Escribe Federico Novo Foti
Entre mayo y junio de 1936 se produjo una oleada huelguística en toda Francia. León Trotsky anunció: “la revolución francesa ha comenzado”. Pero las conducciones reformistas de los partidos socialista y comunista, que dirigían a las y los trabajadores y gobernaban junto con un sector de la burguesía francesa con el Frente Popular, desmovilizaron a la clase trabajadora. Se lograron grandes conquistas económicas y sociales, pero el capitalismo imperialista salvó su dominio del país.
En mayo de 1936 comenzó una oleada huelguística en Francia. El detonante fue el despido de dos obreros, el 11 de mayo, de la fábrica de aviones Breguet en la región de Le Havre, por haber asistido a los actos del 1º de Mayo. En respuesta las y los trabajadores pararon la producción, ocuparon la planta y eligieron un comité de fábrica votado en asamblea. En sólo una noche lograron las reincorporaciones. Pero el movimiento huelguístico no se detuvo. Pronto se extendió a Toulouse y Courbevoie. El 24 de mayo más de 600 mil personas participaron de la manifestación para conmemorar la Comuna de París.[i] El 28 de mayo, las y los trabajadores de la planta de Renault en Billancourt dejaron de trabajar. En los días siguientes quedaría paralizada toda la actividad industrial en la región parisina. Para comienzos de junio cerca de dos millones de obreros de 12 mil empresas se encontraban en huelga, con más de dos tercios de ellas ocupadas. Todas las capas de la clase trabajadora del país, desde los talleres a las fábricas, en cada gremio y en los barrios se sumaron a la lucha por sus reivindicaciones.
En la huelga general con ocupaciones de fábrica surgió una nueva generación de activistas y dirigentes obreros que crearon comités de fábrica para el control de la propiedad y administración. El 10 de junio delegados metalúrgicos de 700 fábricas votaron que de no aceptarse inmediatamente sus reclamos (salario mínimo, reconocimiento de delegados y semana de 40 horas) exigirían al gobierno la nacionalización de las empresas y su puesta en funcionamiento bajo control obrero. La burguesía francesa, “las 200 familias” que dominaban el país, reconoció en aquella demanda una amenaza al orden capitalista y entró en pánico.
El revolucionario ruso León Trotsky, perseguido y exiliado por el estalinismo, seguía los acontecimientos por la radio desde una aldea al sur de Noruega: “Las palabras ‘revolución francesa’ pueden parecer exageradas. ¡Pero no! No es una exageración. Es precisamente así que nace la revolución. En general, no pueden nacer de otro modo. La revolución francesa ha comenzado.”[ii]
La lucha contra el fascismo y el Frente Popular
En la década del treinta, Francia y casi toda Europa estaban convulsionadas por el crecimiento del fascismo y por el ascenso de las luchas obreras, en medio de la crisis económica del capitalismo mundial. Ya desde 1922 el fascista Benito Mussolini gobernaba Italia. En 1933 Adolf Hitler había accedido al poder en Alemania. Aquellas derrotas fueron favorecidas por la política equivocada y traidora que imponía José Stalin a los poderosos partidos comunistas: el rechazo a la unidad de acción obrera en la lucha contra el fascismo, poniendo un signo igual entre éste y la socialdemocracia, a la cual llamaba “socialfascistas”.
El 6 febrero de 1934 la liga de los fascistas y realistas franceses realizó un alzamiento en París. La huelga general del 12 de febrero fue la respuesta obrera al desafío fascista. Trotsky calificó la asonada fascista de “primer ensayo general del bandidaje fascista” y, mientras denunciaba la política capituladora de la socialdemocracia y divisionista del estalinismo, planteaba la necesidad de la unidad de acción obrera contra el fascismo y llamaba a constituir milicias para responder a los golpes fascistas.[iii] Finalmente, bajo la presión de las luchas obreras los dirigentes socialistas y comunistas se vieron obligados a unirse contra los fascistas.
