Escribe Gabriel Schwerdt
Junto al Partido Obrero, agrupaciones combativas sindicales, juveniles, de mujeres y disidencias, jubiladas y jubilados, y sectores independientes lanzamos comités unitarios para organizar el apoyo al FIT Unidad, a Myriam Bregman y para que gobierne la izquierda y la clase trabajadora.
Desde hace varios días distintas encuestas registran un alto porcentaje positivo sobre la imagen de la compañera Myriam Bregman. Es un hecho político nuevo en relación a una dirigenta de izquierda, inédito en nuestro país, que obedece a la crisis política y social que atravesamos. Obedece al creciente desprestigio del gobierno ajustador de ultraderecha de Milei y a un peronismo debilitado y dividido después del desastre del gobierno de Alberto Fernández que dejó en la pobreza a millones de trabajadoras, trabajadores, jóvenes y sectores populares.
Pero este fenómeno, también se debe al prestigio que durante años fue logrando el FIT Unidad del cuál nuestro partido es parte desde su fundación. Apoyando y siendo parte de las principales luchas a lo largo y ancho del país, impulsando y participando de las movilizaciones callejeras y con diputadas y diputados que no transan y llevan la voz del Frente de Izquierda y su programa en el Congreso y en las legislaturas provinciales y municipales. Todo esto es lo que hace que importantes sectores de la clase trabajadora y la juventud vean con expectativas al Frente de Izquierda y a sus referentes, principalmente a la figura de Bregman.
Esta nueva situación abrió una discusión entre los partidos que componemos el FIT Unidad. El PTS, al que pertenece Bregman, está impulsando comités de apoyo por un partido de la nueva clase trabajadora. Para poder participar de estos comités es condición adherir a esta propuesta del nuevo partido según nos informó el PTS, dejándonos claro de esta manera que no estamos invitados a participar de los mismos. Desde Izquierda Socialista no compartimos este criterio (ver Por comités unitarios del FIT-U en apoyo a Myriam Bregman, 30/5/2026) porque no acordamos con que la tarea principal del momento sea construir un “nuevo partido” algo que ni el propio PTS puede explicar de qué se trata y cómo hay que hacerlo. Pero como dijimos en la Propuesta de Izquierda Socialista: “respetamos que el PTS haga su experiencia de construcción. Están en su derecho […] Pero lo equivocado es contraponerlo al FIT Unidad, negándose a impulsar e integrar comités unitarios de apoyo a Myriam Bregman y a las luchas si no se adopta la propuesta del PTS”.
Para Izquierda Socialista lo importante es seguir desarrollando y fortaleciendo al Frente de Izquierda que es la herramienta concreta que tenemos y que goza de un gran prestigio. Y esto es una tarea de todos los partidos que lo componemos y de los miles que simpatizan con el FIT Unidad. Por eso el PTS se equivoca al dejarlo de lado, en realidad lo que busca con sus comités es capitalizar la figura de Bregman para su propio partido. Esta equivocación sobre cómo aprovechar el nuevo desafío que se abrió para la izquierda no lo decimos sólo nosotros. Por ejemplo, los compañeros intelectuales y luchadores Aldo Casas, Ariel Petruccelli, Eduardo Lucita y Juan Pablo Casiello que apoyaron en un primer momento el lanzamiento de estos comités y participaron en algunos ya han expresado sus críticas a los criterios con los que el PTS está encarando sus comités. (ver "La izquierda ante un gran desafío III / Sobre los comités de base por un gobierno de trabajadores").
Ante la negativa del PTS a abrir los comités a todos los integrantes del FIT Unidad sin condicionamientos, desde Izquierda Socialista lanzamos junto al Partido Obrero, agrupaciones combativas sindicales, juveniles, de mujeres y disidencias, jubiladas y jubilados, y sectores independientes la realización de comités unitarios y abiertos a todas las y los simpatizantes del Frente de Izquierda y luchadoras y luchadores que acuerden con fortalecerlo alrededor de seguir interviniendo y apoyando las luchas contra el gobierno ultraderechista de Milei y su plan motosierra. Ya están confirmados los comités que se realizarán en La Matanza, entre las y los estudiantes y no docentes de la UBA el 27 de junio y en la docencia porteña de Ademys el 4 de julio. Son los primeros comités que están programados, esperando que sirvan de experiencia para que se pueda debatir ampliamente y con todos los sectores que quieran participar. Comités que tienen que ser en apoyo a Myriam Bregman, al Frente de Izquierda Unidad y por un gobierno de la izquierda y de la clase trabajadora.
Desde Izquierda Socialista consideramos que hay dos cuestiones importantes para debatir que las pondremos a consideración de todas las y los que participen en estos comités unitarios. En primer lugar, la situación internacional y nacional que estamos viviendo con el aumento del desorden mundial que provoca la política imperialista de Trump, en particular seguir apoyando la gran lucha del pueblo boliviano. De la situación nacional hay que intercambiar sobre la crisis del gobierno de Milei, el apoyo a las luchas contra el plan motosierra y que el peronismo no es salida para el pueblo trabajador. En segundo lugar, como seguimos fortaleciendo al FIT Unidad y en este marco el apoyo a la figura de Myriam Bregman y al resto de las y los referentes para seguir postulándolo como una salida de fondo para que gobierne la izquierda y la clase trabajadora. Sabemos que hay más cuestiones en debate, las cuáles estamos dispuestos a debatir y llegar a acuerdos para llevarlas adelante. Mientras hacemos estos comités unitarios seguiremos insistiendo al PTS para que se avenga a impulsar comités comunes de los cuatro partidos del FIT Unidad y de todos los sectores y personalidades que acuerden en fortalecer al Frente de Izquierda para pelear por un gobierno obrero y socialista.
