Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI
Trabajadores petroleros de PDV Marina se concentraron el 15 de junio en el portón principal del muelle de Guaraguao. Luis Díaz, miembro del sindicato de base y dirigente de C-Cura, expresó: “Reclamamos por el incumplimiento de la convención colectiva, por el derecho a organizarse sindicalmente y también estamos aquí en pie de lucha por la liberación de nuestro compañero Bartolo Guerra, el cual fue detenido arbitrariamente el 6 de mayo por reclamar nuestros derechos laborales y denunciar hechos de corrupción”.
Por su parte, trabajadoras y trabajadores de empresas estatales y privadas de Guayana protestaron el martes 16 y el jueves 18 en Puerto Ordaz. Le exigieron al gobierno de Nicolás Maduro un salario que cubra la canasta básica, el cumplimiento de los contratos colectivos, la suspensión de los despidos y de la represión a los miembros de la clase trabajadora que luchan por sus derechos. Las acciones en Guayana sumaron a trabajadoras y trabajadores de Sidor, Vencemos, Orinoco Iron, Masisa, Venalum, Bauxilum, Alcasa, Ferrominera y del sector universitario.
Brasil se está convirtiendo en “campeón mundial” del coronavirus. Según epidemiólogos, superaría pronto a los Estados Unidos. Este fin de semana pasó los 830.000 contagiados y 43.000 muertos. Este desastre es producto directo de la política del gobierno de Bolsonaro de negar la existencia de la pandemia y oponerse a hacer la cuarentena.
Ante este atentado a la vida, en las últimas semanas las hinchadas de fútbol, la juventud negra y los movimientos antifascistas realizaron protestas callejeras en repudio al gobierno de Bolsonaro y a la violencia policial en las favelas.
A continuación publicamos un extracto del editorial de Combate Socialista del 9 de junio, periódico digital de la Corriente Socialista de los Trabajadores (CST/PSOL), sección oficial de la UIT-CI.
La juventud negra se levanta para no morir “de virus, de bala o de hambre”, como lo expresan en las favelas de Río de Janeiro. Las protestas son porque en los barrios periféricos no hay saneamiento básico y los niños son asesinados por la Policía Militar. Las hinchadas de fútbol antifascistas decidieron decir basta a los actos de la extrema derecha, que pide una nueva dictadura militar y el fin de las medidas de aislamiento social.
Ampliar la movilización es el camino para salvar vidas del pueblo
Desde marzo los gobernantes saben que es necesario garantizar el aislamiento social. Pero hasta ahora el presidente Bolsonaro niega la existencia de la pandemia y esconde los datos de la contaminación y de los muertos (las cifras oficiales son menores que las reales). Los gobernadores y prefectos (intendentes municipales) comenzaron a suspender las pocas medidas de aislamiento social que había en los estados y ciudades en pleno crecimiento de los contagios de Covid-19 en el país. Los empresarios mantuvieron en funcionamiento locales de trabajo de sectores no esenciales. Y en los esenciales, como salud y limpieza, faltan los elementos de bioseguridad. O sea, las autoridades y los empresarios no hacen nada para salvar las vidas del pueblo trabajador y se niegan a garantizar medidas sanitarias básicas que recomiendan científicos y médicos.
Es necesario ampliar la movilización de protesta incorporando todas las reivindicaciones populares. Solo así seremos escuchados. En medio de la actual pandemia tenemos que respetar el distanciamiento físico de las manifestaciones y dejar en las casas a los que son del grupo de riesgo para que hagan solidaridad virtual.
Un ejemplo que demuestra que las manifestaciones logran resultados es que el Supremo Tribunal Federal tuvo que ordenar el fin de las operaciones policiales en las favelas, lo que es positivo (aunque no podamos confiar en la Justicia).
Unificar con la clase trabajadora
Las manifestaciones, que se van a repetir en las próximas semanas, muestran el camino para la clase trabajadora. Hoy la amplísima mayoría de los trabajadores no pueden realizar la cuarentena porque son obligados por los patrones o por las autoridades públicas a continuar en servicios no esenciales. En muchos casos, la continuidad del servicio ocurre en medio de la imposición de reducción salarial o de suspensión de contratos. Tenemos que organizar reuniones y movilizaciones para conquistar medidas de bioseguridad (…) exigir testeos masivos de Covid-19 y contra toda reducción salarial o violación de contratos.
En la protesta de São Gonçalo (Río de Janeiro), la juventud cantaba “la favela organizó, el estudiante junto con el trabajador”, mostrando esa necesaria unidad. El sindicato del Metro de San Pablo convocó a la protesta antifascista y antirracista del domingo 7 de junio. En Río de Janeiro, el Sintuff (trabajadores de la Universidad Federal Fluminense) ayuda a organizar la unidad de los foros de lucha de Niterói. Son ejemplos que necesitamos ampliar ya mismo para enfrentar la represión lanzada sobre la juventud que está protestando en las calles en este momento.
