Jan 23, 2026 Last Updated 1:45 PM, Jan 23, 2026

¿Por qué fracasó el chavismo?

  • Ene 23, 2026
  • Publicado en Libros

Presentación

La presidencia de Hugo Chávez en Venezuela fue ganando el apoyo de sectores mayoritarios de su propio pueblo, así como de los luchadores y de la izquierda en América Latina y también en Europa. El gobierno cubano, por entonces aun encabezado por Fidel Castro, estuvo a la cabeza de aquel apoyo. En mayo de 2005 el presidente anunció que en Venezuela se construiría el “socialismo del siglo XXI”. La corriente socialista revolucionaria que encabeza Orlando Chirino desde un primer momento dijo que era un falso discurso y alertó que en Venezuela no se hacían los cambios de fondo que podían beneficiar en forma duradera a los trabajadores y el pueblo, sino que se gobernaba con la burguesía y las multinacionales. En este libro se documenta esa pelea de casi dos décadas, desde el movimiento obrero y en la primera fila contra el golpe patronal imperialista de 2002-03. El deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo venezolano, que se ha agravado bajo el gobierno hambreador y represivo de Nicolás Maduro, son desgraciadamente el alerta para que este debate se desarrolle entre todos los luchadores y militantes de izquierda, para avanzar en la búsqueda del triunfo de un verdadero socialismo.

Autores

Simón Rodríguez Porras es
dirigente del Partido Socialismo
y Libertad (PSL) de Venezuela
y militante internacionalista.
Escribe en Correspondencia
Internacional, en la página
Laclase.info y otros medios
electrónicos alternativos.
Sus artículos han sido
traducidos a seis idiomas
y ha dictado conferencias
en Argentina y Brasil sobre
la crisis venezolana.

Miguel Sorans es dirigente
de Izquierda Socialista de
Argentina y de la Unidad
Internacional de los Trabajadores
- Cuarta Internacional (UIT-CI).
En 1979 encabezó la Brigada
Simón Bolívar, que combatió
en Nicaragua junto a los
sandinistas contra la dictadura
de Somoza. Durante unos años
vivió y militó en Venezuela, 
bajo el gobierno de Chávez.

 

 

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Mujeres trabajadoras y marxismo

  • Ene 23, 2026
  • Publicado en Libros

Presentación


Mercedes Trimarchi
 (*)

“El texto que estamos reeditando es una lectura imprescindible para quienes buscan indagar en la intersección entre clase y género. Con las luchas se van obteniendo logros importantes para las mujeres y disidencias, pero esos avances, en el marco del sistema capitalista, pueden retroceder.

[…] Es decir, no hay linealidad en los procesos, los derechos no son para siempre y tal como sostuviera décadas atrás la feminista francesa, Simone de Beauvoir, ‘No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados.

“Las autoras puntualizan que para lograr una verdadera emancipación de las mujeres y disidencias deberá unirse la lucha contra el patriarcado a la lucha contra el capitalismo. De esta manera se podrá terminar no solo con los privilegios de los varones y su dominio hacia los demás géneros sino también contra las múltiples formas de explotación y opresión. Para este fin es preciso avanzar hacia la conquista de los gobiernos por parte de trabajadoras, trabajadores y el pueblo. No existe la posibilidad de derrotar el patriarcado
mientras exista el capitalismo, y por eso la lucha feminista estará siempre atravesada y es indivisible de la lucha del conjunto de la clase trabajadora contra la dominación capitalista y por el triunfo del socialismo en el mundo”.

(*)  Mercedes milita en la izquierda trotskista desde 2003. Es parte de la conducción nacional de Izquierda Socialista, partido fundador del Frente de Izquierda en 2011. Es fundadora y dirigenta nacional de la agrupación feminista “Isadora, mujeres en lucha”. Integra la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito. Fue expositora en el Congreso Nacional durante el debate parlamentario por la legalización del aborto. Es diputada en la Ciudad de Buenos Aires por Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda - Unidad. Escribe en El Socialista (www.izquierdasocialista.org.ar) y en Correspondencia Internacional (www.uit-ci.org)

 

 

Autoras

Carmen Carrasco. Se incorporó al trotskismo en 1975 en Colombia como parte de la corriente internacional dirigida por Nahuel Moreno. En 1985 se trasladó a Argentina para formar parte de la redacción de la revista Correo Internacional. En la década de los noventa residió en Rusia desde donde escribió para medios latinoamericanos y europeos. Actualmente es periodista independiente.