Pero el Partido Comunista transformó el paso positivo de la unidad de los obreros comunistas y socialistas para enfrentar al fascismo en la trampa suicida del “Frente Popular”: la unidad política permanente de los dirigentes reformistas y burocráticos con sectores burgueses “democráticos”. En julio-agosto de 1935 el Séptimo (y último) Congreso de la III Internacional Comunista proclamó esa política de conciliación con la burguesía como ley universal y permanente para todos los partidos comunistas del mundo.
El 14 de julio de 1935 con una imponente manifestación que cantó La Marsellesa y la Internacional se proclamó el Frente Popular (Rassemblement Populaire), integrado por los socialistas (León Blum), comunistas (Maurice Thorez) y el Partido Radical Socialista (Eduardo Daladier), un partido de la burguesía democrática, apoyados por la conducción burocrática de la Confederación General del Trabajo (CGT).
El 26 de abril y 3 de mayo se realizaron las elecciones, triunfando el Frente Popular con casi el 60% de los votos. Dentro de la coalición ganadora los candidatos del PC casi duplicaron sus anteriores votaciones (1,5 millones de votos). Pero sus dirigentes favorecieron en los cargos a los socialistas, que a su vez pretendían ceder posiciones ante los burgueses radicales, que habían retrocedido en su caudal electoral. Pero la presión obrera obligó a que el socialista León Blum fuera elegido primer ministro.
El Frente Popular salvó al capitalismo
Entretanto, a finales de mayo estalló la huelga general. Días después, Trotsky afirmaba que “los días de febrero de 1934 marcaron la primera ofensiva seria de la contrarrevolución unificada. Los días de mayo-junio de 1936 son el signo de la primera ola poderosa de la revolución proletaria” y llamaba a la unificación de todos los comités de fábrica, a los que consideraba embriones de poder obrero.[iv]
Sin embargo, a pesar de no haber asumido formalmente el gobierno, los líderes del Frente Popular se ocuparon de las negociaciones con la burguesía y los dirigentes sindicales burocráticos (socialistas y comunistas) para detener el movimiento huelguístico que amenazaba el orden capitalista. El 4 de junio, adelantando la fecha prevista, León Blum asumió como primer ministro y días más tarde se reunieron en el Palacio de Matignon los negociadores del gobierno y la burguesía, junto a la cúpula de la CGT, donde firmaron los “Acuerdos de Matignon” en los que la burguesía se comprometía a otorgar importantes concesiones frente a la perspectiva de perderlo todo.
Sin una dirección alternativa que les señalara con audacia el camino de apoderarse del poder, las y los trabajadores se conformaron con las importantes concesiones que otorgó la aterrorizada burguesía francesa. Se lograron históricas conquistas como la semana de 40 horas, aumento de salarios, la firma de convenios colectivos, las vacaciones anuales pagas de un mes y el compromiso (nunca cumplido) de un plan de obras públicas para enfrentar la desocupación. Sin embargo, por seguir a los dirigentes traidores del Frente Popular, las y los trabajadores franceses se fueron desmovilizando y dieron una sobrevida al capitalismo imperialista francés. Esa pasividad facilitó también en 1940 que los ejércitos de Hitler ocuparon Francia. A lo que siguieron cinco años de tremendos sufrimientos y resistencia.
En los años y décadas siguientes, los ataques permanentes de la burguesía francesa y sus gobiernos obligaron a la clase trabajadora a defender parte de aquellas conquistas logradas en 1936. Ese es el caso del llamado “Mayo Francés” de 1968, las movilizaciones contra el “Plan Juppé” de 1995 o, más recientemente, las rebeliones de los “chalecos amarillos” de 2018 y las de 2023 y 2025. Sigue aún pendiente la tarea de lograr una nueva dirección política y sindical que permita que esa gran combatividad, que surge desde abajo y desbordando a las direcciones reformistas tradicionales, pueda terminar derrotando a los gobiernos capitalistas y logrando gobiernos de la clase trabajadora y los sectores populares que abran el camino del socialismo con democracia para el pueblo trabajador.
