Jun 13, 2021 Last Updated 10:46 PM, Jun 12, 2021

Escribe Jorge Adaro, secretario adjunto de Ademys, Docentes en Marcha

El 29 de marzo falleció de Covid-19 el profesor de CABA Jorge Langone, afiliado de Ademys. El paro que convocamos puso en debate la grave situación que vivimos docentes, estudiantes y familias en este simulacro de clases presenciales. Llevamos nuestras denuncias a programas de radio y TV y en TN estuve defendiendo a la docencia ante los ataques reaccionarios de algunos invitados, como la funcionaria Guillermina Tiramonti.

Jorge no fue el primer docente en el país fallecido por Covid-19, lamentablemente esta semana ya son más, pero sí generó mucha indignación en la docencia porteña porque demostró trágicamente la veracidad de las denuncias que venimos realizando. Ante la muerte de un docente, los sindicatos de las provincias y la burocracia de Ctera deberían haber tomado la misma actitud que Ademys, pero sus conducciones kirchneristas mantienen un vergonzoso pacto con el gobierno de Alberto Fernández y permanecen inactivas y abandonan los reclamos docentes.

A cuatro semanas del retorno a la presencialidad se confirmó nuestra denuncia de que la política de Larreta-Acuña, que es la misma que nacionalmente aplican Fernández-Trotta y los gobernadores, es criminal. Crecieron exponencialmente los contagios y, aunque el gobierno quiere responsabilizar a las personas por sus “descuidos”, la única medida que puso en movimiento a millones al encuentro con el virus y su esparcimiento y que explica esta explosión de casos fue el regreso a la presencialidad escolar. Y si no han sido más los docentes contagiados y fallecidos es porque en ningún lugar se implementó realmente el absurdo protocolo gubernamental de las “burbujas cotidianas de treinta alumnos”, sino que en cada escuela docentes y muchos directivos han creado sus propios protocolos. Todos los que tienen hijos en edad escolar saben que las “clases presenciales normales” son un simulacro, no existen.

Esta “nueva ola” de la pandemia, que hizo saltar las mediciones de riesgo epidemiológico en todas las provincias, potencia los peligros de contagios en las escuelas y, ni hablar, en el transporte público. Es una minoría ínfima de docentes la que ha recibido la primera dosis de la vacuna. Y se confirma que hay un alto porcentaje de niños y adolescentes contagiados que tira por la borda otra de las mentiras gubernamentales, que los niños no contagian ni transmiten el virus.

Así no se puede seguir. Hay que frenar ya la presencialidad tal como está, retomando un sistema de virtualidad hasta que los docentes y estudiantes estemos vacunados. Para eso tenemos que exigir al gobierno que las millones de dosis que están en el laboratorio de Garín, en Buenos Aires, se incauten y se vacune a todos. Además, entregar ya computadoras y conectividad gratuita para docentes y estudiantes para retomar la virtualidad sin dejar a nadie por fuera del sistema educativo.

Para esto debemos reclamar a las conducciones sindicales docentes en cada provincia y a la burocracia de Ctera que rompan su pacto con Fernández y los gobernadores, tomen estos reclamos y llamen a un plan de acción para lograrlos.

Llamamos al conjunto de las conducciones docentes antiburocráticas y combativas a que retomemos la coordinación y resolvamos medidas de acción unificadas para defender la educación pública, la salud y la vida de docentes, estudiantes y familias.

Al cumplirse 14 años del asesinato del docente neuquino, se realizaron en todo el país diferentes acciones exigiendo cárcel a todos los responsables.

En CABA, Ademys y los Suteba multicolores organizaron un acto frente a la casa de Neuquén, donde hablaron entre otros dirigentes, nuestras compañeras de Docentes en Marcha Maríana Scayola y Graciela Calderón (foto)

 

Escribe Guillermo Sánchez Porta

El gobierno nacional y la burocracia de Ctera (Alesso, Baradel) y de UDA, AMET, CEA y Sadop firmaron y anunciaron un acuerdo que sería un “modelo” para todas las paritarias de 2021. Dijeron que otorgarían un aumento de 34,6% y, de esa manera, la docencia le ganaría a la inflación y recuperaría 5% más. Este acuerdo es una farsa. Por eso, y por el regreso caótico a la presencialidad, es que en catorce provincias hubo paros docentes.

