Aug 26, 2026 Last Updated 5:40 PM, Aug 24, 2026

Durante la primera semana de febrero se llevó a cabo la vigésimo segunda distribución de ayuda en distintos puntos del norte de Gaza, incluyendo la zona de Beit Lahia en el campamento de Al-Shati, la zona del campamento de la playa y el campamento de refugiadas de Jabalia.



En este caso, con aportaciones por valor de 36.600 séqueles, se han podido entregar:
- 180 cestas de alimentos, cada una con frutas y verduras variadas
- 11 camiones de agua, con 5.500 litros cada uno
Así como realizar una ampliación de la red de agua

A pesar del mal llamado “plan de paz” de Trump, el genocidio, el bloqueo, la ocupación y el asedio continúan en Gaza. En este contexto, las compañeras de la Unión Independiente de Comités Obreros Palestinos mantienen activos todos los mecanismos de los que disponen para seguir haciendo llegar ayuda a la población.

Nos llena de orgullo estar al lado de las compañeras palestinas que luchan por garantizar la vida. Agradecemos todas las aportaciones realizadas hasta ahora. Seguimos recogiendo para próximos envíos.

* Seguimos impulsando la solidaridad política y material para resistir el genocidio.

-> Haz tu aportación al siguiente número de cuenta:
Ajuda Obrera Internacional
ES83 2100 0614 3402 0043 0991

Puedes consultar la página web de la iniciativa:
gaza-solidaridad.org/

Escribe Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional

19/02/2026. Luego de que Donald Trump agrediera militarmente a Venezuela, secuestrando a Nicolas Maduro y su esposa, dejando más de 100 personas asesinadas; el imperialismo norteamericano profundiza su contraofensiva imperialista sobre América Latina imponiendo un criminal bloqueo petrolero sobre Cuba. El mecanismo es simple, luego de pactar con el gobierno chavista de Delcy Rodríguez una reforma de la Ley de Hidrocarburos para entregar el petróleo a las transnacionales, Trump utiliza su control sobre Venezuela para paralizar el envío de petróleo a la isla y amenaza a México de sanciones si lo hace. Esta política está dejando a Cuba sin recursos energéticos agravando fuertemente la crisis que desde hace años golpea al pueblo cubano.

Cuba se está quedando sin combustibles y sin energía eléctrica para garantizar el funcionamiento de los servicios sociales mas básicos. La falta de energía obliga a las familias a recurrir a la leña para cocinar sus alimentos. El transporte público está paralizado, los aeropuertos cerrados y los hospitales, las escuelas y la producción de alimentos y su conservación pueden colapsar dejando al pueblo sin comida. El plan de Trump y su criminal política imperialista es un castigo directo al pueblo cubano.

La crisis energética de la isla no es solo producto del repudiable embargo que los Estados Unidos aplica sobre Cuba desde 1962. Si bien el bloqueo y las actuales medidas de Trump llevan la crisis energética al colapso permanente, la falta de energía es producto -también- de la política aplicada por el gobierno de Diaz Canel y la destrucción de las conquistas socialistas de la revolución de 1959 tras la restauración capitalista impulsada por la burocracia del PC Cubano y el consecuente abandono del obsoleto sistema de generación energética mientras, la hostelería de lujo que el gobierno comparte bajo empresas mixtas con trasnacionales se llevan importantes recursos.

El bloqueo criminal es una herramienta con la que Trump busca subordinar a Cuba y otros países de América Latina a sus políticas y pactos con el objetivo de revertir la crisis económica y de dominación del imperialismo norteamericano, retomando para ello la Doctrina Monroe. El pasado 4 de enero, Diaz Canel habló en televisión nacional y reconoció su disposición a negociar con Trump. En Cuba existe el riesgo de que -al igual que los hizo el gobierno chavista de Delcy Rodríguez en Venezuela- el gobierno de partido único (PC) de falso socialismo, pacte con Trump nuevas medidas a espaldas del pueblo cubano; las que lejos de resolver las urgentes necesidades sociales, profundizarán la crisis con una mayor subordinación al imperialismo yanqui.

Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI) repudiamos categóricamente el bloqueo petrolero impuesto por Donald Trump de la misma manera en que luchamos para acabar contra el bloqueo norteamericano de conjunto. Mas allá de las diferencias que sostenemos con el Gobierno Cubano y todo su régimen autoritario, llamamos a sostener la más amplia movilización de los pueblos del mundo para exigir el fin del bloqueo petrolero y el inmediato envío de petróleo para que el pueblo cubano tenga acceso a la vital energía eléctrica y al combustible. Repudiamos los chantajes y las presiones arancelarias de Trump sobre otros países para evitar el envío de petróleo y exigimos al gobierno mexicano de Claudia Sheinbaum y los gobiernos que se dicen “progresistas” como Lula en Brasil o Petro de Colombia, dispongan el inmediato envío solidario de petróleo sin costo para que el pueblo cubano pueda resolver sus urgentes necesidades sociales.

18 de febrero 2026

Por Ezequiel Peressini, dirigente de Izquierda Socialista y la UIT-CI

El domingo 8 de febrero por la tarde, en el gran estadio Levi’s de la ciudad de Santa Clara, en California se realizó el Super Bowl. Los Seatle Seahawks le ganaron 29 a 13 a los New Englands Patriors y se consagraron campeones en la final del deporte más popular de los Estados Unidos, el Football americano. Pero, no solo es deporte. en la apertura y entretiempo se realizan actividades musicales con grandes despliegues transformado al Super Bowl en el espectáculo más visto anualmente en Estados Unidos.

La apertura estuvo a cargo de la banda de punk rock Green Day, quienes volvieron a tocar las canciones principales de su disco “American Idiot” 22 años después de lanzado. Disco que, desde la gráfica, de una mano que sostiene una granada con forma de corazón sangrando, marca una fuerte denuncia al imperialismo de los Estados Unidos. El entretiempo quedó en manos de Bud Bunny y sus invitados que lo acompañaron en una cancha dominada por una escenografía que disfrazó el Levi’s Stadium en Puerto Rico. Alli, interpretó algunas de las canciones de su último disco “Debí tirar más fotos”, con el cual ganó el Grammy hace solo una semana. La presencia de estos dos grupos musicales ya había provocado la ira de Donald Trump quien anunció que no participaría del evento por considerar a los músicos como “izquierdistas” que cuestionan su política anti migratoria y los secuestros masivos de la ICE.

La presencia de Bud Bunny, sus canciones y escenografía transformó el entretiempo en un gran hecho político internacional y una bofetada a Donald Trump al exponer de manera reivindicativa la vida, el territorio y las costumbres de millones de latinos que en los Estados Unidos son perseguidos por la ICE y buscan ser deportados por Donald Trump.

