternativa política de los trabajadores y de la unidad de la izquierda que nunca gobernó y enfrentó a todos los gobiernos del ajuste.
Celeste Fierro (MST), Gabriel Solano (PO) Myriam Bregamn (PTS) y Mercedes Trimarchi (Izquierda Socialista) candidatas y candidato en CABA

Escribe Rubén “Pollo” Sobrero, secretario general de la Unión Ferroviaria Oeste y candidato a senador provincial por Izquierda Socialista/FIT Unidad
Los candidatos del macrismo de Juntos, los libertarios de Milei y Espert, repiten lo mismo desde hace décadas: “hay que liquidar los derechos laborales, porque impiden las inversiones patronales”. Larreta ya hace campaña por la eliminación de las indemnizaciones.
Los del Frente de Todos lo hacen con más diplomacia e hipocresía. Critican al macrismo, pero hace décadas (recordemos el gobierno de Menem, en los ’90) los gobiernos peronistas vienen avanzando en eliminar conquistas laborales, muchas logradas en el primer gobierno de Perón. Tanto el gobierno nacional como los gobernadores siguen atacando los derechos laborales, generan trabajos flexibilizados con las apps, en educación y salud, contratos temporales, etcétera.
El ejemplo más brutal ocurrió la semana pasada en Toyota. La multinacional bate récords de producción de la Hilux y “necesita” producirla de lunes a sábado sin parar. Los sábados se pagan extras y los obreros no van masivamente, porque todo lo que cobran se lo sacan por el “impuesto a las ganancias” (¡impuesto al salario!), que el gobierno nunca anuló. Entonces la burocracia del Smata acordó cambiar el convenio laboral, por un “paquete semanal” de horas de trabajo, distribuidas de lunes a sábados, con francos rotativos en la semana y los sábados son obligatorios y se dejan de pagar “extras”. A cambio de un “bono” de 8 mil pesos, la mitad de lo que cobraban por los sábados y que igual se lo descuentan por “ganancias”. ¡Se pierden francos, extras, dificultan los horarios semanales, rebajan el salario y las patronales logran más producción y ganancias! Ese es el Frente de Todos de Fernández, Kicillof y la burocracia traidora de la CGT.
Que una “asamblea obrera” lo aprobó, es otra mentira. Himno nacional, un solo orador (Sergio Pignanelli hijo, sucesor en Smata Zárate, aunque nunca trabajó), ninguna explicación, ninguna intervención explicando el voto negativo, votación por sí o por no a mano alzada, menos de la mitad votando a favor, sin ningún conteo y con todo el aparato burocrático observando amenazantes qué votaba cada trabajador... Eso es “la democracia” para estos burócratas.
Hay que luchar y enfrentar estas y todas las medidas de flexibilización laboral del Frente de Todos, que también aplica Juntos de Macri y apoyan los “libertarios” de Milei y Espert. Y para fortalecer al nuevo sindicalismo democrático y combativo, hay que votar al Frente de Izquierda Unidad.