La declaración impulsada por la Asamblea de Intelectuales Socialistas frente a las próximas elecciones en CABA, bajo el título: “Contra la derecha y el saqueo del FMI apoyamos al Frente de Izquierda”, ya cuenta con la firma de más de 100 intelectuales y referentes de la cultura entre ellos el sociólogo y ensayista Eduardo Grüner; el jurista Roberto Gargarella; la cantante Julieta Laso; el escritor y docente Daniel Link; historiadores como Omar Acha, Hernán Camarero, Alejandro Schneider; la investigadora y activista Mabel Bellucci; el sociólogo y ex director de la carrera de sociología de la UBA Lucas Rubinich; la comunicadora feminista Claudia Korol; la diputada (MC) Patricia Walsh; economistas como Martín Schoor y Eduardo Lucita, psicoanalistas como Enrique Carpintero y Alejandro Vainer, de la revista Topia, entre otros muchos docentes, investigadores y artistas. A continuación reproducimos la declaración completa, junto con el listado de sus primeras firmas y el formulario para adherir.
Contra la derecha y el saqueo del FMI apoyamos al Frente de Izquierda
Declaración de intelectuales, docentes, artistas y trabajadorxs de la cultura frente a las elecciones legislativas de CABA:
El próximo 18 de mayo tendrán lugar las elecciones legislativas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En la Legislatura, todos los bloques, a excepción del Frente de Izquierda, votaron una elección a medida, desdoblada de la elección nacional. Pero estamos en un momento bisagra de la historia argentina: el intento del gobierno de Milei, de la mano de Trump y el FMI, de remodelar el país a la medida de los intereses de los grandes grupos empresarios y el capital financiero internacional.
En lo que va del gobierno de Milei, la Ciudad de Buenos Aires fue epicentro de muchas luchas. La pelea contra la Ley Bases, que tuvo a las Asamblea Barriales y a Unidos por la Cultura entre sus protagonistas. Lxs trabajadorxs estatales que enfrentaron los despidos, así como el ataque a los Sitios de la Memoria. La lucha en defensa de la salud pública con el personal del Hospital Bonaparte y el Garrahan a la cabeza. Las históricas movilizaciones en defensa de la universidad pública y los salarios docentes que inundaron las calles del centro porteño, seguidas por las tomas de facultades en la UBA como parte de un movimiento que atravesó el país. El movimiento de mujeres y el activismo LGTBQ+ que se organizó en Parque Lezama para salir al cruce contra los ataques de Milei y luego con un masivo 8 de marzo. Lxs jubiladxs de los miércoles fueron y son un ejemplo de dignidad y lucha contra política criminal del gobierno hacia los adultos mayores que motivó una amplísima solidaridad.
No hubo diferencias sustanciales a la hora de enfrentar y reprimir estos movimientos entre el gobierno de la Ciudad de Jorge Macri y el gobierno nacional de Milei. Los diferentes fragmentos en los que se dividen el PRO y La Libertad Avanza de cara a estas elecciones legislativas comparten el mismo proyecto de enterrar derechos y atacar a las mayorías para fomentar las ganancias de los mismos de siempre. Este 18 de mayo buscarán obtener más legisladores para fortalecerlo en CABA y nacionalmente. Del radicalismo local, partícipe de la coalición que encumbró al actual Jefe de Gobierno, podría decirse algo similar.
También es cierto que, mientras se sucedían todos estos ataques y los enfrentábamos en las calles de la ciudad, muchos prefirieron mirar para otro lado. El cántico “A dónde está, que no se ve, esa famosa CGT” se transformó en uno de los más coreados en las movilizaciones. Tampoco faltaron legisladores que, elegidos por las listas de Sergio Massa bajo la consigna de “enfrentar a la derecha”, terminaron siendo piezas clave para la aprobación legislativa de los ataques de Milei. Ahora, la lista de legisladores porteños del peronismo es liderada por Leandro Santoro, estrecho colaborador de Alberto Fernández, cuyo gobierno legitimó la estafa del FMI que hoy se cierne sobre nuestras cabezas con fuerza redoblada.
