Desorientados por el golpe electoral al gobierno, los periodistas de C5N fueron el lunes, después de las elecciones, a Constitución para preguntar por quién habían votado y por qué. Consultado un trabajador les dijo: “Voté a Del Caño porque el gobierno me defraudó”. Explicó que “las medidas de la pandemia eran necesarias, pero dejaron a muchas personas sin ingresos y sin trabajo. La gente fue a votar de muy mal humor, muy disconforme”. “Juntos por el Cambio no va a modificar nada. Yo siempre fui peronista, sigo siendo peronista, pero no estoy conforme y voté a la izquierda. No le iba a dar a Macri ni a esa gente mi voto. No puedo llegar a fin de mes, no me alcanza la plata. Por eso voté a Del Caño”.

Escribe José Castillo, candidato a diputado nacional CABA por Izquierda Socialista/FIT Unidad
Javier Milei, con su lista La Libertad Avanza, acaba de obtener el 13% de los votos en la Ciudad de Buenos Aires. Si eso se mantiene en noviembre, ingresará como diputado al Congreso Nacional, al igual que la segunda de su lista, la defensora de genocidas Victoria Villarruel.
En su votación se mezcla la clásica derecha reaccionaria liberal porteña, que en otros tiempos le dio importantes votaciones a Alvaro Alsogaray y a la Ucede y que en los últimos años se había decantado casi totalmente por PRO, pero también una importante cantidad de nuevos votantes juveniles. Algunos de ellos, en general de clase alta o media alta, han sido ganados para su discurso reaccionario, “anticomunista” y “libertario” (así se definen), fuertemente misógino, antiderechos de las mujeres y homofóbico. Pero también el voto a Milei incluye a otros jóvenes que lo apoyan confundidos por su discurso “antisistema”, contra “la casta política”, simpatizando con que se opone tanto al Frente de Todos como a Juntos por el Cambio.
Javier Milei, en sus discursos, tiene siempre un insulto en la punta de los labios: “zurdos”, “comunistas”, “socialistas”. Está tan a la derecha que lo utiliza para etiquetar a todos, desde la propia izquierda, pasando por el Frente de Todos hasta, insólitamente, el propio Rodríguez Larreta.
El candidato de La Libertad Avanza crea un “frankenstein”, metiendo dentro de él todo lo que popularmente es repudiable, y a eso lo llama “socialismo”. Ahí va la corrupción, la burocracia, la defensa de regímenes dictatoriales como el de Maduro, las mentiras y el doble discurso kirchnerista, los crímenes de Stalin, todo en una mezcla absurda, al estilo “la biblia y el calefón”, junto con cualquier cosa que no sea “privada”.
Por eso tenemos que seguir insistiendo: el socialismo no tiene nada que ver con eso a lo que se refiere Milei. Ni Cristina es “socialista”, ni tienen nada de “socialistas” o “comunistas” dictaduras plenamente capitalistas como las de Maduro, o la Cuba actual. Todos gobiernos que, más allá de sus discursos, gobiernan en pleno acuerdo con las transnacionales. Las mismas que, por otra parte, defiende Milei.
Nuestro socialismo, el verdadero, el único, es el gobierno de los trabajadores, con democracia, donde, a partir de resolver y garantizar las necesidades más urgentes, se abra el camino para el libre desarrollo de cada persona. Un socialismo sin explotación, feminista, sin opresión para las mujeres ni para nadie. El único régimen que garantiza la auténtica libertad.
Porque Milei pregona la defensa de la libertad, lo que cae simpático, junto con su estilo de melena no peinada y campera negra. Pero no hay que confundirse: la única “libertad” que defiende Milei es la de los empresarios para despedir sin pagar indemnización y la de seguir con sus negocios sin pagar impuestos. Por algo, cuando se le pregunta por quién es su referente, suele citar a Carlos Menem (“el mejor gobierno de la historia”) y a Domingo Cavallo.
Milei lleva en sus listas a militantes “celestes”, opuestos al derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo (ahí se acabó el “liberalismo” de La Libertad Avanza), a carapintadas del partido de Gómez Centurión y hasta a candidatas a legisladoras como Delfina Ezeiza, que llegó a tuitear “Videla volvé”. Hasta niega la existencia del cambio climático.
