Mar 01, 2026 Last Updated 3:51 PM, Feb 28, 2026

Escribe Miguel Lamas

El primer ministro libanés, Hassan Diab, anunció la renuncia de su gobierno este lunes, seis días después de la explosión que destruyó parte de Beirut, la capital, tras la dimisión de casi todos sus ministros y con centenares de miles de personas en la calle indignadas, ocupando edificios públicos y gritando “revolución” y “que se vayan todos”.

Líbano, pequeño país de siete millones de habitantes de mayoría árabe, fraccionado en opciones religiosas cristianas e islámicas chiitas y sunnitas, se encuentra en una profunda crisis económica, social y política. Ocupa económicamente el rol de centro financiero del Medio Oriente árabe y depende principalmente del imperialismo francés. Además, fue invadido reiteradamente por las fuerzas armadas de su país vecino, Israel. 

En abril se reanudaron las movilizaciones que se iniciaron en octubre del año pasado y que se habían interrumpido por la pandemia. A las consignas contra la clase gobernante motivadas por la crisis económica, las denuncias de corrupción y el sectarismo religioso, se suma ahora la exigencia de una investigación profunda e imparcial de la catastrófica explosión. Los manifestantes se están radicalizando: al grito de “revolución” y “que se vayan todos” corren a miembros del gobierno por las calles y toman ministerios. El gobierno trató de apaciguar convocando a elecciones en dos meses, pero las movilizaciones aumentan día a día.

Por su parte, el presidente, ahora renunciado, Michel Aoun, dijo poco después de la explosión que era “inaceptable” que hubiera 2.750 toneladas de nitrato de amonio almacenadas de forma insegura. Y luego manifestó por twitter que “una investigación internacional va a ser una pérdida de tiempo”.  

Lo que provocó la reciente catástrofe fue un incendio en un depósito donde estaban almacenadas 2.750 toneladas de nitrato de amonio desde hace seis años, sin “medidas de precaución”, según reconoció el primer ministro Hassan Diab. La explosión dejó al menos 160 fallecidos, 6.000 heridos y desaparecidos. Unas 300.000 personas quedaron sin hogar. Toneladas de materiales de bioseguridad que estaban en el puerto destinados para hacer frente a la pandemia también se perdieron y los hospitales, ya colapsados, se llenaron de heridos.

“La revolución del whatsapp”

Este desastre, cuyas causas aún no fueron esclarecidas, profundizó aún más la crisis y radicalizó a los manifestantes que en octubre del año pasado tomaron las calles abriendo un proceso revolucionario que ya provocó, en noviembre pasado, la caída del anterior gobierno de Saab Hariri, de la derecha empresarial y apoyado por el imperialismo.

La crisis política lleva décadas, en octubre se agudizó ante una total catástrofe económica, con la mitad de su población por debajo del umbral de la pobreza, con una deuda de 170% de su PIB (proporcionalmente, una de las más altas del mundo) y el colapso de todos los servicios públicos. A principios de octubre de 2019 la escasez de moneda extranjera llevó a la libra libanesa a una fuerte depreciación frente al dólar que desató la hiperinflación. Los importadores de trigo y combustible exigieron que se les pague en dólares. Los sindicatos convocaron huelgas.

A mediados del mismo mes, el gobierno, aplicando los clásicos planes del FMI, propuso nuevos impuestos sobre el tabaco, la nafta y las llamadas de voz a través de whatsapp para aumentar sus ingresos, pero la reacción violenta de la población, que tomó edificios públicos, obligó a cancelar los planes y en noviembre cayó el gobierno. Se recuerda como “la revolución del whatsapp”.

El gobierno de Hassan Diab

Ante la caída de Hariri en noviembre, Hassan Diab encabezó un gobierno de centroizquierda, integrado por Hezbollah (“partido de Dios”), el Movimiento Amal, partidos apoyados principalmente por la población musulmana chiíta; el Movimiento Marada, cristiano; el Partido Comunista de Líbano, el Partido Social Nacionalista Sirio y el Movimiento Patriótico Libre, apoyado principalmente por la población cristiana.  

Pero este gobierno no logró la estabilidad política ni interrumpir las protestas ya que no tomó ninguna medida económica que aliviara el desastre que vive el pueblo. Por el contrario, mantuvo los pagos de la deuda externa y las altísimas ganancias de los banqueros. Líbano es el centro financiero del Medio Oriente árabe.

Levantamiento imparable

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, visitó Beirut el día después de la explosión, como un bombero que iba a apagar el incendio, con un falso discurso “humanitario”, para “ayudar”, dijo. En realidad, fue a defender los intereses económicos en el país, que fue protectorado de Francia entre 1920 y 1943, para intentar apuntalar al gobierno de Diab. La burguesía francesa mantiene importantes negocios en Líbano.

Ante la profundidad de la crisis y el derrumbe de todos los partidos, sectores empresariales hicieron circular un petitorio para que Francia tome el control del país por diez años.