Frente a este cuadro, lxs docentes, investigadorxs, artistas, trabajadorxs de la cultura firmantes de la presente declaración expresamos nuestro apoyo a la lista del Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad (FITU) porque es la única fuerza que ha utilizado consecuentemente sus bancas, tanto en de la Legislatura como del Congreso, como punto de apoyo para cada una de las luchas, codo a codo con lxs trabajadorxs, lxs jubiladxs, las mujeres, las diversidades, lxs estudiantes, las Asambleas Barriales, en defensa de la educación, de la salud, de la cultura, de los derechos democráticos y de nuestros bienes comunes contra el extractivismo; como puede verse en sus intervenciones parlamentarias y en las calles. Lo hacemos porque apostamos a la movilización, a la lucha y a la organización para derrotar todo el plan de los Milei, los Macri, las patronales y el FMI. Porque para esto necesitamos una salida independiente del pueblo trabajador que cambie el rumbo del país, empezando por la ruptura con el FMI y el desconocimiento soberano de la fraudulenta deuda externa. No nos resignamos. Por eso en las próximas elecciones legislativas de CABA llamamos a votar por el Frente de Izquierda, que contará con las candidaturas de Vanina Biasi (PO), Luca Bonfante (PTS), Celeste Fierro (MST), Mercedes Trimarchi (IS), junto a otrxs compañeros y compañeras, para fortalecer esta perspectiva y la preparación para las peleas que vienen.
Para adherir a la declaración firmá en el formulario al final
Primeras firmas:
Eduardo Grüner (Profesor consulto UBA)
Omar Acha (Docente e investigador)
Mabel Bellucci (Investigadora / activista)
Roberto Gargarella (UTDT)
Daniel Link (Investigador, docente UNTREF)
Claudia Korol (Comunicadora feminista)
Patricia Walsh (Diputada MC)
Hernán Camarero (Historiador, UBA-CONICET)
Alejandro Schneider (Historiador UBA-UNLP)
Julieta Laso (Cantante)
Lucas Rubinich (Sociólogo, ex director de la carrera de sociología UBA)
Susana Neuhaus (Profesora titular de la UBA)
Eduardo Lucita (Economistas de Izquierda)
Carlos Lordkipanidse (Sobreviviente de la ESMA)
Ana Lucía Maldonado (Artista visual)
Gustavo Pecoraro (escritor, activista LGTBIQ+ y del VIH)
Martín Schorr (Docente universitario)
Enrique Carpintero (Psicoanalista, Director Revista Topía)
Alejandro Vainer (Psicoanalista, Coordinador General Revista Topía)
Alberto Bonnet (Docente, UBA y UNQ)
Celina Rodríguez Molina (Activista ddhh/feminista)
Corina Luchía (Docente-investigadora UBA)
Mercedes López Cantera (Docente e investigadora UBA)
Emiliano Penelas (Cineasta)
Kike Ferrari (Escritor)
Santiago Roggerone (Docente UBA)
Facundo Nahuel Martín (Docente e investigador)
Liliana Noemi Mazea (Abogada defensora de los Derechos Humanos)
Alejandrina Barry (Referente de DDHH / legisladora MC)
Martin Mangiantini (Docente / investigador CONICET-UBA)
Andrea Barriga (Docente universitaria)
Carlos Antonio Mangone (Docente UBA)
Mario Hernandez (Periodista y escritor. Radio del Pueblo AM 830. Editorial Metrópolis)
Guillermo Gigliani (Economista UBA)
Alberto Wiñazky (Economista)
Marta Ungaro (Referente de DDHH, hermana de Horacio Ungaro)
Mauricio Torme (Docente UBA)
Blas Radi (Profesor universitario)
Danila Suarez Tome (Docente e investigadora)
Juan Dukuen (Investigador CONICET)
José Henrique (Escritor)
Julio Bulacio (Docente Filosofia y Letras UBA)
Federico Martín Miliddi (Docente / investigador CONICET-UBA)
Mario Martín Gomez (Docente e investigador UBA)
Gabriela Paula Porta (docente e investigadora UBA)
Mariano Millán (docente e investigador CONICET)
Irene Rodriguez (Docente universitaria)
Diego Ceruso (CONICET)
Matias Eskenazi (Docente UNQ - UADER)
Santiago Benitez-Vieyra (Investigador de CONICET)
Carlos David Garberi (Docente UBA)
Andrea D’Atri (Legisladora / Pan y Rosas)
Santiago Gándara (Docente UBA y UNLPam)