La foto de satisfacción de los dirigentes docentes con el ministro Trotta firmando la paritaria nacional es parte del circo. Lo que allí se acuerda solo sirve como “referencia” para las paritarias provinciales porque desde la época del menemismo el gobierno nacional no paga salarios docentes, sino que lo hacen los gobiernos provinciales. Plantear que se le va a ganar por 5 puntos a la inflación es creer la mentira de Guzmán, de que “en 2021 la inflación anual será de 29 por ciento”. La alta inflación de los primeros tres meses y lo que proyectan todos los analistas privados es que será de entre 45% y 53%, o sea que el acuerdo es a la baja. Además, el aumento es en cuotas, la última en octubre. Y “si la inflación fuera mayor, se hará una reunión de revisión”, ni siquiera una cláusula gatillo para que el aumento sea actualizado automáticamente con la inflación cada tres meses. Si esto ya es suficiente para rechazar la propuesta, los números duros dan otra muestra contundente: el salario inicial docente pasaría a ser de 31.000 pesos ahora y llegaría a 35.000 pesos en octubre. ¡La canasta de pobreza, en febrero, era de 52.000 pesos! O sea, apenas la mitad de la canasta de pobreza. ¡Una verdadera vergüenza!

Esta es la auténtica cara del verso del gobierno de que “la educación es una prioridad nacional”. Como reconoció Fernández en el Congreso, habrá “miles de millones de dólares para pagar al FMI y la deuda externa”, pero para la docencia, salarios de pobreza.

Se cae la careta del simulacro de educación presencial

Además del salario, día a día se cae la careta del tan mentado “regreso a la presencialidad”. Como alertamos, son impracticables los protocolos de Trotta y los gobernadores. En las escuelas se hacen malabarismos para evitar que la pandemia vuele por los aires. Muchas no han podido iniciar por los desastres edilicios. Los funcionarios han presionado a los directoras para que inicien igual, pero muchas tuvieron que cerrar. Donde hay condiciones cada curso se divide en grupos (“burbujas”) que tienen algunas horas de clases, entran y salen de las escuelas en diferentes horarios, lo que es un descalabro para millones que tienen más de un hijo. Cada día se conocen más casos de docentes y alumnos que se contagian (esta semana han fallecido de Covid-19 al menos cinco docentes) y se deben suspender las clases. La pandemia no se frena, va creciendo y el gobierno y los gobernadores deberán responder por su irresponsable política educativa.

Que Ctera rompa el pacto con Fernández. Apoyemos a las provincias en lucha

Después del “acuerdo” salarial entre Ctera y Trotta empiezan en las provincias las paritarias locales. En algunas el salario es tan miserable que el acuerdo nacional es “piso” y “techo” salarial a la vez. Ante esa miseria, varias resolvieron parar. En otras, el acuerdo está por debajo del salario que ya cobraban. Y los gobernadores se niegan a aumentar siquiera el 35% tramposo de Trotta. En provincia de Buenos Aires o CABA los sindicatos firmaron un porcentaje similar con salarios “más altos”, que llevan el inicial a 41.000 pesos, superior a los 31.000 pesos de la paritaria nacional. ¡Pero siguen estando por debajo de la pobreza! Por eso, aunque las burocracias de UTE y Suteba aceptaron la propuesta, Ademys y los Suteba Multicolores llamaron a parar. Y también los sindicatos opositores de Mendoza, Misiones y Formosa, que siguen parando esta semana.

En Salta, San Juan, Tucumán y Chaco los docentes salieron a reclamar autoconvocándose por fuera de la burocracia, que había aceptado la miseria salarial.

En Neuquén, Entre Ríos y Santa Cruz la presión de las bases obligó a sus dirigentes a salir a pelear con paros semanales. En muchos lugares, como Amsafe-Rosario, se expresó un fuerte rechazo. En Córdoba o Chubut, pese a que las asambleas y reuniones de delegados rechazaron las propuestas, los burócratas de UEPC y Atech se negaron a llamar a la huelga.

Esto confirma que sobran necesidades y condiciones de salir a la lucha. Que si no hay un gran plan de lucha nacional de Ctera es por la nueva traición de Alesso, Baradel y la burocracia celeste kirchnerista de todas las provincias, que tienen un pacto con Fernández y los gobernadores.

Llamamos a apoyar a los docentes que están luchando. A exigirle a Ctera y los sindicatos que rompan su pacto con el gobierno y llamen a un plan de lucha nacional. Y, mientras, que los sindicatos en lucha coordinemos un plan de acción común, jornadas nacionales y un acto unificado en CABA para romper el aislamiento al que nos condena la burocracia. Hay que lograr que se declare la emergencia educativa nacional y que la plata que se va para la deuda externa y a los subsidios de la educación privada se utilice para garantizar un salario igual a la canasta familiar, sin cifras en negro, y para infraestructura escolar, nombramientos, insumos sanitarios, tecnología y conectividad gratuita para estudiantes y docentes para seguir con el proceso de enseñanza mientras dure la pandemia.

Las asambleas de ATEN aprobaron las propuestas de la oposición multicolor (directivas de Zapala y Picún Leifú, minoría de ATEN Capital, Plottier, Cutral Co y Plaza Huincul) de rechazar un miserable 12%, más cifras en negro, que propuso Gutiérrez.