Mercedes Petit. Periodista e investigadora. En los años sesenta comenzó a militar en el trotskismo, en la corriente que encabezaba Nahuel Moreno (www.nahuelmoreno.org), con quien colaboró durante años en tareas de elaboración teórica y propagandística. A partir del golpe genocida de 1976 ambos se
exiliaron en Colombia y regresaron en 1982. Petit publicó Conceptos políticos elementales en 1986 junto a Nahuel Moreno y Apuntes para la historia del trotskismo en 2005. Actualmente escribe para el periódico El Socialista (www.izquierdasocialista.org.ar) y para la revista Correspondencia Internacional (www.uit-ci.org).

 

 

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Presentación


Miguel Sorans
(*)

Este tercer tomo cierra el excelente estudio e investigación de Ricardo de Titto sobre el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) de Argentina. Que fuera uno de los principales partidos trotskistas del mundo de la década del 70 del siglo XX, y que llegó a tener varios miles de militantes.
Impulsado por Nahuel Moreno y otros dirigentes, el PST se fundó en 1972 (ver tomo 1) e hizo escuela en las filas de la izquierda revolucionaria sobre la pelea por la independencia de clase y cómo construir un partido revolucionario internacionalista en las luchas y las elecciones.
Su experiencia y su crecimiento se desarrollaron al calor del acierto político y la audacia de enfrentar, ante los pactos políticos, las convocatorias electorales y las permanentes luchas de aquellos años, nada más y nada menos que a Juan Domingo Perón, líder indiscutido de los trabajadores argentinos y que volvió en 1973, luego de 18 años de exilio.

Los militares, el radical Balbín y el aún exiliado Juan Domingo Perón fueron pactando un gran acuerdo nacional con el objetivo de canalizar el ascenso de la clase obrera iniciado por el Cordobazo de mayo de 1969 (ver tomo I). Sus pilares fueron la legalización del todavía proscripto peronismo, el retorno de Perón al país y la convocatoria a elecciones generales. El sector de “izquierda” del peronismo, la Juventud Peronista y la guerrilla de los Montoneros acompañaron el acuerdo desde un supuesto “socialismo nacional” que sería alentado por el propio Perón. Ante las elecciones, el PST fue la única alternativa política electoral de clase, enfrentando al radicalismo y particularmente al peronismo (con sus fórmulas Cámpora-Solano Lima y luego directamente Perón-Perón) llamando a votar a candidatos obreros y socialistas.
Los militares entregaron el poder en 1973. El peronismo ganó ambas elecciones. Perón volvió y asumió la presidencia en octubre de ese año. Pero las luchas de la clase obrera (mayoritariamente peronista) no pararon.
El Pacto Social (ahora lo llamaríamos ajuste antiobrero y proimperialista) de la patronal, la burocracia sindical y el gobierno de Perón y luego su esposa Isabel, fue resistido por oleadas de huelgas en todo el país. A su calor se fortalecían nuevos dirigentes combativos.

Desde el gobierno, todavía en vida de Perón, se alentó la actuación de bandas fascistas, grupos paramilitares alimentados por sectores de la burocracia sindical y de ultraderecha del PJ, que se hicieron conocer como las Tres A.
El PST no se sorprendió por la política cada vez más reaccionaria del gobierno peronista. El nuevo fenómeno dio lugar a una polémica sobre el camino para combatir a las bandas fascistas y evitar el peligro de que se fuera agrandando y finalmente derivara en un golpe, como lamentable ocurrió. La polémica se instaló con la guerrilla y otras fuerzas de izquierda y sindicales.
Nahuel Moreno en el acto de despedida a los tres compañeros asesinados en General Pacheco (mayo 1974-Tomo II) señaló claramente que al fascismo no se lo discute, sino que se lo combate en su mismo terreno y con la movilización. En nombre de la dirección del PST, Moreno hizo la propuesta de constituir brigadas o piquetes antifascistas unitarios obreros y populares. Lamentablemente solo Rodolfo Ortega Peña, dirigente del Peronismo de Base, respondió positivamente. El resto de las fuerzas lo rechazaron. Ortega Peña fue asesinado dos meses después.