Mariela Cambiasso (Docente e investigadora)
Santiago Díaz (Docente Universitario UNCo)
María Marta Branda (Investigadora/CONICET)
Martin Martinelli (Investigador)
Gastón Gutiérrez Rossi (Docente, Sociología UBA)
Luciano Agustín Crovella (Abogado)
Melina Perri (Socióloga)
Ariane Díaz (Ideas de Izquierda)
Daniel Schuger (Psicólogo, Musicoterapeuta, contador)
Rodrigo Montani (Docente, investigador CONICET)
Omar Gejo (Docente / UNLu)
Leandro Molinaro (Docente UBA)
Diego Guérin (Jubilado CONICET)
Mariano González Vilas (UBA)
Esteban Mercatante (Economista)
Blanca Rizzo (Jubilada de UNA y EMAD)
Macarena Schvintt (Sociologa UNSAM)
Mauricio Suraci (UNCo)
Matías Maiello (Sociólogo, docente UBA)
Flavio Harriague (Docente / Director de Teatro)
Darío Balvidares (Investigador en política educativa)
Alejandro Javier Robledo (Abogado)
Ivan Blacutt (Docente Unju)
Pablo Alejandro Gamba (Crítico de cine en "Los Experimentos")Y siguen las firmas…
El domingo 11 de mayo se realizaron las elecciones provinciales en Jujuy. Ganó el Frente Jujuy Crece con el 38% de los votos, seguido de La Libertad Avanza con el 21%. Tercero quedó el Frente Justicialista con un 10%. El Frente de Izquierda obtuvo un gran resultado, alcanzando el 8,5 por ciento de los votos a nivel provincial, mientras que en la capital, San Salvador quedó en tercer lugar con el 12%, y arriba del peronismo.
El oficialismo, la UCR unida con el PRO (con el Partido Socialista con el Gen y con otras listas minoritarias), realizaron una campaña millonaria. Borraron el nombre del partido Unión Cívica Radical, y se cambiaron a Jujuy Crece. El partido libertario fue dividido en tres listas, y con escándalos de renuncias a última hora, antes del comicio. El PJ también fue dividido en varias listas; todos datos que se suman, como muestra de un panorama general del malestar y de la baja credibilidad que gozan los partidos patronales, en una jornada que mostró una baja concurrencia a las urnas, con solo el 65% del padrón electoral.
Con una campaña hecha a pulmón, y a pesar de las múltiples irregularidades de la jornada electoral, los intentos por que no pudiéramos siquiera fiscalizar, el Frente de Izquierda Unidad superó el piso proscriptivo, que es uno de los más antidemocráticos del país, y sumó dos nuevas bancas, consolidando un bloque de cinco legisladores provinciales y renovando un concejal por San Salvador.
Desde Izquierda Socialista Jujuy agradecemos cada voto hacia el Frente de Izquierda y redoblamos nuestro compromiso de seguir construyendo una herramienta de lucha, de la izquierda y de las y los trabajadores. Porque somos una oposición coherente y combativa, que levanta la voz de todas las luchas populares. Iván Blacutt, compañero de Izquierda Socialista que integró la lista como candidato a diputado junto a Alejandro Vilca, es docente universitario y fue, como tantas compañeras y compañeros de Jujuy, víctima de la represión y persecución del ex gobernador Gerardo Morales, que por luchar contra el régimen su totalitario y la reforma constitucional de Jujuy, enfrenta una causa penal que hoy se encuentra elevada a juicio. Por todo esto redoblamos nuestro compromiso de enfrentar los ataques del gobierno a los derechos humanos y libertad de expresión, los planes de saqueo de nuestros recursos naturales y el plan económico de ajuste y "motosierra" al pueblo que levantan Sadir y Milei.
Finalmente, el 8 de mayo surgió el humo blanco de la chimenea montada sobre el tejado de la Capilla Sixtina en el Vaticano. En transmisión directa para todo el mundo, el cardenal francés Dominique Mamberti pronunció la frase "Habemus papam" desde el balcón de la Basílica de San Pedro y confirmó el elegido: el cardenal estadounidense-peruano Robert Prevost, que llevará el nombre de León XIV.
Escribe Adolfo Santos, dirigente de Izquierda Socialista/UIT-CI, Argentina.
