
Escribe Adriana Astolfo, secretaria general Adosac Pico Truncado y precandidata a diputada nacional Santa Cruz de Izquierda Socialista/FIT Unidad
En 2017 las y los docentes de Santa Cruz llevamos a cabo una enorme lucha. Alicia Kirchner no pagaba los sueldos, retenía los aportes sindicales y se reunía con Macri para exigirnos la vuelta a clases. Cuando manifestábamos junto a estatales frente a la gobernación, Kirchner envió a la policía a reprimir. Hubo disturbios y piedras frente a la Casa de la gobernadora. Kirchner decidió judicializar la protesta, no así su incumplimiento de funcionaria pública.
En estos días debía comenzar el juicio a los cuatro acusados, Gabriela Ance, Juan Valentín, Diego Barrionuevo y Claudio Wasquin. Pocas horas antes el fiscal pidió un “cambio de carátula” (hecho inédito, ya que no lo hizo en base a nuevas “pruebas”), pero lo más absurdo fue que los quiere acusar de “intento de femicidio” e “intento de homicidio”. ¡Más grave aún es que se aceptó ese cambio de carátula! De esta manera, los cuatro acusados pueden ser indagados y detenidos hasta el fin de juicio. Esta barbaridad solo se entiende desde la decisión de un miserable y fiel servidor del poder político de Alicia Kirchner.
Es, además, un insulto al movimiento de mujeres en su lucha por la sanción del femicidio en la ley 26.791.
Nos sumamos al llamamiento a todas las organizaciones sindicales, sociales, políticas y de derechos humanos, nacionales y de la provincia, a acompañar con el repudio, la denuncia y la movilización.
Para reafirmar el control político del gobierno kirchnerista sobre la justicia, esta semana dispuso una medida cautelar que obliga a Adosac a levantar el paro, bajo penas de ilegalidad, multas, descuentos y sanciones a la docencia que siguiera con la medida. Lo insólito es que la cautelar para garantizar el servicio educativo no va dirigida al gobierno, único responsable de la situación, sino al sindicato docente. Pero de Alicia Kirchner ya nada nos puede sorprender. Por eso el Congreso de Adosac (en contra de la conducción Lila que quería “aceptarlo”) rechazó este nuevo ataque al derecho constitucional de huelga. Se decidió suspender el plan de lucha que ya lleva más de sesenta y cinco días de paro y retomarlo luego del receso invernal. Llamamos a todas y todos los trabajadores a rechazar esta aberración judicial de Alicia Kirchner y exigir la inmediata absolución de las y los acusados.
Este 1° de julio se realizó un nuevo paro con movilización de Ademys. Entre una serie de reclamos, se rechazó el ataque de Acuña para limitar el derecho a huelga y la reforma laboral que viene aplicando Larreta. Se reclamó un aumento salarial de emergencia del 100%, con cláusula de actualización mensual, todas las cifras al básico, salario igual a la canasta familiar y basta de sobrecarga laboral.
Escribe Nicolás Núñez, referente de Ambiente en Lucha (Izquierda Socialista e independientes)
La última semana, del 3 al 6 de julio, trajo los días más calurosos desde que la humanidad tiene registro. Incendios, sequías, inundaciones y olas de calor fatales fueron parte de un panorama global que la destrucción ambiental capitalista sólo propone profundizar.
El dato lo otorgó Copernicus, el sistema de observación planetaria de la Unión Europea. Junio se había colocado medio grado por encima de la media de 1991-2020, y batiendo el récord anterior que databa de 2019. Previamente, a lo largo de mayo los periodistas especializados intentaron llamar la atención sobre un dato que no lograba filtrarse hacia los grandes medios, que la temperatura promedio de los mares estaba en niveles insólitamente elevados. Mientras intentaban buscar una explicación certera, el mundo científico alertaba sobre lo que sobrevendrá a continuación: tormentas y eventos climáticos extremos con una violencia furibunda. Luego, consecutivamente la semana pasada se dieron los días terrestres más calurosos jamás registrados cuando el verano en el hemisferio norte recién terminaba de comenzar. La temporada 2023 de catástrofes ambientales había abierto sus puertas.
En efecto, y haciendo un listado parcial podemos enumerar los incendios forestales que en Canadá consumieron el equivalente a un Portugal entero reducido a cenizas y provocaron una humareda que tornó naranja los cielos de ciudades de los Estados Unidos; la ola de calor en México con más de un centenar de fallecimientos; las inundaciones en Italia que produjeron más de una decena de muertos y trece mil personas desplazadas de sus hogares; las inundaciones en Zaragoza ,Estado Español que dieron lugar a la imagen dantesca de automóviles siendo arrastrados por la corriente con sus conductores subidos a los techos para no quedar sumergidos; Pakistán, otra vez, las violentas lluvias de la semana pasada dejaron un saldo provisorio de 76 muertes, incluidos 28 niños, mientras que en la India, el más lluvioso día de julio jamás registrado terminó dando lugar a inundaciones que destruyeron la infraestructura de barrios enteros. Mientras tanto, los pilares de los centenarios templos budistas del Himalaya veían seriamente comprometida su existencia por los desplazamientos de tierra generados por caudales de agua bajando por las laderas de la cordillera. En el otro extremo geográfico, Montevideo comenzó a obtener sólo agua salada de sus canillas debido a la combinación de sequía, calentamiento global, y políticas de saqueo capitalista del agua.
La realidad biofísica del planeta pareciera obstinada en no querer contentarse con las promesas de reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y los planes de transición energética de los gobiernos y multinacionales. Y ofrece, más bien, las consecuencias lógicamente previstas, matemáticamente calculadas, alertadas, de los impactos del calentamiento global impulsado por la lógica de acumulación de ganancias del sistema capitalista. La llegada del fenómeno “El Niño” (que tiende a generar procesos estacionales de una más elevada temperatura y aumentar las posibilidades de lluvias intensas), combinada con el proceso de aumento de la temperatura global fruto de la acumulación de GEI en la atmósfera, resultan ser las explicaciones que generan mayor consenso entre los especialistas.
Tenemos que prepararnos para que estos fenómenos sigan multiplicándose. Las emisiones depositadas en la atmósfera por la industria capitalista tienen ya de por sí el efecto de continuar el proceso alcista de la temperatura global. Porque, como señaló el último informe del Panel Intergubernamental sobre el cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), la infraestructura de combustibles fósiles ya desplegada basta para superar el límite previamente propuesto del 1,5° de aumento de la media global comparada con la previa al comienzo de la era industrial; y porque, como lo demuestran en su escala en nuestro país el gobierno peronista y la oposición patronal de Juntos por el Cambio, el plan de los partidos capitalistas es seguir abriendo más y más pozos de explotación hidrocarburífera para sostener las ganancias de las multinacionales del gas y el petróleo.
Al mismo tiempo, hay que señalar que es posible otro camino, de mitigación y freno de las consecuencias más dramáticas de la crisis climática. Pero éste implica pelear tanto por detener las iniciativas de ampliación de la frontera extractivista, dado que en cada una de esas pulseadas podemos recortar la acumulación de GEI; como así también pelear por la salida de fondo: por gobiernos de la clase trabajadora, las comunidades y la izquierda que tomen en sus manos los bienes comunes y la producción en su conjunto para planificar una transición en armonía con la naturaleza y al servicio de las mayorías populares. Cada temporada de eventos climáticos extremos sigue ratificando que la alternativa es socialismo o catástrofe.
Viernes 14 de julio a las 18.30 en La esquina rebelde – Gallo 769, CABA
Dirigente histórico del campesinado peruano, referente de la izquierda revolucionaria latinoamericana
Organiza: Comisión de homenaje a Hugo Blanco - Adherentes: Marabunta, Hilo Rojo, Colectivo Reagrupando, Poder Popular, Colectivo Contrahegemonía Web, Colectivo Editorial Herramienta – Fundación Pluma – Emancipación Sur corriente Política de Izquierda, MULCS (Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social), Colectivo Fragua, PTS, LSR, Izquierda Socialista

Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT (CI)
El asesinato del jóven Nahel de 17 años por un disparo de la policía, el 27 de junio, provocó grandes protestas en toda Francia que ya llevan dos semanas. Muestran el descontento por la violencia policial racista contra los jóvenes, ya que no fue un caso aislado, así como el malestar general del pueblo trabajador ante un Estado capitalista que destruye sus derechos y reprime las protestas.
El estallido de indignación, que ya lleva dos semanas, se originó por el asesinato policial del joven Nahel, ocurrido en Nanterre en las afueras de París. Trabajaba de repartidor, le dispararon por no haber acatado una órden policial de detener su automóvil en un control de tránsito. Los días subsiguientes hubo grandes marchas, la primera convocada por la madre de Nahel, ella misma con una pancarta que decía “La policía mata”.
La madre de Nahel, y su padre ausente, son de origen argelino, aunque Nahel nació en Francia. Y esto es una característica de millones de trabajadores y trabajadoras de los barrios más pobres, ser nacidos o hijos de argelinos o africanos de otras ex colonias francesas que migraron a Francia para sobrevivir, después de que sus países fueron saqueados por el imperialismo francés, y ahora son mano de obra barata y precarizada. La policía ejerce la violencia racista contra ellos, siempre los considera “sospechosos”. En el caso de Nahel su único delito fue desobedecer la órden policial, probablemente porque sabía que generalmente los detienen sin causa. Casos así, de asesinatos policiales, hubo centenares en los últimos años.
Los violentos enfrentamientos entre los que denunciaban a la policía y la represión policial, protagonizados por jóvenes, muchos de ellos adolescentes, dejaron en la primera semana, según el Ministerio del Interior, 3.200 detenidos, más de 700 agentes heridos, 250 comisarías y policías atacados, unos 5.000 vehículos incendiados, 10.000 contenedores de basura quemados y casi 1.000 edificios dañados. Miles de jóvenes fueron detenidos y centenares procesados e incluso ya hay decenas de condenados.
La crisis francesa
Recordemos que Francia ha sido uno de los puntos más sobresalientes de la lucha de clases mundial y europea, con sus gigantescas movilizaciones y huelga contra la reforma jubilatoria del presidente Macron. La lucha duró varios meses a comienzos de año y tuvo la característica de ser centralmente de la clase trabajador pero con activa participación de otros sectores sociales, en particular la juventud estudiantil. Y también hubo represión y graves enfrentamientos con la policía.
Aunque en las actuales movilizaciones los protagonistas son jóvenes de los sectores más pobres, tienen relación con las anteriores ya que expresan el profundo descontento y rebeldía del pueblo trabajador fuertemente afectado por la crisis económica capitalista. Los jóvenes hijos e hijas de la clase trabajadora ven a sus abuelos perjudicados en las jubilaciones, a sus padres muchas veces con trabajos precarios, y ellos mismos se sienten condenados a la marginalidad social, a no tener trabajos estables y a ser reprimidos por la policía incluso sin causa. Además, los que sí tienen trabajo enfrentan el aumento del costo de la vida sin aumentos salariales.
La burocracia sindical, que desgastó y frenó las movilizaciones de principios de año contra la reforma jubilatoria, impidiendo derrotar la reforma o echar al gobierno de Macron, ahora no dice casi nada.
La represión
El gobierno de Macron, con apoyo de sectores de ultraderecha y el poder judicial, está utilizando duras medidas represivas. En tiempo record centenares de jóvenes fueron condenados de cuatro a dieciocho meses de cárcel sin pruebas de delitos, por tener el rostro cubierto o por haber estado cerca de zonas de saqueos. Muchos de los acusados llegan al tribunal con heridas y moretones visibles, después de haber sido golpeados por la policía.
Por su parte, dos sindicatos de policía, entre ellos el mayoritario Alliance, controlados por la ultraderecha, llamaron en un comunicado al “combate” contra las “hordas salvajes” que protagonizaron los disturbios. También hubo manifestaciones de grupos neofascistas, bajo la mirada cómplice policial, que atacaron a los jóvenes manifestantes al grito de “Francia para los franceses”, expresando el desprecio a inmigrantes y sus hijos, incluso desconociendo la nacionalidad francesa de esos jóvenes.
Esta violencia policial contra el pueblo pobre y racista no es nueva. Se dio contra el movimiento de los “chalecos amarillos” en el 2018. En junio del 2022 hubo grandes movilizaciones juveniles contra la violencia policial y el racismo del Estado.
Por una alternativa de lucha del pueblo trabajador
La rebelión de los jóvenes más pobres es muy profunda y plantea nuevamente, como se planteó hace pocos meses con la gran lucha por las jubilaciones, la crisis del régimen y el sistema capitalista y la necesidad de echar a Macron y discutir la perspectiva de un gobierno del pueblo trabajador desde sus organizaciones de base.
En ese camino hoy es fundamental unificar la lucha de los trabajadores, trabajadoras y jóvenes, exigir a la Intersindical (que agrupa a las centrales obreras) salir nuevamente a enfrentar al gobierno de Macron con un programa unificado, que incluya la exigencia de justicia para Nahel, liberación y amnistía para los presos por las protestas, servicios públicos para los barrios populares y los reclamos de la clase trabajadora, contra la ley de jubilaciones, por aumentos salariales acordes a la inflación.
En un reciente comunicado la Red por la Huelga General (formada desde sectores de base de varias centrales sindicales durante las luchas de comienzos de año) expresó: “La Red por la Huelga General rechaza la lógica de que los sindicatos solo deben preocuparse por las jubilaciones y los salarios, y no por lo que les ocurre a los jóvenes y a los trabajadores en los barrios donde vivimos. Para exigir justicia y verdad para Nahel y todos los heridos, mutilados y asesinados por la policía, en los barrios y en las manifestaciones, debemos utilizar toda nuestra fuerza y nuestros medios de acción más fuertes, en particular la huelga”.