En el mundo entero, y no solamente en la Argentina, el capitalismo se halla inmerso en una época de crisis profunda y multifactorial. Nos hallamos en medio de una transición, pero nadie sabe a ciencia cierta hacia dónde. Es probable, de hecho, que haya varios destinos posibles. Para la izquierda revolucionaria ello entraña la posibilidad que, de los actuales fuegos, resurja como el ave Fénix el horizonte del socialismo. A escala global, sin embargo, no parece ésta la opción más a la mano. Pero en los momentos de crisis las cosas se aceleran y posibilidades inverosímiles hasta poco tiempo atrás se vuelven atractivas e incuso factibles. Y siempre hay circunstancias peculiares. Que la dirigente trotskista Myriam Bregman se encuentre en Argentina entre las figuras políticas con mejor imagen y el FIT-U con una creciente intención de voto es un fenómeno que no se puede ignorar. La crisis del gobierno y la parálisis, las disputas intestinas y el giro a la derecha del peronismo parecen no tener fin. Dese hace varias semanas en el conjunto de la izquierda de nuestro país se debate cómo intervenir sobre este fenómeno político. Los autores de este texto hemos participado en estos intercambios con dos Cartas Abiertas. Aquí quisiéramos desarrollar algunos aspectos de nuestro análisis de la situación y lo que nos parece una vía de acción posible y fructífera.
En los regímenes políticos capitalistas democráticos liberales parece haberse producido, en los últimos años, un cambio significativo. Durante décadas estos regímenes sirvieron como un poderoso dique de contención para todo tipo de radicalización política, consolidando bolsones enormes de electorados estables que daban solidez al sistema y hacían poco probable tanto los cambios repentinos de las preferencias políticas o electorales cuanto las rebeliones por abajo. Los levantamientos tenían lugar característicamente en países no democráticos (ejemplo típico: la “primavera árabe”). Hubo excepciones (como la Argentina de 2001), pero el panorama general era que las democracias liberales constituían un puntal de estabilidad. Eso se ha ido desmoronando en la última década, en la que han proliferado levantamientos y protestas callejeras de diferente tipo que incluso han tumbado gobiernos constitucionales (como el de Napal hace pocos meses), como así también se ha visto virajes electorales rápidos y profundos o la aparición recurrente de outsiders como Bukele en El salvador, Castillo en Perú o de la Spriella en Colombia. Milei es un caso extremo de esta tendencia. Sin embargo, en ningún caso, hasta ahora, se ha roto de manera inequívoca con los parámetros neoliberales consolidados durante el último medio siglo, ni mucho menos con las bases capitalistas de la economía (aún más antiguas). La fuerte inestabilidad de los gobiernos no da necesariamente lugar a una inestabilidad equivalente del sistema político en sí mismo, y hasta ahora no ha amenazado a las relaciones de propiedad. El descontento es casi universal, pero la emergencia de alternativas es la gran ausencia. Los virajes políticos de las últimas décadas no han alterado las dinámicas sociales y económicas capitalistas más profundas. Las políticas focalizadas no han podido contrarrestar la precariedad, la “informalización” y la miseria universales. Las compensaciones simbólicas de la política posmoderna se tornan crecientemente vacuas ante las duras realidades de la vida material en lo que hace a empleo, ingresos, vivienda, salud, educación o degradación ambiental. Las tibias estatizaciones (allí donde la hubo) no han podido frenar los vendavales de la economía global. Los derechos tantas veces proclamados –“con la democracia se come, se cura y se educa”- se vuelven cada vez más papel mojado. La falta de una alternativa al capitalismo liberal que resulte creíble y atractiva para las grandes mayorías es el gran vacío que, en buena medida, caracteriza la política actual en nuestros países.
El interrogante es: ¿cómo transitar del descontento que se palpa y la inestabilidad que se acrecienta hacia un cambio político y social verdaderamente estructural y significativo?
La inestabilidad política en nuestras sociedades se da sobre un trasfondo que no se puede ignorar ni minimizar, y que es mucho lo que debe a los cambios tecnológicos, culturales y sociales operados en las últimas décadas. Las “redes sociales” y los nuevos dispositivos tecnológicos permiten una difusión masiva de ideas a bajo costo, de manera descentralizada y no fácilmente controlada por los Estados y las corporaciones privadas. Esto puede ser aprovechado por la izquierda, que siempre tuvo dificultades para acceder a los grandes medios de comunicación. Pero, en contrapartida, el anegamiento de la arena pública con basura digital, noticias falsas, exceso de emoción y minimización de los argumentos y de la razón no favorece en lo más mínimo a la izquierda socialista. La ultraderecha siempre se basó en una radicalización discursiva y emocional que ocultaba un conservadurismo social destinado a mantener e incluso acrecentar el poder y la riqueza de los ricos y poderosos. La emocionalización y la virtualización de la vida social generan inestabilidad política, fenómenos virales y cambios súbitos en las preferencias electorales o simpatías momentáneas. Pero, paralelamente, tienden a socavar el alcance y la solidez de las fuerzas políticas (fenómeno reforzado por la mercantilización acelerada de los últimos años y la importancia creciente concedida a los aspectos más privados de la vida personal). El desafío para la izquierda argentina en la hora actual es aprovechar un vaivén favorable que se registra en el estado de ánimo de grandes sectores sociales para propiciar una politización más consciente, consistente y organizada, que haga posible un cambio revolucionario. Un cambio que, para ser genuino, demanda una participación tan masiva como auto consciente.
En nuestra primer Carta Abierta propusimos que, a partir de la creciente simpatía en torno a Myriam Bregman, se conformaran “Comités de base por un gobierno de trabajadores”. La propuesta fue tomada parcialmente por el PTS, la organización que Myriam integra, en una convocatoria que acompañamos con nuestras firmas. Sin embargo, la implementación concreta de los comités parece haber sido encaminada en una dirección bastante diferente a la que proponíamos y a lo que daba a entender la convocatoria “Vos hacés falta”. El llamado a conformar los comités se ha concentrado casi exclusivamente en la construcción de “un partido de la nueva clase trabajadora”, y los comités han estado integrados en la mayoría de los casos por militantes del PTS y activistas independientes, con exclusión no sólo de los otros partidos que integran el FIT-U, sino de muchas otras organizaciones sociales y políticas que, en principio, son favorables a un “gobierno de trabajadores”. No podemos dejar de señalar que esta vía de actuación puede mantener a miles de personas alejadas de los comités, socaba la unidad del FIT-U (un activo que la mayor parte de sus simpatizantes valoran positivamente), pone trabas a su posible desarrollo como un genuino movimiento de masas y cierra casi por completo las puertas a una posibilidad inédita: que la izquierda pueda influir sobre trabajadores y jóvenes peronistas disconformes con la orientación cada vez más derechista del PJ y la burocracia sindical, traccionando a una parte significativa de ellos hacia posiciones revolucionarias. La construcción del partido revolucionario (tarea cuya importancia no desmerecemos) puede (y debe) desarrollarse fortaleciendo y consolidando un movimiento de masas, necesariamente más amplio y plural.