De todo esto, podemos sacar algunas conclusiones iniciales. Fue uno de los cónclaves papales más cortos de la historia, demostrando que más allá de las diferencias entre ultra conservadores y “progresistas” que anunciaban un posible cisma de la Iglesia Católica en el futuro, los cardenales optaron por curvarse ante una figura que estaría “lejos del confort y al servicio de las periferias”, como algunos definen al nuevo Papa. La continuidad del papado de Francisco, quedó asegurada.
La Iglesia Católica vive una profunda crisis al calor de la decadencia del capitalismo imperialista y el creciente descreimiento de las masas en sus dirigentes políticos patronales tradicionales, incluidas las autoridades eclesiásticas. En ese marco desde hace años crecen las denuncias de escándalos financiero y de corrupción, como el famoso caso del fraude (1982) del Banco Ambrosiano que manejaba los fondos del Vaticano. En los últimos años crecieron las denuncias contra casos de abuso sexual y pedofilia en el seno de la Iglesia Católica.
Esta crisis llevó a que en 2013 de produjera un hecho casi inédito, que fue la renuncia del papa Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, y que fuera reemplazado por Francisco. El Papa alemán, no solo se tornaba insustentable por defender los valores y la liturgia católica tradicionales como el uso del latín en el oficio de las misas o la reintroducción de las antiguas vestimentas papales. Su papado fue relacionado con los escándalos financieros del Vaticano y se puso en evidencia su pasado junto a la juventud hitleriana. Eso, sumado a la más profunda crisis del capitalismo imperialista, abierta en 2008, que movilizaba a millones de trabajadores y trabajadoras en todo el mundo contra los planes de ajuste de los gobiernos, generaron un combo que obligó a la Iglesia Católica a renunciar a Benedicto XVI y a imponer a Francisco.
La designación en el 2013 del argentino y jesuita Jorge Bergoglio fue un intento de producir un cambio designando a un papa no europeo, sino latinoamericano para que pose de progresista. Buscó lavar la cara del Vaticano y recuperar algo de los amplios espacios perdidos por la Iglesia Católica. En la misma línea se elige a León XIV. Necesitan evitar la continua emigración de fieles, un problema que está dejando a la iglesia sin párrocos por la falta de vocación religiosa de los jóvenes. Pero, además, porque la crisis del capitalismo mundial, no solo continúa, como se agrava, sobre todo con el surgimiento de personajes como Donald Trump, el jefe del imperialismo mundial que, con sus medidas, está causando un caos sin solución para las masas explotadas del mundo. Por eso no eligieron al cardenal Raymond Burke, el preferido de Trump y si al estadounidense-peruano Robert Prevost, nombrado por Francisco obispo de Chiclayo, al noroeste del Perú. Más tarde, el propio Francisco, preparando el recambio lo trasladó a Roma en 2023, designándolo en puestos importantes para garantizar su continuidad.
No hay un nuevo modelo de iglesia
Eso no significa que estamos frente a la “Iglesia de los pobres”, un concepto introducido por el Papa Juan XXIII en el Concilio Vaticano II en 1962 y que retomó el papa Francisco con la encíclica Evangelii Gaudium. Es una adaptación a los tiempos de una institución que hace mas de 500 años acompaña sin fisuras al capitalismo. También el nombre de León XIV fue pensado para los tiempos actuales. En 1891, León XIII (papa entre 1878 y 1903), escribió la encíclica Rerum novarum con la cual fundó la Doctrina Social de la Iglesia que denunciaba, en el auge del capitalismo, los niveles de explotación a la clase trabajadora y reclamaba por mejores salarios y condiciones de vida. Pero, a su vez, denunciaba el avance del socialismo.
El crecimiento del marxismo a finales del siglo XIX, que en 1917 iba a parir la Revolución Rusa, la más grande revolución del siglo XX, puso en alerta al capitalismo. La iglesia montó un escudo protector con la doctrina social para tratar de evitar que los explotados y oprimidos del mundo vayan hacia el socialismo. No fue contra el capitalismo y el socialismo por igual, como muchos presentan esta doctrina. Tenía un solo objetivo, la defensa del capitalismo.
Ahora la llamada “iglesia de los pobres” no pasa de un doble discurso adaptado a los tiempos. Y los tiempos actuales de caos y desorden necesitan como nunca esta fachada. Son solo posturas políticas, adoptadas en cada momento, para perpetuar el poder al servicio de la preservación del capitalismo. La forma que adopta la iglesia en cada momento no puede ser confundida con su contenido histórico, con su esencia, que es profundamente reaccionaria.
