Sep 16, 2026 Last Updated 9:18 PM, Sep 15, 2026

Izquierda Socialista

Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI

La semana pasada, miles de personas salieron a las calles en todas las ciudades de Guatemala exigiendo la renuncia del presidente, Alejandro Giammattei, y de la fiscal general del Ministerio Público, Consuelo Porras. Estas grandes movilizaciones encabezadas por organizaciones indígenas, estudiantiles, de personal de salud y feministas tienen una relación directa con las protestas del año pasado, que llegaron a incendiar el Parlamento.  

La indignación popular estalló esta vez por la corrupción, pero expresó también los reclamos de los trabajadores y las trabajadoras de la salud, de los indígenas, de las mujeres ante la violencia impune, de los estudiantes y de la población pobre en general por la desatención del Estado ante el desastre de la pandemia del Covid-19.

Hubo una convocatoria para realizar un paro nacional el jueves 29 de julio que partió de diferentes organizaciones indígenas: los cuarenta y ocho cantones de Totonicapán, la Alcaldía de Sololá, el Parlamento Xinca y los pueblos kaqchikel o chortí. Un representante del Parlamento Xinca remarcó que “como pueblo de Guatemala estamos indignados por la situación que estamos viviendo y ya no queremos seguir viviendo en un Estado opresor”.

Las movilizaciones tienen un antecedente reciente. En noviembre del año pasado, otra manifestación de masas prendió fuego el Parlamento después de que se aprobara el presupuesto nacional que congeló las partidas de salud (¡en plena pandemia!) y de educación. Se suprimió la ayuda social por la pandemia, pero se aumentaron las partidas para infraestructura en concesiones, a favor de grandes empresarios, en obras que además son hechas habitualmente con sobreprecios y donde circulan coimas para los funcionarios del gobierno.

El movimiento popular en Guatemala es parte de un proceso de rebeliones en Latinoamérica desde 2019, que tuvo su expresión más importante hace unas semanas en Colombia con la lucha del pueblo contra el gobierno de Duque. En los países latinoamericanos las mayorías populares son ajustadas por gobiernos patronales, cada vez más corruptos al servicio del imperialismo, que descargan la crisis sobre el pueblo trabajador.

A la protesta masiva en Guatemala se unieron miles de mujeres que vienen denunciando los feminicidios impunes y la violencia contra la mujer; trabajadores y trabajadoras de la salud que están en la primera línea de lucha contra la pandemia atropellados en sus derechos, sin medicamentos ni vacunas; estudiantes, y otros sectores populares.

El detonante de estas masivas protestas fue la destitución y huida del país, porque temía por su vida, del fiscal Juan Francisco Sandoval, que investigaba la corrupción en el Estado. Este fiscal tenía apoyo y financiamiento de los Estados Unidos, lo que muestra divisiones entre los capitalistas por el control del Estado y las obras públicas. Pero otras fueron las motivaciones populares.

El 14 de julio el gobierno decretó el “estado de prevención”, prohibió manifestaciones callejeras y huelgas y ordenó militarizar servicios públicos y universidades, con el pretexto del Covid-19, para impedir las movilizaciones en su contra. Pero no le dio resultado.

En un país de 16 millones de habitantes, donde unos 10 millones son pobres, diez familias controlan las grandes empresas mineras, agroindustriales, comerciales y de construcción y el presidente tiene un salario de 18.000 dólares (además de lo que recibe de coimas).

Para continuar la lucha contra el gobierno corrupto antipopular de Giammattei es fundamental la unidad de las organizaciones indígenas, campesinas, obreras, estudiantiles y feministas, en forma independiente de los distintos sectores empresariales y de derecha, para levantar un programa común para que la crisis la paguen los capitalistas y no el pueblo trabajador.

Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI

Hace una semana, el presidente de México, Andrés López Obrador, propuso que se reemplace a la Organización de Estados Americanos (OEA) por un nuevo organismo de todos los Estados de América latina y el Caribe que no sea más “lacayo” de los Estados Unidos.
Esto lo manifestó en el marco de un encuentro de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), creada en 2010 e impulsada por el venezolano Hugo Chávez con el mismo supuesto propósito que ahora sostiene López Obrador.

