
Escribe Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista y de la UIT-CI
Trump había amenazado que iba a “arrasar” con Irán, que “una civilización entera va a morir esta noche”, que “van a volver a la edad de piedra” si no “abrían el p…estrecho”. El mundo esperaba expectante que iba a ocurrir, si venía una especie de hecatombe planetaria. Finalmente, el martes 7 de abril, cuando faltaba una hora, para que venciera el “ultimátum” de Trump, éste anuncia que declaraba un cese al fuego de dos semanas para abrir negociaciones. Y que lo hacía accediendo al pedido que le hizo el gobierno de Pakistán.
O sea que no hubo ningún acuerdo previo con Irán, que se mantuvo firme ante el “ultimátum”. Ni tampoco había anunciado que abría el estrecho de Ormuz. Por eso todo indica que otra vez Trump fue para atrás. Por eso es Irán y su pueblo los que están festejando victoria. Incluso Trump dijo que toma los diez puntos propuestos por Irán como una buena base.
Trump tiene una nueva contradicción. Reclama como triunfo que se abra el estrecho de Ormuz. Pero el estrecho de Ormuz siempre estuvo abierto hasta que Trump e Israel lanzaron su agresión militar el 28 de febrero. No es ninguna victoria.
Irán declaró que tomaba la tregua y abriría por dos semanas el estrecho, bajo su control y si no sufre ningún nuevo bombardeo. Por otro lado, no hay ninguna seguridad de que se cumpla este frágil “acuerdo” de cese al fuego y menos que se termine la guerra de agresión a Irán. Empezando porque nadie asegura que Israel va a sumarse y cumplir con la tregua mientras va a seguir la invasión criminal al Líbano. Todo es incierto. Por eso los pueblos del mundo deben seguir en acción apoyando a los pueblos de Irán y el Líbano.