No tenemos una posición rígida sobre las formas de organización política revolucionaria más conveniente en el presente. Pero a la luz de la configuración actual de la izquierda política, del movimiento sindical y del variopinto espectro de muy disímiles movimientos sociales, consideramos que los “comités de base” (y en esto consistía nuestra propuesta inicial) deberían ser un espacio democrático de masas capaz de concentrar a todas las fuerzas en principio favorables a la idea genérica de un “gobierno de trabajadores”, para emprender conjuntamente aquellas tareas en las que estamos de acuerdo: enfrentar al gobierno de Milei; apoyar a las luchas sociales y sindicales en curso; difundir el ideario socialista y la perspectiva revolucionaria; debatir a partir del programa del FIT-U un programa de gobierno de emergencia mucho más detallado. Paralelamente a estas tareas de lucha y propaganda conjuntas, pensamos que el espacio de los comités (o instancias paralelas relacionadas o no con los mismos, como foros, paneles, mesas redondas, talleres, etc.) podría servir para estudiar, conversar o debatir el amplio espectro de cuestiones tácticas, estratégicas organizativas e intelectuales que atañen a un cambio revolucionario.
Insistimos entonces con nuestro planteo inicial: debemos asumir con audacia la posibilidad de debatir con miles de personas para avanzar en la construcción de una alternativa gubernamental de los trabajadores que haga posible una salida a la crisis opuesta a la que nos proponen Milei, el PJ y todas las variantes del sistema.
Los comités de base pueden ser la gran herramienta para esta tarea, a condición de que sirvan para desarrollar y coordinar las luchas de resistencia a las políticas oficiales y den un marco político y organizativo a la creciente bronca popular.
La apuesta es inmensa. Ningún colectivo, por pequeño que sea, y hasta ningún militante individual que quiera sumarse puede quedar afuera. Necesitamos grandeza, firmeza y unidad. De nuestra parte no tenemos dudas: si rodeada de las principales figuras públicas del FIT-U y de referentes de los distintos movimientos sociales y/o sindicales que en los últimos años han estado dando la pelea, Myriam Bregman diera una conferencia de prensa convocando a la conformación de comités de base podríamos aglutinar a decenas de miles de personas dispuestas a militar por una alternativa revolucionaria.
12 de junio de 2026
Aldo Casas
Ariel Petruccelli
Eduardo Lucita
Juan Pablo Casiello
El miércoles 27 de mayo se realizó finalmente la reunión de la mesa nacional del Frente de Izquierda Unidad, algo que durante largas semanas no se había logrado. Nuestro partido Izquierda Socialista (IS) la solicitó por escrito proponiendo “intercambiar sobre dos puntos: 1) la propuesta de las compañeras y compañeros de la dirección del PTS que se está difundiendo públicamente sobre la construcción de un “Movimiento por un Partido de la Nueva Clase Trabajadora” y que hasta ahora no ha sido traída por el PTS a esta mesa y 2) la rebelión obrera y popular en Bolivia y que medidas de solidaridad podemos organizar” (ver izquierdasocialista.org).
La propuesta era para lograr hacer un intercambio clarificador de las propuestas de los cuatro partidos integrantes del FIT-U buscando el consenso unitario para salir a intervenir en la nueva situación que se ha abierto con el impacto extraordinario que está teniendo la compañera Myrian Bregman en el movimiento de masas. Se trata de una incipiente simpatía de millones en la figura de Myriam Bregman como representante de la izquierda nucleada en el FIT-U, que lleva dando pelea política y en las luchas desde hace 15 años. Un hecho altamente positivo.
En ese marco, IS fue a la reunión de la mesa nacional llevando propuestas unitarias para sumar a quienes expresan su simpatía por Bregman y el conjunto del FIT-U. En concreto, impulsar comités del FIT-U en apoyo a su figura, al Frente de Izquierda y por un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores. Comités para hacerlos en forma unitaria entre los cuatro partidos y quienes simpaticen, sean organizaciones o luchadoras y luchadores independientes. Esos comités unitarios del FIT-U encabezados por el apoyo a Myriam Bregman actuarían impulsando las luchas nacionales y podrían llevar al movimiento de masas el apoyo a luchas internacionales como las de Bolivia o Palestina. Al mismo tiempo, planteamos estar abiertos a planificar el debate en esos comités unitarios de todas las iniciativas programáticas o de acción que pudieran ir surgiendo.
Lamentablemente la reunión terminó sin que se lograra un acuerdo para impulsar dichos comités unitarios. Esto se debió a que la dirección del PTS puso como condición para integrar los comités, que cada partido (IS, PO y MST) tenía que adherir explícitamente a su propuesta de “construcción de un Movimiento por un Partido de la nueva clase trabajadora”.
Se solicitó al PTS que explicitara en qué consistía ese proyecto de partido, qué papel jugarían los partidos actuales del FIT-U, si deberían disolverse en un futuro en un partido único o si debido a ello el FIT-U dejaría de existir. A nuestro entender no hubo ninguna clarificación, ni oral ni tampoco existe por escrito. Por ahora, sigue quedando la impresión que se trata de un proyecto partidario para sumar para el PTS, contrapuesto al FIT-U.
En los hechos esto es así, porque la dirección del PTS pone como condición inmediata para integrar los comités de apoyo a Myriam Bregman, la adhesión a su política de “construir un partido de trabajadores”. Pero Bregman no solo es dirigente del PTS, es una figura que IS y todos los demás partidos y grupos que adhieren al FIT-U respetamos y apoyamos La ubicación de Bregman fortalece a toda la izquierda revolucionaria. Su prestigio, muy bien ganado, es parte de los triunfos y progresos de la pelea política y en las luchas que venimos dando desde el FIT-U a lo largo de sus largos años de existencia.