Una reivindicación de la vida latina en el corazón del imperialismo

Desde el comienzo, el espectáculo fue impactante. En un campo de juego lleno de cañas de azúcar donde trabajadoras y trabajadores azucareros despliegan sus tareas, Bud Bunny camina cantando sus canciones. En su andar se muestran los clásicos puestos de comida donde la clase trabajadora latinoamericana almuerza en la calle, una mesa donde cuatro hombres juegan dominó y en otra, dos mujeres esculpen sus uñas en una sesión callejera de manicure mientras conversan. Cerca de allí un grupo de mujeres trabajadoras de la construcción levantan un muro. Antes de llegar a la casita rosa donde se despliega una fiesta -en la que participó el reconocido actor chileno Pedro Pascal- se vio al boxeador puertorriqueño Xander Zayas y el mexico-americano Emiliano Vargas haciendo Sparring. El reguetón sonó durante cerca de 15 minutos y fue presentado por Bud Bunny como la música “de los barrios y los caseríos” de Puerto Rico. El “Sapo Concho”, representación gráfica del sapo endémico de Puerto Rico, apareció como bandera en las grandes pantallas del estadio y una boda real sucedió en el mismo lugar en el que Lady Gaga ganara el centro de la escena, mostrando su colaboración con Benito y las luchas luego de haber repudiado a la ICE y a Trump en su ulitmo recital en Japón. Luego de la boda, tan latina que hasta un niño es despertado mientras dormía en las sillas mientras la gente bailaba, Bud Bunny dice “Nueva York” y se deja caer a un cambio de escenografía. El barrio de NYC y La Marqueta, el mercado latino más reconocido de East Harlem en Manhattan, ganan el lugar. Bud Bunny no actuó solo; también recibió el acompañamiento de Ricky Martin, quien se encargó de interpretar la icónica cancion “Lo que pasó en Hawaii” y cantar: “Quieren quitarme el río y también la playa / Quieren el barrio mío y que abuelita se vaya / No, no suelte' la bandera ni olvide' el lelolai / Que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái”. Luego de simular un corte de luz y cantar sobre los postes del alumbrado publico y trasformadores dañados, la gente desfila entre las cañas de azúcar portando las banderas de los 36 países del continente americano. Bud Bunny los nombra uno a uno, desde el sur hacia el norte, para finalizar su actuación arrojando el balón de football americano y gritar: “seguimos aquí”.

La representación y actuaciones de Bud Bunny hizo emocionar casi 70 millones de latinoamericanos residente en los Estados Unidos y mezcló las reivindicaciones en curso de la misma manera que semanas atrás había realizado cuando ganó el premio Grammy 2026 y manifestó “fuera ICE”, junto a otra gran cantidad de artistas que rechazan las redadas, detenciones, secuestros y asesinatos por parte de la ICE. Esto quedó también fuertemente representado en el Super Bowl, cuando Bud Bunny le regaló su Grammy a un pequeño niño latino, recordando a Liam Conejo Ramos, de 5 años que había sido detenido por la ICE.

El destacado periodista deportivo de ESPN John Sutcliffe, no pudo contener su emoción luego de transmitir durante 34 años el Super Bowl y manifestó: “Como mexicoamericano se vale tener una lágrima en el ojo, sin importar de qué país de Latinoamérica seas, sentirte orgulloso de que Benito le cantó en español a la fiesta más importante de los americanos” para luego sentenciar: “Viva Bud Bunny”.

La ira de Trump

Mientras más de 130 millones personas veían con entusiasmo el espectáculo, Donald Trump se retorcía en la Casa Blanca y no esperó a que termine el evento para vomitar en su red social: "Nadie entiende una palabra, y el baile es repugnante, especialmente para los niños (…) Fue el peor espectáculo de la historia, una bofetada a Estados Unidos". Su ira demuestra un desprecio por la vida latina y que el golpe recibido no es un hecho aislado. Es parte de una masiva respuesta del movimiento de masas y el pueblo pobre de los Estados Unidos que, lejos de ver resueltos sus problemas sociales, vive cada vez peor y es perseguido por la represión y el autoritarismo de un gobierno fascista que ataca todas las libertades democráticas y sociales.

Las grandes movilizaciones que marcan el camino en los Estados Unidos, no le han permitido a Donald Trump aplicar el conjunto de su política. Recientemente, tuvo que retirar a 700 agentes de ICE y al Zar de la Frontera, su amigo reaccionario Tom Homan, de Minneapolis. La crisis política toma nuevas formas y ,en medio de los escandalosos videos de Epstein donde Trump parece socio, sufrió una nueva derrota electoral en el condado de Tarrant, Texas. En el histórico condado republicano, su candidato perdió en manos de la sindicalista y candidata demócrata Taylor Rehmet por 14%, en un condado donde Trump había ganado por 17puntos en las elecciones presidenciales de 2024.

