Escribe Nicolás Núñez, referente de Ambiente en Lucha (Izquierda Socialista + Independientes)
1. Todos los fuegos…
Decenas de muertes, cientos de miles de desplazados y de hectáreas reducidas a cenizas son el saldo del incendio más devastador de la historia de los Estados Unidos. Devorando las casas de millonarios y en un Estado (California) que dista de ser de los más retardatarios en políticas de adaptación al cambio climático, la catástrofe golpeó la puerta para recordar que no hay punto del planeta a salvo.
Aunque el origen de las primeras llamas aún es investigado, ya existen estudios que atribuyen y vinculan los incendios con el proceso de calentamiento global. En pleno invierno del hemisferio norte, la zona venía siendo afectada por temperaturas 5º por encima de lo normal, vientos particularmente fuertes y una sequía muy importante. Todos esos fenómenos generaron las condiciones y el combustible de vegetación seca que alimentó al fuego.
2. …el fuego
Las imágenes de las casas reducidas a escombros tuvieron el rol de bajar a hechos concretos los informes que salieron en los primeros días de enero sobre los registros del 2024. Copernicus, el organismo de la Unión Europea dedicado a analizar informaciones climáticas, publicó que la temperatura promedio del año pasado fue de 1,6º por encima de la era pre-industrial. Es decir, se trata del primer año en ubicarse por encima de la meta acordada en las Naciones Unidas en 2015 de intentar no superar 1,5º en este siglo, fruto de las consecuencias catastróficas e inesperadas que esto desataría.
Se trata de una meta a definirse en un periódo de tiempo más extenso que un único año pero, dado que las emisiones de gases de efecto invernadero nunca dejaron de aumentar, sobran los motivos para pensar que el acuerdo político del grado y medio ya está muerto.
3. Hay que frenar la catástrofe
Los récords del 2024 dieron cuenta que las tendencias respecto de los riesgos del calentamiento global en las próximas décadas eran subestimadas. A fin de actualizarlos, un estudio de la Universidad de Exeter (Inglaterra) publicó un nuevo informe el 15 de enero.
Los investigadores estiman que, si para 2050 la temperatura llegara al aumento de 2º (algo enteramente factible visto el actual ritmo de más de 0,2º por década), sus consecuencias (sequías, inundaciones, proliferación de conflictos bélicos y enfermedades, etcétera) empujarían a dos billones de muertes a escala global. Pero si se retroalimentaran las consecuencias del calentamiento global -como ser el deshielo del Ártico o la destrucción de la Amazonia, y el salto fuera de 3º-, el saldo de víctimas podría duplicarse. Los científicos dicen que la clase capitalista global y sus gobiernos están en camino de perpetuar el genocidio más grande de la historia de nuestra especie por la vía de sostener la quema de combustibles fósiles para sostener sus ganancias.
La amenaza de la catástrofe tiene que despertar al movimiento de lucha contra el cambio climático. La primera tarea es quebrar a los gobiernos negacionistas, pero a sabiendas de que a los récords de 2024 llegamos tras cuatro años de gobierno demócrata. Es decir, a la catástrofe nos empujan tanto los Trump y Milei como los que solo hablan de cambio climático para hacer negociados, tal como Joe Biden y el gobierno del peronismo en Argentina.
Hacen falta políticas de no proliferación de combustibles fósiles y un impulso real de la descarbonización, sobre la base de que las petroleras paguen por el caos climático que generaron. La estatización bajo control de las y los trabajadores y las comunidades del conjunto de los bienes energéticos y minerales resulta necesaria para una planificación racional. Así como dejar de pagar las deudas de los países saqueados por los capitales responsables de la crisis. O avanzamos en una perspectiva socialista, o avanzamos hacia la catástrofe.
Escribe Nicolás Núñez, referente de Ambiente en Lucha (Izquierda Socialista + Independientes)
Así como en Los Ángeles se culpa a los inmigrantes del comienzo de las llamas, otra vez Patricia Bullrich e Ignacio Torres (gobernador de Chubut) han culpado a las comunidades originarias sin ninguna prueba. La lógica de la ultraderecha en todo el mundo es negar el cambio climático y utilizar sus consecuencias para apuntalar sus políticas de discriminación y criminalización.