Consideramos que contraponer un posible futuro partido de trabajadores con el actual FIT-U es un enfoque equivocado y que divide. Desde IS no acordamos, por ahora, con la idea de lanzarse a construir un indefinido partido amplio de trabajadores. Porque no vemos aún condiciones para ello. Los socialistas revolucionarios siempre consideramos implementar la táctica de un PT, o sea un partido amplio de independencia de clase, cuando se dan dos condiciones: la combinación de que surjan corrientes obreras o sindicatos combativos independientes de la burguesía, más o menos masivas, en nuestro caso serían fuertes corrientes que rompieran con el peronismo. La segunda condición es que exista una fuerte debilidad o casi inexistencia de partidos revolucionarios. Sobre esa base, por ejemplo, León Trotsky lanzó esa propuesta en los años 30 en los Estados Unidos que no llegó a concretarse. Más cercano y conocido fue la fundación del PT de Brasil, en los ‘80, basado en el ascenso de masivos y nuevos sindicatos combativos como los metalúrgicos del ABC de San Pablo, del cual la mayor parte de las corrientes del trotskismo fueron parte.
Por ahora, en el país no existen esas dos condiciones; ni hay corrientes obreras independientes que rompan con el peronismo, ni la izquierda trotskista es marginal. Por el contrario, existe una izquierda trotskista muy fuerte que se nuclea en el FIT-U y que empieza a impactar en millones con la figura de Myriam Bregman. Es una simpatía que todavía no asegura que se traslade a votos ni a una adhesión consciente al programa revolucionario del FIT-U (ver FRENTE DE IZQUIERDA Y DE TRABAJADORES “UNIDAD” ACTA ACUERDO PROGRAMÁTICA), pero todos valoramos como el inicio de un cambio histórico en el país.
Por esas razones no vemos por ahora impulsar un nuevo y aún incierto partido de las y los trabajadores. Lo que sí consideramos es que hay que utilizar y potenciar más la gran conquista que es el FIT-U, valorado por la vanguardia luchadora, integre o no nuestros partidos, como un logro inmenso de la unidad de la izquierda, que nunca ha sido fácil lograr y lo logramos. Lamentablemente, escuchamos en la reunión que el PTS ha comenzado a desvalorizar esta conquista, diciendo que el “FIT-U quedó atrás” ante lo nuevo, que sería la simpatía de masas con Bregman, que “solo es un frente electoral” y que se “necesita otra cosa”. Primero, no es solo un frente electoral, es una alianza política de partidos revolucionarios, inédita en el mundo, que tiene un programa obrero y socialista. Segundo, el avance del FIT-U en sus presentaciones electorales no es una cosa menor. Por el contrario, en las elecciones el FIT-U se postuló dando una enorme lucha política contra los partidos patronales y sus sucesivos gobiernos desde el 2011 llegando más ampliamente a millones con nuestro programa hacia un gobierno de las y los trabajadores. Y tercero y fundamental, el FIT-U, sus diputadas y diputados, partidos, agrupaciones, dirigentes sindicales, piqueteros y juveniles son los que batallan en las huelgas, en las marchas universitarias, de la salud, con las y los jubilados y enfrentado a la burocracia sindical. Están allí de muestra la Multicolor La Matanza que encabeza el FIT-U, que recuperó la seccional; desde hace años dirigimos ATEN Capital en Neuquén; Ademys en CABA; UEPC-Capital de Córdoba, entre otras; la seccional ferroviaria combativa Haedo que encabeza el “Pollo” Sobrero; el Sutna y la lucha por FATE, y son miembros del FIT-U los que vienen dirigiendo la heroica y triunfante lucha del Hospital Garrahan. Desde ya que IS siempre reclama que el FIT-Unidad actúe más unido en las luchas sindicales, estudiantiles y populares. Pero esas diferencias de criterio no invalida ni pone en cuestión al FIT-U. En todo caso se trata de mejorarlo en común. Si este tercer aspecto cuesta mucho y hay períodos largos de silencio y parálisis ha sido justamente por ciertas divisiones que se provoca al interior del frente que siempre combatimos. En especial de parte de la dirección del PTS, cosa muy sentida por las y los luchadores, qué con su divisionismo y autoproclamación ignora, por ejemplo, la coordinación del Plenario Nacional del Sindical Combativo, le adjudica insólita y falsamente “no haber pasado la prueba con la reforma laboral”, cuando la traición fue de la burocracia sindical de la CGT, y trata injustamente a las nuevas y nuevos dirigentes sindicales combativos de que imponen “prácticas burocráticas”.
También, y no menos importante, el FIT-U ha actuado unitariamente en hechos y acciones internacionales, por ejemplo, en el apoyo a la Flotilla Global Sumud y la denuncia del sionismo y el estado genocida de Israel. Y las agresiones imperialistas de Trump, como recientemente ocurrió con la agresión a Venezuela e Irán.
Como es sabido también tenemos diferencias al interior del FIT-U que se debaten abiertamente como es tradición entre la izquierda trotskista sin que esto impida llevar adelante los acuerdos en el marco del programa común que nos unifica.
Pero volvamos a la cuestión en debate e inmediata: cómo aprovechamos lo nuevo, reflejado en la gran ubicación de Bregman, para hacer crecer la alternativa política revolucionaria y de independencia de clase que es el FIT Unidad frente al gobierno de ultraderecha de Milei y frente a alternativas burguesas de los dirigentes del peronismo. Nosotros discrepamos, junto a otras y otros compañeros del FIT-U, con que el eje sea salir a crear un movimiento por un PT, aunque respetamos que el PTS haga su experiencia y tenga ese proyecto de construcción. Están en su derecho. Somos cuatro partidos distintos, cada uno con sus respectivas tácticas y estrategias. Pero lo equivocado es contraponerlo al FIT-U, negándose a impulsar e integrar comités unitarios de apoyo a Myriam Bregman si no se adopta la propuesta del PTS. Estas actitudes divisionistas son preocupantes y vienen del antecedente de haber dividido al Frente en el acto del 1° de Mayo. Nos debilitan esas divisiones ante el gobierno, la burguesía y la burocracia sindical. Debilita también a la misma Myriam Bregman, que debería ser un factor de unidad y no de divisiones entre nosotros.