[i] Ver El Socialista Nº 187, 14/04/2011
[ii] L. Trotsky. ¿Adónde va Francia? Fundación F. Engels, Septiembre, 2006.
[iii] L. Trotsky. “Francia es ahora la clave de la situación” en The Militant, 31 de marzo de 1934.
[iv] L. Trotsky. ¿Adónde va Francia? Op. Cit.

Escribe Mercedes de Mendieta, diputada nacional electa Izquierda Socialista/ FIT Unidad
En una nueva postal de alineamiento con Washington, Javier Milei volvió a mostrar su sometimiento explícito a Trump y el imperialismo norteamericano y en contra de cualquier atisbo de soberanía nacional. Esta vez, en un gesto verdaderamente lamebotas se subió al portaaviones estadounidense USS Nimitz (una de las máquinas de guerra más imponentes del planeta) y participó de ejercicios navales en el Atlántico Sur, a escasos kilómetros de Mar del Plata, en el marco del operativo Passex 2026. A bordo de un portaaviones nuclear y rodeado de funcionarios, Milei escenificó un nuevo acto de subordinación a Estados Unidos, profundizando una política exterior alineada con los intereses del imperialismo.
Sin dudas se trató de un gesto político contundente: el presidente es funcional al intento de Trump de convertir a nuestro país en un punto estratégico geopolítico para convertirnos en el “patio trasero” de Estados Unidos, en línea con la vieja Doctrina Monroe que desde el siglo XIX define a América Latina como zona de influencia exclusiva del imperialismo norteamericano y que ha tomado fuerza desde la llegada del ultraderechista Trump a su segunda presidencia.
Si bien el ingreso de fuerzas extranjeras requiere la autorización del Congreso Nacional, como ya nos tiene acostumbrados, Milei lo hizo mediante el Decreto 264/2026, lo que refuerza su carácter autoritario al servicio del ataque a la soberanía nacional.
Una escena obscena: los lamebotas del imperialismo
El espectáculo montado sobre el USS Nimitz incluyó el traslado del presidente en un avión militar estadounidense que aterrizó directamente sobre la cubierta del portaaviones nuclear. A su lado, una comitiva que incluyó desde Karina Milei; el ministro de Defensa, Carlos Presti; la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el canciller, Pablo Quirno; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas; el jefe del Estado Mayor Conjunto, Marcelo Dalle Nogare; y el jefe de la Armada, Juan Carlos Romay. La “casta” estuvo presente en pleno, ahora alineada bajo la bandera de la sumisión militar con Washington.
La visita al portaaviones se suma a otros gestos recientes de sumisión, como el impulso a una Base Naval Integrada en Ushuaia junto al Comando Sur estadounidense. Bajo el argumento de la “cooperación”, se abre la puerta a una mayor injerencia militar extranjera en una zona estratégica clave: el acceso a la Antártida y los recursos del Atlántico Sur.
Pero el alineamiento de Milei no se queda en el Atlántico Sur. Milei se encolumna sin matices detrás de la ofensiva imperialista de Trump y Netanyahu contra Irán y el Líbano. En un gesto de provocación mientras la Flotilla Global Sumud viaja a Gaza a intentar romper el cerco humanitario, viajó a Israel en plena escalada genocida en medio oriente, y más allá de que protagonizó escenas que fueron un verdadero papelón, incluidos cantos y gestos extravagantes, se reunía con el principal genocida del mundo y con pedido de captura internacional Benjamin Netanyahu. Mostrando una vez más su complicidad con el genocidio hacia el pueblo palestino, por lo que seguimos diciendo ¡No en nuestro nombre! Por una Palestina Libre del Río al Mar.