En esta ocasión, más de 3.000 hectáreas, casas e instituciones educativas fueron afectadas por otro de lo que ya son los “típicos” incendios de verano. Al igual que en los casos previos, los combustibles de los incendios es la implantación masiva de pinos, vegetación exótica que acrecienta la escasez de agua que es profundizada por las altas temperaturas y mayores sequías promovidas por el calentamiento global.
Desde el FIT Unidad, presentamos un proyecto en el Congreso por la emergencia ígnea y un fondo para hacer frente a los destrozos, financiado con un impuesto a las grandes empresas.
Escribe Guillermo Sánchez Porta
Milei, las patronales y los gobernadores están aplicando un duro ajuste contra la clase trabajadora y diferentes sectores sociales. Muchas de las brutales medidas que quiso imponer cuando asumió se fueron frenando por la lucha. Además de multitudinarias movilizaciones, hubo dos paros nacionales. Al presidente le decían, irónicamente, “Sin ley”, porque habían caído decretos y leyes como la “Ley Ómnibus”.
¿Qué pasó que ese gobierno repudiado y debilitado, logró aprobar la nueva Ley Bases, decretos, un enorme recorte en los salarios, despidos, avances en la flexibilización laboral, recortes en salud, educación, derechos humanos?
Como lo demostramos, desde que asumió Milei, hasta el segundo paro nacional del 9 de mayo e incluso con la multitudinaria movilización en defensa de la universidad pública en octubre, la clase trabajadora, la juventud y el pueblo dieron claras muestras voluntad de enfrentar al gobierno de Milei. Al revés de lo que dicen los dirigentes de la CGT y del peronismo, no es que “la gente banca el ajuste” y “hay que esperar que la gente quiera hacer algo”. La verdadera razón del avance del ajuste es que los dirigentes de la CGT han pactado con el gobierno, atando de pies y manos la lucha, acordando que pasen las medidas sin hacer nada. Y lo mismo han hecho los dirigentes de los gremios en las provincias, donde los gobernadores (peronistas, radicales, del PRO y de partidos provinciales) ajustan al igual que el gobierno nacional. Aunque algunos, como Axel Kicillof, pretenden diferenciarse por los medios de Milei, para las y los trabajadores se aplican recortes salariales y ataques laborales.
Hasta los dirigentes más falderos como Andrés Rodríguez de UPCN, reconocen que la caída del salario en 2024 fue superior al 20% del poder adquisitivo. Y le “alertan” que su política de seguir con paritarias a la baja (que pierdan los salarios con la inflación), sin recomponer “algo” de lo perdido, “puede llevar a que se termine la paz social”. ¡Vergonzoso! La “paz social” sólo existe porque los dirigentes de la CGT pactaron con el gobierno.
La canasta básica (no la de pobreza) es de 1.600.000 pesos. ¡Y el salario mínimo vital y móvil acordado en enero de este año es de 280.000! ¡Un cuarto de la línea de pobreza! ¡Un sexto de la canasta básica! ¿Qué tiene de “vital y móvil”?
Pero la burocracia de la CGT sigue pactando salarios a la baja en las paritarias que se empezaron a firmar este año. ¡Moyano firmó un 5%, en cuotas, para los camioneros! Abel Furlan de la UOM batió los récords de entrega, dejando a los metalúrgicos de algunas ramas perder por meses los salarios sin cerrar paritarias y ahora cierra con cifras absurdas de 1,5% mensuales, por tres meses. Y en todas las empresas y gremios la miseria salarial va acompañada de cláusulas de productividad, con flexibilización laboral y despidos. Lo mismo hicieron gastronómicos, sanidad y demás gremios.
Hoy quienes quieran resistir la baja salarial y enfrentar los despidos deben organizarse para luchar sin el apoyo de los burócratas, que no llaman a medidas de fuerza y además proponen “negociaciones” donde “despidan un poco menos de trabajadores”.