Javier Milei cierra sus discursos con el slogan “No vengo a criar corderos, vengo a despertar leones”, que solía repetir el dirigente fascista Benito Mussolini. De hecho Milei incorporó al “león” como su símbolo partidario y lo utiliza en su campaña. A confesión de partes, relevo de pruebas: La Libertad Avanza es una expresión de ultraderecha, neofascista, admirador de Bolsonaro y Trump y asesorado por Vox, los admiradores españoles de Francisco Franco. A los jóvenes que lo votaron les decimos, fraternalmente, que es un voto equivocado. La rebeldía, el repudio al sistema, la verdadera oposición a todos los que ya gobernaron, no se expresa con los libertarios. Milei va a votar con el Frente de Todos y Juntos por el Cambio el acuerdo con el FMI. El verdadero cambio, la política distinta, la auténtica salida para la juventud y el pueblo trabajador viene de la mano del Frente de Izquierda Unidad.

Escribe Pablo Almeida, legislador porteño por Izquierda Socialista/FIT Unidad
Terminaron las PASO. Y, una vez asentada la polvareda del terremoto que ocasionó la debacle electoral del gobierno, se retomará la campaña de cara a la definitiva elección del 14 de noviembre.
Cada una de las fuerzas políticas patronales debatirán con sus millonarios equipos de campaña como “ajustar el discurso” (léase como mentirle mejor al pueblo trabajador) y se lanzarán a la nueva etapa. Otra vez veremos que se reaviva “la grieta”: el Frente de Todos explicando que todo es culpa del desastre que dejó Macri, que lo que están en juego son dos “modelos distintos”; Juntos por el Cambio planteando que hay que decir ¡basta! y ponerle un freno al kirchnerismo, votándolos a ellos. Y Milei (al igual que Espert en la provincia) buscando pescar en el río revuelto de aquellos que, con justa razón, ya están hartos de que todos les mientan.
Pero hay un punto donde todos coinciden, demostrando que, por algo, son partidos patronales. Cuando todo termine, y los diputados y senadores electos estén sentados en sus bancas, tanto el Frente de Todos, como Juntos por el Cambio, y también Milei y Espert, votarán a dos manos a favor del acuerdo con el FMI. Seguramente con distintos argumentos, y echándose la culpa unos a otros, pero unánimente apoyarán el nuevo plan de ajuste que se suscribirá con el Fondo Monetario Internacional.
Sólo si el Frente de Izquierda Unidad logra defender su actual bancada (o ampliarla, como dejan abierta como perspectiva las recientes elecciones) habrá voces que se opongan. No será la primera vez: a poco de asumir el gobierno de Alberto Fernández, antes de la pandemia, ya se juntaron peronistas y cambiemitas para votar juntos la apertura de negociaciones con los acreedores privados y el Fondo. Esa vez sucedió lo mismo que volverá a pasar ahora: sólo se escuchó en contra la voz solitaria de los diputados del FITU.
Por eso, insistimos, votar al Frente de Izquierda Unidad es hacerlo por los únicos que ya se opusieron, se oponen y se opondrán a un nuevo acuerdo con el FMI. Todos los demás están a favor, y por lo tanto van a avalar la profundización del ajuste, con más entrega y miseria. Solo el FITU plantea que no se pague la deuda externa, que se rompa con el Fondo y que se ponga todo ese dinero al servicio de resolver los más urgentes problemas del pueblo trabajador: salario, empleo, salud, educación y vivienda.

Escribe Mónica Schlotthauer, diputada nacional Provincia de Buenos Aires Izquierda Socialista /FIT Unidad
Las PASO 2021 trajeron novedades. La principal fue la derrota del gobierno que analizamos en otros artículos. Pero la sorpresa la dio el FITU al presentarse como una alternativa frente al desencanto creciente con el gobierno peronista por parte de las y los trabajadores, de las mujeres, de la juventud y de los sectores populares.
Con un perfil de izquierda y unitario, el FIT Unidad conquistó más de un millón de votos quedando como la tercera fuerza electoral a nivel nacional. Mientras que las encuestas previas al 12 de septiembre ignoraban a la izquierda, el resultado final demostró un importante apoyo a nuestras listas por parte de sectores decepcionados con un gobierno peronista que no dejó de aplicar ajustes ni aún en medio de la pandemia. Esta importante votación, la mayor desde la formación del FIT hace 10 años, es un gran paso para consolidar una alternativa clasista y socialista frente a los partidos patronales.