La Iglesia Católica y el Vaticano no han cambiado, por más que Francisco se haya negado a usar los zapatos rojos tradicionales o se haya hospedado en la “sencilla” Casa de Santa Marta en lugar del Palacio Apostólico, que tradicionalmente ha sido la residencia de los papas. Tampoco va cambiar la iglesia porque el obispo de Chiclayo, ahora Papa, se sienta “un peruano”, juegue al tenis o haya recorrido su diócesis de Chiclayo a caballo.
Mantenemos una posición crítica a la Iglesia Católica como institución
Las guiñadas progresistas, no pueden ocultar el papel de la Iglesia Católica. Con el Papa Francisco a la cabeza negó los derechos más básicos de las mujeres, como la legalización del aborto, una conquista en Argentina obtenida contra la campaña de todo el aparato eclesiástico. Los “cambios” de Francisco fueron tan superficiales que los curas pedófilos o abusadores siguen siendo cobijados por las autoridades de la iglesia. Apenas son “trasladados” para evitar un mayor escándalo. Las mujeres, no solo estuvieron absolutamente ausentes del cónclave de cardenales, sino que siguen teniendo vedado el acceso al sacerdocio. Los divorciados y las disidencias sexuales continúan siendo “pecadores”, como expresó el párroco de Chiclayo Jorge Millán Cotrina, discípulo del nuevo Papa.
La Iglesia Católica se sigue oponiendo a la legalización del matrimonio igualitario y en muchos países se aferran a los recursos económicos y a los privilegios que le dan los distintos gobiernos, negándose a la separación de la Iglesia y el Estado. Eso sin traer a cuento el papel siniestro que históricamente desempeñó. Fue ejecutora de musulmanes y judíos en la Edad Media, apoyó un genocidio sistemático de los pueblos originarios en América, llevó mujeres a la hoguera acusadas de brujería, el Papa Pio XII, fue colaborador directo del nazismo y en Argentina la cúpula de la iglesia fue cómplice de la dictadura genocida.
Es claro que hubo sectores de la iglesia que defendieron a los y las trabajadores o enfrentaron dictaduras, como los curas tercermundistas de Brasil o el obispo Oscar Romero de El Salvador o Enrique Angelelli en el caso de la dictadura Argentina. Pero fueron excepciones, la regla de la cúpula católica que representa el Vaticano, ha sido mantener una política reaccionaria al servicio del sistema capitalista-imperialista.
Desde Izquierda Socialista y la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional (UIT-CI), a la vez que respetamos las posturas y creencias religiosas de cada compañera y compañero porque entendemos que es una decisión de índole íntimo y personal, mantenemos una posición crítica a la Iglesia Católica como institución. Opinamos diferente de los que definen a Bergoglio como el “Papa de los pobres” o de los que empiezan a verter elogios en el mismo sentido en relación a León XIV. Como hemos afirmado tantas veces, los socialistas revolucionarios estamos convencidos que la justicia social, la dignidad para los miles de millones de pobres, marginados y oprimidos de este planeta, sólo se logrará luchando, contra la explotación en cada lugar del mundo y tirando abajo este sistema inhumano que es el capitalismo e instaurando el socialismo con plena democracia para el pueblo trabajador.
El 11 de mayo de 1977 en plena dictadura militar secuestraron y desaparecieron en el barrio de las Mil Casas de Tolosa, en la ciudad de La Plata, a tres militantes del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), antecesor de Izquierda Socialista.
Escribe: José “Pepe” Rusconi*
Ellos eran:
- Julio Matamoros (El Bocha) que tenía 21 años y había sido primero estudiante de Derecho y luego trabajador bancario.
- Mónica de Olazo (Moniquita) de 18 años, estudiante.
- Alejandro Ford (El Negro) de 21 años, egresado de la Escuela de Bellas Artes de la UNLP, ex dirigente de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios – organización de la juventud peronista) y, en esa fecha, recientemente ingresado como trabajador a la destilería de YPF de La Plata.
Recuerdo que yo había ingresado en marzo de 1977 a Propulsora Siderúrgica (hoy Siderar - Techint), fábrica siderometalúrgica de la localidad de Ensenada. Un compañero, llamado Miguel, hacía poco que había ingresado a la fábrica Petroquímica Sudamericana - Hilandería Olmos (hoy Mafissa) de esa localidad. Ambos militábamos en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) y habíamos alquilado un lugar ubicado en diagonal 73 entre 5 y 6 de La Plata.