La actuación de Green Day y Bud Bunny fueron un cachetazo a Trump y toda su política anti migraciones, a sus aliados fascistas y MAGA que reivindican el suprematismo racial, a sus funcionarios represores y a Pete Hegseth, el secretario de Defensa, que prepara ataques militares como el realizado contra Venezuela y sostiene los ataques de Israel sobre Gaza y Palestina. La actuación de Bud Bunny expresa las luchas, la bronca de los explotados y de los oprimidos del mundo y recuerda que todo knock out comienza con una bofetada.

Escribe Prensa UIT-CI

2/6/2026. La Flotilla Global Sumud vuelve a navegar el mediterráneo y a recorrer por tierra el norte de África para llegar a Gaza. Partirá el 29 de marzo con más de 100 barcos y movilizaciones en muchísimos países para poner en pie, una vez más, la mayor misión de la historia en solidaridad con Palestina.

La nueva iniciativa se da en el marco del falso acuerdo de paz de Trump y el anuncio de la Junta de Paz con la que el imperialismo busca profundizar la colonización en Gaza y toda la Palestina histórica, que lejos de traer la paz, ha permitido que Israel haya violado más de 1500 veces el alto el fuego y asesinado a más de 550 personas. En ese marco, las y los referentes de la Flotilla Global Sumud han denunciado: “el catastrófico fracaso de los gobiernos y las instituciones internacionales para detener el genocidio, el asedio y la hambruna masiva y la destrucción sistemática de la vida civil en Gaza por parte de Israel”

En esta oportunidad, la Flotilla será acompañada por un masivo convoy terrestre paralelo que buscará llegar a Gaza a través del paso de Rafah con “más de 1.000 médicos, enfermeros y trabajadores de la salud en respuesta a la hambruna masiva, el trauma y el colapso del sistema médico de Gaza”. Mientras Trump planea la construcción de 180 rascacielos de lujo, la FGS busca llegar a Gaza junto a cientos de educadores, ingenieros y grupos de reconstrucción que serán parte de la misión con el objetivo de respaldar la supervivencia y recuperación de la comunidad.

Desde el 29 de marzo, las embarcaciones y el convoy, se dirigirán hacia Gaza y la Flotilla debe ser acompañada por grandes movilizaciones que acompañen la iniciativa ya que, como afirmó Mandla Mandela -dirigente de la FGS y nieto de Nelson Mandela- “Nos congregamos en la Flotilla Global Sumud porque entendemos que como colectivo a nivel mundial, podemos aislar a Israel del Apartheid, desmantelarlo y llevarlo a sus rodillas, tal como hicimos con el apartheid sudafricano”

Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI) volveremos a apoyar esta nueva iniciativa por mar y por tierra de la misma forma que lo hicimos el año pasado. Somos parte del movimiento mundial en solidaridad con Gaza y luchamos junto a cientos de organizaciones por la inmediata retirada de todas las tropas israelíes de Gaza y Palestina. Decimos basta de bombardeos y asesinatos y exigimos la liberación de todas y todos los presos políticos palestinos que aún permanecen encarcelados. ¡Palestina libre del Río al Mar!

Foto de portada: La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, tras la aprobación de la reforma de la Ley de Hidrocarburos

Declaración del Partido Socialismo y Libertad, sección de la UIT-CI en Venezuela

El pasado 22 de enero, la Asamblea Nacional aprobó de forma apresurada una reforma parcial a la Ley Orgánica de Hidrocarburos. La misma contó con el voto favorable de un sector de los diputados de la oposición patronal. Se trata de una ley cocinada en la Casa Blanca. No fue casualidad que, un día antes de su aprobación, el gobierno del ultraderechista Donald Trump le diera su visto bueno.

Esta reforma busca abrir el sector petrolero venezolano a las inversiones extranjeras. Ya no será obligatorio operar en asociación con Pdvsa mediante empresas mixtas. Este es el cambio más significativo de la nueva ley. Se elimina el control que el país ejercía a través de Pdvsa sobre las operaciones y la comercialización del crudo. De esta manera, se abre la puerta para que los socios privados, tanto nacionales como transnacionales, participen directamente en la exploración y extracción de petróleo mediante los llamados «Contratos de Participación Productiva» (CPP). Estos contratos les otorgan autonomía operativa y de gestión en el negocio petrolero, sin el control de Pdvsa.