Milei se muestra decidido a profundizar un modelo de dependencia que subordina los intereses nacionales a las necesidades geopolíticas de Estados Unidos. Mientras nuestro país cae en la decadencia de la motosierra con una crisis económica y social muy profunda, se fortalecen los vínculos con el aparato militar de la principal potencia imperialista mundial. Hoy el gobierno ultraderechista se muestra como un actor disciplinado dentro del esquema global del imperialismo norteamericano.
Escribe Dirección de JIS UBA
Del 20 al 24 de abril se realizaron las elecciones en las trece facultades de la UBA, las cuales tuvieron una baja histórica de la participación estudiantil y se desarrollaron en medio del paro, lo que favoreció a las agrupaciones ligadas a Yacobitti.
Desde que el Consejo Superior, con acuerdo de radicales y peronistas, fijó la fecha de elecciones a principios del cuatrimestre y en medio del conflicto universitario, desde la Juventud de Izquierda Socialista JIS denunciamos que esta era una maniobra para favorecer a las agrupaciones ligadas al Rectorado, quienes lejos de querer poner el foco en el conflicto y el ahogo presupuestario que afecta sobre todo a los salarios de docentes y nodocentes, quieren mantener sus conducciones para elegir a Emiliano Yacobitti como próximo rector de la Universidad de Buenos Aires.
El resultado fueron unas elecciones vaciadas de participación, donde primó el discurso de centros de servicios, que ofrecen café barato, mejores fotocopias o algún cuaderno gratis. En un contexto donde la crisis económica pega de lleno en el conjunto de les estudiantes universitarios, y donde la mayoría de las agrupaciones estudiantiles tanto radicales como peronistas giraron su campaña en torno a estos puntos, se explica que gran parte del estudiantado haya elegido estas opciones. La realidad nacional del gobierno de Javier Milei ante la crítica situación económica y el escándalo de Adorni, no pudo verse reflejado en las urnas en opciones de real oposición al gobierno. De igual manera, queremos alertar que aunque se hayan elegido a estas conducciones burocráticas, esto no significa un cheque en blanco parte del movimiento estudiantil. Ante el incumplimiento de la ley de presupuesto universitario, apostamos a que el movimiento estudiantil se involucre acompañando las medidas de lucha de docentes y nodocentes, y supere a las conducciones radicales y peronistas que serán un freno para la lucha.
Los radicales lograron mantener las conducciones de siete centros de estudiantes que ya tenían (Psicología, Medicina, Económicas, Odontología, Agronomía, Farmacia y Bioquímica y Derecho) y su aliado el MLI (Ingeniería). También La UES, sus aliados en la FUBA, le ganaron el Centro de Estudiantes de Ciencias Sociales (CECSo) a La 15, frente compuesto por La Mella, La Cámpora, el Movimiento Evita, entre otras variantes peronistas. El otro poroto que sumó el radicalismo fue en la Facultad de Veterinaria donde con su agrupación AFV ganaron el centro de estudiantes que dirigía el Partido Obrero hace casi 26 años. De esta manera la izquierda deja de dirigir centros en toda la UBA.
Por su parte, el peronismo logró sostener tres de sus cuatro conducciones en los centros de Filosofía y Letras, FADU y Exactas con buenas elecciones. También avanzaron en facultades como Ingeniería, donde obtuvieron la minoría en el Consejo Directivo, o en Derecho y Psicología, donde pudieron quedar más cerca de las conducciones radicales. Con un discurso también principalmente de centros de servicios y, en facultades como Filo, más corrido al discurso a favor de la lucha, supieron crecer como una oposición a los radicales. En Exactas, La Cámpora y La Mella mantuvieron su línea de servicio. En Sociales, la crisis del peronismo, las listas divididas en carreras, y el acuerdo de La Mella en el superior con los radicales le costó la conducción del centro de estudiantes.
Un dato relevante es que en todas las facultades las elecciones contaron con menor participación que en 2024, por lo cual el caudal de votos en todas las instancias es mucho menor.