Reiteramos la propuesta que llevamos a la reunión de la mesa nacional, de lanzar como FIT-Unidad comités de apoyo a Myriam Bregman y por un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores. Salgamos unidos PTS, PO, IS y el MST con esa tarea. Impulsando esos comités en todo el país para reafirmar que la izquierda quiere y puede gobernar. Miles de comités abiertos a todas y todos aquellos que se quieran sumar, en cada ciudad, barrio, gremio, lugar de trabajo o estudio, serían una fuerza de lucha y política inmensa. Se potenciaría la compañera Bregman, el FIT-U, cada uno de sus partidos y todas y todos sus dirigentes y militantes. Se podrían organizar a miles y miles de personas para debatir propuestas y también para volcarnos unitariamente a las luchas obreras, juveniles, barriales y populares.
Mientras sigue el debate, Izquierda Socialista impulsará esos comités de apoyo a Myrian Bregman, al FIT-U y por un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores.
Comité Ejecutivo de Izquierda Socialista (IS)
30 de mayo 2026
El miércoles 27 de mayo se realizó finalmente la reunión de la mesa nacional del Frente de Izquierda-Unidad, algo que durante largas semanas no se había logrado. Nuestro partido Izquierda Socialista (IS) la solicitó por escrito proponiendo “intercambiar sobre dos puntos: 1) la propuesta de las compañeras y compañeros de la dirección del PTS que se está difundiendo públicamente sobre la construcción de un “Movimiento por un Partido de la Nueva Clase Trabajadora” y que hasta ahora no ha sido traída por el PTS a esta mesa y 2) la rebelión obrera y popular en Bolivia y que medidas de solidaridad podemos organizar” (ver izquierda socialista.org)
La propuesta era para lograr hacer un intercambio clarificador de las propuestas de los cuatro partidos integrantes del FIT-U buscando el consenso unitario para salir a intervenir en la nueva situación que se ha abierto con el impacto extraordinario que está teniendo la compañera Myrian Bregman en el movimiento de masas. Se trata de una incipiente simpatía de millones en la figura de Myriam Bregman como representante de la izquierda nucleada en el FIT-U, que lleva dando pelea política y en las luchas desde hace 15 años. Un hecho altamente positivo.
En ese marco, IS fue a la reunión de la mesa nacional llevando propuestas unitarias para sumar a quienes expresan su simpatía por Bregman y el conjunto del FIT-U. En concreto, impulsar comités del FIT-U en apoyo a su figura, al Frente de Izquierda y por un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores. Comités para hacerlos en forma unitaria entre los cuatro partidos y quienes simpaticen, sean organizaciones o luchadoras y luchadores independientes. Esos comités unitarios del FIT-U encabezados por el apoyo a Myriam Bregman actuarían impulsando las luchas nacionales y podrían llevar al movimiento de masas el apoyo a luchas internacionales como las de Bolivia o Palestina. Al mismo tiempo, planteamos estar abiertos a planificar el debate en esos comités unitarios de todas las iniciativas programáticas o de acción que pudieran ir surgiendo.
Lamentablemente la reunión terminó sin que se lograra un acuerdo para impulsar dichos comités unitarios. Esto se debió a que la dirección del PTS puso como condición para integrar los comités, que cada partido (IS, PO y MST) tenía que adherir explícitamente a su propuesta de “construcción de un Movimiento por un Partido de la nueva clase trabajadora”.
Se solicitó al PTS que explicitara en qué consistía ese proyecto de partido, que papel jugarían los partidos actuales del FIT-U, si deberían disolverse en un futuro en un partido único o si debido a ello el FIT-U dejaría de existir. A nuestro entender no hubo ninguna clarificación, ni oral ni tampoco existe por escrito. Por ahora, sigue quedando la impresión que se trata de un proyecto partidario para sumar para el PTS, contrapuesto al FIT-U.
En los hechos esto es así, porque la dirección del PTS pone como condición inmediata para integrar los comités de apoyo a Myriam Bregman, la adhesión a su política de “construir un partido de trabajadores”. Pero Bregman no solo es dirigente del PTS, es una figura que IS y todos los demás partidos y grupos que adhieren al FIT-U respetamos y apoyamos La ubicación de Bregman fortalece a toda la izquierda revolucionaria. Su prestigio, muy bien ganado, es parte de los triunfos y progresos de la pelea política y en las luchas que venimos dando desde el FIT-U a lo largo de sus largos años de existencia.
Consideramos que contraponer un posible futuro partido de trabajadores con el actual FIT-U es un enfoque equivocado y que divide. Desde IS no acordamos, por ahora, con la idea de lanzarse a construir un indefinido partido amplio de trabajadores. Porque no vemos aún condiciones para ello. Los socialistas revolucionarios siempre consideramos implementar la táctica de un PT, o sea un partido amplio de independencia de clase, cuando se dan dos condiciones: la combinación de que surjan corrientes obreras o sindicatos combativos independientes de la burguesía, más o menos masivas, en nuestro caso serían fuertes corrientes que rompieran con el peronismo. La segunda condición es que exista una fuerte debilidad o casi inexistencia de partidos revolucionarios. Sobre esa base, por ejemplo, León Trotsky lanzó esa propuesta en los años 30 en los EE.UU. que no llegó a concretarse. Más cercano y conocido fue la fundación del PT de Brasil, en los 80, basado en el ascenso de masivos y nuevos sindicatos combativos como los metalúrgicos del ABC de San Pablo, del cual la mayor parte de las corrientes del trotskismo fueron parte.
Por ahora, en el país no existen esas dos condiciones; ni hay corrientes obreras independientes que rompan con el peronismo, ni la izquierda trotskista es marginal. Por el contrario, existe una izquierda trotskista muy fuerte que se nuclea en el FIT-U y que empieza a impactar en millones con la figura de Myriam Bregman. Es una simpatía que todavía no asegura que se traslade a votos ni a una adhesión consciente al programa revolucionario del FIT-U (ver FRENTE DE IZQUIERDA Y DE TRABAJADORES "UNIDAD" ACTA ACUERDO PROGRAMÁTICA), pero todos valoramos como el inicio de un cambio histórico en el país.