Este tercer tomo toma el período más agudo de la lucha de clases, desde la muerte de Perón y con la creciente crisis del gobierno de Isabel y de inestabilidad para la burguesía y el imperialismo. El PST estuvo en primera fila impulsando los conflictos antipatronales y contra el gobierno peronista. Al mismo tiempo, denunciaba el peligro golpista, que iba tomando cuerpo a medida que Isabel mostraba su impotencia para derrotar a los trabajadores. Por otro lado, las acciones cada vez más aisladas e irresponsables de la guerrilla de Montoneros y el PRT-ERP solo servían para exacerbar la represión.
EL PST dio la batalla por formar una nueva dirección del movimiento obrero. En la lucha de los metalúrgicos de Villa Constitución (capítulo 2) los dirigentes sindicales del PST propusieron una coordinadora nacional de los sindicatos combativos opositores a la burocracia sindical peronista, (capítulo 4 del Tomo 2) pero fue rechazada por las direcciones de Tosco (amigo del PC y de los sectores pro ERP), Salamanca (del maoísta PCR, hoy CCC), Piccinini y, especialmente, con los dirigentes sindicales ligados a la JTP (Montoneros). Así se fue desaprovechando la posibilidad de ir formando una nueva dirección alternativa. Esta sería una constante de estos dirigentes y organizaciones, tanto ante las huelgas de junio-julio de 1975 que enfrentaron y derrotaron al Plan Rodrigo, como luego con las huelgas y el resurgimiento de las coordinadoras zonales previo al golpe de marzo de 1976. El capítulo VII muestra como el PST se fue quedando solo en esa pelea.

A diferencia de la guerrilla, el partido se mantuvo firmemente aferrado a su política de pegarse a las luchas del movimiento obrero para enfrentar a la reacción. Contra el pronóstico de la guerrilla y de los escépticos, en junio de 1975 la clase obrera argentina hizo la primera huelga general contra un gobierno peronista. Así fue que se echó a López Rega, el jefe de la Triple A y cayó el Plan Rodrigo. Lamentablemente no alcanzó; no pudo surgir una nueva dirección que superara a la burocracia y al peronismo y encabezara una movilización multitudinaria que pudiese frenar el golpe de marzo del 76.
El PST siempre pagó con sangre su valentía. Bajo los gobiernos de Perón y de Isabel tuvo trece asesinados y numerosos presos. Esta obra muestra aquellos intensos años de lucha en que se forjó el “glorioso” PST. Cuando en 1982 cayó la dictadura genocida, el PST había sufrido la pérdida de más de cien compañeras y compañeros asesinados y desaparecidos.

(*) Dirigente de Izquierda Socialista, de Argentina, y de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI). Nació el 17 de marzo de 1947, en Buenos Aires. Inició en 1966 su militancia en el PRT, en la corriente trotskista fundada por Nahuel Moreno. Fue integrante de la Comisión Interna (Smata) de la empresa Chrysler y dirigente de la huelga de 1971. Luego fue dirigente del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) en la clandestinidad. En 1979, viajó a Nicaragua para integrar la Brigada Simón Bolívar, que combatió junto a los sandinistas contra la dictadura de Somoza. Encabezó la toma de la ciudad-puerto de Bluefields en la Costa Atlántica. En 1980 militó en Brasil. En 1981 militó en el Perú, cuando Hugo Blanco era legislador junto a una bancada de luchadores trotskistas integrada por Enrique Fernández Chacón y Ricardo Napurí. Escribe en El Socialista (www.izquierdasocialista.org.ar) y en Correspondencia Internacional (www.uit-ci.org)

 

 

Autor

Ricardo De Titto Ricardo de Titto es historiador, investigador y ensayista. Ha publicado más de veinte libros de historia argentina y americana. Dirigió la colección "Claves del Bicentenario". Sus últimas obras son Historia argentina en 25 episodios; Yo, Sarmiento; Las dos independencias argentinas y Coral, el último socialista. Es autor de Historia del PST. Tomos I y II (CEHuS, 2016 y 2019) y de los prólogos a El pensamiento del socialismo y la izquierda y Método de interpretación de la historia argentina, de Nahuel Moreno (El Socialista, 2012).