La agrupación de Milei no logra hacer pie en la UBA
Otro de los datos significativos de la elección fue que las agrupaciones ligadas al gobierno nacional no hicieron buenas elecciones. En Ingeniería, donde en 2024 estuvieron cerca de conquistar la minoría del Consejo Directivo, este año quedaron muy por debajo. En Económicas y Medicina donde sus agrupaciones tienen años de inserción quedaron en 7 y 5 por ciento y su presentación por primera vez en Sociales quedó en el 3. Es un buen signo que no puedan hacer pie las agrupaciones que defienden abiertamente la privatización de la UBA y que estén en contra del paro docente.
Cuál fue el rol de la izquierda en estas elecciones: PASO del FITU que no ayuda a la organización del movimiento estudiantil
Desde el primer día en que se dio a conocer el calendario electoral en la UBA, desde la Juventud de Izquierda Socialista JIS dejamos en claro la importancia de conformar listas unitarias de la izquierda y los sectores combativos para postularnos como un sector de referencia del activismo en defensa de la universidad pública. Esta era la oportunidad de que se nos vea como una oposición coherente y que, con total independencia política de las autoridades del Rectorado y de los Decanatos, podamos conquistar de nuevo centros de estudiantes y consejeres al servicio de pelear por el presupuesto.
Lamentablemente el Partido Obrero, el PTS y el MST, persiguieron objetivos completamente opuestos en estas elecciones. En plena crisis presupuestaria de la universidad, a estos espacios de izquierda, en mayor o menor medida, les pareció buena idea ir a probarse y ver cuánto medían por separado o que podría conquistar cada agrupación sin un frente, en lugar de poner por delante la construcción de una oposición a los radicales y peronistas que sea una verdadera alternativa de conducción del movimiento estudiantil en el medio del conflicto universitario.
El resultado de esta división está a la vista: el Partido Obrero perdió el centro de estudiantes de Veterinarias y retrocede en Farmacia, facultad donde se presentó por primera vez el PTS en una lista distinta. En la Facultad de Medicina también se retrocedió debido a la división de los partidos de izquierda en dos listas.
Asimismo, en facultades donde la izquierda creció e hizo mejores elecciones igualmente el divisionismo provocó que la izquierda no pueda lograr representaciones, como sucedió en la facultad de Derecho. En Exactas, la división de la izquierda fue particularmente criminal en tanto dispersó los votos para una izquierda que tenía todo el terreno para crecer y fortalecerse para las luchas en curso, en una facultad que sigue de paro por tiempo indeterminado.
El balance tiene que ser que la unidad de la izquierda tiene que estar por encima de cualquier rédito político para nuestras organizaciones.
Desde la Juventud de Izquierda Socialista nos presentamos en los frentes unitarios de Filosofía y Letras, Ciencias Sociales y Exactas de la UBA.
En Filo la Lista 4, conformada por los cuatro partidos que somos parte del Frente de Izquierda - Unidad (FIT-U), continúa imponiéndose como segunda fuerza y principal oposición frente a El Colectivo (La Mella-Cámpora), alcanzando un 27% y sosteniendo cuatro de las cinco vocalías que tenía el frente y las minorías en carreras. En Sociales, la Lista 17 (PTS - PO - IS) hizo una elección en Centro de Estudiantes de más del 8%, conquistando una Secretaría. En las Juntas de Carrera se logró sostener el consejero en Sociología y se quedó muy cerca de conseguirlo en Comunicación. En Exactas, la Lista 4, el frente unitario que conformamos junto al PTS y MST, creció en votos alcanzando el 8,4% y conquistando una vocalía del CECEN que será puesta a disposición de la lucha.
La explicación del retroceso de la izquierda tiene que ver con un conflicto universitario donde todavía no se involucró el movimiento estudiantil combinado con la división de la izquierda.