En las calles, centenares de miles de jóvenes, trabajadores, desocupados y mujeres empobrecidas se unen borrando las líneas divisorias sectario-religiosas para repudiar a todos los partidos patronales de cualquier confesión religiosa. El pueblo trabajador libanés necesita organizar su propio poder para terminar con el desastre, comenzando por imponer el no pago de la deuda externa.

Llamamos a la solidaridad internacional de los trabajadores, las trabajadoras y la juventud con la lucha del pueblo libanés y contra cualquier intervención imperialista francesa o sionista con la excusa de “estabilizar”, porque solo aumentarán el desastre.

 

La UIT-CI llama a una campaña internacional de apoyo al pueblo-nación Mapuche

En plena pandemia, se están multiplicando los ataques de grupos fascistas y las acciones represivas estatales contra el pueblo mapuche en Wallmapu, su territorio. Todo esto para beneficiar el saqueo de las empresas forestales y la agroindustria.

Como Unidad Internacional de las y los Trabajadores Cuarta Internacional (UIT-CI), y nuestra sección chilena Movimiento Socialista de las y los Trabajadores (MST), llamamos a todas las organizaciones sindicales, estudiantiles, feministas, de derechos humanos, de pueblos originarios y organizaciones políticas a iniciar una campaña internacional en apoyo al pueblo-nación Mapuche.

Exigimos el cese inmediato de la militarización y la represión contra el pueblo-nación Mapuche en Wallmapu, libertad a las y los presos políticos, fin a los montajes judiciales, la devolución de las tierras y el derecho a la total autodeterminación.  ¡Fuera de Wallmapu las empresas capitalistas forestales y de la agroindustria, así como las multinacionales!

Por una campaña internacional en solidaridad con el pueblo-nación Mapuche.

¡Fuera Piñera y su criminal ministro del Interior, Víctor Pérez!


Perú. Las manos de Vizcarra se tiñen de sangre indígena

La represión policial a una protesta de la comunidad indígena Kukama contra la petrolera canadiense PetroTal en el lote 95, ubicado en la Amazonía peruana, Loreto, dejó al menos dos personas fallecidas y diecisiete heridos, entre policías y nativos, informó este domingo el Ministerio del Interior. El pueblo indígena Kukama protestaba pacíficamente contra la compañía PetroTal, exigiendo ayuda para combatir la pandemia del Covid-19, contra el abandono del gobierno central y la pobreza. Desde UNÍOS de Perú exigimos que se escuchen sus demandas, así como la cárcel para los asesinos. ¡Basta de reprimir y matar a los que luchan!


Rusia. Masiva protesta popular contra Putin en Jabarovsk

Varios miles de manifestantes se congregaron este sábado en las calles de la ciudad rusa oriental de Jabarovsk, por quinto fin de semana consecutivo, reclamando que se vaya Vladimir Putin. Protestan contra la detención del gobernador Sergei Furgal, acusado por las autoridades de Moscú de estar relacionado con el asesinato de dos empresarios hace quince años. Los habitantes de esta región estiman que las imputaciones son falsas y que solo buscan destituir a Furgal, recientemente electo gobernador y opositor a Putin. El presidente, que acaba de modificar la Constitución para poder seguir gobernando por tiempo indefinido, pierde aceleradamente popularidad, su gobierno ya solo cuenta con el 23% de aprobación.


Bolivia. Rebelión de sectores campesinos y populares contra el gobierno de Añez

En medio de la aguda crisis política, de salud y económica, el gobierno de Añez tambalea. La postergación de las elecciones, con la excusa de la pandemia, desencadenó protestas populares, inicialmente convocadas por el MAS y la dirección de la COB, que exigen elecciones para el 6 de septiembre. El último fin de semana, a pesar de que el gobierno de Añez, el Parlamento con mayoría del MAS, con la mediación de la ONU y la bendición del propio Evo Morales desde Buenos Aires, acordaron realizar las elecciones el 18 de octubre, continúan los bloqueos en casi todas las carreteras por demandas como la atención de la salud, educación (el gobierno anuló el año escolar) y levantando la consigna ¡Fuera Añez!

 

 

En la conferencia participaron más de cincuenta organizaciones representando a casi todos los países de latinoamérica y a Estados Unidos. Se debatió sobre la "Crisis mundial y rebelión en el imperio", "El movimiento obrero latinoamericano ante la crisis capitalista y la pandemia", "La situación latinoamericana" y en el Plenario de cierre de la conferencia se debatió sobre la formas de construir y lograr mayor unidad de la Izquierda en todo el continente.

A continuación las intervenciones de la Unidad Internacional de trabajadoras y trabajadores - Cuarta Internacional.

 

 Apertura

 Intervención

 Cierre

 

 El movimiento obrero latinoamericano ante la crisis capitalista y la pandemia

Apertura

 Intervención

Cierre

 

La situación latinoamericana

Apertura

 Intervención

 Cierre

 

Apertura 

Chile

Estados Unidos

Mujeres

Venezuela

Brasil

Bolivia

Perú

Ambiente

Argentina

México

Centroamérica / Panamá

Cierre

 

Escribe Miguel Lamas

Esta conferencia internacional de Latinoamérica y Estados Unidos se produce en un contexto mundial extraordinario por la pandemia del Covid-19, la crisis económica inédita del capitalismo y un proceso de movilización de masas que continúa y que ahora se desató en los Estados Unidos con la rebelión antirracista.