El lugar se trataba de un pequeño local para usos comerciales adaptado como departamento. Lo alquilamos equipado como para habitarlo, pero eso era solo una fachada. En realidad cada uno de nosotros teníamos otro domicilio, que desconocíamos mutuamente, por las medidas de seguridad que usábamos durante la dictadura. Este domicilio común cumplía con el objetivo de que si nos detenían, lo dábamos como real y, en caso de allanarnos, parecía habitado con camas, enceres de cocina y alguna ropa nuestra. Pero lo importante era que estaba totalmente “limpio” de cualquier material político. Cuestión fundamental al momento de un allanamiento. Hacíamos pasadas frecuentes por ese lugar y nos dejábamos ver por los vecinos a fines de que, si alguien preguntaba por nosotros, no nos señalaran como desconocidos. Con Miguel a veces coincidíamos en estas “pasadas” temporarias y otras no. Esto se debía a que cada uno en su fábrica tenía sus propios turnos de trabajo o francos semanales.
Julio, Alejandro y Mónica, más Pelusa (otra militante del partido) y yo, conformábamos una “célula” (nombre dado a los equipos partidarios bajo la dictadura caracterizados por el alto grado de clandestinidad que manteníamos). Unos meses antes del hecho que motiva este relato, tanto Pelusa como yo fuimos reasignados, dejando de pertenecer a esa célula, ingresando Miguel, mi supuesto compañero de vivienda, a la misma.
Hacía poco tiempo que habíamos alquilado ese lugar y nos sobresaltó el comentario que le hizo una vecina a Miguel. Le dijo que alguien desconocido le había preguntado sobre si conocía a quienes habitaban ese domicilio. Fue una preocupación que rápidamente quedó superada a causa de lo que paso a relatar.
El 12 de mayo de 1977, por la mañana, coincidimos con Miguel en nuestra rutina de hacer una “pasadita” por la supuesta vivienda común. Es ahí donde Miguel me cuenta que la noche anterior, cuando se dirigía hacia el departamento donde residían los tres compañeros militantes de Tolosa en la calle 3 entre 521 y 522 de Tolosa (lugar donde funcionaba la célula), estando próximo al lugar observó movimientos de personas que le parecieron sospechosos. Desconfiado de lo que sucedía, siguió caminando hasta la esquina y, posteriormente, regresó confirmando que esas personas eran de un grupo represivo, habida cuenta que entraban y salían portando armas de grueso calibre.
Como yo conocía los teléfonos del trabajo de Julio y el del domicilio de sus padres, me fui hasta un teléfono público y llamé a ambos. En la oficina, donde trabajaba Julio en el banco, me informaron que no se había presentado esa mañana y, posteriormente, cuando llamo al domicilio familiar, contesta su hermano menor con voz alterada diciéndome que Julio no se encontraba. Así quedó muy claro que la preocupación y sospecha de Miguel no eran infundadas. Dimos la alarma al partido para que se supiera sobre este hecho y se tomaran todas las medidas de seguridad necesarias.
Analizando hoy lo sucedido, considero la posibilidad que el comentario de la vecina a Miguel y este hecho estuvieran relacionados. Podría ser que nos estaban haciendo un seguimiento y dieron con el domicilio de Tolosa pensando en seguir con el nuestro. Obviamente, son solo conjeturas que, según me parece, nunca podremos aclarar.
En mi caso tuve que renunciar a Propulsora, cuestión que lamenté mucho porque me había estructurado en una fábrica metalúrgica con mucha tradición de lucha en la región con la ilusión de militar en ella, pero tuve que dejarla. Como la situación ya era insostenible para Pelusa y para mí, aún residiendo en La Plata, comenzamos a prepararnos para irnos a la ciudad de Buenos Aires (nosotros éramos y somos pareja). Pocos días después y ya con trabajo en Buenos Aires el partido nos propone ir a Mendoza para reorganizar esa regional.