El divisionismo y la política misógina del NMAS
Capítulo aparte merece la política sectaria, misóginia y anti-FITU impulsada por el ¡Ya basta!-NMas en toda la UBA. Si bien no es para nada nuevo que se presenten solos en la mayoría de las facultades (en algunos casos de manera sospechosa donde no existen como agrupación, como en Exactas), este año el nivel de violencia contra las fuerzas que componemos el FITU ha escalado a otro nivel, especialmente en la Facultad de Filosofía y Letras. La política de extrema autoproclamación y violencia hacia militantes de otras organizaciones de izquierda trotskista no puede tener más espacio. Cualquier partido que se considere revolucionario y de izquierda no puede sostener y defender esas prácticas que impulsan discursos de odio que son las mismas que levantan los espacios de ultraderecha en nuestro país. Llamamos a la reflexión a lxs militantes honestos que puedan ser parte de esta organización y a romper con los métodos que vienen perpetuando durante años.
Los desafíos de la izquierda post elecciones
Ante el nuevo panorama abierto en la UBA, con el fortalecimiento de los espacios que demostraron ser quienes le ponen el freno a las luchas, se hace más que necesario la unidad de la izquierda y los sectores independientes y combativos para pelear a fondo en defensa de la universidad pública y gratuita. Insistimos en que el triunfo en las urnas del radicalismo y el peronismo no significa un cheque en blanco del movimiento estudiantil hacia esos espacios.
La primera semana post electoral comenzó con un enorme paro activo de docentes, con exitosas jornadas de clases públicas, y un nuevo paro total nodocente en repudio al amedrentamiento de Capital Humano hacia el derecho a huelga. La apuesta es que el movimiento estudiantil se acople y acompañe las medidas tomadas por quienes sostienen a la universidad pública con su trabajo.
El principal desafío que tenemos como organizaciones que son parte del activismo estudiantil es dejar de lado las diferencias y unirnos para pelear por arrancarle a las burocracias estudiantiles asambleas para impulsar el conflicto universitario y preparar una enorme y masiva Cuarta Marcha Federal Educativa para el 12 de mayo. Desde la JIS pondremos todos nuestros esfuerzos para alcanzar ese propósito.
Todas las mediciones dan una abrupta caída en la consideración del gobierno de Javier Milei. No es para menos. La motosierra sigue provocando enormes penurias para el pueblo trabajador y la juventud.
Una encuesta del 9 de abril de la consultora Zuban Córdoba señala que el 65% desaprueba al presidente, algo que fue corroborado por otra de la Universidad de San Andrés. También revela que el 74% está económicamente mal y que, si las elecciones fueran hoy, el 60% no votaría al gobierno nacional.
Clarín, aún antes del escándalo de Manuel Adorni, había analizado diez estudios nacionales que mostraban que sólo el 37% evaluaba positivamente al gobierno y que, por primera vez, se le atribuía la responsabilidad directa de lo que está ocurriendo, y ya no a la “herencia recibida” (46% de responsabilidad de Milei frente a 41% del gobierno anterior). A su vez, también se redujo drásticamente la franja de quienes decían “estoy mal, pero estaremos mejor”, lo que muestra la caída de las expectativas de cambios favorables a futuro.
Para medir el malhumor social, entre otros datos, la consultora reveló que el 72% rechaza las agresiones imperialistas de Donald Trump a Irán (entre ellos, el 53% de quienes votaron a Milei en el balotaje) y que el alineamiento con Trump y el asesino Benjamín Netanyahu por parte de Milei “no representa al conjunto del pueblo argentino”. Otro dato contundente es que Milei pierde “la batalla cultural” en las redes: el 89% de las menciones le son contrarias.
Si bien es cierto que la corrupción del caso Adorni, y otros, impacta directamente sobre el gobierno, todos los analistas consideran que el desasosiego social radica en la mala situación económica: la inflación, la caída permanente de los salarios y jubilaciones, los despidos y el ataque sistemático a los más necesitados. Es decir, no se trata de una caída coyuntural del gobierno, sino de algo más estructural. “En pocas semanas el gobierno perdió el capital político que había mostrado tras el triunfo electoral de octubre pasado. El 60% bascula entre la bronca, la impotencia, la frustración, el hartazgo y el enojo. La paciencia social que el presidente pidió no es infinita, ni ciega ni absoluta. Empieza a dar muestras de agotamiento” (La Nación, 12/4, columna de Joaquín Morales Solá). Comentarios de este tipo inundan los medios.