Y esta semana vuelven a tener un paro de cinco días con movilizaciones. La misma oferta fue aceptada por la burocracia de ATE para los trabajadores estatales, pero las enfermeras y profesionales de la salud de Neuquén la rechazaron, se autoconvocaron y también están en lucha. Lamentablemente la burocracia de ATEN se niega a unificar el plan de lucha con ellos.

Guagliardo, que entregó en 2020 la cláusula de aumento trimestral automático según la inflación real -que se había logrado con la enorme huelga de 2018 cuando Angélica Lagunas era secretaria general de ATEN Capital- tiene que dejar correr la huelga porque la base docente la rechaza: desde enero del 2020 no hay aumento salarial. ¡Todo el apoyo a los docentes neuquinos, que muestran el camino para ganar!

Corresponsal




Escribe Guillermo Sánchez Porta

Como veníamos alertando, la reunión del Consejo Federal de Educación (CFE, integrado por los ministros de Educación de todas las provincias) demostró que no había “grieta” en la política educativa. No eran sólo Larreta, Acuña y Cambiemos “los malos” que querían imponer una presencialidad absurda y peligrosa para la salud. Hoy, también Trotta y los gobernadores peronistas, kirchneristas y de los partidos provinciales como el MPN, Kicillof, Alicia Kirchner, Schiaretti, Perotti, todos, apoyaron y aprobaron implementar en todo el país, el mismo “protocolo” que Larreta y Acuña en CABA. A la reunión se sumó y la cerró Alberto Fernández. Dijo que “la pandemia no terminó, pero o seguimos paralizados o tratamos de reacomodar nuestra vida con el virus”

Para esto, el CFE tuvo que resolver desconocer el semáforo epidemiológico que se utiliza en todos los países para definir el aislamiento sanitario y si hay condiciones de volver a clases presenciales. Si se respetara, sólo en Formosa, La Pampa y en una decena de ciudades se podría autorizar.  

Fernández agregó: "esta vez, es volver llenos de cuidados, preservando la distancia de docentes y alumnos, y priorizando a la salud de los docentes, a quienes debemos vacunar lo antes posible". Con ese fuerte apoyo político, Larreta decidió arrancar las clases presenciales en CABA, con la mayoría de las escuelas sin condiciones de cumplir los “protocolos sanitarios” aprobados por ellos mismos. Y lo mismo piensan hacer Kicillof y todos los gobernadores el 1º de marzo.  

Fernández y el CFE dejaron en claro que su prioridad es que no quede ningún trabajador licenciado de trabajar por tener que cuidar a sus hijos. Y que empezará una situación caótica y mentirosa de la “vuelta a clases”. Presionando a directivos y amenazando a los docentes que son conscientes del incumplimiento del protocolo, las escuelas terminaron inventando sus propias reglas. De “burbujas” de 30 pibes por aula, las escuelas definen hacer dos o tres “burbujas” de 8/10, que sólo van un par de días a la semana. Las cooperadoras escolares deben comprar lavandina, alcohol y pilas para termómetros. Se indica a los docentes que realicen diferentes tareas y con cualquier grupo. 

En CABA, con sólo un tercio de alumnos volviendo, los transportes públicos se colmaron y convirtieron en lugar privilegiado del Covid, como alertaron los docentes de Ademys. Los problemas de infraestructura, baños, agua, siguen intactos. Y, en una semana ya se han comprobado decenas de casos de Covid-19 en las escuelas. ¡Y todavía faltan los contagios que empiecen por la presencialidad! Tan absurdo es todo, que miles de familias deciden, con buen tino, no mandar a sus hijos aún. 

Los docentes y estudiantes de CABA se han convertido en el “conejillo de indias” de esta peligrosa y criminal política educativa nacional. El protocolo de Larreta, Acuña y Trotta es impracticable. Y, en muchas escuelas directivos y docentes hicieron lo imposible para cumplir con algún tipo de presencialidad exponiéndose al peligro de una explosión de contagios. La firmeza de Ademys y miles de docentes y padres exigiendo un protocolo seguro, logró evitar que la irresponsabilidad gubernamental fuera mayor. 

Sin dudas, en las próximas semanas se irán sumando los grupos y escuelas que deberán cerrar por contagios y por la falta de condiciones sanitarias en todo el país. Ese será el costo del “simulacro” del regreso a la presencialidad de Fernández, Trotta y todos los gobernadores. 

Llamamos a las familias trabajadoras a organizarse y apoyar a los docentes que se ponen al frente del reclamo por un regreso seguro a la presencialidad, ya que las escuelas se abren con recursos, no con discursos.

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