Demostrando un corrimiento electoral a la izquierda por parte de una franja del electorado, el FIT Unidad hizo una gran elección en todo el país. El destaque fue para Jujuy, con 23,31%, pero también nos fue bien en Provincia de Buenos Aires con 5,22% y en CABA con 6,23% y superamos elecciones anteriores en casi todos los distritos. En Córdoba conquistamos el 4,32% de los votos; en Chubut 9,41 %; en Santa Cruz 7.85%, Neuquén el 7,9% y en San Juan el 6,9%. Son números que nos fortalecen para dar la pelea contra el ajuste y la miseria y nos colocan en inmejorable situación para seguir en el Congreso y acrecentar bancas obreras y socialistas.
Conquistamos muchos de los votos descontentos con el gobierno. No es casual. Capitalizamos una parte importante del voto que expresó la bronca de las y los trabajadoras que votaban al peronismo porque supimos estar junto a ellos en sus luchas por salario, contra la desocupación, por los derechos de las mujeres y la juventud, por el acceso a la vivienda, contra la megaminería y en defensa del ambiente, contra el saqueo y el FMI. Es un voto que reconoce a los que nos posicionamos del lado del pueblo pobre y trabajador y nos impulsa a continuar dando esa pelea en las calles y desde las bancas que podamos conquistar.
Avanzamos en Provincia de Buenos Aires y CABA
En la provincia de Buenos Aires, un bastión histórico del peronismo, la izquierda creció. Ampliamos nuestra votación en la mayoría de los municipios. Quedamos como la tercera fuerza superando a Randazzo y al ultraderechista Espert, a quienes las encuestas posicionaban por encima nuestro. Obtuvimos para diputados nacionales 7,6% en Merlo; 7,49% en Matanza; 7,3% en Moreno; 6% en Morón; 6% en Malvinas; más de 7% en Presidente Perón, donde aconteció la ocupación de Guernica. Justamente, en las barriadas obreras y más castigadas por las políticas del gobierno, el FIT Unidad amplió su votación. Con estos números y el esfuerzo de nuestra militancia estamos en condiciones de renovar nuestras bancas nacionales y elegir legisladores provinciales.
En CABA, el Frente de Izquierda obtuvo la mayor elección en una PASO. La lista 1 A Unidad de la Izquierda, encabezada por Myriam Bregman del PTS, con la participación de referentes de Izquierda Socialista y el PO, obtuvo el 6,2% de los votos. Merecen un destaque las Comunas 3, 15 y 5, donde obtuvimos 7%, 8% y 7,7% respectivamente. En parte, son índices relacionados con nuestra participación junto a los docentes y a los trabajadores de la salud que enfrentaron al gobierno de Juntos encabezado por Horacio Rodriguez Larreta y al de los Fernández del Frente de Todos y sus políticas en relación a la salud pública. Esta situación demuestra que está colocada la posibilidad de disputar una banca al Congreso Nacional y cargos legislativos por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Consolidar y ampliar nuestra votación
Necesitamos consolidar y ampliar nuestra votación de cara a las elecciones del 14 de noviembre. Hicimos una gran elección, pero tenemos condiciones de pelear para avanzar en la conquista de bancas en CABA, Provincia de Buenos Aires o Jujuy, entre otras. Quedó claro que la izquierda que se une con un programa alternativo es un polo atractivo para sectores del pueblo trabajador. Con Nicolás Del Caño y Myriam Bregman (PTS); Juan Carlos Giordano y Mercedes Trimarchi (Izquierda Socialista); Romina Del Plá y Gabriel Solano (PO) junto con los compañeros del MST tenemos que salir con fuerza y unitariamente a disputar el voto de los trabajadores y sectores populares.
Será un voto para decirle basta a la inflación, al hambre y a la pobreza; para romper con el FMI y destinar ese dinero para aumentar el salario y las jubilaciones e instrumentar un plan de obras públicas capaz de generar trabajo genuino. Tenemos condiciones para que la izquierda conquiste un mayor espacio político fortaleciendo una alternativa de las y los trabajadores, las mujeres y la juventud. Las elecciones del 14 de noviembre nos tienen que servir para avanzar en ese sentido. Ayudanos a dar ese paso sumándote a la campaña del Frente de Izquierda.