Hacia allí partimos a mediados de 1977, Pelusa primero y luego cuando ella se organizó con vivienda y trabajo partí yo, que estaba trabajando en la ciudad de Buenos Aires y me hospedaba en una pensión. Pero, ya instalados en Mendoza, en febrero de 1978 fuimos secuestrados y desaparecidos por una semana, para ser luego derivados a la penitenciaría de la capital mendocina, donde estuvimos encarcelados por seis meses y, finalizado este tiempo, liberados bajo fianza para ser condenados posteriormente a dos años de prisión con libertad condicional.
Parece mentira pero, como la vida a veces da revanchas, ya de regreso a La Plata, al poco tiempo, pude reingresar a Propulsora en marzo de 1979 (evidentemente la descoordinación de los servicios de inteligencia y el poco desarrollo de la tecnología estuvo de mi lado). Pero la revancha no fue solo el reingreso porque, llegada la democracia, fui elegido como delegado de sección, miembro de la comisión interna de reclamos y, posteriormente, candidato de la lista naranja de oposición a la burocracia de la seccional de la UOM (Unión Obrera Metalúrgica). Pero esa es otra historia que ya contaré en su momento.
En esta nueva etapa que retomamos en el regreso a La Plata, quedamos con el recuerdo de estos compañeros pero llenos de interrogantes. Nunca supimos más sobre lo que les había sucedido hasta treinta seis años después del secuestro.
En 2013, el Equipo Argentino de Antropología Forense los identificó en una fosa común del cementerio de Ezpeleta (Quilmes), enterrados como NN. Habían pasado por varios Centros Clandestinos de Detención y Tortura y habían sido fusilados frente a la Comisaría de esa localidad, simulando un enfrentamiento. También me enteré que “Moniquita” estaba embarazada.
Esta tragedia marcó fuertemente mi vida aunque ya habíamos pasado por la Masacre de La Plata del 4 y 5 de septiembre de 1975, donde en menos de 48 horas fueron secuestrados, salvajemente torturados y asesinados ocho militantes del PST (cuatro compañeras y cuatro compañeros) hecho del que este año se cumple su 50° aniversario. También habíamos sufrido en la región la muerte de Carlos Scafide, el 13 de enero de 1976, obrero de Propulsora Siderúrgica secuestrado, fusilado y dinamitado en Ensenada.
Pero el caso de los tres compañeros de Tolosa tenía una particularidad para Pelusa y para mí, los cinco compartíamos mucho tiempo juntos, porque la situación de clandestinidad nos llevaba, no solo a interactuar políticamente, sino como amigos. Desarrollamos una amistad con una relación muy particular, porque no podíamos compartir mucha información debido a que cuidábamos las medidas de seguridad, pero estas limitaciones no fueron un impedimento para que generáramos fuertes lazos amistosos.
Ellos, con su corta edad, dieron la vida por la revolución socialista. Fueron parte de esa camada de luchadores y luchadoras desaparecidos por los responsables del golpe cívico-militar-clerical que quería poner fin a las luchas que amenazaban al sistema capitalista desde la década del ‘60, que había llegado a su punto máximo con el “Cordobazo” y que ni el mismo General Perón había podido frenar. Pero a pesar de estos duros golpes, la dictadura sangrienta no pudo poner fin a las luchas por un mundo más justo y así fue que siguieron surgiendo nuevas camadas de luchadores y luchadoras continuadores de Julio, Mónica, Alejandro y tantos otros que pelearon por un mundo mejor. Ellos son más necesarios que nunca en este momento donde el gobierno liberfacho de Javier Milei, apoyado por los gobernadores y la oposición patronal, votan leyes regresivas y aplican la represión para imponer los planes económicos del FMI y las multinacionales, tal como lo hizo la dictadura militar.
Hoy con el orgullo de seguir en la ruta que me mostró el glorioso PST y como miembro de Izquierda Socialista (FIT-U), saludo a todos aquellos que siguen trabajando en la construcción de esa herramienta fundamental para la revolución que es el partido revolucionario y es ese el mejor homenaje para todas y todos aquellos compañeros caídos en la lucha.
Por todo eso, a 48 años del secuestro de los compañeros de Tolosa, sigamos exigiendo justicia por Mónica, Alejandro y Julio y todos los detenidos, torturados, desaparecidos y asesinados del PST antes y durante la dictadura militar y gritamos bien fuerte:
Mónica, Alejandro y Julio, ¡Hasta el socialismo, siempre!
* El texto pertenece a una serie de artículos donde el autor recopila sus propias memorias de militancia. Disponible en www.peperusconi.blogspot.com