Escribe Adolfo Santos
Este 25 de enero se cumple un nuevo aniversario de la muerte de nuestro maestro, Nahuel Moreno. El mayor dirigente trotskista latinoamericano y uno de los principales continuadores de la obra del revolucionario ruso. Así lo describió el dirigente trotskista belga Ernest Mandel en su mensaje de despedida: “Fue uno de los últimos representantes del puñado de cuadros trotskistas que, después de la Segunda Guerra Mundial, mantuvo la continuidad de la lucha de León Trotsky, en circunstancias difíciles”. Moreno dedicó su vida a la construcción de organizaciones revolucionarias y de la Cuarta Internacional, para luchar por gobiernos de las y los trabajadores y el socialismo mundial.
Los aportes políticos y teóricos de Moreno aún son una verdadera guía para las nuevas generaciones de socialistas revolucionarios. Fue quien sacó de la marginalidad al trotskismo argentino para integrarlo a la clase trabajadora y sus luchas, construyendo organizaciones revolucionarias. Comprendió la importancia de la construcción de una organización internacional para superar lo que él definía como un “trotskismo bárbaro”. En 1948, viajó a Paris y participó del Segundo Congreso de la Cuarta Internacional. Un paso importante para consolidar su adhesión a la causa del internacionalismo obrero y la revolución mundial. Además, tuvo una destacada participación en la lucha contra el sectarismo de un sector de la Internacional que se negaba a reconocer los incipientes “estados obreros” como una conquista de las masas que debían ser defendidos de la agresión imperialista. Poco antes de su fallecimiento diría: “…la mayor parte de mi militancia política ha estado, sigue estando, volcada al partido mundial, a la construcción de la Cuarta Internacional”1.
El asesinato de León Trotsky en 1940 había dejado la joven Cuarta Internacional en manos de una dirección poco probada que a partir del Tercer Congreso en 1951, le fue imprimiendo una orientación de capitulación a los partidos comunistas y a las direcciones nacionalistas burguesas de Latinoamérica, Asia y África. Moreno dio duras batallas contra el oportunismo impulsado por Michel Pablo y Ernest Mandel, que llevaba a las organizaciones trotskistas a abandonar la tarea de construcción de partidos revolucionarios y la lucha por gobiernos de las y los trabajadores. “La consecuencia más nefasta de esta claudicación a las direcciones contrarrevolucionarias se dio en Bolivia”2. Mientras se desarrollaba una verdadera insurrección obrera y campesina en las calles de La Paz que destruyó al ejército, en vez de impulsar la movilización revolucionaria como hicieron Lenin y Trotsky en 1917, Pablo y Mandel decidieron apoyar al gobierno nacionalista burgués de Paz Estensoro. Una verdadera tragedia para la revolución latinoamericana y mundial que terminó en una derrota.
El movimiento trotskista también sufrió con otra corriente que significaría una traba para su desarrollo, el “nacional trotskismo”, que menosprecia la necesidad de construir una internacional. Moreno combatía esta visión, para él no podía haber una elaboración nacional correcta sin el aporte de una organización internacional, por pequeña que sea. La construcción de partidos revolucionarios, nos enseñaba, se desarrollará combinando las luchas nacionales con el acompañamiento de los procesos internacionales. Además, estaba convencido que la clave de los triunfos de la clase trabajadora, estaban íntimamente ligados a la solidaridad de clase internacional, para lo cual era fundamental la construcción del partido mundial. “Para nosotros, el máximo crimen, la máxima traición de la burocracia estalinista fue la disolución de la de la Tercera Internacional, exigida por sus aliados Churchill y Roosvelt”.3
La Brigada Simón Bolívar
El morenismo es un ejemplo de internacionalismo permanente, tanto en su determinación por ser parte de la construcción del partido de la revolución mundial, como por intervenir en los procesos de lucha en los diferentes países. Inspirado en las experiencias históricas como las Brigadas Internacionales que fueron a España a combatir con los republicanos, contra Franco, la corriente orientada por Nahuel Moreno, organizó en 1979 una brigada internacional para luchar en Nicaragua contra la dictadura de Anastasio Somoza.
La Revolución Nicaragüense encontró a Moreno exiliado en Colombia. A pesar de las profundas diferencias y críticas a la dirección reformista y de conciliación de clases del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y de que no existía prácticamente el trotskismo en aquel país, Moreno propuso formar una brigada internacional de combatientes para sumarse a la lucha armada contra Somoza. Así nació la Brigada Simón Bolivar (BSB). De ella participaron dirigentes y militantes morenistas de diferentes países y luchadores independientes que se sumaron para rescatar el legado de la solidaridad obrera internacional. Parte de la Brigada combatió en el Frente Sur, donde tuvo tres bajas mortales. Otro grupo, donde participó Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista y la UIT-CI, tomó el puerto nicaragüense de Bluefields, arrebatándolo a los somocistas. El 19 de julio de 1979, la Brigada entró triunfalmente a Managua, recibida por el pueblo y por el sandinismo.
Portada del libro sobre la formación y participación de La Brigada Simón Bolívar en Nicaragua (Pedilo)
Tras la victoria revolucionaria, nuevamente el mandelismo iba a capitular apoyando a un gobierno de unidad con la burguesía como el que encabezó el FSLN. Mientras tanto, la Brigada era expulsada por organizar más de 80 sindicatos e impulsar expropiaciones rumbo al socialismo. Pasaron 47 años y, lejos de avanzar al socialismo de la mano del movimiento obrero organizado como proponía la BSB bajo orientación morenista, la revolución nicaragüense fue traicionada por la dirección sandinista y hoy se ha convertido en una dictadura capitalista de la mano de Daniel Ortega, uno de sus ex comandantes.
Los procesos en curso, más que nunca, nos imponen rescatar las enseñanzas del morenismo. La lucha del pueblo palestino contra el genocidio sionista, la invasión a Ucrania por el imperialismo ruso, las movilizaciones populares en los Estados Unidos contra la expulsión de inmigrantes y la reciente invasión criminal del gobierno Trump en Venezuela secuestrando a su presidente, nos colocan urgentes tareas de solidaridad internacional de diferentes tipos. Desde Izquierda Socialista en el FITU y la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional (UIT-CI), siguiendo el legado internacionalista de Nahuel Moreno, vamos a intervenir con todas nuestras fuerzas para ayudar a que triunfen las luchas de la clase trabajadora y los pueblos explotados y oprimidos del mundo para avanzar en la construcción de gobiernos de las y los trabajadores y el socialismo.
1. Conversaciones con Nahuel Moreno, Capítulo III El partido mundial.
2. Nahuel Moreno, Prólogo “El Partido y la Revolución”
3. Conversaciones con Nahuel Moreno, idem