El presidente Alberto Fernández, así como el venezolano Nicolás Maduro, aplaudieron a López Obrador.
Sin embargo, la Celac existe hace doce años solo como un decorado que se reúne cada dos años para hacer algunos discursos. Ninguno de sus países miembros rompió con la OEA, ni siquiera los gobiernos de supuesta “izquierda”, como los de Venezuela, Bolivia, el Ecuador de Correa, o la Argentina de los Kirchner.

Recordemos la definición del Che, alguien que luchó y murió peleando contra el imperialismo y por el socialismo en 1967: “La OEA es el ministerio de colonias de Estados Unidos”.
Si hubiesen roto con la OEA, expropiado a las multinacionales yanquis que se llevan las riquezas latinoamericanas y armado un frente de países deudores para no pagar la deuda fraudulenta, les creeríamos que son antiimperialistas.
Pero López Obrador se desdijo inmediatamente. Después de hablar de “independencia”, reclamó una relación “más estrecha” con los Estados Unidos. El doble discurso de López Obrador se parece al del ya fallecido gran cómico mexicano Cantinflas: “Nosotros preferimos una integración económica con dimensión soberana con Estados Unidos y Canadá a fin de recuperar lo perdido con respecto a la producción y al comercio con China. América latina debe crear una unión política comercial y procurar una relación más estrecha con Estados Unidos para fortalecer al continente”. Es decir, otra vez el repudiado y fallido ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) de Bush. Ahora propuesto por el “antiimperialista” López Obrador ¡Sin dudas superó a Cantinflas! ¿Qué será lo que aplaude Alberto Fernández?
                     

Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI

El 99,5% de los 2.175 trabajadores miembros del Sindicato Nº 1 de la Minera Escondida resolvieron ir a huelga legal.
La Minera Escondida es la mina privada más importante de Chile y una de las más grande del mundo. Se calculan ingresos por 10.000 millones de dólares para este año.
Una de las peticiones del sindicato es que “se reparta en partes iguales, entre todos los trabajadores, el 1% de los dividendos entregados a los inversionistas extranjeros”.

La organización gremial explicó que la petición es “justa ante el compromiso mostrado por los trabajadores para que Minera Escondida haya seguido funcionando a plena capacidad durante la pandemia”.
En 2017, los trabajadores de Escondida realizaron una huelga de cuarenta y cuatro días, la más prolongada de la historia de la minería chilena. El paro hizo que la compañía dejara de ganar 740 millones de dólares.
Según la restrictiva legislación chilena contra las huelgas, aún habrá de cinco a diez días de negociación obligatoria entre las partes para que la huelga sea legal. El sindicato ya adelantó que si la empresa no cede a las demandas iniciarán la huelga cumplidos los plazos legales.

Entre los días 2 y 6 de agosto, se realizará en Brasil una actividad vinculada al II Encuentro Internacional León Trotsky 2020, suspendido por la pandemia.

Mercedes Petit, dirigenta de Izquierda Socialista y de la UIT-CI, participará en la mesa redonda “La historia del trotskismo” el jueves 5 de agosto, de 19 a 21.30, junto con otros participantes.

¡Están todos invitados!

Web: https://encuentrotrotsky.org
Facebook: https://www.facebook.com/ EncuentroTrotsky
Youtube: https://www.youtube.com/channel/UC3apvkGoWvdFA8EQtd0Eayw

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Cerraron las listas para las PASO del 12 de septiembre. En el Frente de Todos se dio una particularidad,  tanto en Provincia de Buenos Aires como en CABA encabezan figuras poco conocidas, lo que dio pie a que algunos periodistas hablen de “candidaturas sin liderazgos”. Pero la realidad es que, más allá de las tácticas electorales y de los repartos de cuota de poder entre los integrantes del Frente de Todos (“albertistas”, kirchneristas y massistas), la campaña sí tendrá un liderazgo claro: la vicepresidenta Cristina Fernández. O sea: el gobierno peronista sabe que se juega un plebiscito sobre su gestión en estos dos años. En el resto del país, donde el Frente de Todos es un acuerdo entre los gobernadores y el peronismo local, no ha primado mayormente la unidad en el oficialismo, el peronismo gobernante va dividido en Santa Fe, Córdoba y otras provincias.