Por esas razones no vemos por ahora impulsar un nuevo y aún incierto partido de trabajadores. Lo que sí consideramos es que hay que utilizar y potenciar más la gran conquista que es el FIT-U, valorado por la vanguardia luchadora, integre o no nuestros partidos, como un logro inmenso de la unidad de la izquierda, que nunca ha sido fácil lograr y lo logramos. Lamentablemente, escuchamos en la reunión que el PTS ha comenzado a desvalorizar esta conquista, diciendo que el “FIT-U quedó atrás” ante lo nuevo, que sería la simpatía de masas con Bregman, que “solo es un frente electoral” y que se “necesita otra cosa”. Primero, no es solo un frente electoral, es una alianza política de partidos revolucionarios, inédita en el mundo, que tiene un programa obrero y socialista. Segundo, el avance del FIT-U en sus presentaciones electorales no es una cosa menor. Por el contrario, en las elecciones el FITU se postuló dando una enorme lucha política contra los partidos patronales y sus sucesivos gobiernos desde el 2011 llegando más ampliamente a millones con nuestro programa hacia un gobierno de las y los trabajadores. Y tercero y fundamental, el FIT-U, sus diputadas y diputados, partidos, agrupaciones, dirigentes sindicales, piqueteros y juveniles son los que batallan en las huelgas, en las marchas universitarias, de la salud, con las y los jubilados y enfrentado a la burocracia sindical. Están allí de muestra la Multicolor La Matanza que encabeza el FIT-U, que recuperó la seccional; desde hace años dirigimos Aten Capital en Neuquén; Ademys en CABA; UEPC-Capital de Córdoba, entre otras; la seccional ferroviaria combativa Haedo que encabeza el Pollo Sobrero; el SUTNA y la lucha por FATE, y son miembros del FIT-U los que vienen dirigiendo la heroica y triunfante lucha del Hospital Garrahan. Desde ya que IS siempre reclama que el FIT-Unidad actúe más unido en las luchas sindicales, estudiantiles y populares. Pero esas diferencias de criterio no invalida ni pone en cuestión al FIT-U. En todo caso se trata de mejorarlo en común. Si este tercer aspecto cuesta mucho y hay períodos largos de silencio y parálisis ha sido justamente por ciertas divisiones que se provoca al interior del frente que siempre combatimos. En especial de parte de la dirección del PTS, cosa muy sentida por las y los luchadores, qué con su divisionismo y autoproclamación ignora, por ejemplo, la coordinación del Plenario Nacional del Sindical Combativo, le adjudica insólita y falsamente “no haber pasado la prueba con la reforma laboral”, cuando la traición fue de la burocracia sindical de la CGT, y trata injustamente a las nuevas y nuevos dirigentes sindicales combativos de que imponen “prácticas burocráticas”.
También, y no menos importante, el FIT-U ha actuado unitariamente en hechos y acciones internacionales, por ejemplo, en el apoyo a la Flotilla Global Sumud y la denuncia del sionismo y el estado genocida de Israel. Y las agresiones imperialistas de Trump, como recientemente ocurrió con la agresión a Venezuela e Irán.
Como es sabido también tenemos diferencias al interior del FIT-U que se debaten abiertamente como es tradición entre la izquierda trotskista sin que esto impida llevar adelante los acuerdos en el marco del programa común que nos unifica.
Pero volvamos a la cuestión en debate e inmediata: cómo aprovechamos lo nuevo, reflejado en la gran ubicación de Bregman, para hacer crecer la alternativa política revolucionaria y de independencia de clase que es el FIT Unidad frente al gobierno de ultraderecha de Milei y frente a alternativas burguesas de los dirigentes del peronismo. Nosotros discrepamos, junto a otras y otros compañeros del FIT-U, con que el eje sea salir a crear un movimiento por un PT, aunque respetamos que el PTS haga su experiencia y tenga ese proyecto de construcción. Están en su derecho. Somos cuatro partidos distintos, cada uno con sus respectivas tácticas y estrategias. Pero lo equivocado es contraponerlo al FIT-U, negándose a impulsar e integrar comités unitarios de apoyo a Myriam Bregman si no se adopta la propuesta del PTS. Estas actitudes divisionistas son preocupantes y vienen del antecedente de haber dividido al Frente en el acto del 1° de Mayo. Nos debilitan esas divisiones ante el gobierno, la burguesía y la burocracia sindical. Debilita también a la misma Myriam Bregman, que debería ser un factor de unidad y no de divisiones entre nosotros.
Reiteramos la propuesta que llevamos a la reunión de la mesa nacional, de lanzar como FIT-Unidad comités de apoyo a Myriam Bregman y por un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores. Salgamos unidos PTS, PO, IS y el MST con esa tarea. Impulsando esos comités en todo el país para reafirmar que la izquierda quiere y puede gobernar. Miles de comités abiertos a todas y todos aquellos que se quieran sumar, en cada ciudad, barrio, gremio, lugar de trabajo o estudio, serían una fuerza de lucha y política inmensa. Se potenciaría la compañera Bregman, el FIT-U, cada uno de sus partidos y todas y todos sus dirigentes y militantes. Se podrían organizar a miles y miles de personas para debatir propuestas y también para volcarnos unitariamente a las luchas obreras, juveniles, barriales y populares.
Mientras sigue el debate, Izquierda Socialista impulsará esos comités de apoyo a Myrian Bregman, al FIT-U y por un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores.
Comité Ejecutivo de Izquierda Socialista (IS)
30 de mayo 2026
El Partido de Trabajadores por el Socialismo (PTS), el Partido Obrero (PO) e Izquierda Socialista (IS), partidos integrantes del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) acuerdan conformar el "Frente de Izquierda y de Trabajadores - Unidad" y presentar listas comunes de candidatos y candidatas en las próximas elecciones nacionales del año 2019.
Este frente unitario, que nuclea a la casi totalidad de las fuerzas de izquierda de nuestro país, se funda en el marco de una gran crisis nacional que la clase capitalista quiere hacer pagar a las mayorías obreras y populares. El gobierno de Macri, luego de pagarles a los fondos buitre y endeudar e hipotecar el país al servicio de financiar la fuga de capitales, pactó con el Fondo Monetario Internacional un mayor ajuste, los tarifazos, la pulverización del salario y la destrucción de miles de puestos de trabajo. El FMI, como representante del capital financiero imperialista, viene por más: una nueva reforma previsional y ley de flexibilización laboral, mientras decenas de miles de dólares seguirán yendo a los especuladores y a los pagos de la deuda.