El coronavirus ha puesto en evidencia el significado del capitalismo y sus efectos destructivos sobre la humanidad y la naturaleza. Mostró, por ejemplo, la catástrofe de los sistemas de salud pública estatales, privatizados a escala mundial. También la absoluta imprevisión capitalista ante una crisis humanitaria de esta magnitud, pese al hecho de que estudios científicos, entre ellos los de doscientos cincuenta investigadores encargado por la ONU, habían previsto la gran probabilidad de enfermedades infecciosas masivas.

El extremo más claro es Estados Unidos, que carece de una salud estatal importante. Trump negó el peligro de la pandemia y hoy es el país más afectado.

Por eso hablamos de dos pandemias, la del coronavirus y la social, con centenares de millones de nuevos desempleados, rebajas salariales y el crecimiento del hambre de miles de millones en el mundo.

Por otra parte, el coronavirus es también consecuencia de la destrucción ambiental, comenzando por su origen en China, conducida por la dictadura capitalista del Partido Comunista.

La peor crisis capitalista de la historia

Está en curso una crisis económica aguda capitalista, detonada por la pandemia, la más importante de la historia, superior al crac de 1929 y a la crisis de 2007/2008. Como toda crisis capitalista es una disputa de los grandes capitalistas del mundo por mantener o aumentar sus ganancias, que extraen tanto de lo que producen las trabajadoras y trabajadores (la plusvalía, como se denomina en términos marxistas) y del saqueo cada vez más irrefrenable de la naturaleza, con destrucción de ríos y contaminación masiva de tierras y mares y el calentamiento global.

El FMI calcula un crecimiento negativo mundial cercano a 10 por ciento. Pero no todos pierden ese 10 por ciento. Por el contrario, casi todos los capitalistas más ricos del mundo están aumentando sus ganancias. Mientras tanto, las mayorías trabajadoras, productoras de la riqueza, pierden mucho más. Millones pierden la mitad o el 80% de sus ingresos, sus empleos y/o viviendas y hasta el alimento básico familiar. El propio FMI anuncia la posibilidad de que se sumen cuatrocientos millones de desocupados.

Se retoman las movilizaciones

En estos meses se han reiniciado las acciones del movimiento de masas luego de una coyuntura de impasse respecto de la oleada revolucionaria que se vivió durante todo 2019. Hubo movilizaciones de trabajadores de la salud en gran parte de los países del mundo, huelgas en la industria automotriz y acerías, movilizaciones de masas en Líbano, Palestina y ahora recomienzan en Chile.

El punto más alto de esta nueva ola de movilizaciones ha sido la rebelión antirracista en los Estados Unidos contra Trump, a partir del crimen del afroamericano George Floyd, igual o superior a lo que fueron las manifestaciones contra la guerra de Vietnam en las décadas de los ’60/’70. Además, tuvo una repercusión internacional con movilizaciones masivas. Fue un impacto muy grande que también debilitó al gobierno derechista de Donald Trump.

La urgencia de unir a los revolucionarios

A medida que se retoman las movilizaciones populares, junto con la crisis económica y las peleas entre distintas fracciones patronales, se sigue profundizando la crisis política de los gobiernos y regímenes políticos capitalistas a los que las masas ven como responsables del desastre.

Aunque con la pandemia aumentaron las medidas represivas, la reacción del movimiento de masas las comienza a enfrentar. Lo ocurrido en los Estados Unidos se convierte en un ejemplo mundial.  

Prácticamente, todas las nuevas y viejas corrientes reformistas están en crisis. En primer lugar, las gobernantes. Desde Podemos, en  el Estado español, hasta López Obrador, que se abrazó con Trump y que tiene además una política similar tratando de negar la gravedad de la pandemia. Y en todos los casos, incluyendo al peronismo argentino, colocándose al servicio de salvar las ganancias del gran capital a costa del pueblo.

Al mismo tiempo, está surgiendo una vanguardia de millones que enfrentan a los gobiernos y regímenes capitalistas. En primer lugar, en los Estados Unidos. Pero también a nivel internacional, una vanguardia en la clase trabajadora, en salud y servicios, o en las industrias, a raíz de la crisis por cierres y despidos, o en el movimiento de mujeres y los movimientos juveniles ambientalistas.

En esta situación, desde Izquierda Socialista y la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI) consideramos que es urgente dar pasos concretos para construir las organizaciones socialistas revolucionarias y unir a los revolucionarios, en la perspectiva de terminar con los gobiernos capitalistas e imponer gobiernos del pueblo trabajador. Y, en lo inmediato, impulsando unitariamente las luchas obreras y populares para que la actual crisis no la paguen los trabajadores, sino los capitalistas.

 

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

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