Milei acusó el golpe. Tuvo que reconocer que hay personas que la pasan mal, pidió un par de veces “paciencia” y llegó a calificar como “repugnante” el 3,4% de inflación de marzo. Incluso dejó entrever un resultado electoral adverso al decir: “Si no nos acompañan no pasa nada, todos podemos volver a trabajar en el sector privado”. Pero, a renglón seguido, señaló que “la motosierra no se detiene”. El ministro de Economía, Luis Caputo, por su parte, volvió a sus mentiras al afirmar que los próximos 18 meses serán los mejores, que se viene la desinflación y el crecimiento y que por eso “somos referencia en el mundo”. Es decir, más de lo mismo.
Que la motosierra sigue lo demuestra el envío de una ley para atacar a las personas con discapacidad, con más quitas de pensiones, medicamentos y tratamientos; el ataque a las universidades mediante el ahogo presupuestario y el incumplimiento de la Ley de Financiamiento aprobada; y la amenaza de 700 despidos en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, 785 en la Dirección Nacional de Vialidad, desvinculaciones en el Servicio Meteorológico Nacional y en la Comisión Nacional de Energía Atómica, entre otras medidas repudiables.
El peronismo, ante esto, mira todo en función de las presidenciales de 2027. En medio de su crisis interna y de los tejes y manejes electoralistas, deja correr el desgaste de Milei sin ponerle palos en la rueda, pensando solo en los votos. Creían que esa política les iba a funcionar el año pasado y fracasaron. Ya hicieron lo mismo en 2019, cuando pidieron el voto “contra la derecha” de Mauricio Macri, ganaron y llevaron al pueblo trabajador al desastre. La CGT, por su parte, sigue en pacto con el gobierno. Lo ratifica su acto-misa del 30 de abril. Vergonzoso.
¿Cuál es la tarea entonces de las y los luchadores? En primer lugar, enfrentar el plan motosierra de Milei, los gobernadores y el FMI hasta derrotarlo, repudiando el pacto de la CGT y exigiendo que convoque a un paro general y un plan de lucha nacional. En segundo lugar, postular otro plan económico alternativo, obrero y popular. Ante la debacle del gobierno y la crisis social, se hace imperioso luchar por aumento de salarios y jubilaciones, contra los despidos y por medidas de fondo que solo el Frente de Izquierda Unidad postula, como el no pago de la deuda externa, la reestatización de las privatizadas y la nacionalización de la banca y el comercio exterior. En tercer lugar, postular al Frente de Izquierda Unidad como la única alternativa política en defensa del pueblo trabajador y de la juventud.
Así como las encuestas dan mal a Milei, en contrapartida, el Frente de Izquierda ha pegado un salto en la consideración de una importante franja obrera y popular. Por eso vamos a postular al Frente de Izquierda el 1° de mayo con el gran acto que estamos impulsando entre Izquierda Socialista, el Partido Obrero y el MST en Plaza de Mayo. Lamentablemente, el PTS, con su referenta Myriam Bregman, dividió al Frente de Izquierda Unidad al convocar a un acto propio. Un grave error, más en esta situación.
Para dar con más fuerza las peleas venideras, llamamos a las y los trabajadores y demás sectores populares a concurrir el 1° de mayo a Plaza de Mayo, postulando un gobierno de la clase trabajadora y de la izquierda que termine con los males sociales e inicie un cambio de fondo, obrero y popular, para terminar con este sistema capitalista de hambre y explotación.

Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad
El 1º de mayo, en el día internacional de la lucha de la clase obrera mundial habrá un gran acto unitario en Plaza de Mayo. Será un acto obrero, socialista e internacionalista. La convocatoria fue hecha por el Partido Obrero, Izquierda Socialista y el MST, partidos que conformamos el Frente de Izquierda Unidad. Lamentablemente el PTS de Myriam Bregman dividió al FITU en esta fecha tan trascendente. Llamamos a concurrir a Plaza de Mayo a las y los luchadores, trabajadores, jubiladas y jubilados, a la juventud, amigos, simpatizantes y a la militancia frentista del FIT Unidad.
El 1° de mayo, día internacional de lucha de la clase obrera mundial, te invitamos a que vengas al acto unitario en Plaza de Mayo. En Argentina vamos a repudiar al ultraderechista Javier Milei y a su plan motosierra que hunde a millones en la pobreza, la inflación y la desocupación. En el acto llamaremos a la mayor unidad para derrotarlo, porque esto no se aguanta más. Estamos ante un gobierno corrupto, como lo prueban los viajes y las mansiones de Manuel Adorni, los escandalosos créditos millonarios del Banco Nación en beneficio de funcionarios oficialistas, la cripto estafa de Milei y el 3% de Karina Milei coimera. El 1° de mayo gritaremos: ¡Basta de corrupción! ¡Fuera Adorni!
Las encuestas dan que el 65% repudia a este gobierno hambreador, corrupto, entreguista y represor. El hartazgo se hace sentir ante tanta miseria y mentiras. Por otro lado, el peronismo sigue mostrando su complicidad. Muchos de sus gobernadores, senadores, diputadas y diputados les votan las leyes a Milei y la CGT, la pata sindical del PJ, sigue manteniendo el pacto con el gobierno a tal punto que el 30 de abril hará un acto con una misa. ¿No tendría que estar convocando a un paro general y a un plan de lucha nacional para derrotar la motosierra? Claro que sí. Precisamente eso es lo que vamos a exigir el 1° de mayo en Plaza de Mayo.
El 1º de mayo van a estar presentes las y los principales referentes de las principales luchas, como las de FATE, la docencia, el Garrahan, universidades, jubiladas y jubilados, estatales, en defensa de los glaciares, de las mujeres y disidencias, entre otras. Te invitamos a que vengas con tus reclamos. Para que juntos empujemos la pelea por un inmediato aumento de salario y jubilaciones, contra los despidos y para que la plata vaya al pueblo trabajador, no al Fondo Monetario.
El tema internacional estará sumamente presente. En el acto vamos a condenar las agresiones imperialistas de Donald Trump y de Benjamín Netanyahu contra Irán y el Líbano. Repudiaremos a Milei que volvió a viajar a Israel para abrazarse con el genocida del pueblo palestino que preside el Estado sionista diciendo ¡No en nuestro nombre! También redoblaremos la solidaridad para con la nueva Flotilla Global Sumud que navega rumbo a Gaza con ayuda humanitaria, la cual está integrada por representantes de todo el Frente de Izquierda Unidad, entre ellos nuestra compañera diputada Mónica Schlotthauer y Ezequiel Peressini de Izquierda Socialista.
Ante la agudización de la crisis económica y política del país, vamos a postular al Frente de Izquierda como la única alternativa del pueblo trabajador y de la juventud que pelea por un gobierno de las y de los trabajadores y de la izquierda para imponer un plan económico obrero y popular, un verdadero cambio de fondo que solo la izquierda puede postular.
Lamentablemente el partido de Myriam Bregman (PTS) convocó a un acto propio, dándole la espalda al Frente de Izquierda. Una política completamente equivocada que venimos denunciando. Por eso decimos, si estás de acuerdo en fortalecer a la mayor unidad de la izquierda que hemos conquistado con el Frente de Izquierda Unidad para pelear por una salida obrera y socialista, te invitamos a que vengas al acto que convocamos entre Izquierda Socialista, el Partido Obrero y el MST en Plaza de Mayo. ¡Te esperamos!