Las direcciones de la CUT, CTB, UNE y UBES deben convocar a las protestas
Hasta ahora las direcciones de las mayores centrales, principalmente la CUT (Central Única de Trabajadores) y la CTB (Central Brasileña de Trabajadores), no convocaron a sus bases para las manifestaciones y no jugaron su peso en este movimiento. En el sindicato del Metro (subte), los representantes de esas centrales votaron contra la convocatoria a los actos. Y lo peor es que esas direcciones sindicales aceptan que les quiten los derechos laborales a muchos sectores. Lo mismo ocurre con la cúpula de la UNE (Unión Nacional Estudiantil) y UBES (Unión Brasileña de Estudiantes Secundarios), que se han negado a convocar de verdad a las protestas de los domingos (…) Es fundamental exigir en cada sindicato, entidad estudiantil, movimiento social que las mayores centrales y organizaciones convoquen las protestas, con toda su fuerza y por todos los medios posibles. Tenemos que exigir que la CUT y la UNE convoquen a una jornada nacional de lucha, paralizando las actividades no esenciales.
Además de la lucha unificada necesitamos un frente de izquierda y socialista
El PDT (Partido Demócrata Laborista), el PSB (Partido Socialista Brasileño), y la REDE (Red de Sostenibilidad, partido ecologista), orientaron a sus afiliados a no ir a las protestas. Las direcciones del PT (Partido de los Trabajadores) y del PCdoB (Partido Comunista de Brasil) no divulgan los actos y no convocan a sus afiliados, se limitaron a decir burocráticamente que “apoyan”. El gobernador Camilo Santana, del PT del estado de Ceará, ordenó reprimir a los manifestantes. Es evidente que con esas direcciones no podemos vencer los actuales desafíos. Esos partidos de oposición deberían convocar a sus afiliados poniendo a sus parlamentarios al frente de los actos de protesta para evitar la represión a los manifestantes.
Lamentablemente, la dirección mayoritaria del PSOL se colocó en ese mismo campo y no se postula como alternativa de izquierda en la organización de las luchas en la calle. Algunos dirigentes del sector mayoritario del partido participaron en algunas protestas, pero sin una convocatoria colectiva y organizada a la militancia. Aún estamos a tiempo para cambiar ese rumbo. Para eso necesitamos construir una alternativa con sectores de izquierda, como el PCB (Partido Comunista Brasileño), la UP y el PSTU (Partido Socialista de los Trabajadores Unificado). Un frente de izquierda que defienda las manifestaciones y muestre que es posible resolver los problemas populares y hacer que la crisis la paguen los millonarios, los banqueros, las multinacionales y el agronegocio.
Continuar en las calles y organizar nuestro movimiento
En el plano inmediato, nuestra tarea es unirnos en las calles contra Bolsonaro y Mourão, en defensa de las vidas negras, por la cuarentena general inmediata. Para garantizar que se suspenda el pago de la deuda a los banqueros y se apliquen impuestos a las grandes fortunas destinando recursos a la salud pública y a la renta básica para los desocupados.
Por eso, cada movimiento y cada organización debe seguir el ejemplo de las hinchadas de fútbol y de los movimientos negros, tomando el impulso de las luchas internacionales. La unidad de las hinchadas, el movimiento negro y el Frente Pueblo Sin Miedo y sectores de izquierda del domingo 7 de junio fue muy positiva.
Es necesario que continúen convocando manifestaciones semanales los domingos y que las organizaciones sindicales, populares y estudiantiles planifiquen una jornada nacional con paralización de las actividades de la clase trabajadora.
Debemos organizarnos en nuestros sindicatos, universidades, oposiciones sindicales y luchar por la construcción de los actos, impulsar plenarios y foros de lucha que ayuden a organizar la unidad de las protestas en curso.
La reunión de la Secretaría Ejecutiva de la CSP-Conlutas (ala minoritaria combativa dirigida por organizaciones de izquierda) del 4 de junio aprobó el apoyo a las movilizaciones, y la corriente sindical Combate propuso la necesidad de que la central convoque a los actos. Seguiremos luchando para que esa sea la política de CSP-Conlutas.
Sumate a la campaña por justicia para George Floyd y firmá el petitorio.
A las organizaciones antirracistas, de derechos humanos, sociales y políticas de los Estados Unidos.
Los abajo firmantes apoyamos al pueblo norteamericano en lucha por justicia para George Floyd, cárcel a sus asesinos y contra el racismo y la represión de Donald Trump.
Firmá en:
https://forms.gle/Teg7h7qGRD538ywL8
Estados Unidos. Asesinato de otro afroamericano
Cuando las protestas por la muerte de George Floyd siguen creciendo en el mundo, un nuevo caso de asesinato policial contra un afroamericano estremece otra vez a los Estados Unidos este fin de semana.