Además, se reducen las regalías que las transnacionales y empresas nacionales deben pagar al Estado venezolano, pasando del 33,3% a un 15%, y en algunos proyectos, a un 20%. Las regalías eran un impuesto que debían pagar las empresas al Estado; su reducción significa mayores ganancias para las petroleras y menos recursos para el país. Por otra parte, la reforma establece que ya no será obligatorio resolver litigios y controversias con las empresas en tribunales nacionales, permitiendo que estos casos sean llevados ante instancias internacionales.

Tras la brutal agresión imperialista del 3 de enero, en la que Estados Unidos masacró a más de 200 personas, el gobierno de falso socialismo chavista —que hoy encabeza la presidenta encargada Delcy Rodríguez —, en lugar de reaccionar con dignidad ante la agresión y romper relaciones con Estados Unidos, ha cedido ante los intentos de tutelaje de Trump sobre nuestro país. Nunca convocó a una resistencia real ni a la movilización contra la injerencia estadounidense, ni tomó medidas económicas concretas contra las empresas de ese país.

Con esta reforma leonina y entreguista, aprobada en la Asamblea Nacional, se ha materializado el pacto entre el gobierno venezolano y Trump, sobre el cual ya habíamos advertido. Este acuerdo profundizará la entrega del petróleo a las transnacionales y a los empresarios privados nacionales, consolidando así un nuevo saqueo de nuestros recursos.

Las señales de que se estaba fraguando un pacto eran evidentes. Fue el propio gobierno venezolano el que puso a disposición de Estados Unidos los 30 o 50 millones de barriles de petróleo de los que Trump se jacta controlar. De esos, Estados Unidos ya vendió una parte en el mercado internacional, y en días pasados ingresaron al país 300 millones de dólares, con otros 200 millones por llegar próximamente, de un total de 500 millones que Trump había depositado en Qatar. Todo esto se hizo con el acuerdo del gobierno venezolano. Además, se avanza aceleradamente en el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Venezuela y Estados Unidos. Recientemente, la presidenta encargada se entrevistó con el director de la CIA, y la Casa Blanca ya anunció que Delcy Rodríguez sería invitada a reunirse con Trump.

Sin embargo, esta escandalosa capitulación no nos sorprende. Desde hace más de dos décadas hemos denunciado que el llamado «Socialismo del Siglo XXI» chavista es una gran estafa: una farsa orquestada para mantener a Venezuela dentro del marco capitalista, lo que ha provocado una brutal caída en el nivel de vida de la clase trabajadora y los sectores populares.

Llevamos años denunciando que Chávez primero, y luego Maduro, siempre buscaron acuerdos con las transnacionales y los empresarios privados. Chávez no nacionalizó el petróleo; eso ocurrió realmente en 1975. Lo que se hizo en 2006 con el plan «Plena Soberanía Petrolera» fue reemplazar los contratos de las transnacionales en Venezuela por «empresas mixtas», donde estas pasaron a ser socias de Pdvsa en el negocio petrolero (51% a 49%). En aquel entonces, transnacionales estadounidenses y de otros países firmaron estos acuerdos. Empresas como ExxonMobil y ConocoPhillips no fueron expulsadas por el gobierno; simplemente rechazaron el esquema y abandonaron el país.

Desde 2018, con la implementación del Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica, Maduro acordó con Fedecámaras y Conindustria aplicar un brutal ajuste capitalista que destruyó los salarios, eliminó impuestos a las empresas, desreguló las relaciones laborales, convirtiendo a los trabajadores en mano de obra semiesclava y sin derechos sindicales. En más de una ocasión, incluso ofreció en bandeja de plata a las transnacionales estadounidenses y de otros países el petróleo, el gas y las riquezas mineras del país. El 31 de diciembre, en una entrevista con el periodista español Ignacio Ramonet, declaró: “Que si quieren petróleo, Venezuela está lista para inversión estadounidense, como con Chevron, cuando quieran, donde quieran y como quieran”. 