Desde su asunción Cambiemos no pudo gobernar y legislar contra los intereses nacionales y del pueblo trabajador sin contar con el aval de los gobernadores -que aplicaron el ajuste en sus provincias, entre ellas Alicia Kirchner en Santa Cruz-, y de los diputados y senadores del peronismo que votaron todas las leyes de ajuste y de entrega, incluyendo los presupuestos nacionales que incluían los tarifazos y el gran robo a los jubilados.
En diciembre de 2017 decenas de miles de trabajadores y jóvenes se movilizaron hacia el Congreso a enfrentar la ley de reforma previsional, sufriendo una durísima represión. Las clases dominantes y el gobierno tomaron nota de la disposición de lucha del pueblo trabajador, e inmediatamente se "cajoneó" el proyecto de reforma laboral que ya se había pactado con la CGT. La burocracia sindical en todas sus alas, junto a los "movimientos sociales" comandados por el Papa Bergoglio, por un lado, y el kirchnerismo con su campaña "Hay 2019", por otro, se unieron para impedir que esa fuerza de los explotados pudiera derrotar al gobierno y a sus planes de ajuste, permitiendo la gran devaluación, la fuga de capitales, un mayor saqueo al salario que culminó con el pacto de coloniaje con el FMI.
Luego de que la burocracia sindical y los políticos patronales opositores cumplieran el rol de impedir la derrota en las calles de Macri y su ajuste, el kirchnerismo puso a Alberto Fernández en la cabeza de la fórmula que postulan para reemplazar a Macri junto a Cristina Fernández. Sostenemos que el "Frente Patriótico" que postulan no presenta ninguna alternativa favorable a los intereses de las mayorías populares. Ya se han comprometido a pagar la deuda fraudulenta, incluyendo la tomada por el gobierno de Cambiemos. Se proponen gobernar sin romper con el FMI, lo que implica la continuidad del ajuste y del pacto de coloniaje firmado por Macri. Esto significará no solo la continuidad del atraso y la dependencia nacional, sino el empeoramiento del nivel de vida del pueblo trabajador, en beneficio de los especuladores y las grandes patronales.
Denunciamos una operación política que busca imponer una polarización entre el macrismo y el kirchnerismo y sus aliados. Estos últimos, basándose en el justo odio de millones a este gobierno hambreador, convocan a una denominada "unidad patriótica" con los mismos que le dieron la gobernabilidad y las leyes al macrismo. Un frente con los gobernadores que ajustaron en sus provincias al mismo o mayor nivel que el gobierno nacional. Con Sergio Massa, uno de los principales colaboradores del gobierno de Cambiemos desde su asunción en diciembre de 2015 y que sostiene que hay que militarizar los barrios populares. Con quienes se enfrentaron a la fabulosa "Marea Verde" protagonizada por cientos de miles de mujeres votando en contra del derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y en sus provincias se niegan siquiera a que se practique la interrupción legal del embarazo.
No olvidamos que el kirchnerismo pactó el pago de la fraudulenta deuda con el Club de París, rubricó un pacto secreto con la multinacional Chevron para la explotación en Vaca Muerta, intentó negociar para pagarle a los fondos buitre, mientras que sostuvieron a la mayoría de las empresas privatizadas de servicios públicos ayer beneficiadas con subsidios y hoy con los tarifazos, y la sojización del país en beneficio de las patronales agrarias.
El pueblo trabajador no está condenado a tener que soportar un mal mayor o un supuesto mal menor. Hay otra salida, y es la que postula nuestro Frente: que la crisis la paguen los que la generaron, las grandes patronales, los banqueros, los terratenientes y el imperialismo.
Sostenemos la independencia política de los trabajadores y trabajadoras frente a cualquier variante patronal, incluyendo las denominadas progresistas, y en ningún caso vamos a llamar a apoyar directa o indirectamente a alguno de estos campos en pugna en el terreno de las luchas y también en lo electoral, sino que planteamos una salida de independencia de clase que supere esta trampa a la que pretenden meter al pueblo.
Con la constitución del "Frente de Izquierda y de Trabajadores -Unidad" para los comicios de 2019, el FIT y el MST comienzan una experiencia común, luego de haber tenido no pocas diferencias políticas. La crítica situación y la catástrofe que amenaza al pueblo trabajador, nos lleva a explorar en común un camino que comienza con la batalla política que tenemos por delante en las próximas elecciones. De esta experiencia unitaria surgirán las bases que permitirán avanzar en mayores acuerdos o no.
Planteamos imponer mediante la lucha y la movilización una salida política propia de los trabajadores: poner fin a la tutela del FMI y por un plan económico y una reorganización integral del país cuya prioridad es la defensa de la vida del pueblo trabajador. Rechazamos de plano todo apoyo a las patronales agrarias, industriales, financieras y de servicios, alianzas políticas-electorales con la centroizquierda y acuerdos permanentes con la burocracia sindical.
El "Frente de Izquierda de Trabajadores - Unidad" plantea los siguientes puntos y los pone a consideración de las organizaciones de trabajadores, estudiantiles, populares, para que sean parte de un plan de lucha para lograr derrotar al FMI, Macri y a los gobernadores, para que esta vez, la crisis la paguen los capitalistas, en el camino de imponer un gobierno de trabajadores. Basta de tregua de la CGT, CTA y de toda la burocracia sindical con el gobierno y las patronales. Paro nacional y un plan de lucha para imponer este programa:
1) Ruptura con el FMI. No al pago de la deuda. Plata para salario, trabajo, salud, educación y vivienda, no para el Fondo Monetario. Nacionalizar la banca y el comercio exterior para evitar la fuga de capitales, cuidar a los pequeños ahorristas y brindar créditos baratos. Por un gobierno de trabajadores que imponga un plan económico obrero y popular debatido y gestionado por los propios trabajadores.