Un video de seguridad revelado este sábado muestra a un oficial de la policía de Atlanta que dispara contra un hombre negro, al que despiertan poco antes porque se encontraba durmiendo en un área de autoservicio que utilizan los restaurantes estadounidenses para entregar la comida en el carro. Rayshard Brooks, de 27 años, murió por el disparo.
Tras la difusión, miles de personas se lanzaron otra vez a las calles, principalmente en Atlanta, donde incluso bloquearon algunas carreteras para protestar contra el racismo y la brutalidad policial.
Estados Unidos. Declaran “zona autónoma” a un barrio de Seattle y expulsan a la policía
Tras las multitudinarias protestas por la muerte de George Floyd y luego de días de continuas batallas nocturnas con los manifestantes, los uniformados se retiraron por orden de las autoridades y clausuraron el edificio policial, lo que hizo posible el surgimiento de la “zona autónoma de Capitol Hill” (CHAZ, por sus siglas en inglés), un área de la ciudad libre de control policial. Trump amenazó con retomar el barrio con el ejército. Ver video: https://youtu.be/pMrmfl6qRBc
Estados Unidos. Trump y los demócratas se acusan mutuamente de preparar fraude electoral
El candidato presidencial demócrata, Joe Biden, afirmó el miércoles pasado que su mayor preocupación es que “este presidente va a tratar de robar esta elección” y consideró la posibilidad de que Trump se niegue a dejar la Casa Blanca si pierde.
Trump dijo por su parte que, por la votación por correo, que sería la forma de hacer elecciones “con distancia social” debido a la pandemia, “será la elección amañada más grande de la historia”.
Estas acusaciones mutuas de fraude y de no querer dejar el poder, que pueden ser comunes en Bolivia o Centroamérica, son totalmente extraordinarias en los Estados Unidos y muestran una enorme crisis política. Los dos partidos imperialistas, el republicano y el demócrata, se alternan en el poder desde el siglo XIX. Una democracia para ricos, tramposa con los trabajadores, pero con reglas electorales que se han respetado históricamente entre ellos.
Estado español. Protesta de trabajadores de la salud
Los trabajadores de sanitarios de Madrid protestan a las puertas de los hospitales para denunciar la “precariedad laboral” que sufren desde hace años y para pedir que se refuerce la plantilla con más personal en todo el sistema de sanidad pública. Como dijo un trabajador indignado: “Los que más han dejado la salud, y algunos hasta la vida, han sido todo el personal sanitario y de atención social, mal pagados, mal considerados, y lo único que ven son los aplausos y solidaridad del ciudadano de a pie”.
Venezuela. ¡Libertad a Rodney Alvarez!
Un 17 de junio, hace nueve años, fue llevado a una de las cárceles del país, en la que no se respetan los derechos humanos, las libertades democráticas y donde no existe justicia para los trabajadores, el compañero obrero de Ferrominera Orinoco, Rodney Álvarez, sin condena y con una acusación absurda.
Desde esa fecha (17/6/2011), los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro le impusieron un proceso de negación de justicia y violación del debido proceso. Lo acusan de un asesinato que fue cometido por un burócrata ligado al gobierno, que fue grabado por cámaras de la empresa y respaldado por el testimonio de cien trabajadores. Matones al servicio del gobierno dispararon sobre los trabajadores, hirieron a dos y asesinaron a otro. Lo culparon a Rodney Alvarez sin ninguna prueba, solo para sacárselo de encima y asegurarse el oficialismo el control del sindicato.
Líbano. Desplome económico y nuevas protestas populares
En los mercados y restaurantes de Líbano apenas queda carne. No hay más importaciones por falta de dólares. El precio de los alimentos subió 70 por ciento. En algunas ciudades se suprimió el servicio eléctrico que dejó paralizados aún a los hospitales. Líbano se va ahogando cada vez más en el desastre económico.
En esta situación, y superadas las restricciones por el coronavirus, el sábado 13 miles de personas desfilaron por las principales ciudades exigiendo que se vaya el gobierno. En Trípoli las protestas se tornaron violentas, con enfrentamientos nocturnos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, que dejaron al menos 120 heridos. En Beirut transcurrieron de forma pacífica después de dos noches de tensas manifestaciones.
Documental sobre la vida de Hugo Blanco
En 1962 Hugo Blanco, dirigente campesino, que era parte de la corriente trotskista encabezada por Nahuel Moreno, condujo una rebelión campesina indígena armada contra los hacendados. Los terratenientes, que los trataban como siervos del feudalismo, sometiéndolos incluso a castigos físicos para obligarlos a trabajar la tierra del patrón, ordenaron una feroz represión policial.
La rebelión inició un proceso en todo el país que culminó con la ley de reforma agraria que promulgó el gobierno militar de Velazco Alvarado.
Hugo Blanco fue encarcelado y condenado a muerte, acusado de “terrorismo y subversión”, aunque finalmente fue indultado y deportado.
La cineasta Malena Martínez Cabrera filmó un documental sobre la vida Hugo Blanco, que se puede ver en https://youtu.be/R7Xmb0345II