A lo largo de estos últimos 25 años, nunca hemos dado apoyo al régimen chavista, al mismo tiempo que denunciamos a los partidos de la derecha patronal y proimperialista, manteniendo nuestra independencia política frente a ambos polos. Sostenemos que la única salida estratégica es lograr un gobierno de las y los trabajadores, junto a los sectores populares, para que el petróleo sea 100% estatal —sin empresas mixtas ni transnacionales— y gestionado por sus trabajadores, profesionales y técnicos. Los recursos provenientes del petróleo deben destinarse a un plan obrero y popular de emergencia, que garantice aumentos salariales y de pensiones, así como inversión en salud, educación, vivienda, producción de alimentos y medicamentos, además de la recuperación de nuestra industria petrolera, eléctrica y las empresas básicas de Guayana.

Entre 1999 y 2014, Venezuela recibió más de 960 mil millones de dólares por exportaciones petroleras. Sin embargo, muy poco de esos recursos llegó a los trabajadores y sectores populares. La mayor parte se perdió en negocios turbios, corrupción, compras de armas y enriquecimiento de grandes transnacionales y grupos económicos nacionales.

Aunque esta ha sido la tónica del chavismo durante 26 años, la reciente reforma a la Ley de Hidrocarburos —aprobada en primera discusión por el parlamento venezolano— profundiza el camino de entrega de nuestro petróleo y recursos naturales.

Reconocemos que existe una gran confusión entre el pueblo trabajador, alimentada por el doble discurso y el falso socialismo del chavismo. Ante la grave crisis social, algunos trabajadores petroleros y de otros sectores podrían albergar expectativas equivocadas sobre el ingreso de transnacionales e inversiones, creyendo que mejorarán salarios y condiciones de vida.

Pero la historia demuestra que, en ninguna parte del mundo, las inversiones de grandes empresas han traído bienestar a los pueblos. Al contrario, solo generan más miseria, expoliación de recursos y ningún beneficio para la clase trabajadora. Por eso, rechazamos tanto la injerencia de Estados Unidos y Trump en nuestro país y en el manejo del petróleo, como el reciente pacto consumado con el gobierno venezolano.

En el PSL, estamos convencidos de que solo la lucha del pueblo trabajador puede generar cambios reales en nuestras condiciones de vida. Nada caerá del cielo, y nadie nos regalará nada. Por eso decimos que debemos organizarnos para luchar desde ya por un aumento inmediato de salarios de emergencia, equivalente al valor de la canasta básica.

Acaban de llegar 300 millones de dólares por la venta de petróleo, y está previsto que lleguen otros 200 millones en los próximos días, y seguirán llegando recursos por la venta del petróleo que no se había vendido por el bloqueo impuesto por el imperialismo estadounidense. Exigimos que ese dinero se destine a aumentar los salarios, mejorar la salud, la educación y los servicios públicos. Debemos movilizarnos por un plan de acción que incluya:
– ¡Basta de ajustes contra el pueblo trabajador!
– ¡Basta de bonificación salarial!
– Discusión de contrataciones colectivas.
– Derecho a huelga y libertad sindical.
– Libertad plena para los presos políticos, especialmente para las trabajadoras y trabajadores detenidos por luchar, denunciar la corrupción o por razones políticas, como es el caso de más de 120 petroleros que permanecen detenidos. Exigimos su inmediata liberación y restitución en sus cargos.
– ¡Levantamiento inmediato del decreto de conmoción externa!
– Legalización de los partidos políticos de izquierda y democráticos.

En este marco, desde el PSL seguimos exigiendo: ¡Fuera Trump de Venezuela y de América Latina!

 24 de enero de 2026

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

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