
Escribe José Castillo
El gobierno presentó una propuesta de reforma a la Carta Orgánica del Banco Central. Su objetivo es que el máximo organismo financiero de la Argentina sea un instrumento a la medida de las exigencias del Fondo y los pulpos acreedores de la deuda externa.
El presidente Javier Milei hizo el show en cadena nacional, rodeado por los ministros y su hermana, como si fuera una guardia pretoriana. Más allá de que las cadenas nacionales de La Libertad Avanza tienen cada vez menos rating, fue, sin duda, un intento del gobierno de mostrar que retoma la iniciativa ante el empantanamiento en el que estaba tras el caso Adorni.
El proyecto tiene un objetivo explícito, la llamada “autonomía del Banco Central”. Se trata, sencillamente, de que el actual gobierno pueda nombrar a las máximas autoridades, presidente y directorio, y que luego estas no puedan ser removidas, salvo por mayorías especiales de ambas cámaras. Milei dice, cínicamente, que así el Banco Central “no dependería de la política” ni de los vaivenes electorales. Nosotros aclararíamos que pasaría a depender, como ahora, de funcionarios del JP Morgan, como el actual presidente, Santiago Bausili, ex empleado de ese pulpo transnacional y, además, socio de la misma consultora del ministro de Economía, Luis Caputo.
Un Banco Central que “mira para otro lado” ante los abusos de los bancos
El Banco Central, según el proyecto presentado por el gobierno, tendrá un solo objetivo y función, preservar el valor de la moneda. Nada más. Para entender qué significa esto, basta ver qué hacen hoy mismo los actuales funcionarios ante los escandalosos abusos de los bancos, que han creado un océano de deudores morosos de los sectores populares. La respuesta es simple, nada, emulando el “siga, siga” del antiguo árbitro de fútbol Lamolina. “Es un acuerdo entre privados, que se arreglen”. Mañana, con la nueva reforma, dirán lo mismo cuando un banco cierre o sus dueños se fuguen estafando a los ahorristas.
No se pueden financiar salud, educación ni salarios, pero sí pagar deuda
El Banco Central, según el proyecto, tendrá prohibido entregarle dinero al gobierno. No habrá entonces un peso, aunque sea para programas de emergencia, salud, educación, vivienda u obras de infraestructura. Incluso se lo vincula con el “shutdown”, el cierre del Estado si no hay más plata, dejando de pagar salarios estatales y congelando las partidas.
Pero es mentira que así “se cuidará la estabilidad monetaria”. El Banco Central sí podrá girar fondos para pagar deuda externa o emitir nueva deuda que alimente las superganancias de los bancos.
En síntesis, se trata de una reforma a la medida de Milei, Caputo y Bausili, y forma parte del paquete de exigencias del Fondo Monetario Internacional. Un nuevo cerrojo para completar la motosierra, el ajuste y la entrega. Desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad nos oponemos en toda la línea y le contraponemos nuestros proyectos de emergencia para condonar las deudas de los sectores del pueblo trabajador en mora, junto con nuestro proyecto de fondo de nacionalización de la banca.