¿Qué refleja todo esto? La crisis de un gobierno que teme verse castigado en las urnas por no haber podido resolver los problemas más acuciantes del pueblo trabajador, después de haber asumido con la expectativa de millones de que su situación iba a mejorar tras los años del ajuste de Macri. Era la ilusión de “la heladera llena”. Sin embargo, nada se soluciona.  Salarios y jubilaciones siguieron perdiendo frente a la inflación, continuó aumentando la desocupación y la pobreza alcanzó niveles históricos. Todo consecuencia de un gobierno que comenzó ajustando antes de que empezara la pandemia (recordemos la eliminación de la movilidad jubilatoria), lo siguió haciendo en el primer año del Covid-19 y lo profundizó en 2021, con un recorte del gasto que se reconoce como el mayor de los últimos siete años. Todo al servicio de garantizar los pagos de deuda y las negociaciones con el FMI.

Mientras esto sucede, en el otro gran tema que preocupa al pueblo trabajador -la pandemia- tampoco aparecen soluciones. Suman más de 100.000 los muertos, y se seguirán acumulando, mientras la segunda dosis de la vacunación, avanza con una lentitud exasperante y crece el riesgo de la tercera ola. Ahora la ministra Carla Vizzotti anuncia que todo se solucionará con la llegada de 20 millones de Pfizer, en un nuevo ida y vuelta de esta crisis. Todo porque no se quiere recurrir a la solución más sencilla: incautar las 100 millones de dosis que se produjeron en el laboratorio de Hugo Sigman en Garín. ¡Eso sí que hubiese evitado muertes y la continuidad de los contagios!

Del otro lado del ring electoral está la oposición patronal de Juntos por el Cambio. El pueblo trabajador ya los conoce: son los que nos hambrearon durante cuatro años, mientras endeudaron al país con el FMI para garantizar el negocio a sus empresarios amigos. También son los que hoy gobiernan varios distritos (como Larreta en CABA, o los gobernadores de Mendoza o Jujuy), sosteniendo sus respectivos ajustes y enviando a los docentes a contagiarse sin el más mínimo respeto por el riesgo sanitario. Son los de siempre, aunque busquen renovarse con alguna cara nueva ocultando a Macri y peleándose entre ellos por el nuevo liderazgo de la oposición patronal.

Dadas estas dos opciones electorales, que buscan polarizar y, ayudadas por los medios hegemónicos de comunicación quieren aparecer como las únicas y excluyentes, es lógico que prime en el pueblo trabajador la desilusión. De los que, confiando inicialmente en el gobierno de Fernández, vieron como este los defrauda. Y que, al mismo tiempo, ya saben que nada bueno para el pueblo trabajador puede esperarse de Juntos por el Cambio.
 
Esa desilusión, unida en muchos casos a la bronca, muestra que queda entonces un espacio vacante. Es el que nos postulamos a llenar desde el Frente de Izquierda Unidad. El de los que estuvimos, estamos y estaremos apoyando todas las luchas. El de los que denunciamos todos los días la entrega al FMI, a las megamineras, a las multinacionales y a los bancos. El de los que planteamos un auténtico programa alternativo, de emergencia, obrero y popular. Que comience por dejar de pagar la deuda, romper con el FMI y poner un verdadero impuesto a las grandes riquezas. Para, con todo ese dinero, garantizar un aumento salarial y jubilatorio de emergencia y un IFE de 40.000 para quien lo necesite. Que prohíba las suspensiones y los despidos. Que ponga todo el dinero que haga falta para dar trabajo genuino con un plan de obras públicas y para atender todas las demandas de las dos pandemias, la sanitaria y la social.

El FIT Unidad se postula como esa alternativa. El 12 de septiembre, sin embargo, tendremos además una tarea adicional. Porque lamentablemente el MST de Celeste Fierro y Alejandro Bodart dividieron presentando una lista contra los tres partidos fundadores del FIT (PO, PTS e Izquierda Socialista). Por eso tendremos que dar cuenta de una doble tarea, enfrentar a los candidatos patronales y sus falsas promesas y al mismo tiempo, defender esta herramienta que tanto nos costó construir, para esa tarea expresada en el propio nombre de nuestra lista 1A: Unidad de la Izquierda. Junto con Nicolás del Caño, Myriam Bregman, Romina del Plá y Gabriel Solano, y con nuestros candidatos de Izquierda Socialista, como Juan Carlos Giordano, Mónica Schlottahuer, Mercedes Trimarchi y Liliana Olivero,entre otros, te invitamos a sumarte a esta campaña, difundiendo nuestras propuestas y llamando a votar al Frente de Izquierda Unidad Lista 1A entre tus compañeras y compañeros de trabajo, estudio, vecinos y familiares.

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