2) Aumento inmediato de salario y jubilaciones. Que nadie gane menos del valor de la canasta familiar. Ante la escalada de la inflación, indexación mensual de salarios y jubilaciones.
3) Prohibición de despidos y suspensiones. Expropiación y estatización de toda empresa que cierre, puesta a producir, bajo el control de los trabajadores. Basta de trabajo precario y en negro. Todos a planta permanente. Trabajo para todos, reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario entre ocupados y desocupados. Abajo la reforma laboral flexibilizadora.
4) Anulación de la reforma previsional. Por el 82% móvil y el aumento del haber mínimo que cubra la canasta de los jubilados. Por la restitución de los aportes patronales rebajados por Macri, Menem y por Cristina Kirchner.
5) Eliminación del IVA de la canasta familiar. Abolición del impuesto al salario. Impuestos progresivos a las grandes fortunas. Impuestos extraordinarios a los grandes capitalistas (banqueros, terratenientes y grandes empresarios) para resolver las necesidades más acuciantes del pueblo trabajador. Comités de control de precios y abastecimiento popular.
6) Anulación de los tarifazos. Nacionalización y reestatización sin pago de todas las empresas privatizadas bajo control, administración y gestión de trabajadores y control de los usuarios populares. Reestatización de todo el sistema ferroviario y del subte (transporte y carga) bajo control, administración y gestión de los trabajadores de todos los niveles y control de los usuarios populares. Renacionalización sin pago del 100% de YPF y de todas las empresas petroleras: por una empresa nacional estatal única que funcione bajo el control y la gestión de sus trabajadores. Por un plan nacional energético controlado por los trabajadores que lleve gas natural y luz a todos los hogares.
7) Expropiación de la oligarquía terrateniente, de los grandes pooles de siembra, así como de los monopolios cerealeros, aceiteros, lecheros y frigoríficos. Expropiación de los cuatro mil principales propietarios, respetando los derechos de los campesinos pobres, pueblos originarios y pequeños chacareros. No a la expulsión de sus tierras de campesinos y originarios. Basta de trabajo en negro para los trabajadores rurales.
8) Abajo la megaminería. Fuera la Barrick y Chevron. No al fracking. Expropiación de esas firmas, casi todas imperialistas, sin indemnización y que reparen los daños causados, garantizando el empleo con igual salario a los trabajadores de esas empresas.
9) Por una educación nacional, única, estatal, pública, gratuita y laica. Basta de subsidio a la educación privada. Fuera las iglesias de la educación. Separación real y efectiva de la Iglesia y el Estado.
10) Por un sistema nacional de salud público y de calidad a cargo del Estado. Por una cobertura de salud gratuita e integral estatal. Nacionalización sin pago de los laboratorios que lucran con la salud del pueblo. Por la provisión de medicamentos gratuitos a quienes lo necesitan. Control democrático de la Obras Sociales por parte de comités de trabajadores elegidos en la base, para que dejen de ser una caja con que los burócratas sindicales se enriquecen.
11) Por un plan nacional de viviendas populares de calidad y urbanización de las villas y asentamientos. Por impuestos progresivos a las viviendas ociosas de los especuladores inmobiliarios.
12) Por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. Plata para combatir la violencia de género, no para el FMI. Por los derechos de las mujeres trabajadoras. A igual trabajo, igual salario.
13) Abajo la doctrina Chocobar y el gatillo fácil. No a la baja de la edad de imputabilidad. Abajo las reformas reaccionarias y represivas del Código Penal. No al espionaje y a la infiltración de las organizaciones populares. Disolución de los órganos de inteligencia para espiar a los luchadores obreros y populares. Abajo el Proyecto X y anulación de la ley “antiterrorista”. Anulación de las causas judiciales contra los más de 6.000 luchadores obreros y populares. Libertad a los presos por luchar.
Castigo a los culpables de la muerte de Santiago Maldonado y a todos los asesinos materiales y políticos de Rafael Nahuel. Cárcel a los responsables de la desaparición de Julio López y Luciano Arruga. Cárcel a los asesinos materiales y políticos de Carlos Fuentealba. Fuera la Gendarmería de los barrios populares.
14) Cárcel común, perpetua y efectiva a los genocidas y sus cómplices civiles y a los responsables de los crímenes de la Triple A.
15) Que todo legislador, funcionario o juez gane lo mismo que un obrero especializado o una maestra. Revocabilidad de todos los mandatos por los propios electores.
16) Elección popular de fiscales y jueces con mandatos revocables. Eliminación de todos sus privilegios de casta. Juicios por jurados.
17) Fuera la burocracia de los sindicatos. Apoyo al sindicalismo combativo. Por la independencia de los sindicatos del Estado y los gobiernos de turno. Por la más plena democracia sindical y por el derecho de los trabajadores a organizarse sin injerencia y control estatal. Por direcciones de los sindicatos antiburocráticas y combativas, de carácter clasista, basada en la democracia sindical. Apoyamos la autoorganización de los trabajadores contra la regimentación de la burocracia sindical y los partidos patronales.
18) Por la derrota del pacto Macri-FMI y los gobernadores. Por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que discuta y resuelva las medidas de emergencia requeridas para satisfacer las necesidades apremiantes de la población trabajadora y promover una transformación del país sobre nuevas bases sociales.
19) Por un gobierno de los trabajadores y el pueblo impuesto por la movilización de los explotados y oprimidos.
20) Abajo la intentona golpista en Venezuela impulsada de manera directa por la intervención del imperialismo norteamericano y sus lacayos de la OEA, sin brindar ningún apoyo político al gobierno de Maduro. Fuera ingleses y la OTAN de Malvinas. Contra el bloqueo y cualquier tipo de agresión imperialista contra Cuba. Apoyo al heroico pueblo palestino. Abajo la ocupación sionista de Palestina.
Apoyamos la lucha de toda la clase obrera mundial contra el capitalismo imperialista y sus gobiernos. Saludamos la rebelión popular en Argelia, la lucha de los chalecos amarillos en Francia y defendemos el derecho a la autodeterminación del pueblo de Cataluña.
Por una política internacional de apoyo a la rebelión obrera y popular en todo el mundo, por la expulsión del imperialismo de todos los países, por la unidad socialista de América Latina, por el socialismo internacional.