 

 

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¿Por qué este libro?

“Hay en Moreno una originalidad para ‘leer’ la realidad desde el punto de vista del marxismo que merece ser destacada. Sin salir de lo que podríamos denominar la ‘ortodoxia’ (el mismo Moreno se autodefinía como ‘del trotskismo ortodoxo’), la fidelidad de clase y de principios al ‘hilo rojo’ de los maestros, insistía en que el marxismo es lo opuesto al dogma de la burocracia stalinista, no tiene ninguna ‘biblia’, es una totalidad abierta. Promovía las lecturas críticas, y no temía decir que alguno de nuestros grandes maestros se había equivocado en tal o cual definición puntual, o que cambios en la realidad llevaban a modificar alguna de sus afirmaciones. Para sí mismo también usaba ese criterio, señalando errores o  rectificaciones en su propia obra".

“En este juego simultáneo de apertura y fidelidad a la ‘ortodoxia’ y los principios, Moreno produjo su original elaboración marxista siempre vinculada al seguimiento estricto de la realidad y sus cambios, al desarrollo de la lucha de clases y a la construcción de los partidos revolucionarios e internacionalistas. Buscó responder a los nuevos fenómenos de la realidad desde la segunda guerra mundial y del asesinato de Trotsky, interviniendo audazmente y con mucha seriedad en los debates y las luchas políticas desde la posguerra”.

Reconstrucción e investigación por Mercedes Petit y Reynaldo Saccone

Anexo textos de Carlos Marx, "Tesis sobre Feuerbach", "El trabajo enajenado".

Nahuel Moreno (1924-1987)

Comenzó su militancia en el trotskismo y en el movimiento obrero a comienzos de la década del 40. Desde 1948 se sumó a las actividades de la Cuarta Internacional. En su dilatada experiencia con el objetivo de desarrollar un partido revolucionario obrero e internacionalista incluyó una permanente elaboración política y teórica.



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¿Por qué a nombre del "Estado de Israel" se produce el genocidio palestino?

A fines del siglo XIX surgió en Europa un movimiento, el sionismo, impulsado por la burguesía imperialista y destacados multimillonarios judíos, como Rothschild. En aquel entonces, los judíos pobres eran víctimas de ataques (pogroms) en los imperios austro-húngaro y zarista, como parte de la represión contra los trabajadores, campesinos y distintas minorías oprimidas.

El sionismo se propuso impulsar la formación de un “estado” teocrático, basado en la religión, apartando así a las masas judías -mayoritariamente pobres campesinos, artesanos, pequeños comerciantes y trabajadores-, de la lucha de clases de sus respectivos países, y en particular, de la influencia de los partidos marxistas revolucionarios que se nutrían de muchísimos luchadores judíos.

El 14 de mayo de 1948 sionismo consolidó la invasión y, desde entonces, la resistencia palestina cuenta miles de muertes. Pero el repudio internacional al Estado enclave de Israel crece, existe el movimiento por el boicot económico que agrupa a organizaciones de izquierda y de derechos humanos en todo el mundo, como también a músicos y personalidades.

Este texto desarrolla una investigación sobre esa historia, sus profundos intereses políticos y económicos y cuál es la política revolucionaria que proponemos al respecto.

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 Presentación

Hace 60 años, el 14 de mayo de 1948, el movimiento sionista institucionalizó en el territorio palestino el Estado de Israel. Se consumaba un operativo de expulsión de casi un millón de habitantes nativos, la mayor parte sencillos campesinos. Los cientos de miles que quedaban se transformaban en "ciudadanos de segunda", en parias en su propia tierra. En el mundo, todavía era muy fresco el recuerdo el recuerdo de la masacre sufrida por los millones de judíos en manos de Hitler y los nazis. La propaganda del sionismo, con la complicidad de prácticamente todos los gobiernos imperialistas y de la URSS sojuzgada por Stalin, permitió la instalación de un mito: "una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra". Las voces de condena fueron casi inaudibles.