Escribe Liliana Olivero, dirigente de Izquierda Socialista y candidata a diputada nacional por el FIT Unidad de Córdoba
Las PASO en la provincia reafirmaron su rechazo al kirchnerismo. Equivocadamente otra vez se eligió con el 47,5% a Juntos por el Cambio como voto castigo. Ganó la fórmula encabezada por Luis Juez que apoyaba Patricia Bullrich contra Macri que apoyó a Mario Negri.
“Hacemos por Córdoba” del gobernador Schiaretti, obtuvo el segundo lugar con un magro 24,6%, que además en relación a las PASO 2017 significa una caída de 4%, reflejando también el rechazo a su política de ajuste. No obstante esto, festejaron ser el único peronismo en todo el país que enfrentó al kirchnerismo y le ganó. La lista del Frente de Todos sacó aquí el 10,9%, el porcentaje más bajo del frente oficialista en todo el país.
La participación fue también una de las más bajas del país con el 63% cuando el promedio nacional fue del 67%. Los votos en blanco y nulos alcanzaron el 5% de los emitidos.
Nuestro FIT Unidad, quedó como la cuarta fuerza provincial con el 4,3%, casi 80 mil votos. Quedaron por fuera, por no pasar el proscriptivo piso del 1,5%, seis partidos, entre ellos el Nuevo MAS, el Humanista y Libres del Sur.
Dentro de la interna del FIT Unidad, nuestra lista Fortalecer la Izquierda, integrado por Izquierda Socialista y el PTS, y que encabecé junto a Laura Vilchez del PTS, fue claramente ganadora con el 50,5% de los votos, la lista de Luciana Echevarria- MST logró 28,8% y la de Soledad García-PO el 20%.
El principal argumento de quienes dividieron al FIT Unidad, para las PASO, fue que había que “renovar a la izquierda”, y aunque la adornaron con variados argumentos, el resultado final siempre era el mismo, que “yo hacía 20 años que era candidata”, o que, “solo soy una candidata mediática”. Por lo tanto, para aumentar nuestro caudal de votos había que “renovarme” por alguna de las compañeras del MST o del PO. Como lo dije en otras oportunidades, es un enfoque equivocado. El problema de que el FIT Unidad aún no logre tener un voto masivo, no se debe a que fulana o mengana sea candidata. Sino a una cuestión más profunda. Y es que todavía gran parte de la clase trabajadora, de los sectores populares y de la juventud vota por distintas variantes patronales como volvió a ocurrir en estas PASO. La pelea para cambiar eso solo la podemos dar manteniendo nuestra unidad sin fisuras.
Por otro lado, la gran “renovación” la venimos haciendo desde el 2011, cuando fundamos el Frente de Izquierda. Dejamos atrás la histórica y repetida división y unimos a las principales fuerzas de izquierda del país, adoptamos el novedoso método de rotar las bancas y nuestros legisladores electos cobran igual que un trabajador.
Esta unidad ha perdurado en el tiempo porque respetamos el programa de independencia de clase que tenemos en común y los acuerdos que hemos consensuado en base a la trayectoria y la ubicación que cada uno debe tener dentro del FIT Unidad. Esto es lo que el MST y en el caso de Córdoba, también el PO quisieron alterar, en momentos en que los trabajadores y los sectores populares más necesitaban de nuestra unidad. En cambio, vieron nuestras disputas en los medios y en las calles. El triunfo de nuestra lista unitaria es un premio a los que mantuvimos la unidad lograda en estos años.
Las internas ya pasaron y ahora lo fundamental es que quedamos las tres listas integradas en la misma lista del FIT Unidad. Por lo tanto, desde Izquierda Socialista, hago un llamado fraternal a estrechar la unidad con las y los compañeros del PTS, del MST y de PO para salir con fuerza. Convocando a nuestros y nuestras votantes a repetir el voto y a que nos ayuden a conseguir más llamando a los sectores desencantados con el gobierno y el macrismo, a los que no fueron a votar o votaron en blanco o nulo, a los votantes de los partidos de izquierda que quedaron fuera y a los que se dicen progresistas, a canalizar su bronca votando a la única alternativa que enfrentará el ajuste que se viene y al FMI, que es el Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad.