
Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional provincia de Buenos Aires, Izquierda Socialista/FIT Unidad
Pasaron las PASO y todos los políticos patronales tradicionales (incluído Milei) salen a la caza de quienes no los votaron para después de las elecciones ponerse de acuerdo en seguir salvando a los grandes empresarios, a los ladrones de guante blanco y al FMI. Esa es la regla que se viene dando en todos los procesos electorales. Los únicos que denunciamos todo esto y vamos a seguir estando al lado del pueblo trabajador acompañando sus reclamos por salario o trabajo, somos las y los diputados del Frente de Izquierda Unidad. Esa fue nuestra constante desde que logramos bancas en el Congreso y en las legislaturas desde hace años.
¿Puede seguir creciendo la izquierda en noviembre? Eso nos pregunta el periodismo y quienes vieron con entusiasmo el impacto por la alta votación lograda por el FIT Unidad en todo el país superando el millón de votos y siendo tercera fuerza nacional. No es casual. Crecimos en todo el país, en distritos claves como Provincia de Buenos Aires y CABA. En Jujuy llegamos al histórico 23,6% de los sufragios.
La respuesta es sí, podemos seguir creciendo en noviembre por varios motivos. Primero, porque en estos años desde las PASO a las generales hemos subido en las votaciones. Segundo, porque el desencanto con el gobierno peronista es aún mayor con el anuncio del “nuevo” gabinete con viejos políticos del PJ o viendo el uso electoralista de los anuncios sociales. Intendentes del conurbano incluso reparten bicicletas y el barón del conurbano Mario Ishii, de José C. Paz, entregó bolsas de comida en pleno acto con el presidente. Parte de esa bronca se puede volver a expresar a favor del FIT Unidad.
La fuerte votación del Frente de Izquierda ha entusiasmado a quienes apuestan a fortalecer una alternativa política opuesta a “todos los que nos vienen gobernando”. Se sabe que no da lo mismo que la izquierda esté o no en el Congreso denunciando, proponiendo y levantando la voz por los de abajo.
El gobierno peronista del Frente de Todos quiere recuperar algo de lo perdido para más de lo mismo. Y el macrismo de Juntos quiere capitalizar el voto castigo acrecentando sus bancas para sacar la indemnización por despido o avanzar en leyes anti obreras y antipopulares.
Llamamos a las y los trabajadores y demás sectores populares a estar alertas. Muchos nos votaron diciendo “el peronismo me defraudó, nunca votaría a la derecha de Macri, por eso voté a la izquierda”. Hay que seguir por ese camino. El que castiga de verdad y propone algo distinto es la izquierda.
Somos los únicos que junto al sindicalismo combativo repudiamos y luchamos contra el ajuste, el saqueo del país y el FMI. Somos los únicos que decimos que hay que dejar de pagar la deuda externa para que la plata vaya a salario y trabajo. La disyuntiva es FMI o FIT Unidad. No hay otra. Para eso hay que seguir teniendo diputadas y diputados de izquierda.
Con el resultado de las PASO estaríamos logrando dos bancas al Congreso Nacional desde Provincia de Buenos Aires y un legislador por la tercera sección electoral por ese distrito. También estamos peleando otra por CABA -además de lograr dos legisladores- y por Jujuy. Quedamos a su vez muy cerca de poder conquistar algunos concejales en el conurbano. Todo esto se tiene que coronar el 14 de noviembre. Por eso no hay que bajar la guardia. A seguir apoyando al Frente de Izquierda Unidad siendo voceros de sus propuestas en los lugares de trabajo, colegios, barrios y plazas, haciendo la cadena del voto para lograrlo.

Escribe Mónica Schlotthauer, diputada nacional por Izquierda Socialista /FIT Unidad
El gobierno de Alberto Fernández acaba de realizar un nuevo pago en efectivo al FMI. Fue por la suma de 1.900 millones de dólares (340.000 millones de pesos). En medio de la crisis, la desocupación y la miseria, se sigue priorizando el pago de la deuda.
Mientras el gobierno del Frente de Todos sigue declamando que la deuda tomada por el macrismo con el FMI, por casi 50.000 millones de dólares, fue un auténtico fraude y utilizada en su totalidad para la fuga de capitales, sin embargo sigue abonándola sin chistar.
En este caso, la anécdota llega a niveles de escándalo. A comienzos de año el FMI anunció la entrega a cada país del mundo de un monto de dinero, en lo que se denomina “derechos especiales de giro” para aplicarlo a las necesidades de la pandemia. Tengamos en claro que no se trata de ninguna “beneficencia” por parte de Fondo: la inmensa mayoría de ese dinero fue, obviamente, a los propios países imperialistas. Pero a la Argentina le tocaron 4.500 millones de dólares. Lo indignante es que el gobierno, en vez de aplicarlos a resolver las más urgentes necesidades sanitarias o sociales, decidió usar ese dinero para pagarle...al propio FMI, por los vencimientos de las cuotas del fraudulento préstamo tomado por Macri. O sea la plata entró por una puerta y salió por la otra. Lo mismo se hará con la próxima cuota que vence con el Fondo, por un monto similar en el mes de diciembre. Totalmente opuesto a lo que varios referentes kirchneristas habían planteado el 25 de mayo. Y, por contrapartida, exactamente igual a como lo planteó la propia vicepresidenta Cristina Fernández en el acto de lanzamiento de la campaña del Frente de Todos.
El gobierno dijo que “tomó nota” de los resultados electorales. Y que, ahora sí, se le pondrá plata en el bolsillo a la gente. Pero hizo todo lo contrario: la plata que se le entrega al FMI es mucho más que todos los anuncios que se hicieron, que no alcanzan el nivel de una aspirina, en comparación con lo que requiere el drama popular.
¿Qué se podría haber hecho con esa plata?
Desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad somos tajantes: con los 1.900 millones de dólares que se pagaron al Fondo se podrían haber construido 60.000 viviendas populares, dando trabajo a 250.000 desocupados. ¡Eso sí que hubiera sido “ponerle plata en el bolsillo a la gente”!
Y todo esto no es lo peor. El gobierno del Frente de Todos, con el acuerdo de Juntos por el Cambio e incluso de los libertarios de Milei y Espert, se apresta a firmar un nuevo acuerdo con el FMI, que significará más ajuste, miseria para el pueblo trabajador y saqueo de nuestras riquezas.
Es inconcebible que el gobierno peronista del Frente de Todos siga pagando una deuda usurera y fraudulenta en plena pandemia. Ya el año pasado se nos vendió que, después del acuerdo con los acreedores privados, “ahora sí” se comenzaba el crecimiento y la redistribución de la riqueza. Nada de eso pasó. Por el contrario, se comenzó la larga negociación de la otra fase de la deuda externa, la que se le debe al FMI.
Así no hay salida, ni para reactivar la economía, ni para redistribuir la riqueza. Se repite la historia, más pagamos, más debemos. Y nos seguimos sometiendo a los dictados de ajuste del FMI. Solo el Frente de Izquierda Unidad tiene una propuesta alternativa frente a los “pagadores seriales de la deuda”: hay que suspender inmediatamente todos los pagos, romper los lazos políticos y económicos que nos sujetan al Fondo y lanzar un plan económico de emergencia, obrero y popular que atienda las urgencias de salario, trabajo, salud, educación y vivienda.

Escribe Mercedes de Mendieta, legisladora porteña y candidata a diputada nacional por Izquierda Socialista /FIT Unidad
El presidente Alberto Fernández dijo haber escuchado “el mensaje de las urnas”, y que se iba a hacer todo lo necesario para poner plata en los bolsillos populares y así reactivar la economía. Sin embargo, las nuevas medidas anunciadas no mueven el amperímetro. Son apenas migajas que no modifican la realidad: los salarios y las jubilaciones siguen pulverizadas por la inflación.
Un salario mínimo que no es ni “vital” ni “móvil”
Leamos la ley de contrato de trabajo. Su definición de lo que es el salario mínimo parece una burla frente a la realidad actual. Establece que este “es la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia por su jornada laboral. Debe asegurarle alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte, esparcimiento, vacaciones y cobertura previsional. Debe ajustarse periódicamente de acuerdo a las variaciones del costo de vida”.
El “gran anuncio del gobierno” es subirlo de 29.000 a 32.000 pesos a diciembre. Por lo que seguirá estando lejísimo de alcanzar la línea de pobreza, y apenas superando el límite de indigencia. Ni que hablar de garantizar los rubros que establece la ley que citamos en el párrafo anterior. Recordemos que la canasta de pobreza oficial está en 68.359 pesos. Y los trabajadores de ATE Indec la calculan en 108.660 pesos. A años luz del valor del valor del actual incremento.
Y en cuanto a “ajustarse periódicamente”, basta decir que en los últimos seis años, aún después de este aumento, el salario mínimo lleva perdido el 30% de su valor frente a la inflación. Si simplemente se hubiera ajustado el salario mínimo de 2015 (que ya era bajo) por la inflación hasta hoy, debería estar en 44.700 pesos.
Los jubilados siguen siendo el pato de la boda
Estaría “en estudio” un posible nuevo bono a los jubilados que cobran la mínima, de alrededor de 6.000 pesos. Nuevamente, ni con eso se cubrirá el escandaloso robo jubilatorio que se viene llevando adelante desde fines de 2019, cuando se eliminó la anterior movilidad jubilatoria. Los haberes previsionales siguen acumulando pérdidas comparados con la inflación y lo que cobran el 90% de los jubilados está en la mitad de la canasta de la Tercera Edad.
La continuidad del impuesto al salario
El gobierno del Frente de Todos también anunció un incremento del mínimo no imponible para el impuesto a las ganancias. Lo dijimos una y mil veces: el salario no es ganancia, y por lo tanto no debe pagar ese impuesto. El promocionado aumento del mínimo no imponible es una medida que ya se anunció varias veces, pero que se pospuso en su aplicación, haciendo que cada vez más categorías de trabajadores queden alcanzados por dicho tributo. De hecho, al no habérselo reglamentado hasta ahora, hace que los trabajadores seguirán teniendo descuentos hasta el mes de noviembre. O sea, por el simple hecho de posponer el aumento, el gobierno ya le robó 10 meses de enormes descuentos sobre los salarios en este concepto.
Hace falta un verdadero plan de emergencia
Así no se resuelve absolutamente nada. Empezar a atacar la pobreza, el desempleo y la marginación social, requiere de otras medidas: otorgar un aumento de emergencia para que nadie gane menos que el valor de la canasta familiar, hoy en 108.000 pesos; aumentar las jubilaciones hasta llegar a la canasta de la tercera edad (62.000 pesos) y desde ahí aplicar el 82% móvil; implementar un IFE de 40.000 pesos para todo el que lo necesite; y poner en marcha un plan de construcción de viviendas populares para crear trabajo genuino. Todo financiado con los fondos que se ahorrarían de suspender el pago de la deuda externa y romper con el FMI. Esta es la propuesta del Frente de Izquierda Unidad.
Escribe Claudio Funes
El miserable incremento del salario mínimo vital y móvil fue respaldado por la burocracia sindical de la CGT y las CTA. Esta nueva traición no debe caer en la indiferencia. ¿Por qué?
Porque con este salario tienen que vivir más de 700 mil trabajadores bajo convenio. Porque el salario mínimo es tomado como referencia para el sueldo mínimo de algunos sectores de docentes. Porque la jubilación mínima, programas sociales como el Potenciar Trabajo, becas Progresar, Acompañar y otros están atados al valor del salario mínimo. Porque también es referencia para las remuneraciones del muy castigado sector informal (trabajadores no registrados) que, según datos del Indec, suman 5.078.000 trabajadores.
Por otro lado, en base a datos del Ministerio de Trabajo, existen casi 3,5 millones de cuentapropistas informales.
Si se suman estas cantidades, se puede estimar que la fuerza laboral del sector informal llega a más de 8,5 millones de trabajadores. De ahí la importancia que tiene la evolución del salario mínimo vital y móvil para la economía de millones de jubilados, trabajadores y sectores populares.
Por todo esto resulta vergonzoso el incremento del salario mínimo, hijo del pacto entre el gobierno peronista de Alberto Fernández y la burocracia sindical que apoya el ajuste.

Escribe Pablo Almeida, legislador CABA y delegado general ATE Ministerio de Economía
Martin Lousteau, senador radical e integrante de Juntos por el Cambio presentó un proyecto de ley que intenta avanzar con uno de los puntos centrales de la reforma laboral: el empleador no será más responsable de pagar las indemnizaciones por despido. Según los autores se crearía más empleo registrado. Una nueva mentira para avanzar sobre los derechos laborales de millones de trabajadores prometiendo supuestos beneficios que la historia demuestra que nunca llegan.
El pasado 2 de septiembre, diez días antes de las PASO, el senador Lousteau presentó en nombre de las fuerzas de Juntos por el Cambio un proyecto que corrige parcialmente el que presentaron semanas atrás diputados y diputadas de esta fuerza en la cámara correspondiente. Pero las supuestas correcciones introducidas no cambian la esencia del proyecto que de aprobarse terminaría con la conquista de que sean las patronales quienes tengan que afrontar los costos de las indemnizaciones por despido de sus trabajadores y trabajadoras. El proyecto de Juntos por el Cambio en el Senado “se basa en un aporte mensual del empleador para crear un fondo nacional de cese laboral, del cual el trabajador al momento del cese de la relación laboral cobrará un seguro equivalente a un sueldo por año trabajado. Desconocería así el derecho a todos los adicionales, los establecidos por la ley de contrato de trabajo o por convenios de actividad. Por otra parte, el proyecto de Lousteau (a diferencia del anterior, en Diputados) tiene alcance sobre el total de los trabajadores en relación de dependencia, para los nuevos contratos y los vigentes.” (Pagina 12, 15 de septiembre de 2021).
Este proyecto ha tomado mucha fuerza en las semanas previas a las PASO e incluso fue impulsado por el Jefe de Gobierno porteño Horacio Rodriguez Larreta. Vuelven a la carga con un caballito de batalla de las cámaras empresarias, sus lobbistas mediáticos y numerosos sectores de los políticos patronales: en nuestro país no se crean más puestos de trabajo formal o registrado porque existen costos laborales muy altos. Dicho en otras palabras, que no contratan más trabajadores porque luego les resulta muy caro despedirlos. Y que por eso no lo hacen o lo hacen con modalidades de contratación precarias o directamente ilegales. Absolutamente falso.
Abundan los estudios que muestran que en los sectores, como por ejemplo el de la construcción, donde existen mecanismos de “fondos solidarios” a través de los cuales el propio trabajador va a aportando a su futura indemnización el trabajo no registrado tiene niveles de los más altos en nuestro país. Y que es de los primeros sectores que sufren despidos cuando se reducen los niveles de actividad.
Desde Izquierda Socialista, como parte del sindicalismo combativo, llamamos a organizarnos desde cada sector de trabajo para rechazar un nuevo atropello a los derechos laborales. No nos comemos el verso de la burocracia sindical de la CGT y las CTA que hoy hablan contra el proyecto flexibilizador de Lousteau y Juntos por el Cambio y luego se alinean con el gobierno patronal y ajustador del peronismo. Tenemos que tomar esta pelea en nuestras manos, pero además aprovechar la próxima elección para votar contra estos partidos patronales responsables de la miseria y la pérdida de derechos y fortalecer la alternativa de izquierda presentada por el FIT Unidad para enfrentar al FMI, única salida para comenzar a superar la crisis del pueblo trabajador.