Los palestinos nunca bajaron los brazos, nunca dejaron la resistencia. Y en la década del sesenta comenzaron a hacerse oír. Surgió la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), liderada por el legendario Yasser Arafat (1929-2004). La Guerra de los Seis Días, en 1967, cuando Israel arrancó nuevos territorios a los vecinos Egipto, Jordania y Siria, confirmó el carácter agresivo y expansionista del sionismo. Los palestinos no se acobardaron. En 1969, mientras se los denunciaba como terroristas en una feroz campaña mundial, hicieron su llamado al mundo: "Por una Palestina laica, democrática y no racista".

En diciembre de 1973, el PST ( Partido Socialista de los Trabajadores) publicó este trabajo que hoy reeditamos: Palestina: Historia de una colonización, en su Revista de América Nº 12. Era parte de su campaña por el apoyo a la lucha de este pueblo oprimido. Fue una investigación muy documentada, que, con los elementos disponibles entonces, demostraba exhaustivamente el carácter invasor y proimperialista del sionismo y su engendro, ese “país” enclave instalado a sangre y fuego en Palestina.

Los gobiernos y los distintos sectores de la burguesía árabe oscilaban entre sus capitulaciones al imperialismo, y al propio Israel, y sus medidas esporádicas de rechazo, como la guerra de 1973. El oprimido pueblo palestino padecía todo tipo de sufrimientos, dentro de las fronteras del invasor y en los distintos países árabes que le daban refugio. No existían ni una conducción ni aliados consecuentes que permitieran una sólida respuesta y eso daba respiro a Israel.

En 1978, el gobierno egipcio dio un paso decisivo hacia la traición, cuando en negociaciones con Estados Unidos e Israel, en Camp David, firmó con el presidente James Carter el reconocimiento de la existencia de Israel, a través de la utopía prosionista y proimperialista de los “dos estados”. Antes de culminar el siglo XX, en 1993, lo siguió en ese camino Yasser Arafat, el líder de la OLP. Vano intento de darle al invasor un reconocimiento imposible. El pueblo oprimido nunca dejó de luchar.

En el siglo XXI, la movilización permanente y los sufrimientos de la población de Gaza y Cisjordania han ido ocupando cada vez más el centro de la escena. En Medio Oriente y todo el mundo es cada vez mayor la crisis, el debilitamiento y el desprestigio de Israel. La causa palestina gana creciente apoyo.

Existe actualmente un movimiento que impulsa el boicot económico, la desinversión y sanciones contra Israel. La guerra que hizo contra el Líbano en 2006, cuando bombardeó Beirut hasta su casi destrucción, fue una tremenda derrota y un nuevo golpe a su falsa legitimidad. Y las imágenes cotidianas de los ciudadanos de Gaza y Cisjordania, bombardeados, reprimidos, sin comida, sin agua ni luz, son la demostración más evidente de que en Palestina hay un invasor genocida. Ese es “el problema” del Oriente Medio. Por eso no hay paz en esa región desde hace 60 años (y en realidad bastante más).

Estos hechos hacen que las voces que denuncian al sionismo y a Israel son cada vez más numerosas y fuertes. Veamos dos ejemplos. Desde 2004 se viene difundiendo, luego de décadas de ser prácticamente ignorado, el fuerte movimiento contra Israel y el sionismo por parte de sectores religiosos judíos, que lo denuncian como totalmente opuesto a su tradición (véase Yakov Rabkin, Contra el Estado de Israel: historia de la oposición judía el sionismo, Planeta, 2008). En un ángulo opuesto, podemos mencionar el último libro de ese histórico amigo de Israel, el expresidente Jimmy Carter. En 2006 publicó Palestine: Peace not Apartheid (Palestina: Paz, no Apartheid), donde dice: “La situación de Palestina ahora, la confiscación de sus tierras, la imposibilidad de sus gentes para protestar por lo que ocurre, la construcción del ‘muro’ dentro de su territorio, y la total separación de israelíes de los palestinos son, en muchas formas, condiciones bastante peores que el apartheid en Sudáfrica”.

En este contexto que empieza a recuperarse y viene tomando cada vez más fuerza la idea de que para “solucionar” el problema del Oriente Medio hay que lograr “un estado palestino laico y democrático”.

Para actualizar la investigación de 1973 y dar información sobre muchos de estos elementos que mencionamos, publicamos otros textos, y al final una cronología sobre el surgimiento del sionismo y la lucha palestina, desde 1897 a 2008.

Buenos Aires, junio 2008.

 

 

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