Ante esta situación es fundamental impulsar y reclamar que se realicen asambleas donde hay conflictos y en los establecimientos y gremios donde se pueda. Y que allí se traten de coordinar y se reclame a las conducciones gremiales que tomen medidas de fuerza unificadas, que las luchas no queden aisladas, como ocurre en la salud, la justicia o en los Espacios de la Memoria. También exigir a los sindicatos que tomen medidas de fuerza en apoyo a las fábricas donde hay despidos y reclamos laborales y salariales y no permitir que las amenazas patronales de “salarios a la baja o despidos” golpee las luchas. Y denunciar a la CGT, exigiendo en todos lados que rompa el pacto con Milei y llame a un paro nacional.
También hay que prepararse en los gremios docentes, que en febrero empezarán a negociar paritarias provinciales, para reclamar a Ctera y a los sindicatos provinciales organizar planes de lucha por salarios, contra las reformas laborales y educativas, por presupuesto. Y desde los sindicatos y seccionales recuperadas a la burocracia sindical, empezar a preparar a la docencia para la lucha y coordinarlas para poder ganar.
Esta realidad reafirma la necesidad de pelear por nuevos dirigentes democráticos para poder luchar y ganar. Y sostener la unidad de todo el Plenario del Sindicalismo Combativo, como veníamos haciendo.
Para dar estas peleas juntos, seguimos construyendo y desarrollando nuestra corriente sindical A Luchar, que encabeza el dirigente ferroviario Rubén “Pollo” Sobrero.

Escribe Adriana Astolfo, secretaria adjunta de Adosac provincial, lista Naranja Docentes en Marcha de Santa Cruz
En pleno receso escolar, el gobierno de Santa Cruz citó a la nueva directiva provincial de Adosac en una supuesta visita “cordial” para presentarse. Sólo pudieron asistir los cuatro directivos que estaban en Río Gallegos, encabezados por el secretario general César Alegre. Detrás de la “cordialidad” del gobernador Claudio Vidal aparecieron importantes y preocupantes definiciones de su política educativa para 2025: “la provincia está en crisis, no hay fondos, aunque la educación es prioritaria para el gobierno”, entre otras frases que marcan su postura. Vidal ya da señales que no tiene planes de recomponer la enorme pérdida salarial docente de estos años y que ni siquiera estará dispuesto a un salario básico inicial que supere la canasta de pobreza. Tampoco hay señales de acrecentar el presupuesto para la infraestructura escolar, ya que sigue los ejes del ajuste nacional. Mientras el gobernador propagandiza que está realizando arreglos en escuelas y utiliza a estudiantes secundarios para impulsar la reforma secundaria que flexibiliza la labor docente y ataca la calidad educativa, no dio ninguna perspectiva de responder a las graves problemáticas de la docencia, salariales, laborales, educativas, de jubilaciones, de la obra social.
Al finalizar el receso y con la docencia en las aulas, desde Adosac impulsaremos asambleas para actualizar el pliego que llevaremos a la paritaria y para organizar a la docencia para las medidas de lucha que el gobierno provincial seguramente nos obligará a realizar.

Escribe Mariana Scayola, secretaria general Ademys
El 14 de enero recibimos en Ademys a una delegación de directivos electos de ADEP (sindicato docente de base de la Ctera en Jujuy), de la lista ganadora “El hormiguero”, en el marco de la campaña nacional contra el escandaloso fraude que está realizando la burocracia Celeste. Pese a haber sido derrotada ampliamente, se niegan a entregar el sindicato y, en acuerdo con el Ministerio de Trabajo, están buscando que se convoque a nuevas elecciones “por las grandes irregularidades demostradas”... ¡que hizo la propia burocracia Celeste! A las y los directivos electos los acompañamos junto a dirigentes de AGD, Ademys, la Marrón, Lista de Maestrxs, Tribuna Docente, A Luchar, entre otras. Decidimos seguir impulsando la campaña exigiendo que se respete la voluntad expresada por la docencia de ADEP.